Se viven tiempos creativamente álgidos en el pop y el rock generado en Cataluña, y en catalán. Instrumentistas jóvenes, y algunos de mediana edad, que confeccionan música personal con ese aroma regalado por el Mediterráneo con el que atesorar un no sé qué que despide frescura y ganas de vivir con buen ánimo, aunque sea en estos tiempos torcidos. Tenemos el caso de Oques Grasses, exagerado fenómeno del momento: en octubre igualarán el récord de Coldplay en el Estadio Olímpico de Barcelona con cuatro días, ya agotados. En total, 220.000 entradas. Y quizá muchos de los que leen estas líneas no los hayan escuchado en la vida. Así de fraccionada está ahora la música masiva (o el mainstream, que dirían los acomplejados con su idioma). Existen muchos más grupos que se expresan en catalán y, aunque no se acercan a los números de Oques Grasses, son igual o más interesantes. Citamos algunos: La Ludwig Band, Ferran Palau, Sexenni, Suu, Maria Jaume o Filipin Yess. Sumamos a esta lista a los que nos ocupan, Dan Peralbo i El Comboi.
Se viven tiempos creativamente álgidos en el pop y el rock generado en Cataluña, y en catalán. Instrumentistas jóvenes, y algunos de mediana edad, que confeccionan música personal con ese aroma regalado por el Mediterráneo con el que atesorar un no sé qué que despide frescura y ganas de vivir con buen ánimo, aunque sea en estos tiempos torcidos. Tenemos el caso de Oques Grasses, exagerado fenómeno del momento: en octubre igualarán el récord de Coldplay en el Estadio Olímpico de Barcelona con cuatro días, ya agotados. En total, 220.000 entradas. Y quizá muchos de los que leen estas líneas no los hayan escuchado en la vida. Así de fraccionada está ahora la música masiva (o el mainstream, que dirían los acomplejados con su idioma). Existen muchos más grupos que se expresan en catalán y, aunque no se acercan a los números de Oques Grasses, son igual o más interesantes. Citamos algunos: La Ludwig Band, Ferran Palau, Sexenni, Suu, Maria Jaume o Filipin Yess. Sumamos a esta lista a los que nos ocupan, Dan Peralbo i El Comboi. Seguir leyendo
Se viven tiempos creativamente álgidos en el pop y el rock generado en Cataluña, y en catalán. Instrumentistas jóvenes, y algunos de mediana edad, que confeccionan música personal con ese aroma regalado por el Mediterráneo con el que atesorar un no sé qué que despide frescura y ganas de vivir con buen ánimo, aunque sea en estos tiempos torcidos. Tenemos el caso de Oques Grasses, exagerado fenómeno del momento: en octubre igualarán el récord de Coldplay en el Estadio Olímpico de Barcelona con cuatro días, ya agotados. En total, 220.000 entradas. Y quizá muchos de los que leen estas líneas no los hayan escuchado en la vida. Así de fraccionada está ahora la música masiva (o el mainstream, que dirían los acomplejados con su idioma). Existen muchos más grupos que se expresan en catalán y, aunque no se acercan a los números de Oques Grasses, son igual o más interesantes. Citamos algunos: La Ludwig Band, Ferran Palau, Sexenni, Suu, Maria Jaume o Filipin Yess. Sumamos a esta lista a los que nos ocupan, Dan Peralbo i El Comboi.
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