Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) ha sido nombrado nuevo académico de la RAE. El escritor, premio Cervantes 2017, ocupará la silla ‘L’ de la Docta Casa, que quedó libre tras la muerte de Mario Vargas Llosa en abril del año pasado (las plazas en la RAE son vitalicias). Como él, Ramírez también ha tenido su aventura política. Primero hizo la revolución y ayudó a derrocar al dictador Anastasio Somoza, después fue vicepresidente de Nicaragua (de 1985 a 1990) y, por último, tuvo que exiliarse en España después de que Daniel Ortega, el mismo hombre al que ayudó a llegar al poder, le retirase la nacionalidad por sus «actividades en contra» del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Todo eso ha dejado una profunda huella en su literatura. La candidatura de Ramírez era la única que se votaba en el pleno de este jueves, y contaba con el apoyo del propio director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, así como de Víctor García de la Concha y Luis Mateo Díez, premio Cervantes 2023. Ramírez ha sido elegido en la segunda votación, con más de veinte votos a favor y ocho votos en blanco (parece que se confirma la tendencia a votar en blanco en bloque en la RAE). Fue Luis Mateo Díez quien defendió los méritos de Ramírez la semana pasada, en una sesión extraordinaria celebrada a puerta abierta en León. En su opinión, Ramírez es un académico «idóneo, que vive en un exilio forzoso y mantiene el temple de su testimonio radical contra la dictadura que lo exilió y la libertad creadora de quien sigue atendiendo su obra con la calidad y ambición que asumió desde sus comienzos».La RAE tiene un total de cuarenta y seis sillas académicas, que corresponden a todas las letras mayúsculas y minúsculas, a excepción de estas que nunca han sido ocupadas: v, w, x, y, z, Ñ, W, Y. Tras la elección de Ramírez solo está vacante la letra ‘o’, que ocupaba el arquitecto Antonio Fernández de Alba. Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) ha sido nombrado nuevo académico de la RAE. El escritor, premio Cervantes 2017, ocupará la silla ‘L’ de la Docta Casa, que quedó libre tras la muerte de Mario Vargas Llosa en abril del año pasado (las plazas en la RAE son vitalicias). Como él, Ramírez también ha tenido su aventura política. Primero hizo la revolución y ayudó a derrocar al dictador Anastasio Somoza, después fue vicepresidente de Nicaragua (de 1985 a 1990) y, por último, tuvo que exiliarse en España después de que Daniel Ortega, el mismo hombre al que ayudó a llegar al poder, le retirase la nacionalidad por sus «actividades en contra» del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Todo eso ha dejado una profunda huella en su literatura. La candidatura de Ramírez era la única que se votaba en el pleno de este jueves, y contaba con el apoyo del propio director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, así como de Víctor García de la Concha y Luis Mateo Díez, premio Cervantes 2023. Ramírez ha sido elegido en la segunda votación, con más de veinte votos a favor y ocho votos en blanco (parece que se confirma la tendencia a votar en blanco en bloque en la RAE). Fue Luis Mateo Díez quien defendió los méritos de Ramírez la semana pasada, en una sesión extraordinaria celebrada a puerta abierta en León. En su opinión, Ramírez es un académico «idóneo, que vive en un exilio forzoso y mantiene el temple de su testimonio radical contra la dictadura que lo exilió y la libertad creadora de quien sigue atendiendo su obra con la calidad y ambición que asumió desde sus comienzos».La RAE tiene un total de cuarenta y seis sillas académicas, que corresponden a todas las letras mayúsculas y minúsculas, a excepción de estas que nunca han sido ocupadas: v, w, x, y, z, Ñ, W, Y. Tras la elección de Ramírez solo está vacante la letra ‘o’, que ocupaba el arquitecto Antonio Fernández de Alba.
Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) ha sido nombrado nuevo académico de la RAE. El escritor, premio Cervantes 2017, ocupará la silla ‘L’ de la Docta Casa, que quedó libre tras la muerte de Mario Vargas Llosa en abril del año pasado (las plazas en la … RAE son vitalicias). Como él, Ramírez también ha tenido su aventura política. Primero hizo la revolución y ayudó a derrocar al dictador Anastasio Somoza, después fue vicepresidente de Nicaragua (de 1985 a 1990) y, por último, tuvo que exiliarse en España después de que Daniel Ortega, el mismo hombre al que ayudó a llegar al poder, le retirase la nacionalidad por sus «actividades en contra» del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Todo eso ha dejado una profunda huella en su literatura.
La candidatura de Ramírez era la única que se votaba en el pleno de este jueves, y contaba con el apoyo del propio director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, así como de Víctor García de la Concha y Luis Mateo Díez, premio Cervantes 2023. Ramírez ha sido elegido en la segunda votación, con más de veinte votos a favor y ocho votos en blanco (parece que se confirma la tendencia a votar en blanco en bloque en la RAE).
Fue Luis Mateo Díez quien defendió los méritos de Ramírez la semana pasada, en una sesión extraordinaria celebrada a puerta abierta en León. En su opinión, Ramírez es un académico «idóneo, que vive en un exilio forzoso y mantiene el temple de su testimonio radical contra la dictadura que lo exilió y la libertad creadora de quien sigue atendiendo su obra con la calidad y ambición que asumió desde sus comienzos».
La RAE tiene un total de cuarenta y seis sillas académicas, que corresponden a todas las letras mayúsculas y minúsculas, a excepción de estas que nunca han sido ocupadas: v, w, x, y, z, Ñ, W, Y. Tras la elección de Ramírez solo está vacante la letra ‘o’, que ocupaba el arquitecto Antonio Fernández de Alba.
RSS de noticias de cultura
