El Museo Picasso de Barcelona inicia nueva etapa. Después de una década con Emmanuel Guigon al frente de la institución, la valenciana Rosario Peiró coge el relevo y lo hace prometiendo una mayor implicación del museo con la ciudadanía y el público local, así con una apuesta firme por la investigación en busca de nuevos relatos sobre la obra picassiana, sobre todo la menos estudiada, tras el fin de la II Guerra Mundial y la influencia de su obra en otros territorios, como el hispanoamericano.El pasado 21 de enero el patronato del Picasso anunció que Peiró era la escogida para liderar esta nueva etapa de la institución, que aseguró que no renuncia a ampliar su colección a través de adquisiciones, donaciones o depósitos. «Comprar ciertos Picasso es imposible, pero otros no tanto», se limitó a decir, en referencia, sobre todo, a cierta obra gráfica o libros de artista. Esta intención de ampliar la colección cuenta con «la ilusión», dijo, de la familia de Picasso, completamente alineados con las nuevas líneas editoriales de un centro y un patronato del que también forman parte. En este sentido, abrió la posibilidad de conseguir nuevas donaciones de la propia familia.El concurso del patronato de la institución ya insistía en la necesidad de acercar el museo a los barceloneses, más allá de ser un claro imán turístico para la ciudad. En este sentido, Peiró propone repensar la colección y ofrecer nuevas lecturas, que empezarán a verse a partir de 2030 . «El reto más importante será devolver el museo a la ciudadanía. Buscaremos recuperar el sentido de pertenencia que tenía la institución en sus inicios», remarcó en su primera presentación como directora del Picasso.Noticia relacionada general No No Noche de subastas histórica en Nueva York con Pollock, Brancusi, Rothko o Miró de récordPeiró aseguró sentirse agradecida por la confianza demostrada tanto por el patronato del Picasso, como por el Ayuntamiento de Barcelona y acepta con orgullo la gran responsabilidad que lleva liderar una institución de la importancia del museo. Su prioridad, para ello, será trabajar con más precisión e intención con los fondos de la colección para desarrollar nuevos relatos alrededor del artista, y acercar sus obras a las nuevas discusiones que centran los nuevos contemporáneos. «Hemos de superar lecturas excesivamente centradas en el periodo de las primeras vanguardias y en aproximaciones biográficas ya reiterativas», aseguró.Para abrir el discurso picassiano, Peiró anunció un mayor apoyo al Centro de Investigación de la institución, así como sinergias con el resto de museos picassianos, como los de Málaga y París . También se buscarán colaboraciones más cercanas con universidades e instituciones académicas tanto locales como internacionales. La intención es que se amplíe la ‘mitología’ del genio malagueño, que vaya más allá de su visión francocéntrica, y promover visiones nuevas como su influencia en el mundo latinoamericano o sus años ya de vejez, completamente establecido como el pintor más grande de la modernidad. «Queremos profundizar en el Picasso posterior a la II Guerra Mundial, una etapa muy conectada con el presente donde el artista participa de forma activa en los debates de la abstracción y la figuración o la relación entre el arte y el exilio», señaló Peiró.Investigará el Picasso de posguerra y su influencia en LatinoamericanaEn este sentido, habló de la importancia de la exhibición de ‘El Guernica’ en la II Bienal de Säo Paulo, en 1953 o la figura de su secretario de confianza, Jaume Sabartés, que había sido su gran altavoz en el continente a principios de siglo y que volvió a Europa en 1932 a petición de Picasso. «Queremos abrir líneas de trabajo y, sobre todo, exposiciones temporales que nos ayuden a mostrar la influencia picassiana en los artistas del continente americano a mediados del siglo XX», defendió la directora del Picasso.Peiró no se limitó a cercar el discurso sobre Picasso en una revisión histórica, sino que aseguró que abrirán sus relatos al presente. Su intención es abrir miradas críticas a la obra picassiana a partir de temas como las cuestiones de género, la representación del cuerpo o la violencia. En este sentido, se realizarán exposiciones de pequeño formato , muy específicas, «quirúrgicas», dijo, para ver como interpela la obra del artista con el marco del pensamiento contemporáneo. «Una obra como la de Picasso no se acaba nunca, sino que siempre está abierta a nuevos debates y significados. Yo diría que es un reto necesario y casi urgente trabajar Picasso desde el presente», apuntó Peiró. Nuevos rumbos para el PicassoLa intención es que, a partir de la temporada 2030-31 ya se pueda ver en todo su esplendor los ejes principales de esta nueva etapa, desde la nueva propuesta de ordenación de los fondos de la colección, así como sus nuevos ejes expositivos y de investigación. Esto podría incluir la revisión de la obra de Picasso por parte de artistas contemporáneos, que unan de forma crítica ambas obras. «La trayectoria del maestro es especialmente reveladora para repensar y seguir la evolución artística del siglo XX hasta el presente», afirmó Xavier Mercè, el concejal de Cultura e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona.Rosario Peiró (Valencia, 1968) es historiadora del arte. Colaboradora de confianza de Manuel Borja-Villel, desde 2008 era responsable del Área de Colecciones del Museo Reina Sofía, posición desde donde lideró proyectos como ‘Repensar Guernica’, premiado como modelo de investigación, digitalización y difusión del patrimonio. En Barcelona, antes de su paso por el Reina Sofía, colaboró con el Museo Tàpies, el Centro Cultural de la Fundación ‘La Caixa’ y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), donde fue responsable de varios proyectos y exposiciones. El Museo Picasso de Barcelona inicia nueva etapa. Después de una década con Emmanuel Guigon al frente de la institución, la valenciana Rosario Peiró coge el relevo y lo hace prometiendo una mayor implicación del museo con la ciudadanía y el público local, así con una apuesta firme por la investigación en busca de nuevos relatos sobre la obra picassiana, sobre todo la menos estudiada, tras el fin de la II Guerra Mundial y la influencia de su obra en otros territorios, como el hispanoamericano.El pasado 21 de enero el patronato del Picasso anunció que Peiró era la escogida para liderar esta nueva etapa de la institución, que aseguró que no renuncia a ampliar su colección a través de adquisiciones, donaciones o depósitos. «Comprar ciertos Picasso es imposible, pero otros no tanto», se limitó a decir, en referencia, sobre todo, a cierta obra gráfica o libros de artista. Esta intención de ampliar la colección cuenta con «la ilusión», dijo, de la familia de Picasso, completamente alineados con las nuevas líneas editoriales de un centro y un patronato del que también forman parte. En este sentido, abrió la posibilidad de conseguir nuevas donaciones de la propia familia.El concurso del patronato de la institución ya insistía en la necesidad de acercar el museo a los barceloneses, más allá de ser un claro imán turístico para la ciudad. En este sentido, Peiró propone repensar la colección y ofrecer nuevas lecturas, que empezarán a verse a partir de 2030 . «El reto más importante será devolver el museo a la ciudadanía. Buscaremos recuperar el sentido de pertenencia que tenía la institución en sus inicios», remarcó en su primera presentación como directora del Picasso.Noticia relacionada general No No Noche de subastas histórica en Nueva York con Pollock, Brancusi, Rothko o Miró de récordPeiró aseguró sentirse agradecida por la confianza demostrada tanto por el patronato del Picasso, como por el Ayuntamiento de Barcelona y acepta con orgullo la gran responsabilidad que lleva liderar una institución de la importancia del museo. Su prioridad, para ello, será trabajar con más precisión e intención con los fondos de la colección para desarrollar nuevos relatos alrededor del artista, y acercar sus obras a las nuevas discusiones que centran los nuevos contemporáneos. «Hemos de superar lecturas excesivamente centradas en el periodo de las primeras vanguardias y en aproximaciones biográficas ya reiterativas», aseguró.Para abrir el discurso picassiano, Peiró anunció un mayor apoyo al Centro de Investigación de la institución, así como sinergias con el resto de museos picassianos, como los de Málaga y París . También se buscarán colaboraciones más cercanas con universidades e instituciones académicas tanto locales como internacionales. La intención es que se amplíe la ‘mitología’ del genio malagueño, que vaya más allá de su visión francocéntrica, y promover visiones nuevas como su influencia en el mundo latinoamericano o sus años ya de vejez, completamente establecido como el pintor más grande de la modernidad. «Queremos profundizar en el Picasso posterior a la II Guerra Mundial, una etapa muy conectada con el presente donde el artista participa de forma activa en los debates de la abstracción y la figuración o la relación entre el arte y el exilio», señaló Peiró.Investigará el Picasso de posguerra y su influencia en LatinoamericanaEn este sentido, habló de la importancia de la exhibición de ‘El Guernica’ en la II Bienal de Säo Paulo, en 1953 o la figura de su secretario de confianza, Jaume Sabartés, que había sido su gran altavoz en el continente a principios de siglo y que volvió a Europa en 1932 a petición de Picasso. «Queremos abrir líneas de trabajo y, sobre todo, exposiciones temporales que nos ayuden a mostrar la influencia picassiana en los artistas del continente americano a mediados del siglo XX», defendió la directora del Picasso.Peiró no se limitó a cercar el discurso sobre Picasso en una revisión histórica, sino que aseguró que abrirán sus relatos al presente. Su intención es abrir miradas críticas a la obra picassiana a partir de temas como las cuestiones de género, la representación del cuerpo o la violencia. En este sentido, se realizarán exposiciones de pequeño formato , muy específicas, «quirúrgicas», dijo, para ver como interpela la obra del artista con el marco del pensamiento contemporáneo. «Una obra como la de Picasso no se acaba nunca, sino que siempre está abierta a nuevos debates y significados. Yo diría que es un reto necesario y casi urgente trabajar Picasso desde el presente», apuntó Peiró. Nuevos rumbos para el PicassoLa intención es que, a partir de la temporada 2030-31 ya se pueda ver en todo su esplendor los ejes principales de esta nueva etapa, desde la nueva propuesta de ordenación de los fondos de la colección, así como sus nuevos ejes expositivos y de investigación. Esto podría incluir la revisión de la obra de Picasso por parte de artistas contemporáneos, que unan de forma crítica ambas obras. «La trayectoria del maestro es especialmente reveladora para repensar y seguir la evolución artística del siglo XX hasta el presente», afirmó Xavier Mercè, el concejal de Cultura e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona.Rosario Peiró (Valencia, 1968) es historiadora del arte. Colaboradora de confianza de Manuel Borja-Villel, desde 2008 era responsable del Área de Colecciones del Museo Reina Sofía, posición desde donde lideró proyectos como ‘Repensar Guernica’, premiado como modelo de investigación, digitalización y difusión del patrimonio. En Barcelona, antes de su paso por el Reina Sofía, colaboró con el Museo Tàpies, el Centro Cultural de la Fundación ‘La Caixa’ y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), donde fue responsable de varios proyectos y exposiciones.
El Museo Picasso de Barcelona inicia nueva etapa. Después de una década con Emmanuel Guigon al frente de la institución, la valenciana Rosario Peiró coge el relevo y lo hace prometiendo una mayor implicación del museo con la ciudadanía y el público local, … así con una apuesta firme por la investigación en busca de nuevos relatos sobre la obra picassiana, sobre todo la menos estudiada, tras el fin de la II Guerra Mundial y la influencia de su obra en otros territorios, como el hispanoamericano.
El pasado 21 de enero el patronato del Picasso anunció que Peiró era la escogida para liderar esta nueva etapa de la institución, que aseguró que no renuncia a ampliar su colección a través de adquisiciones, donaciones o depósitos. «Comprar ciertos Picasso es imposible, pero otros no tanto», se limitó a decir, en referencia, sobre todo, a cierta obra gráfica o libros de artista. Esta intención de ampliar la colección cuenta con «la ilusión», dijo, de la familia de Picasso, completamente alineados con las nuevas líneas editoriales de un centro y un patronato del que también forman parte. En este sentido, abrió la posibilidad de conseguir nuevas donaciones de la propia familia.
El concurso del patronato de la institución ya insistía en la necesidad de acercar el museo a los barceloneses, más allá de ser un claro imán turístico para la ciudad. En este sentido, Peiró propone repensar la colección y ofrecer nuevas lecturas, que empezarán a verse a partir de 2030. «El reto más importante será devolver el museo a la ciudadanía. Buscaremos recuperar el sentido de pertenencia que tenía la institución en sus inicios», remarcó en su primera presentación como directora del Picasso.
Peiró aseguró sentirse agradecida por la confianza demostrada tanto por el patronato del Picasso, como por el Ayuntamiento de Barcelona y acepta con orgullo la gran responsabilidad que lleva liderar una institución de la importancia del museo. Su prioridad, para ello, será trabajar con más precisión e intención con los fondos de la colección para desarrollar nuevos relatos alrededor del artista, y acercar sus obras a las nuevas discusiones que centran los nuevos contemporáneos. «Hemos de superar lecturas excesivamente centradas en el periodo de las primeras vanguardias y en aproximaciones biográficas ya reiterativas», aseguró.
Para abrir el discurso picassiano, Peiró anunció un mayor apoyo al Centro de Investigación de la institución, así como sinergias con el resto de museos picassianos, como los de Málaga y París. También se buscarán colaboraciones más cercanas con universidades e instituciones académicas tanto locales como internacionales. La intención es que se amplíe la ‘mitología’ del genio malagueño, que vaya más allá de su visión francocéntrica, y promover visiones nuevas como su influencia en el mundo latinoamericano o sus años ya de vejez, completamente establecido como el pintor más grande de la modernidad. «Queremos profundizar en el Picasso posterior a la II Guerra Mundial, una etapa muy conectada con el presente donde el artista participa de forma activa en los debates de la abstracción y la figuración o la relación entre el arte y el exilio», señaló Peiró.
Investigará el Picasso de posguerra y su influencia en Latinoamericana
En este sentido, habló de la importancia de la exhibición de ‘El Guernica’ en la II Bienal de Säo Paulo, en 1953 o la figura de su secretario de confianza, Jaume Sabartés, que había sido su gran altavoz en el continente a principios de siglo y que volvió a Europa en 1932 a petición de Picasso. «Queremos abrir líneas de trabajo y, sobre todo, exposiciones temporales que nos ayuden a mostrar la influencia picassiana en los artistas del continente americano a mediados del siglo XX», defendió la directora del Picasso.
Peiró no se limitó a cercar el discurso sobre Picasso en una revisión histórica, sino que aseguró que abrirán sus relatos al presente. Su intención es abrir miradas críticas a la obra picassiana a partir de temas como las cuestiones de género, la representación del cuerpo o la violencia. En este sentido, se realizarán exposiciones de pequeño formato, muy específicas, «quirúrgicas», dijo, para ver como interpela la obra del artista con el marco del pensamiento contemporáneo. «Una obra como la de Picasso no se acaba nunca, sino que siempre está abierta a nuevos debates y significados. Yo diría que es un reto necesario y casi urgente trabajar Picasso desde el presente», apuntó Peiró.
Nuevos rumbos para el Picasso
La intención es que, a partir de la temporada 2030-31 ya se pueda ver en todo su esplendor los ejes principales de esta nueva etapa, desde la nueva propuesta de ordenación de los fondos de la colección, así como sus nuevos ejes expositivos y de investigación. Esto podría incluir la revisión de la obra de Picasso por parte de artistas contemporáneos, que unan de forma crítica ambas obras. «La trayectoria del maestro es especialmente reveladora para repensar y seguir la evolución artística del siglo XX hasta el presente», afirmó Xavier Mercè, el concejal de Cultura e Industrias Creativas del Ayuntamiento de Barcelona.
Rosario Peiró (Valencia, 1968) es historiadora del arte. Colaboradora de confianza de Manuel Borja-Villel, desde 2008 era responsable del Área de Colecciones del Museo Reina Sofía, posición desde donde lideró proyectos como ‘Repensar Guernica’, premiado como modelo de investigación, digitalización y difusión del patrimonio. En Barcelona, antes de su paso por el Reina Sofía, colaboró con el Museo Tàpies, el Centro Cultural de la Fundación ‘La Caixa’ y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), donde fue responsable de varios proyectos y exposiciones.
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