La cantante Leire Martínez ha interrumpido su concierto este viernes por la tarde en el Festival de les Arts, en Valencia, tras las protestas del público que a duras penas escuchaba su actuación. Los problemas de acústica están provocados por un litigio entre el Ayuntamiento de Valencia y los vecinos, que ha llevado a la decisión de una limitación del volumen a los 85 decibelios de día y los 80 de noche. Martínez ha pedido disculpas, ha asegurado que los artistas son los más afectados por estas medidas y ha abandonado el escenario junto a su banda durante unos instantes. Antes, en los conciertos de Karavana y Éxtasis, que se presentaron en otros espacios del recinto, el público ya había notado el volumen bajo. Los asistentes, entre gritos, habían pedido que se escuchara más fuerte. El concierto ha seguido minutos más tarde.
La artista ha interrumpido su actuación tras los abucheos del público por las restricciones en la acústica tras un litigio entre el Ayuntamiento y los vecinos. Posteriormente ha vuelto en otro escenario
La artista ha interrumpido su actuación tras los abucheos del público por las restricciones en la acústica tras un litigio entre el Ayuntamiento y los vecinos. Posteriormente ha vuelto en otro escenario


La cantante Leire Martínez ha interrumpido su concierto este viernes por la tarde en el Festival de les Arts, en Valencia, tras las protestas del público que a duras penas escuchaba su actuación. Los problemas de acústica están provocados por un litigio entre el Ayuntamiento de Valencia y los vecinos, que ha llevado a la decisión de una limitación del volumen a los 85 decibelios de día y los 80 de noche. Martínez ha pedido disculpas, ha asegurado que los artistas son los más afectados por estas medidas y ha abandonado el escenario junto a su banda durante unos instantes. Antes, en los conciertos de Karavana y Éxtasis, que se presentaron en otros espacios del recinto, el público ya había notado el volumen bajo. Los asistentes, entre gritos, habían pedido que se escuchara más fuerte. El concierto ha seguido minutos más tarde.
El festival siguió con cierta normalidad, pese a las quejas continuas del público y los mensajes de los artistas. Siloé, cabezas de cartel, arrancaron su actuación con un mensaje denunciando que la situación era “una vergüenza” para los que llevan un año preparando este festival, para los artistas y para el público.
A finales del pasado marzo, la justicia estimó la demanda presentada por 46 vecinos de dos edificios del sector, y ordenó al Ayuntamiento de Valencia a indemnizarlos con 3.000 euros a cada uno por daños morales producto de los eventos que se celebran en la Ciudad de las Artes y las Ciencias (CACSA). Tras la decisión, las productoras decidieron trasladar sus eventos a otros espacios. El festival Love The 90’s cambió su sede al Estadio Ciutat de València, y el ciclo FAR València se movió a La Marina, pero Les Arts, que se celebra hoy viernes y mañana sábado, ha decidido mantenerse en el recinto.
En la resolución se explicó que se debía indemnizar a los demandantes “dado el tiempo que están sufriendo las molestias, y aunque no se hayan aportado pruebas médicas dirigidas a acreditar algún tipo de daño psicológico”.
En la denuncia, los vecinos demandantes entregaron informes periciales de 2022 que acreditan los ruidos desde la discoteca Umbracle, el Big Sound Festival y conciertos de Raphael. También se entregaron dos informes similares del año 2023 que midieron el Festival Love the 90’s, Festival de les Artes y del Umbracle.

En su defensa, el Ayuntamiento argumentó que la solicitud de los vecinos no estaba “en la mano” de dicha administración, ya que la Generalitat en 2006 “declaró de interés general la Ciudad de las Artes y las Ciencias con todos los inmuebles incluidos en ella, así como las actividades que alberga, y se excluyen de licencia o autorización municipal” las actividades desarrolladas en el espacio.
La resolución judicial sostuvo que el Ayuntamiento no probó que, tras la reclamación, haya realizado alguna acción eficaz para proteger los derechos fundamentales de los demandantes, ni que haya medido los niveles de recepción en viviendas causados por las actividades, con lo que incumple lo establecido en la Ley de Bases de Régimen Local y también vulnera el obligatorio régimen de control administrativo permanente.
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