Majestades, Presidente del grupo Vocento; Director de ABC, periodistas de la casa, periodistas ajenos; señoras y señores.Cumplo un año más con el muy honroso encargo de explicar sucintamente las motivaciones del jurado al designar a los ganadores de los tres premios que se entregan esta noche. En buena medida están expresadas por escrito en el folleto de apoyo a la ceremonia que tienen sobre sus mesas, pero me limitaré a completar con algunas cuantas consideraciones.El artículo de Karina Sáinz Borgo que ha merecido el Mariano de Cavia se titula ‘Lo que más duele no es el desarraigo’. Está compuesto en dos columnas divididas en tres párrafos que recuerdan el exilio de su padre y abuelo, sus hermanos y demás familia y concluye con una reflexión final sobre el arraigo y el sentido de pertenencia a una comunidad. Está lleno de sugerencias y recrea con las palabras justas el mundo dolorido de los exiliados.Noticia relacionada general No No 106ª edición de los premios Cavia Felipe VI reivindica «el buen periodismo que nutre nuestra democracia» Angie CaleroNos hemos sentido prendidos por su planteamiento no solo porque sea de máxima actualidad, sino porque agita nuestros recuerdos como sociedad fabricante de exilios durante los dos últimos siglos. Larra lo dijo muy temprano, en 1835: «Por poco liberal que sea uno, o está uno en la emigración, o de vuelta de ella, o disponiéndose para otra». Un transterrado de la última guerra civil, Vicente Lloréns, publicó el mejor libro sobre la emigración liberal en tiempos de Fernando VII, ‘Liberales y románticos’ lo tituló. Y en esas generaciones de exiliados hay ejemplos de personajes que expresaron todos los dolores posibles, el de tenerse que ir y el de volver a un país que ya no reconoce. Las memorias del gran liberal que fue Antonio Fernández Galiano, que tituló ‘Recuerdos de un anciano’, expresan la contradicción entre la felicidad en tiempos del exilio londinense y la desilusión por lo que encuentra al volver. Suyo es ese poema desengañado tan hermoso: «Hallo madrastra dura / la que madre dejé (…)/ No es esta, no, mi España suspirada».Claudio Guillén, hijo del poeta Jorge Guillén, escribió sobre las profundas raíces históricas del imaginario del destierro en su libro ‘El sol de los desterrados’, que se inicia en la Grecia y Roma clásicas y acaba en la Europa contemporánea. «El refugio en la literatura en tu propia lengua fue el criterio que usaron grandes intelectuales y escritores para luchar y vencer el desarraigo en la propia patria, sobreponiéndose al denominado ‘exilio interior’»Pero la ansiedad del exilio, se reduce si te reciben, en la tierra de destino, palabras que entiendes, el idioma de tu infancia.Mi compañero de la academia mexicana de la lengua española Fernando Serrano Mingallón, último hijo, ya nacido en México, del último Fiscal General de la República, ha escrito un precioso compendio del pensamiento del exilio. Y tituló una conferencia sobre la materia ‘La lengua: identidad en el destierro’. El «tesoro de la lengua como esencia de la tierra abandonada», sostuvo a Rosa Chacel en su exilio argentino. Y el gran Juan Ramón escribió que el español de Argentina obró el milagro de que se sintiera «…reespañol, español revivido, salido de la tierra del desterrado, desenterrado…»El refugio en la literatura en tu propia lengua fue el criterio que usaron grandes intelectuales y escritores para luchar y vencer el desarraigo en la propia patria, sobreponiéndose al denominado «exilio interior», en la expresión canónica del periodista Miguel Salabert, para describir la situación de quienes permanecieron en España aunque desconectados del régimen político, como Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre.Comprenderán que el jurado unánimemente se sintiera capturado a primera vista por el artículo de Karina Sáinz Borgo, que justamente nos ponía delante de los ojos el valor del idioma como defensa contra el desarraigo, cualquiera que sea la comunidad a la que te incorpores o a la que te adscriban los demás. Estaba sobrevolando el Cavia la pluma preciosista y eficaz de Karina, y ha descendido sobre ella del modo más justificado gracias a un artículo inspirador tanto por lo que dice como por lo que sugiere.El premio Luca de Tena ha distinguido a ‘La Contra’ de ‘La Vanguardia’. Estimó el jurado que ha sido una de las últimas páginas más innovadoras de la prensa española, que se ha mantenido con fuerza y el mismo atractivo y originalidad durante tres décadas. Entrevistas compuestas de preguntas y respuestas breves en las que se descubre que todo el mundo tiene algo de interés que contar si la pregunta es adecuada. Es como si hubieran inventado, con mucha anticipación, el formato de entrevistas que se veían venir en el horizonte digital. Victor-M. Amela, Ima Sanchís y Lluis Amiguet han sido los alimentadores incansables de esa creativa experiencia periodística.El premio Mingote reconoce a la dupla formada hace más de cuarenta años por José María Gallego y Julio Rey y que ha enriquecido la expresión editorial de varios periódicos, pero principalmente ‘El Mundo’, hasta su retirada el año pasado.La noticia del premio fue acogida con sorpresa: ¿Pero no tenían Gallego y Rey el Mingote? ¡Pues no, no lo tenían! Y resultaba especialmente raro. ¿Cuántos viñetistas se parecen tanto al inimitable Mingote como la pareja de premiados? Escribió Mingote «El humor es darte cuenta de que todo es relativo, de que todo tiene otra lectura». El estilo de Mingote consistió en acostumbrar a sus lectores a ver todos los lados de las cosas y a no aceptar, sin más, las consecuencias ni las explicaciones ordinarias, sorprender infringiendo lo habitual, la presentación estereotipada de los acontecimientos, las costumbres o las reacciones de las personas. No fue nunca don Antonio un chistoso. No tuvo la espontaneidad del humorista de escenario, sino la introspección del pensador o la manera de trabajar del editorialista. Muchos de sus dibujos expresan los ratos innumerables de impaciencia que consumen al escritor o dibujante hasta que llegan argumentos e ideas dignos de ser contados.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Karina Sainz Borgo: «A la palabra escrita le incumbe tanto la verdad propia como la de los otros» noticia Si Gallego & Rey: «Un galardón tan prestigioso es una manera de cerrar un círculo» noticia Si Amela, Sanchís y Amiguet: «Con ‘La Contra’ hemos aprendido a gozar de la diversidad de lo humano» noticia Si Ignacio Eyriès, presidente de Vocento: «El periodismo sigue prestando un servicio a la sociedad»Estoy hablando de Mingote, pero me parece que las tiras y viñetas de Gallego y Rey siguen las inspiraciones del maestro. Vale lo dicho, por tanto, como motivación del merecido premio que hoy recibirán esa pareja genial por una viñeta sin palabras de 23 de abril del año pasado dedicada al apagón.Enhorabuena muy cordial a los premiados de parte los miembros del jurado y muchas gracias a todos por su atención. Majestades, Presidente del grupo Vocento; Director de ABC, periodistas de la casa, periodistas ajenos; señoras y señores.Cumplo un año más con el muy honroso encargo de explicar sucintamente las motivaciones del jurado al designar a los ganadores de los tres premios que se entregan esta noche. En buena medida están expresadas por escrito en el folleto de apoyo a la ceremonia que tienen sobre sus mesas, pero me limitaré a completar con algunas cuantas consideraciones.El artículo de Karina Sáinz Borgo que ha merecido el Mariano de Cavia se titula ‘Lo que más duele no es el desarraigo’. Está compuesto en dos columnas divididas en tres párrafos que recuerdan el exilio de su padre y abuelo, sus hermanos y demás familia y concluye con una reflexión final sobre el arraigo y el sentido de pertenencia a una comunidad. Está lleno de sugerencias y recrea con las palabras justas el mundo dolorido de los exiliados.Noticia relacionada general No No 106ª edición de los premios Cavia Felipe VI reivindica «el buen periodismo que nutre nuestra democracia» Angie CaleroNos hemos sentido prendidos por su planteamiento no solo porque sea de máxima actualidad, sino porque agita nuestros recuerdos como sociedad fabricante de exilios durante los dos últimos siglos. Larra lo dijo muy temprano, en 1835: «Por poco liberal que sea uno, o está uno en la emigración, o de vuelta de ella, o disponiéndose para otra». Un transterrado de la última guerra civil, Vicente Lloréns, publicó el mejor libro sobre la emigración liberal en tiempos de Fernando VII, ‘Liberales y románticos’ lo tituló. Y en esas generaciones de exiliados hay ejemplos de personajes que expresaron todos los dolores posibles, el de tenerse que ir y el de volver a un país que ya no reconoce. Las memorias del gran liberal que fue Antonio Fernández Galiano, que tituló ‘Recuerdos de un anciano’, expresan la contradicción entre la felicidad en tiempos del exilio londinense y la desilusión por lo que encuentra al volver. Suyo es ese poema desengañado tan hermoso: «Hallo madrastra dura / la que madre dejé (…)/ No es esta, no, mi España suspirada».Claudio Guillén, hijo del poeta Jorge Guillén, escribió sobre las profundas raíces históricas del imaginario del destierro en su libro ‘El sol de los desterrados’, que se inicia en la Grecia y Roma clásicas y acaba en la Europa contemporánea. «El refugio en la literatura en tu propia lengua fue el criterio que usaron grandes intelectuales y escritores para luchar y vencer el desarraigo en la propia patria, sobreponiéndose al denominado ‘exilio interior’»Pero la ansiedad del exilio, se reduce si te reciben, en la tierra de destino, palabras que entiendes, el idioma de tu infancia.Mi compañero de la academia mexicana de la lengua española Fernando Serrano Mingallón, último hijo, ya nacido en México, del último Fiscal General de la República, ha escrito un precioso compendio del pensamiento del exilio. Y tituló una conferencia sobre la materia ‘La lengua: identidad en el destierro’. El «tesoro de la lengua como esencia de la tierra abandonada», sostuvo a Rosa Chacel en su exilio argentino. Y el gran Juan Ramón escribió que el español de Argentina obró el milagro de que se sintiera «…reespañol, español revivido, salido de la tierra del desterrado, desenterrado…»El refugio en la literatura en tu propia lengua fue el criterio que usaron grandes intelectuales y escritores para luchar y vencer el desarraigo en la propia patria, sobreponiéndose al denominado «exilio interior», en la expresión canónica del periodista Miguel Salabert, para describir la situación de quienes permanecieron en España aunque desconectados del régimen político, como Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre.Comprenderán que el jurado unánimemente se sintiera capturado a primera vista por el artículo de Karina Sáinz Borgo, que justamente nos ponía delante de los ojos el valor del idioma como defensa contra el desarraigo, cualquiera que sea la comunidad a la que te incorpores o a la que te adscriban los demás. Estaba sobrevolando el Cavia la pluma preciosista y eficaz de Karina, y ha descendido sobre ella del modo más justificado gracias a un artículo inspirador tanto por lo que dice como por lo que sugiere.El premio Luca de Tena ha distinguido a ‘La Contra’ de ‘La Vanguardia’. Estimó el jurado que ha sido una de las últimas páginas más innovadoras de la prensa española, que se ha mantenido con fuerza y el mismo atractivo y originalidad durante tres décadas. Entrevistas compuestas de preguntas y respuestas breves en las que se descubre que todo el mundo tiene algo de interés que contar si la pregunta es adecuada. Es como si hubieran inventado, con mucha anticipación, el formato de entrevistas que se veían venir en el horizonte digital. Victor-M. Amela, Ima Sanchís y Lluis Amiguet han sido los alimentadores incansables de esa creativa experiencia periodística.El premio Mingote reconoce a la dupla formada hace más de cuarenta años por José María Gallego y Julio Rey y que ha enriquecido la expresión editorial de varios periódicos, pero principalmente ‘El Mundo’, hasta su retirada el año pasado.La noticia del premio fue acogida con sorpresa: ¿Pero no tenían Gallego y Rey el Mingote? ¡Pues no, no lo tenían! Y resultaba especialmente raro. ¿Cuántos viñetistas se parecen tanto al inimitable Mingote como la pareja de premiados? Escribió Mingote «El humor es darte cuenta de que todo es relativo, de que todo tiene otra lectura». El estilo de Mingote consistió en acostumbrar a sus lectores a ver todos los lados de las cosas y a no aceptar, sin más, las consecuencias ni las explicaciones ordinarias, sorprender infringiendo lo habitual, la presentación estereotipada de los acontecimientos, las costumbres o las reacciones de las personas. No fue nunca don Antonio un chistoso. No tuvo la espontaneidad del humorista de escenario, sino la introspección del pensador o la manera de trabajar del editorialista. Muchos de sus dibujos expresan los ratos innumerables de impaciencia que consumen al escritor o dibujante hasta que llegan argumentos e ideas dignos de ser contados.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Karina Sainz Borgo: «A la palabra escrita le incumbe tanto la verdad propia como la de los otros» noticia Si Gallego & Rey: «Un galardón tan prestigioso es una manera de cerrar un círculo» noticia Si Amela, Sanchís y Amiguet: «Con ‘La Contra’ hemos aprendido a gozar de la diversidad de lo humano» noticia Si Ignacio Eyriès, presidente de Vocento: «El periodismo sigue prestando un servicio a la sociedad»Estoy hablando de Mingote, pero me parece que las tiras y viñetas de Gallego y Rey siguen las inspiraciones del maestro. Vale lo dicho, por tanto, como motivación del merecido premio que hoy recibirán esa pareja genial por una viñeta sin palabras de 23 de abril del año pasado dedicada al apagón.Enhorabuena muy cordial a los premiados de parte los miembros del jurado y muchas gracias a todos por su atención.
Majestades, Presidente del grupo Vocento; Director de ABC, periodistas de la casa, periodistas ajenos; señoras y señores.
Cumplo un año más con el muy honroso encargo de explicar sucintamente las motivaciones del jurado al designar a los ganadores de los tres premios que se entregan … esta noche. En buena medida están expresadas por escrito en el folleto de apoyo a la ceremonia que tienen sobre sus mesas, pero me limitaré a completar con algunas cuantas consideraciones.
El artículo de Karina Sáinz Borgo que ha merecido el Mariano de Cavia se titula ‘Lo que más duele no es el desarraigo’. Está compuesto en dos columnas divididas en tres párrafos que recuerdan el exilio de su padre y abuelo, sus hermanos y demás familia y concluye con una reflexión final sobre el arraigo y el sentido de pertenencia a una comunidad. Está lleno de sugerencias y recrea con las palabras justas el mundo dolorido de los exiliados.
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106ª edición de los premios Cavia
Angie Calero
Nos hemos sentido prendidos por su planteamiento no solo porque sea de máxima actualidad, sino porque agita nuestros recuerdos como sociedad fabricante de exilios durante los dos últimos siglos. Larra lo dijo muy temprano, en 1835: «Por poco liberal que sea uno, o está uno en la emigración, o de vuelta de ella, o disponiéndose para otra». Un transterrado de la última guerra civil, Vicente Lloréns, publicó el mejor libro sobre la emigración liberal en tiempos de Fernando VII, ‘Liberales y románticos’ lo tituló. Y en esas generaciones de exiliados hay ejemplos de personajes que expresaron todos los dolores posibles, el de tenerse que ir y el de volver a un país que ya no reconoce. Las memorias del gran liberal que fue Antonio Fernández Galiano, que tituló ‘Recuerdos de un anciano’, expresan la contradicción entre la felicidad en tiempos del exilio londinense y la desilusión por lo que encuentra al volver. Suyo es ese poema desengañado tan hermoso: «Hallo madrastra dura / la que madre dejé (…)/ No es esta, no, mi España suspirada».
Claudio Guillén, hijo del poeta Jorge Guillén, escribió sobre las profundas raíces históricas del imaginario del destierro en su libro ‘El sol de los desterrados’, que se inicia en la Grecia y Roma clásicas y acaba en la Europa contemporánea.
«El refugio en la literatura en tu propia lengua fue el criterio que usaron grandes intelectuales y escritores para luchar y vencer el desarraigo en la propia patria, sobreponiéndose al denominado ‘exilio interior’»
Pero la ansiedad del exilio, se reduce si te reciben, en la tierra de destino, palabras que entiendes, el idioma de tu infancia.
Mi compañero de la academia mexicana de la lengua española Fernando Serrano Mingallón, último hijo, ya nacido en México, del último Fiscal General de la República, ha escrito un precioso compendio del pensamiento del exilio. Y tituló una conferencia sobre la materia ‘La lengua: identidad en el destierro’. El «tesoro de la lengua como esencia de la tierra abandonada», sostuvo a Rosa Chacel en su exilio argentino. Y el gran Juan Ramón escribió que el español de Argentina obró el milagro de que se sintiera «…reespañol, español revivido, salido de la tierra del desterrado, desenterrado…»
El refugio en la literatura en tu propia lengua fue el criterio que usaron grandes intelectuales y escritores para luchar y vencer el desarraigo en la propia patria, sobreponiéndose al denominado«exilio interior», en la expresión canónica del periodista Miguel Salabert, para describir la situación de quienes permanecieron en España aunque desconectados del régimen político, como Dámaso Alonso o Vicente Aleixandre.
Comprenderán que el jurado unánimemente se sintiera capturado a primera vista por el artículo de Karina Sáinz Borgo, que justamente nos ponía delante de los ojos el valor del idioma como defensa contra el desarraigo, cualquiera que sea la comunidad a la que te incorpores o a la que te adscriban los demás. Estaba sobrevolando el Cavia la pluma preciosista y eficaz de Karina, y ha descendido sobre ella del modo más justificado gracias a un artículo inspirador tanto por lo que dice como por lo que sugiere.
El premio Luca de Tena ha distinguido a ‘La Contra’ de ‘La Vanguardia’. Estimó el jurado que ha sido una de las últimas páginas más innovadoras de la prensa española, que se ha mantenido con fuerza y el mismo atractivo y originalidad durante tres décadas. Entrevistas compuestas de preguntas y respuestas breves en las que se descubre que todo el mundo tiene algo de interés que contar si la pregunta es adecuada. Es como si hubieran inventado, con mucha anticipación, el formato de entrevistas que se veían venir en el horizonte digital. Victor-M. Amela, Ima Sanchís y Lluis Amiguet han sido los alimentadores incansables de esa creativa experiencia periodística.
El premio Mingote reconoce a la dupla formada hace más de cuarenta años por José María Gallego y Julio Rey y que ha enriquecido la expresión editorial de varios periódicos, pero principalmente ‘El Mundo’, hasta su retirada el año pasado.
La noticia del premio fue acogida con sorpresa: ¿Pero no tenían Gallego y Rey el Mingote? ¡Pues no, no lo tenían! Y resultaba especialmente raro. ¿Cuántos viñetistas se parecen tanto al inimitable Mingote como la pareja de premiados? Escribió Mingote «El humor es darte cuenta de que todo es relativo, de que todo tiene otra lectura». El estilo de Mingote consistió en acostumbrar a sus lectores a ver todos los lados de las cosas y a no aceptar, sin más, las consecuencias ni las explicaciones ordinarias, sorprender infringiendo lo habitual, la presentación estereotipada de los acontecimientos, las costumbres o las reacciones de las personas. No fue nunca don Antonio un chistoso. No tuvo la espontaneidad del humorista de escenario, sino la introspección del pensador o la manera de trabajar del editorialista. Muchos de sus dibujos expresan los ratos innumerables de impaciencia que consumen al escritor o dibujante hasta que llegan argumentos e ideas dignos de ser contados.
Estoy hablando de Mingote, pero me parece que las tiras y viñetas de Gallego y Rey siguen las inspiraciones del maestro. Vale lo dicho, por tanto, como motivación del merecido premio que hoy recibirán esa pareja genial por una viñeta sin palabras de 23 de abril del año pasado dedicada al apagón.
Enhorabuena muy cordial a los premiados de parte los miembros del jurado y muchas gracias a todos por su atención.
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