Hay demasiadas cosas que añorar en un mundo en el que nada debería ser añorado. De ahí que yo me pregunte si este mundo merece realmente mi nostalgia”. La cita proviene de En las cimas de la desesperación, obra del pesimista más cabezota de la literatura occidental, Emil Cioran. Pues bien, este mes de mayo unas 30.000 personas en Bilbao y más de 100.000 en Barcelona le llevaron la contraria a Cioran, demostrando a grito pelado que sí existen cosas sobre la tierra que merecen nuestra nostalgia. Me refiero a los conciertos de regreso de El Último de la Fila y La Oreja de Van Gogh con sus formaciones originales (o casi) tras varias décadas fuera de circulación.
Hay demasiadas cosas que añorar en un mundo en el que nada debería ser añorado. De ahí que yo me pregunte si este mundo merece realmente mi nostalgia”. La cita proviene de En las cimas de la desesperación, obra del pesimista más cabezota de la literatura occidental, Emil Cioran. Pues bien, este mes de mayo unas 30.000 personas en Bilbao y más de 100.000 en Barcelona le llevaron la contraria a Cioran, demostrando a grito pelado que sí existen cosas sobre la tierra que merecen nuestra nostalgia. Me refiero a los conciertos de regreso de El Último de la Fila y La Oreja de Van Gogh con sus formaciones originales (o casi) tras varias décadas fuera de circulación. Seguir leyendo
Hay demasiadas cosas que añorar en un mundo en el que nada debería ser añorado. De ahí que yo me pregunte si este mundo merece realmente mi nostalgia”. La cita proviene de En las cimas de la desesperación, obra del pesimista más cabezota de la literatura occidental, Emil Cioran. Pues bien, este mes de mayo unas 30.000 personas en Bilbao y más de 100.000 en Barcelona le llevaron la contraria a Cioran, demostrando a grito pelado que sí existen cosas sobre la tierra que merecen nuestra nostalgia. Me refiero a los conciertos de regreso de El Último de la Fila y La Oreja de Van Gogh con sus formaciones originales (o casi) tras varias décadas fuera de circulación.
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