El juicio de Silvia Intxaurrondo, presentadora de ‘La Hora de la 1’, contra RTVE por conflicto en sus condiciones laborales y previsto para este jueves en Madrid, ha tenido que ser suspendido, según avanzó ‘El Mundo’ y ha podido confirmar ABC. Fuentes del entorno del proceso judicial han informado a este periódico de que se han visto obligados a aplazar la vista por enfermedad de la juez.El origen de este conflicto se sitúa, al menos, tres años atrás. Tal y como adelantó El Mundo y confirmó ABC el pasado 24 de octubre, cuando ‘La Hora de La 1’ pasó a convertirse en una producción propia de RTVE, Silvia Intxaurrondo siguió vinculada al programa como profesional externa mediante la empresa Sukun Comunicación S.L.. A través de esta fórmula llegó a percibir hasta 269.000 euros anuales, según la información publicada por RTVE y el Portal de Transparencia. No obstante, en 2023 una inspección de Trabajo inició una investigación al detectar posibles irregularidades en su contrato mercantil.Después de concluir que debía figurar como trabajadora de RTVE, la Corporación se vio obligada a ofrecerle un nuevo contrato como «personal no fijo». Esto implicaba adaptar su retribución a las condiciones fijadas en el convenio, con un salario aproximado de 45.000 euros anuales más complementos, una cantidad notablemente inferior a la que venía cobrando. De hecho, la propia Corporación ya había advertido a la presentadora de que debía quedar sujeta al convenio colectivo.A esta reducción salarial se sumaría también la pérdida de determinadas ventajas, como los desplazamientos o la plena autonomía sobre el contenido del programa. Bajo el acuerdo anterior, Intxaurrondo tenía capacidad para decidir libremente el contenido de sus intervenciones. Sin embargo, ahora está obligada a ajustarse al Código Ético y al Manual de Estilo de RTVE. Tanto las diferencias económicas como los cambios en sus condiciones laborales son los motivos que la han llevado a demandar a RTVE, con el objetivo de mantener su nivel retributivo y conseguir una mayor estabilidad laboral.Estas exigencias no han sentado además nada bien a los trabajadores de RTVE, que a través de USO exigen coherencia, y aseguran que esto empieza por entender que en RTVE «no debe haber trabajadores con privilegios especiales derivados de su relevancia pública, notoriedad mediática o capacidad de presión individual». El juicio de Silvia Intxaurrondo, presentadora de ‘La Hora de la 1’, contra RTVE por conflicto en sus condiciones laborales y previsto para este jueves en Madrid, ha tenido que ser suspendido, según avanzó ‘El Mundo’ y ha podido confirmar ABC. Fuentes del entorno del proceso judicial han informado a este periódico de que se han visto obligados a aplazar la vista por enfermedad de la juez.El origen de este conflicto se sitúa, al menos, tres años atrás. Tal y como adelantó El Mundo y confirmó ABC el pasado 24 de octubre, cuando ‘La Hora de La 1’ pasó a convertirse en una producción propia de RTVE, Silvia Intxaurrondo siguió vinculada al programa como profesional externa mediante la empresa Sukun Comunicación S.L.. A través de esta fórmula llegó a percibir hasta 269.000 euros anuales, según la información publicada por RTVE y el Portal de Transparencia. No obstante, en 2023 una inspección de Trabajo inició una investigación al detectar posibles irregularidades en su contrato mercantil.Después de concluir que debía figurar como trabajadora de RTVE, la Corporación se vio obligada a ofrecerle un nuevo contrato como «personal no fijo». Esto implicaba adaptar su retribución a las condiciones fijadas en el convenio, con un salario aproximado de 45.000 euros anuales más complementos, una cantidad notablemente inferior a la que venía cobrando. De hecho, la propia Corporación ya había advertido a la presentadora de que debía quedar sujeta al convenio colectivo.A esta reducción salarial se sumaría también la pérdida de determinadas ventajas, como los desplazamientos o la plena autonomía sobre el contenido del programa. Bajo el acuerdo anterior, Intxaurrondo tenía capacidad para decidir libremente el contenido de sus intervenciones. Sin embargo, ahora está obligada a ajustarse al Código Ético y al Manual de Estilo de RTVE. Tanto las diferencias económicas como los cambios en sus condiciones laborales son los motivos que la han llevado a demandar a RTVE, con el objetivo de mantener su nivel retributivo y conseguir una mayor estabilidad laboral.Estas exigencias no han sentado además nada bien a los trabajadores de RTVE, que a través de USO exigen coherencia, y aseguran que esto empieza por entender que en RTVE «no debe haber trabajadores con privilegios especiales derivados de su relevancia pública, notoriedad mediática o capacidad de presión individual».
El juicio de Silvia Intxaurrondo, presentadora de ‘La Hora de la 1’, contra RTVE por conflicto en sus condiciones laborales y previsto para este jueves en Madrid, ha tenido que ser suspendido, según avanzó ‘El Mundo’ y ha podido confirmar ABC.
Fuentes del entorno del … proceso judicial han informado a este periódico de que se han visto obligados a aplazar la vista por enfermedad de la juez.
El origen de este conflicto se sitúa, al menos, tres años atrás. Tal y como adelantó El Mundo y confirmó ABC el pasado 24 de octubre, cuando ‘La Hora de La 1’ pasó a convertirse en una producción propia de RTVE, Silvia Intxaurrondo siguió vinculada al programa como profesional externa mediante la empresa Sukun Comunicación S.L.. A través de esta fórmula llegó a percibir hasta 269.000 euros anuales, según la información publicada por RTVE y el Portal de Transparencia. No obstante, en 2023 una inspección de Trabajo inició una investigación al detectar posibles irregularidades en su contrato mercantil.
Después de concluir que debía figurar como trabajadora de RTVE, la Corporación se vio obligada a ofrecerle un nuevo contrato como «personal no fijo». Esto implicaba adaptar su retribución a las condiciones fijadas en el convenio, con un salario aproximado de 45.000 euros anuales más complementos, una cantidad notablemente inferior a la que venía cobrando. De hecho, la propia Corporación ya había advertido a la presentadora de que debía quedar sujeta al convenio colectivo.
A esta reducción salarial se sumaría también la pérdida de determinadas ventajas, como los desplazamientos o la plena autonomía sobre el contenido del programa. Bajo el acuerdo anterior, Intxaurrondo tenía capacidad para decidir libremente el contenido de sus intervenciones. Sin embargo, ahora está obligada a ajustarse al Código Ético y al Manual de Estilo de RTVE. Tanto las diferencias económicas como los cambios en sus condiciones laborales son los motivos que la han llevado a demandar a RTVE, con el objetivo de mantener su nivel retributivo y conseguir una mayor estabilidad laboral.
Estas exigencias no han sentado además nada bien a los trabajadores de RTVE, que a través de USO exigen coherencia, y aseguran que esto empieza por entender que en RTVE «no debe haber trabajadores con privilegios especiales derivados de su relevancia pública, notoriedad mediática o capacidad de presión individual».
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