En 1996, un director novel llamado Alejandro Amenábar debutaba en la gran pantalla con una película llamada ‘Tesis’. La opera prima del joven cineasta de 23 años, coescrita junto a Mateo Gil y producida por José Luis Cuerda, pronto alcanzaría de forma unánime el estatus de obra cumbre del cine español y casi haría pleno en los Goya: ganó siete de las ocho estatuillas a las que optaba.Para celebrar el 30 aniversario del filme, que se reestrenará en salas en noviembre, ‘El Hormiguero’ invitó a Amenábar a poner el broche de oro a la semana. Este año se conmemoran, además, 25 años de ‘Los otros’ y 20 de ‘Mar adentro’. «No está mal el currículum», señaló Pablo Motos justo antes enseñar el guion original de ‘Tesis’, con todas las anotaciones del director incluidas.«Es un milagro que se haya conservado, porque yo lo pierdo absolutamente todo», reconoció Amenábar. De hecho, el mismo libreto que conservaba el presentador se le extravió ya en el rodaje de la película y estuvo desaparecido durante semanas, hasta que apareció en un banco de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, donde se grabó. Desde ese momento, el realizador ya no usa guiones en sus proyectos, solo separatas con las escenas del día.Motos recordó entonces el principio de ‘Tesis’. «Eso me pasó realmente yendo a la facultad», reveló el invitado. Y de alguna manera, acabó incorporado en la cinta. «En el metro de Madrid pasó exactamente eso: paró el tren y era por alguien que se había tirado a la vía. Nos recomendaron que no miráramos», relató Alejandro Amenábar. Lo que le llamó la atención fue que algunos viajeros no dudaron en mirar. «Yo soy muy sensible con todo lo que es sangre, y esa separación entre los que no queríamos en absoluto mirar y los que sí era para mí un resumen perfecto de la peli», explicó en ‘El Hormiguero’.Un mal final puede arruinar una buena película Para él, también guionista, el arranque de un largometraje es muy importante. De ejemplo puso ‘El Padrino’, «que ves la primera secuencia y dices ‘tiene que estar bien’». Pero le da todavía más relevancia al final, «que es lo que le da el significado». A su modo de ver, un mal cierre puede incluso arruinar una buena película. «Mira ‘Perdidos’, es una serie maravillosa que no supieron cómo terminar», señaló.En el cine, «sobre todo cuando juegas un final sorpresa, es esencial no ir buscando la sorpresa sin más, sino construir la trama alrededor de ese final», prosiguió. En ‘Los otros’, sin ir más lejos, era lo que le daba sentido. «No tenía prácticamente nada claro, pero sí el final. Cuando articulas desde el final, suena a menos trampa», reflexionó. Por eso, Amenábar siempre sabe dónde van a terminar sus trabajos desde el principio. Aunque en algún caso cuesta más que otro, como le sucedió en ‘Regresión’. «Fue la más frustrante porque no conseguí uno que satisficiera al espectador», confesó.Al hilo, el director reconoció ser obsesivo con su trabajo, aunque la experiencia es un grado. «Lo que aprendes con los años es que vas haciendo películas; unas te salen mejor, otras peor… Y tira millas. Como seguro que vuestro programa», reflexionó.El día que Amenábar perdió un Goya Después de compartir varias curiosidades del rodaje de ‘Tesis’, el conductor de ‘El Hormiguero’ quiso desmontar un poco la imagen de persona ordenada y responsable del cineasta sacando a relucir cómo acabó perdiendo uno de los Goya que ganó por ‘Tesis’ en la celebración. «Fue porque realmente no pensábamos que íbamos a ganar», comenzó explicando. No había prevista ninguna fiesta y el equipo acabó en un local que solían frecuentar por la noche en Malasaña. «Fuimos dejando los premios por el local y cuando fue a recoger sus dos galardones a las 6 de la mañana, iría ya bastante pimplado, uno de ellos había desaparecido», contó el invitado. Por suerte acabó apareciendo, aunque de la forma más inesperada. «Dos chicos se presentaron en casa dijeron que había aparecido en un contenedor de basura. Dudo que la cosa fuera tan salvaje. Yo creo que alguien se lo llevó para después contactarme y devolverlo. Me moría de la vergüenza por tener que pedirle a la Academia un Goya más porque acabo de perderlo. Pero afortunadamente apareció», remató. En 1996, un director novel llamado Alejandro Amenábar debutaba en la gran pantalla con una película llamada ‘Tesis’. La opera prima del joven cineasta de 23 años, coescrita junto a Mateo Gil y producida por José Luis Cuerda, pronto alcanzaría de forma unánime el estatus de obra cumbre del cine español y casi haría pleno en los Goya: ganó siete de las ocho estatuillas a las que optaba.Para celebrar el 30 aniversario del filme, que se reestrenará en salas en noviembre, ‘El Hormiguero’ invitó a Amenábar a poner el broche de oro a la semana. Este año se conmemoran, además, 25 años de ‘Los otros’ y 20 de ‘Mar adentro’. «No está mal el currículum», señaló Pablo Motos justo antes enseñar el guion original de ‘Tesis’, con todas las anotaciones del director incluidas.«Es un milagro que se haya conservado, porque yo lo pierdo absolutamente todo», reconoció Amenábar. De hecho, el mismo libreto que conservaba el presentador se le extravió ya en el rodaje de la película y estuvo desaparecido durante semanas, hasta que apareció en un banco de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, donde se grabó. Desde ese momento, el realizador ya no usa guiones en sus proyectos, solo separatas con las escenas del día.Motos recordó entonces el principio de ‘Tesis’. «Eso me pasó realmente yendo a la facultad», reveló el invitado. Y de alguna manera, acabó incorporado en la cinta. «En el metro de Madrid pasó exactamente eso: paró el tren y era por alguien que se había tirado a la vía. Nos recomendaron que no miráramos», relató Alejandro Amenábar. Lo que le llamó la atención fue que algunos viajeros no dudaron en mirar. «Yo soy muy sensible con todo lo que es sangre, y esa separación entre los que no queríamos en absoluto mirar y los que sí era para mí un resumen perfecto de la peli», explicó en ‘El Hormiguero’.Un mal final puede arruinar una buena película Para él, también guionista, el arranque de un largometraje es muy importante. De ejemplo puso ‘El Padrino’, «que ves la primera secuencia y dices ‘tiene que estar bien’». Pero le da todavía más relevancia al final, «que es lo que le da el significado». A su modo de ver, un mal cierre puede incluso arruinar una buena película. «Mira ‘Perdidos’, es una serie maravillosa que no supieron cómo terminar», señaló.En el cine, «sobre todo cuando juegas un final sorpresa, es esencial no ir buscando la sorpresa sin más, sino construir la trama alrededor de ese final», prosiguió. En ‘Los otros’, sin ir más lejos, era lo que le daba sentido. «No tenía prácticamente nada claro, pero sí el final. Cuando articulas desde el final, suena a menos trampa», reflexionó. Por eso, Amenábar siempre sabe dónde van a terminar sus trabajos desde el principio. Aunque en algún caso cuesta más que otro, como le sucedió en ‘Regresión’. «Fue la más frustrante porque no conseguí uno que satisficiera al espectador», confesó.Al hilo, el director reconoció ser obsesivo con su trabajo, aunque la experiencia es un grado. «Lo que aprendes con los años es que vas haciendo películas; unas te salen mejor, otras peor… Y tira millas. Como seguro que vuestro programa», reflexionó.El día que Amenábar perdió un Goya Después de compartir varias curiosidades del rodaje de ‘Tesis’, el conductor de ‘El Hormiguero’ quiso desmontar un poco la imagen de persona ordenada y responsable del cineasta sacando a relucir cómo acabó perdiendo uno de los Goya que ganó por ‘Tesis’ en la celebración. «Fue porque realmente no pensábamos que íbamos a ganar», comenzó explicando. No había prevista ninguna fiesta y el equipo acabó en un local que solían frecuentar por la noche en Malasaña. «Fuimos dejando los premios por el local y cuando fue a recoger sus dos galardones a las 6 de la mañana, iría ya bastante pimplado, uno de ellos había desaparecido», contó el invitado. Por suerte acabó apareciendo, aunque de la forma más inesperada. «Dos chicos se presentaron en casa dijeron que había aparecido en un contenedor de basura. Dudo que la cosa fuera tan salvaje. Yo creo que alguien se lo llevó para después contactarme y devolverlo. Me moría de la vergüenza por tener que pedirle a la Academia un Goya más porque acabo de perderlo. Pero afortunadamente apareció», remató.
En 1996, un director novel llamado Alejandro Amenábar debutaba en la gran pantalla con una película llamada ‘Tesis’. La opera prima del joven cineasta de 23 años, coescrita junto a Mateo Gil y producida por José Luis Cuerda, pronto alcanzaría de forma unánime el estatus de obra cumbre del cine español y casi haría pleno en los Goya: ganó siete de las ocho estatuillas a las que optaba.
Para celebrar el 30 aniversario del filme, que se reestrenará en salas en noviembre, ‘El Hormiguero’ invitó a Amenábar a poner el broche de oro a la semana. Este año se conmemoran, además, 25 años de ‘Los otros’ y 20 de ‘Mar adentro’. «No está mal el currículum», señaló Pablo Motos justo antes enseñar el guion original de ‘Tesis’, con todas las anotaciones del director incluidas.
«Es un milagro que se haya conservado, porque yo lo pierdo absolutamente todo», reconoció Amenábar. De hecho, el mismo libreto que conservaba el presentador se le extravió ya en el rodaje de la película y estuvo desaparecido durante semanas, hasta que apareció en un banco de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, donde se grabó. Desde ese momento, el realizador ya no usa guiones en sus proyectos, solo separatas con las escenas del día.
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El Hormiguero
María Robert
Motos recordó entonces el principio de ‘Tesis’. «Eso me pasó realmente yendo a la facultad», reveló el invitado. Y de alguna manera, acabó incorporado en la cinta. «En el metro de Madrid pasó exactamente eso: paró el tren y era por alguien que se había tirado a la vía. Nos recomendaron que no miráramos», relató Alejandro Amenábar. Lo que le llamó la atención fue que algunos viajeros no dudaron en mirar. «Yo soy muy sensible con todo lo que es sangre, y esa separación entre los que no queríamos en absoluto mirar y los que sí era para mí un resumen perfecto de la peli», explicó en ‘El Hormiguero’.
Un mal final puede arruinar una buena película
Para él, también guionista, el arranque de un largometraje es muy importante. De ejemplo puso ‘El Padrino’, «que ves la primera secuencia y dices ‘tiene que estar bien’». Pero le da todavía más relevancia al final, «que es lo que le da el significado». A su modo de ver, un mal cierre puede incluso arruinar una buena película. «Mira ‘Perdidos’, es una serie maravillosa que no supieron cómo terminar», señaló.
En el cine, «sobre todo cuando juegas un final sorpresa, es esencial no ir buscando la sorpresa sin más, sino construir la trama alrededor de ese final», prosiguió. En ‘Los otros’, sin ir más lejos, era lo que le daba sentido. «No tenía prácticamente nada claro, pero sí el final. Cuando articulas desde el final, suena a menos trampa», reflexionó. Por eso, Amenábar siempre sabe dónde van a terminar sus trabajos desde el principio. Aunque en algún caso cuesta más que otro, como le sucedió en ‘Regresión’. «Fue la más frustrante porque no conseguí uno que satisficiera al espectador», confesó.
Al hilo, el director reconoció ser obsesivo con su trabajo, aunque la experiencia es un grado. «Lo que aprendes con los años es que vas haciendo películas; unas te salen mejor, otras peor… Y tira millas. Como seguro que vuestro programa», reflexionó.
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