Ya empieza a ser una costumbre que Annette Bening haga series donde es una señora mala con gafas. No sé si las gafas acentúan la maldad como acentúan la inteligencia. Al menos según Michael Rappaport en ‘Granujas de medio pelo’ refiriéndose a Woody Allen : «Aquí todos somos listos, pero él lleva gafas». Venimos de ver a Bening en ‘Rancho Dutton’ (SkyShowtime), enésima historia ranchera de Taylor Sheridan , y ahora la tenemos en ‘Lucky’ (Apple TV). En ninguna de las dos es la protagonista, pero como si lo fuera. Aquí lo es Anya Taylor-Joy , la chica de cara extraña que conocimos por ‘Gambito de dama’. Me alegro mucho de que las feas también triunfen como protagonistas. Y no me refiero a gente con rostros extraordinarios como Rossy de Palma, sino al equivalente en mujeres de hombres que se consideran atractivos como Vincent Cassel. Y que sea imagen de Tiffany o Dior como cualquier Cate Blanchett. Creada por Jonathan Tropper y basada en la novela de Marissa Stapley , ‘Lucky’ es una miniserie de siete episodios llena de tiroteos, estafas y persecuciones con Lucky (Taylor Joy) huyendo tanto de su suegra Priscilla (Bening) como del FBI. La policía es una estupenda Aunjanue Ellis-Taylor, la agente especial Billie Rand obsesionada con Priscilla. Además de la acción están los personajes. Lucky queriendo escapar también de su vida (su padre, Timothy Olyphant, está en la cárcel y le ha dado una educación de postín criminal, manipulación y mentiras). Priscilla le recuerda que el hecho de que no le guste su vida no quiere decir que pueda huir de ella. Al principio vemos a Lucky huyendo del FBI y luego sabemos que ha estado involucrada en una estafa fallida. Y ahí está, huyendo de la policía y de un tipo malísimo para el que trabaja Priscilla. Es una serie familiar. Las familias criminales también lo son cada una a su manera. Y de cómo sobrevivir a una familia que no se parece a la de ‘La casa de la pradera’ va ‘La vida en la sombra’ (Movistar Plus +), cuyos seis capítulos son menos pasatiempo que ‘Lucky’, pero es más contundente. Un drama carcelario de la BBC que no se parece a ningún drama carcelario. El creador es el dramaturgo Dennis Kelly (‘Utopía’) y también es la adaptación de un libro, del autobiográfico de Andy West, el único hombre de su familia que no ha estado en la cárcel (su padre, su hermano y su tío, sí). Es divulgador de filosofía en prisiones británicas. A Dennis Kelly le interesaba hablar de masculinidad. También de eso iba ‘ Adolescencia ‘. Dan, interpretado por Josh Finan, empieza su trabajo como un experimento, aunque acaba teniendo un viaje personal. Más allá del retrato de alguien con un trastorno obsesivo compulsivo, lo que más me gusta son las discusiones filosóficas de los presos. Quizá porque me han recordado a aquella serie danesa con dos camioneros que discutían la filosofía de Kierkegaard. Ya no se hace televisión tan divulgativa como absurda. Ya empieza a ser una costumbre que Annette Bening haga series donde es una señora mala con gafas. No sé si las gafas acentúan la maldad como acentúan la inteligencia. Al menos según Michael Rappaport en ‘Granujas de medio pelo’ refiriéndose a Woody Allen : «Aquí todos somos listos, pero él lleva gafas». Venimos de ver a Bening en ‘Rancho Dutton’ (SkyShowtime), enésima historia ranchera de Taylor Sheridan , y ahora la tenemos en ‘Lucky’ (Apple TV). En ninguna de las dos es la protagonista, pero como si lo fuera. Aquí lo es Anya Taylor-Joy , la chica de cara extraña que conocimos por ‘Gambito de dama’. Me alegro mucho de que las feas también triunfen como protagonistas. Y no me refiero a gente con rostros extraordinarios como Rossy de Palma, sino al equivalente en mujeres de hombres que se consideran atractivos como Vincent Cassel. Y que sea imagen de Tiffany o Dior como cualquier Cate Blanchett. Creada por Jonathan Tropper y basada en la novela de Marissa Stapley , ‘Lucky’ es una miniserie de siete episodios llena de tiroteos, estafas y persecuciones con Lucky (Taylor Joy) huyendo tanto de su suegra Priscilla (Bening) como del FBI. La policía es una estupenda Aunjanue Ellis-Taylor, la agente especial Billie Rand obsesionada con Priscilla. Además de la acción están los personajes. Lucky queriendo escapar también de su vida (su padre, Timothy Olyphant, está en la cárcel y le ha dado una educación de postín criminal, manipulación y mentiras). Priscilla le recuerda que el hecho de que no le guste su vida no quiere decir que pueda huir de ella. Al principio vemos a Lucky huyendo del FBI y luego sabemos que ha estado involucrada en una estafa fallida. Y ahí está, huyendo de la policía y de un tipo malísimo para el que trabaja Priscilla. Es una serie familiar. Las familias criminales también lo son cada una a su manera. Y de cómo sobrevivir a una familia que no se parece a la de ‘La casa de la pradera’ va ‘La vida en la sombra’ (Movistar Plus +), cuyos seis capítulos son menos pasatiempo que ‘Lucky’, pero es más contundente. Un drama carcelario de la BBC que no se parece a ningún drama carcelario. El creador es el dramaturgo Dennis Kelly (‘Utopía’) y también es la adaptación de un libro, del autobiográfico de Andy West, el único hombre de su familia que no ha estado en la cárcel (su padre, su hermano y su tío, sí). Es divulgador de filosofía en prisiones británicas. A Dennis Kelly le interesaba hablar de masculinidad. También de eso iba ‘ Adolescencia ‘. Dan, interpretado por Josh Finan, empieza su trabajo como un experimento, aunque acaba teniendo un viaje personal. Más allá del retrato de alguien con un trastorno obsesivo compulsivo, lo que más me gusta son las discusiones filosóficas de los presos. Quizá porque me han recordado a aquella serie danesa con dos camioneros que discutían la filosofía de Kierkegaard. Ya no se hace televisión tan divulgativa como absurda.
Ya empieza a ser una costumbre que Annette Bening haga series donde es una señora mala con gafas. No sé si las gafas acentúan la maldad como acentúan la inteligencia. Al menos según Michael Rappaport en ‘Granujas de medio pelo’ refiriéndose a Woody Allen … : «Aquí todos somos listos, pero él lleva gafas». Venimos de ver a Bening en ‘Rancho Dutton’ (SkyShowtime), enésima historia ranchera de Taylor Sheridan, y ahora la tenemos en ‘Lucky’ (Apple TV). En ninguna de las dos es la protagonista, pero como si lo fuera. Aquí lo es Anya Taylor-Joy, la chica de cara extraña que conocimos por ‘Gambito de dama’. Me alegro mucho de que las feas también triunfen como protagonistas. Y no me refiero a gente con rostros extraordinarios como Rossy de Palma, sino al equivalente en mujeres de hombres que se consideran atractivos como Vincent Cassel. Y que sea imagen de Tiffany o Dior como cualquier Cate Blanchett.
Creada por Jonathan Tropper y basada en la novela de Marissa Stapley, ‘Lucky’ es una miniserie de siete episodios llena de tiroteos, estafas y persecuciones con Lucky (Taylor Joy) huyendo tanto de su suegra Priscilla (Bening) como del FBI. La policía es una estupenda Aunjanue Ellis-Taylor, la agente especial Billie Rand obsesionada con Priscilla. Además de la acción están los personajes. Lucky queriendo escapar también de su vida (su padre, Timothy Olyphant, está en la cárcel y le ha dado una educación de postín criminal, manipulación y mentiras). Priscilla le recuerda que el hecho de que no le guste su vida no quiere decir que pueda huir de ella.
Al principio vemos a Lucky huyendo del FBI y luego sabemos que ha estado involucrada en una estafa fallida. Y ahí está, huyendo de la policía y de un tipo malísimo para el que trabaja Priscilla. Es una serie familiar. Las familias criminales también lo son cada una a su manera.
Y de cómo sobrevivir a una familia que no se parece a la de ‘La casa de la pradera’ va ‘La vida en la sombra’ (Movistar Plus +), cuyos seis capítulos son menos pasatiempo que ‘Lucky’, pero es más contundente. Un drama carcelario de la BBC que no se parece a ningún drama carcelario. El creador es el dramaturgo Dennis Kelly (‘Utopía’) y también es la adaptación de un libro, del autobiográfico de Andy West, el único hombre de su familia que no ha estado en la cárcel (su padre, su hermano y su tío, sí). Es divulgador de filosofía en prisiones británicas. A Dennis Kelly le interesaba hablar de masculinidad. También de eso iba ‘Adolescencia‘. Dan, interpretado por Josh Finan, empieza su trabajo como un experimento, aunque acaba teniendo un viaje personal. Más allá del retrato de alguien con un trastorno obsesivo compulsivo, lo que más me gusta son las discusiones filosóficas de los presos. Quizá porque me han recordado a aquella serie danesa con dos camioneros que discutían la filosofía de Kierkegaard. Ya no se hace televisión tan divulgativa como absurda.
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