Descubrir toda una provincia en una ciudad. Ese es el objetivo y el éxito del encuentro JATO, que se celebra por quinto año consecutivo en Cáceres. Hasta el domingo 7 de junio, la Ciudad Monumental se transforma en una ventana abierta al presente y al futuro de sus pueblos con el apoyo de la Diputación. Porque los pueblos no son periferia; son una realidad ilusionante.
Del 5 al 7 de junio, el encuentro JATO abre en su quinta edición una ventana a las historias, proyectos y oportunidades que nacen más allá de las grandes ciudades.
Descubrir toda una provincia en una ciudad. Ese es el objetivo y el éxito del encuentro JATO, que se celebra por quinto año consecutivo en Cáceres. Hasta el domingo 7 de junio, la Ciudad Monumental se transforma en una ventana abierta al presente y al futuro de sus pueblos con el apoyo de la Diputación. Porque los pueblos no son periferia; son una realidad ilusionante.
JATO, Encuentro de Oportunidades en el Medio Rural toma su nombre del castúo (habla rural extremeño): así se llamaba al hatillo de tela con lo imprescindible para pasar unos días fuera de casa. Hoy, ese jato simboliza algo más que equipaje. Es la invitación a reunirse en la capital de la provincia para llevar lo mejor de los pueblos.
En cualquiera de los icónicos foros de reunión del centro de la ciudad se topa el viajero con interesantes propuestas. Basta con atravesar la Plaza Mayor para comprenderlo. Allí se despliega la Plaza de las Comarcas, un mosaico que reúne la diversidad de los territorios cacereños y permite al visitante viajar de una punta a otra de la provincia sin abandonar el corazón de la ciudad. A pocos pasos, en la Plaza de las Veletas, el mercado de artesanía reivindica los oficios tradicionales y el valor de lo hecho a mano, mientras que la Plaza de San Mateo se convierte en GastroCáceres, un espacio dedicado a algunos de los productos más representativos de la despensa extremeña.

La experiencia continúa en el Foro de los Balbos, donde el BIOmercado acerca propuestas vinculadas a la sostenibilidad y la producción ecológica. Todo ello conectado por las callejuelas y plazas de la Ciudad Monumental, que durante tres días se llenan de música, exposiciones, talleres y encuentros. Más que una feria, JATO es una invitación a mirar el medio rural desde una perspectiva diferente. Una oportunidad para descubrir que la innovación, la creatividad y el emprendimiento también tienen raíces profundas en los pueblos.
“Detrás de las cuatro letras de JATO están cada uno de nuestros pueblos y cada uno de los rincones rurales de la provincia de Cáceres”, explica Esther Gutiérrez, vicepresidenta primera de Territorio, Igualdad y Cultura de la Diputación de Cáceres. Una afirmación que adquiere sentido a medida que el visitante se adentra en la programación y descubre los proyectos, empresas y personas que dan vida al territorio.
Detrás de las cuatro letras de JATO están cada uno de nuestros pueblos y cada uno de los rincones rurales de la provincia de Cáceres
Esther Gutiérrez, vicepresidenta primera de Territorio, Igualdad y Cultura de la Diputación de Cáceres
Uno de los principales focos de actividad se sitúa en el Palacio de Mayoralgo y en la Plaza de San Jorge, sedes del V Foro Conecta Empleo-Talento. Allí confluyen estudiantes, emprendedores, empresas y entidades que exploran nuevas oportunidades laborales y de negocio vinculadas al entorno rural.
La voz del futuro
Lejos de los tópicos, en algunos foros la conversación gira en torno a asuntos tan actuales como la inteligencia artificial, la biotecnología, la fabricación digital, la realidad virtual o el uso de drones. Iniciativas como Moraleja Upcycling, Racket Planner, Finca Casarejo o Grupo Natac muestran cómo la innovación tiene su hueco también lejos de las grandes áreas metropolitanas.
Durante los tres días del encuentro, la Red Circular FAB y El Círculo acercarán al público experiencias inmersivas, demostraciones tecnológicas y talleres prácticos que permiten comprender cómo estas herramientas pueden generar empleo, impulsar nuevos modelos productivos y contribuir al desarrollo de los municipios. “Los pueblos no solo representan tradición, sino también oportunidades de presente y futuro”, defiende Gutiérrez. Una idea que atraviesa toda la programación de JATO y que busca desmontar una visión anclada en el pasado.
La creatividad también encuentra su espacio en esta cita. Uno de los momentos más esperados llegará el domingo 7 de junio a las 11:00 horas en la Plaza de San Jorge con el Desfile de Moda Artesana y Sostenible, convertido ya en una de las señas de identidad del encuentro. Diseñadores consolidados y jóvenes promesas mostrarán propuestas que combinan diseño contemporáneo, sostenibilidad y tradición textil. Como adelanto, durante la presentación oficial del programa, diputados y diputadas lucieron prendas creadas por las diseñadoras Emma Prieto, de Plasencia, y Águeda Valle, de Moraleja.
La tradición se come
La gastronomía volverá a ser otro de los grandes atractivos. GastroCáceres reunirá catorce productos de calidad amparados por denominaciones de origen e indicaciones geográficas protegidas. Cocineros, productores locales y alumnado de escuelas de hostelería ofrecerán degustaciones, talleres y showcookings que permitirán descubrir el potencial culinario de la provincia a través de ingredientes ligados al territorio.
Como otros años, la música también estará muy presente. Grupos emblemáticos del panorama extremeño como Acetre, Los Niños de los Ojos Rojos, Sínkope o Diván Du Don pondrán banda sonora a una programación que también incluye arte urbano en vivo y actividades culturales vinculadas a la identidad.

Este año, además, la lengua y la cultura popular tendrán una presencia especial. “Tenemos que sacar pecho también de nuestro patrimonio inmaterial, que es la lengua”, reivindica Gutiérrez, en referencia a las actividades impulsadas por la Organización Sociocultural de Estudios de la Cultura Extremeña (OSCEC), que invitan a redescubrir palabras y expresiones que forman parte de la memoria colectiva del territorio.
Durante tres días, Cáceres se convierte así en el punto de encuentro de una provincia que mira al futuro sin renunciar a sus raíces. Una celebración de quienes emprenden, crean, innovan y mantienen vivos los pueblos desde el compromiso con su comunidad. JATO no pretende solo mostrar lo que fue y es el mundo rural hoy. Aspira, sobre todo, a demostrar lo que puede llegar a ser.
Una experiencia conectada
Como novedad, JATO 2026 contará con una aplicación móvil desde la que los asistentes podrán consultar en tiempo real toda la programación, horarios, ubicaciones y novedades del evento, facilitando así una experiencia más dinámica y accesible.
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