Suave y emotivo drama italiano sobre una familia y el alzheimer, que atrapa al padre cuando solo tiene cuarenta años. Es un proceso lento pero imparable y que afecta paulatinamente a la relación con su mujer y su hijo preadolescente. La película, dirigida por Alessandro Aronadio , está basada en hechos y personajes reales (aparecen al final) y se centra en ese tiempo en el que el olvido mordisquea la memoria y el modo en que ellos la defienden con las únicas armas posibles de la comprensión y el apoyo. El director convierte en llevadera, triste pero alegre, esta historia gracias al trío protagonista, Edoardo Leo y Teresa Saponangelo, el matrimonio, y Javier Francesco Leoni, el niño y muy sutilmente el motor narrativo.Hay películas y directores que han tratado esta enfermedad a pecho partido y con el dedo siempre en la herida; Alessandro Aronadio, sin quitar el dedo, ofrece una versión con otros coloridos, llena de momentos para el recuerdo, al menos de ellos, como cuando el padre le enseña al hijo a afeitarse, o a conducir, o cuando la pareja busca encontrarse a sí misma en los lugares de antigua felicidad, una cena, una discoteca… Edoardo Leo sabe estar en las dos caras de su personaje, la todavía llena de motivos y la que se está vaciando; y ella, Teresa Saponangelo está sencillamente encantadora y transmite a ellos, a todos, sentimientos llenos de una impresionante luz y alegría.Aunque es una historia real, se hace evidente que solo quiere mostrar sus líneas claras, lo cual puede resultarle molesto a quienes gustan de verle las uñas negras a la realidad, pero encantará a quienes prefieren ver lo que el cine es capaz de hacer, sin deshacer, con las peores realidades. Y salir de una historia tan amarga con cierto dulzor en el paladar ni es fácil ni una mala retribución al precio de una entrada. Suave y emotivo drama italiano sobre una familia y el alzheimer, que atrapa al padre cuando solo tiene cuarenta años. Es un proceso lento pero imparable y que afecta paulatinamente a la relación con su mujer y su hijo preadolescente. La película, dirigida por Alessandro Aronadio , está basada en hechos y personajes reales (aparecen al final) y se centra en ese tiempo en el que el olvido mordisquea la memoria y el modo en que ellos la defienden con las únicas armas posibles de la comprensión y el apoyo. El director convierte en llevadera, triste pero alegre, esta historia gracias al trío protagonista, Edoardo Leo y Teresa Saponangelo, el matrimonio, y Javier Francesco Leoni, el niño y muy sutilmente el motor narrativo.Hay películas y directores que han tratado esta enfermedad a pecho partido y con el dedo siempre en la herida; Alessandro Aronadio, sin quitar el dedo, ofrece una versión con otros coloridos, llena de momentos para el recuerdo, al menos de ellos, como cuando el padre le enseña al hijo a afeitarse, o a conducir, o cuando la pareja busca encontrarse a sí misma en los lugares de antigua felicidad, una cena, una discoteca… Edoardo Leo sabe estar en las dos caras de su personaje, la todavía llena de motivos y la que se está vaciando; y ella, Teresa Saponangelo está sencillamente encantadora y transmite a ellos, a todos, sentimientos llenos de una impresionante luz y alegría.Aunque es una historia real, se hace evidente que solo quiere mostrar sus líneas claras, lo cual puede resultarle molesto a quienes gustan de verle las uñas negras a la realidad, pero encantará a quienes prefieren ver lo que el cine es capaz de hacer, sin deshacer, con las peores realidades. Y salir de una historia tan amarga con cierto dulzor en el paladar ni es fácil ni una mala retribución al precio de una entrada.
Suave y emotivo drama italiano sobre una familia y el alzheimer, que atrapa al padre cuando solo tiene cuarenta años. Es un proceso lento pero imparable y que afecta paulatinamente a la relación con su mujer y su hijo preadolescente. La película, dirigida por Alessandro … Aronadio, está basada en hechos y personajes reales (aparecen al final) y se centra en ese tiempo en el que el olvido mordisquea la memoria y el modo en que ellos la defienden con las únicas armas posibles de la comprensión y el apoyo. El director convierte en llevadera, triste pero alegre, esta historia gracias al trío protagonista, Edoardo Leo y Teresa Saponangelo, el matrimonio, y Javier Francesco Leoni, el niño y muy sutilmente el motor narrativo.
Hay películas y directores que han tratado esta enfermedad a pecho partido y con el dedo siempre en la herida; Alessandro Aronadio, sin quitar el dedo, ofrece una versión con otros coloridos, llena de momentos para el recuerdo, al menos de ellos, como cuando el padre le enseña al hijo a afeitarse, o a conducir, o cuando la pareja busca encontrarse a sí misma en los lugares de antigua felicidad, una cena, una discoteca… Edoardo Leo sabe estar en las dos caras de su personaje, la todavía llena de motivos y la que se está vaciando; y ella, Teresa Saponangelo está sencillamente encantadora y transmite a ellos, a todos, sentimientos llenos de una impresionante luz y alegría.
Aunque es una historia real, se hace evidente que solo quiere mostrar sus líneas claras, lo cual puede resultarle molesto a quienes gustan de verle las uñas negras a la realidad, pero encantará a quienes prefieren ver lo que el cine es capaz de hacer, sin deshacer, con las peores realidades. Y salir de una historia tan amarga con cierto dulzor en el paladar ni es fácil ni una mala retribución al precio de una entrada.
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