Sorprendente primera escena, con una mujer en pleno desierto, con una escoba y barriéndolo… Ella es Maria Reiche, Lady Nazca, y está en las pampas de Jumana, en el desierto peruano de Nazca, donde hay unas gigantescas líneas y figuras hechas por una cultura precolombina anterior a los incas. Esta película, dirigida por el suizo Damien Dorsaz , es una biografía temprana, de sus primeros años en Perú, de la arqueóloga y matemática alemana Maria Reische, una de las pioneras en sacar a la luz (barrer en el desierto) e investigar el significado de las líneas de Nazca.El mayor interés de esta película es descubrir, o saber un poco más, acerca de esa zona del Perú, esa cultura y de esos trazados sobre una superficie hostil que solo se aprecian en su grandiosidad desde el aire; aunque también, descubrir las líneas y perfiles de ese curioso personaje femenino, audaz para su época, que se instaló en la década de los años treinta del pasado siglo allí y le dedicó prácticamente toda su vida a la revelación de ese misterio. Damien Dorsaz hace una fotografía bien revelada de la personalidad de Maria Reische, de su tozudez y los riesgos que asumió el personaje, interpretado con cierto encanto por la actriz turca Devrim Lingnau.Quizá le falte en la narración una cierta perspectiva histórica en el trato de la figura de Francisco Pizarro y, en especial, de Pedro Cieza de León, el primero que advirtió, ya en el siglo XVI, esas ‘señales’ en el desierto. Pero la cinematografía de Dorsaz, su buena y exótica ambientación, hacen entretenida esta aventura que comienza con una loca que barre el desierto y se convierte en una mujer visionaria que lo limpia de misterios. Sorprendente primera escena, con una mujer en pleno desierto, con una escoba y barriéndolo… Ella es Maria Reiche, Lady Nazca, y está en las pampas de Jumana, en el desierto peruano de Nazca, donde hay unas gigantescas líneas y figuras hechas por una cultura precolombina anterior a los incas. Esta película, dirigida por el suizo Damien Dorsaz , es una biografía temprana, de sus primeros años en Perú, de la arqueóloga y matemática alemana Maria Reische, una de las pioneras en sacar a la luz (barrer en el desierto) e investigar el significado de las líneas de Nazca.El mayor interés de esta película es descubrir, o saber un poco más, acerca de esa zona del Perú, esa cultura y de esos trazados sobre una superficie hostil que solo se aprecian en su grandiosidad desde el aire; aunque también, descubrir las líneas y perfiles de ese curioso personaje femenino, audaz para su época, que se instaló en la década de los años treinta del pasado siglo allí y le dedicó prácticamente toda su vida a la revelación de ese misterio. Damien Dorsaz hace una fotografía bien revelada de la personalidad de Maria Reische, de su tozudez y los riesgos que asumió el personaje, interpretado con cierto encanto por la actriz turca Devrim Lingnau.Quizá le falte en la narración una cierta perspectiva histórica en el trato de la figura de Francisco Pizarro y, en especial, de Pedro Cieza de León, el primero que advirtió, ya en el siglo XVI, esas ‘señales’ en el desierto. Pero la cinematografía de Dorsaz, su buena y exótica ambientación, hacen entretenida esta aventura que comienza con una loca que barre el desierto y se convierte en una mujer visionaria que lo limpia de misterios.
Sorprendente primera escena, con una mujer en pleno desierto, con una escoba y barriéndolo… Ella es Maria Reiche, Lady Nazca, y está en las pampas de Jumana, en el desierto peruano de Nazca, donde hay unas gigantescas líneas y figuras hechas por una cultura precolombina … anterior a los incas. Esta película, dirigida por el suizo Damien Dorsaz, es una biografía temprana, de sus primeros años en Perú, de la arqueóloga y matemática alemana Maria Reische, una de las pioneras en sacar a la luz (barrer en el desierto) e investigar el significado de las líneas de Nazca.
El mayor interés de esta película es descubrir, o saber un poco más, acerca de esa zona del Perú, esa cultura y de esos trazados sobre una superficie hostil que solo se aprecian en su grandiosidad desde el aire; aunque también, descubrir las líneas y perfiles de ese curioso personaje femenino, audaz para su época, que se instaló en la década de los años treinta del pasado siglo allí y le dedicó prácticamente toda su vida a la revelación de ese misterio. Damien Dorsaz hace una fotografía bien revelada de la personalidad de Maria Reische, de su tozudez y los riesgos que asumió el personaje, interpretado con cierto encanto por la actriz turca Devrim Lingnau.
Quizá le falte en la narración una cierta perspectiva histórica en el trato de la figura de Francisco Pizarro y, en especial, de Pedro Cieza de León, el primero que advirtió, ya en el siglo XVI, esas ‘señales’ en el desierto. Pero la cinematografía de Dorsaz, su buena y exótica ambientación, hacen entretenida esta aventura que comienza con una loca que barre el desierto y se convierte en una mujer visionaria que lo limpia de misterios.
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