Seguimos un día más en la ciudad donde parece que todos los sueños se hacen realidad. Hemos venido con un propósito, que no es otro que el de contar y acercar lo que es D23 para todos aquellos que desconocen esta convención de fans de Disney. Aunque, a estas alturas, ya nos hemos dado cuenta de que el universo Disney va mucho más allá de una lista de películas, sagas, personajes o series. Habrá quien ya lo sepa, pero otros pueden descubrir en D23 que existe todo un universo alrededor. Y también por eso nos han invitado a acercarnos hasta Disneyland, en Anaheim. Es aquí donde surgió la chispa de la magia de los parques Disney. Pero de verdad, porque fue el primero, inaugurado en 1955. Y, como hemos dicho, comprobamos que todo puede ocurrir.Aquí vemos a princesas, muchas. Se puede ver a Blancanieves, a Bella o a Cenicienta. Pero también se pasea la mismísima reina de Genovia. La ‘Princesa por sorpresa’ que sigue acaparando todas las miradas allá por donde va. En este caso, no ha sido tan fácil descubrirla. Anne Hathaway , vestida de blanco, con un sombrero discreto y gafas de sol para ocultarse entre los cientos de visitantes, se pasea junto a dos hombres que, por su apariencia, parecen cercanos a ella. Parece que hace cola en ‘Soarin’ Around the World’, una de las atracciones en las que se sobrevuela distintos lugares del planeta gracias a una enorme pantalla y numerosos efectos, aunque la actriz pasa prácticamente desapercibida. O al menos durante unos segundos. Porque basta con que alguien la reconozca para que las miradas se dirijan hacia ella. Parece que sí, que esto de ‘Disneyland, donde los sueños se hace realidad’ tiene parte de razón. Aquí puedes acercarte a tus ídolos, como ella, y hacer incluso cola en la misma atracción. Puedes sentirte un verdadero superhéroe al meterte en la Incredicoaster y salir disparado junto a ‘Los Increíbles’ como si Jack-Jack hubiera vuelto a escaparse. Aquí hasta el miedo tiene banda sonora, trama y película, mucha película, en el mejor y más divertido sentido de la palabra. Vamos con ejemplos. Todo miembro fiel de este universo lleva, además, su sello de identidad: las orejas de Mickey. Las hay de todas las formas, colores y texturas. Con brilli-brilli, purpurina, lentejuelas, más sobrias, más despampanantes, las hay inspiradas en ‘Princesa por sorpresa’ (Anne Hathaway siempre presente), con forma de calabaza porque aquí el tiempo vuela y en nada tenemos Halloween (qué agobio), con lazos, como Minnie, e incluso diademas en las que puedes colocar distintas cabezas de muñecos. Estas solo para los valientes. Las niñas también tienen la posibilidad de peinarse como auténticas princesas. Les hacen moños, les ponen coronas, vestidos y hasta purpurina. De hecho hay una de ellas que acapara todas las miradas. Es una pequeña Aurora que, cuando le dicen que está preciosa, sonríe y a veces incluso da una vuelta.Aunque aquí lo interesante es que los parques Disney van mucho más allá de cualquier parque de atracciones. Aquí puedes subirte a una montaña rusa, pegar un grito y, entre curva y curva, encontrarte con ‘Los Increíbles’ intentando salvar el día. Incluso en los sobresaltos, tus mejores amigos como Tiana de ‘La princesa y el sapo’ están ahí contigo. Aquí los niños ven que, solo por unas horas, sus personajes favoritos salen de la pantalla y cobran vida. Y encima les saludan, se hacen fotos con ellos y les abrazan. «Qué pasote», decía un niño. Y a juzgar por la cara de sus padres, vaya que si lo es. Por la mañana ‘Space Mountain’ y por la tarde Showcase de Experiencias de Disney. Habrá nuevas atracciones inspiradas en historias como ‘Coco’ y ‘Moana’, además de nuevos proyectos para Disney Cruise Line. ¿Que no quieres moverte de tu casa hasta un parque de atracciones? Pues a lo mejor, con suerte y polvo de hadas, pasan por delante de tu casa porque visitarán Europa, que ahora gracias a Instagram, vuelve a estar de moda. Testigos hemos sido del espíritu americano de la casa. Walt Disney lo era y, de alguna manera, parece que esa forma de hacer las cosas sigue muy presente. Aquí las presentaciones no se hacen a medias ni se limitan a una conferencia. Se hacen a lo grande. Asombra la templanza con la que cada uno de los responsables de los proyectos sale al escenario, cuenta sus novedades y, sobre todo, consigue que miles de personas reaccionen como si acabaran de recibir una entrada gratis para Disneyland. Y por eso, para presentar había que contar con Neil Patrick Harris , el eterno Barney de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, que vuelve a demostrar que en Disney hasta el presentador tiene que estar a la altura del espectáculo.Algunos de los momentos de la noche en el Showcase Experience de la D23 Disney¿Y cómo suenan las nuevas atracciones? Pues con ‘I Will Survive’, de Gloria Gaynor, que aparece sobre el escenario cantando aquel himno como si acabara de estrenarlo. Y lo cierto es que sí: Disney sobrevivirá. O eso parece. Porque, aunque la compañía sigue tirando de carrete y de nostalgia (y vaya si le funciona), también hay que reconocerle la capacidad para reinventarse. Para coger historias que ya conocemos, darles otra vuelta y convertirlas en algo que, dentro de unos años, volverá a hacer cola en los parques. Como toda historia, enemigos no les faltan, desde los piquetes de unos pocos a las puertas del centro de convenciones al grito de ‘El polvo de hadas no da de comer’ al que dice que siguen viviendo del pasado. Esto es ver y contar y lo poco que podemos decir (y dar fe) es que el Honda Center volvía a estar a reventar, con alrededor de 12.000 personas dispuestas a escuchar lo que les espera en los parques en unos meses. Y flujos y más flujos de personas que salen de D23 y se cruzan con los piquetes con una sonrisa (y bolsas llenas). A los fans de Disney les va la película. Porque hemos dicho que Walt Disney era americano y parece que eso va en la sangre. Y porque también aquí todo es susceptible de ser cantado. Algunas presentaciones han sido directamente entonadas por el propio Neil Patrick Harris. Y tampoco han querido faltar a la cita Sheryl Crow, ni Beck. Aunque tenemos que dar un aviso y es que todos aquellos que siguen buscando la fuente de la eterna juventud deben de parar porque ya ha sido encontrada y la tiene Glenn Close, que hizo una aparición apabullante, brillante, arrolladora en el estadio y consiguió que el público se viniera abajo. Apareció, además, metida de lleno en su papel de Cruella, con el blanco y negro, la actitud y esa presencia que parece no pasar por los años. La actriz apareció con motivo del anuncio de un nuevo parque dedicado a los villanos. Porque, ¿qué sería de Disney sin un villano? Probablemente un poco más aburrido. Porque aquí hasta los malos tienen su público. Y sus fans. Y, un parque. Sin embargo, tras este estado de euforia donde siguen los gritos, llantos al ver a Cruella, una emoción desquiciada por conocer nuevas atracciones, hay algo de tristeza cuando uno sale de Disneyland. Y la culpa la tiene Walt Disney. Entrar en este parque tiene que ser algo parecido a entrar en el cielo. Aquí entras bajo una melodía celestial y el acceso se hace atravesando la puerta de un enorme castillo. Ya quisieran algunos afrontar así la realidad cada día y no hacerlo bajo los pitidos de eternas filas de coches, gritos, pero de gente desquiciada, y el apuro de llegar a final de mes. Toca salir, y con la salida vuelven los problemas, las ansiedades, los agobios y esa realidad que, durante unas horas, había quedado convenientemente aparcada al otro lado del castillo. Una auténtica faena, querido Walt. Seguimos un día más en la ciudad donde parece que todos los sueños se hacen realidad. Hemos venido con un propósito, que no es otro que el de contar y acercar lo que es D23 para todos aquellos que desconocen esta convención de fans de Disney. Aunque, a estas alturas, ya nos hemos dado cuenta de que el universo Disney va mucho más allá de una lista de películas, sagas, personajes o series. Habrá quien ya lo sepa, pero otros pueden descubrir en D23 que existe todo un universo alrededor. Y también por eso nos han invitado a acercarnos hasta Disneyland, en Anaheim. Es aquí donde surgió la chispa de la magia de los parques Disney. Pero de verdad, porque fue el primero, inaugurado en 1955. Y, como hemos dicho, comprobamos que todo puede ocurrir.Aquí vemos a princesas, muchas. Se puede ver a Blancanieves, a Bella o a Cenicienta. Pero también se pasea la mismísima reina de Genovia. La ‘Princesa por sorpresa’ que sigue acaparando todas las miradas allá por donde va. En este caso, no ha sido tan fácil descubrirla. Anne Hathaway , vestida de blanco, con un sombrero discreto y gafas de sol para ocultarse entre los cientos de visitantes, se pasea junto a dos hombres que, por su apariencia, parecen cercanos a ella. Parece que hace cola en ‘Soarin’ Around the World’, una de las atracciones en las que se sobrevuela distintos lugares del planeta gracias a una enorme pantalla y numerosos efectos, aunque la actriz pasa prácticamente desapercibida. O al menos durante unos segundos. Porque basta con que alguien la reconozca para que las miradas se dirijan hacia ella. Parece que sí, que esto de ‘Disneyland, donde los sueños se hace realidad’ tiene parte de razón. Aquí puedes acercarte a tus ídolos, como ella, y hacer incluso cola en la misma atracción. Puedes sentirte un verdadero superhéroe al meterte en la Incredicoaster y salir disparado junto a ‘Los Increíbles’ como si Jack-Jack hubiera vuelto a escaparse. Aquí hasta el miedo tiene banda sonora, trama y película, mucha película, en el mejor y más divertido sentido de la palabra. Vamos con ejemplos. Todo miembro fiel de este universo lleva, además, su sello de identidad: las orejas de Mickey. Las hay de todas las formas, colores y texturas. Con brilli-brilli, purpurina, lentejuelas, más sobrias, más despampanantes, las hay inspiradas en ‘Princesa por sorpresa’ (Anne Hathaway siempre presente), con forma de calabaza porque aquí el tiempo vuela y en nada tenemos Halloween (qué agobio), con lazos, como Minnie, e incluso diademas en las que puedes colocar distintas cabezas de muñecos. Estas solo para los valientes. Las niñas también tienen la posibilidad de peinarse como auténticas princesas. Les hacen moños, les ponen coronas, vestidos y hasta purpurina. De hecho hay una de ellas que acapara todas las miradas. Es una pequeña Aurora que, cuando le dicen que está preciosa, sonríe y a veces incluso da una vuelta.Aunque aquí lo interesante es que los parques Disney van mucho más allá de cualquier parque de atracciones. Aquí puedes subirte a una montaña rusa, pegar un grito y, entre curva y curva, encontrarte con ‘Los Increíbles’ intentando salvar el día. Incluso en los sobresaltos, tus mejores amigos como Tiana de ‘La princesa y el sapo’ están ahí contigo. Aquí los niños ven que, solo por unas horas, sus personajes favoritos salen de la pantalla y cobran vida. Y encima les saludan, se hacen fotos con ellos y les abrazan. «Qué pasote», decía un niño. Y a juzgar por la cara de sus padres, vaya que si lo es. Por la mañana ‘Space Mountain’ y por la tarde Showcase de Experiencias de Disney. Habrá nuevas atracciones inspiradas en historias como ‘Coco’ y ‘Moana’, además de nuevos proyectos para Disney Cruise Line. ¿Que no quieres moverte de tu casa hasta un parque de atracciones? Pues a lo mejor, con suerte y polvo de hadas, pasan por delante de tu casa porque visitarán Europa, que ahora gracias a Instagram, vuelve a estar de moda. Testigos hemos sido del espíritu americano de la casa. Walt Disney lo era y, de alguna manera, parece que esa forma de hacer las cosas sigue muy presente. Aquí las presentaciones no se hacen a medias ni se limitan a una conferencia. Se hacen a lo grande. Asombra la templanza con la que cada uno de los responsables de los proyectos sale al escenario, cuenta sus novedades y, sobre todo, consigue que miles de personas reaccionen como si acabaran de recibir una entrada gratis para Disneyland. Y por eso, para presentar había que contar con Neil Patrick Harris , el eterno Barney de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, que vuelve a demostrar que en Disney hasta el presentador tiene que estar a la altura del espectáculo.Algunos de los momentos de la noche en el Showcase Experience de la D23 Disney¿Y cómo suenan las nuevas atracciones? Pues con ‘I Will Survive’, de Gloria Gaynor, que aparece sobre el escenario cantando aquel himno como si acabara de estrenarlo. Y lo cierto es que sí: Disney sobrevivirá. O eso parece. Porque, aunque la compañía sigue tirando de carrete y de nostalgia (y vaya si le funciona), también hay que reconocerle la capacidad para reinventarse. Para coger historias que ya conocemos, darles otra vuelta y convertirlas en algo que, dentro de unos años, volverá a hacer cola en los parques. Como toda historia, enemigos no les faltan, desde los piquetes de unos pocos a las puertas del centro de convenciones al grito de ‘El polvo de hadas no da de comer’ al que dice que siguen viviendo del pasado. Esto es ver y contar y lo poco que podemos decir (y dar fe) es que el Honda Center volvía a estar a reventar, con alrededor de 12.000 personas dispuestas a escuchar lo que les espera en los parques en unos meses. Y flujos y más flujos de personas que salen de D23 y se cruzan con los piquetes con una sonrisa (y bolsas llenas). A los fans de Disney les va la película. Porque hemos dicho que Walt Disney era americano y parece que eso va en la sangre. Y porque también aquí todo es susceptible de ser cantado. Algunas presentaciones han sido directamente entonadas por el propio Neil Patrick Harris. Y tampoco han querido faltar a la cita Sheryl Crow, ni Beck. Aunque tenemos que dar un aviso y es que todos aquellos que siguen buscando la fuente de la eterna juventud deben de parar porque ya ha sido encontrada y la tiene Glenn Close, que hizo una aparición apabullante, brillante, arrolladora en el estadio y consiguió que el público se viniera abajo. Apareció, además, metida de lleno en su papel de Cruella, con el blanco y negro, la actitud y esa presencia que parece no pasar por los años. La actriz apareció con motivo del anuncio de un nuevo parque dedicado a los villanos. Porque, ¿qué sería de Disney sin un villano? Probablemente un poco más aburrido. Porque aquí hasta los malos tienen su público. Y sus fans. Y, un parque. Sin embargo, tras este estado de euforia donde siguen los gritos, llantos al ver a Cruella, una emoción desquiciada por conocer nuevas atracciones, hay algo de tristeza cuando uno sale de Disneyland. Y la culpa la tiene Walt Disney. Entrar en este parque tiene que ser algo parecido a entrar en el cielo. Aquí entras bajo una melodía celestial y el acceso se hace atravesando la puerta de un enorme castillo. Ya quisieran algunos afrontar así la realidad cada día y no hacerlo bajo los pitidos de eternas filas de coches, gritos, pero de gente desquiciada, y el apuro de llegar a final de mes. Toca salir, y con la salida vuelven los problemas, las ansiedades, los agobios y esa realidad que, durante unas horas, había quedado convenientemente aparcada al otro lado del castillo. Una auténtica faena, querido Walt.
Seguimos un día más en la ciudad donde parece que todos los sueños se hacen realidad. Hemos venido con un propósito, que no es otro que el de contar y acercar lo que es D23 para todos aquellos que desconocen esta convención de fans de … Disney. Aunque, a estas alturas, ya nos hemos dado cuenta de que el universo Disney va mucho más allá de una lista de películas, sagas, personajes o series. Habrá quien ya lo sepa, pero otros pueden descubrir en D23 que existe todo un universo alrededor. Y también por eso nos han invitado a acercarnos hasta Disneyland, en Anaheim. Es aquí donde surgió la chispa de la magia de los parques Disney. Pero de verdad, porque fue el primero, inaugurado en 1955. Y, como hemos dicho, comprobamos que todo puede ocurrir.
Aquí vemos a princesas, muchas. Se puede ver a Blancanieves, a Bella o a Cenicienta. Pero también se pasea la mismísima reina de Genovia. La ‘Princesa por sorpresa’ que sigue acaparando todas las miradas allá por donde va. En este caso, no ha sido tan fácil descubrirla. Anne Hathaway, vestida de blanco, con un sombrero discreto y gafas de sol para ocultarse entre los cientos de visitantes, se pasea junto a dos hombres que, por su apariencia, parecen cercanos a ella. Parece que hace cola en ‘Soarin’ Around the World’, una de las atracciones en las que se sobrevuela distintos lugares del planeta gracias a una enorme pantalla y numerosos efectos, aunque la actriz pasa prácticamente desapercibida. O al menos durante unos segundos. Porque basta con que alguien la reconozca para que las miradas se dirijan hacia ella.
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Parece que sí, que esto de ‘Disneyland, donde los sueños se hace realidad’ tiene parte de razón. Aquí puedes acercarte a tus ídolos, como ella, y hacer incluso cola en la misma atracción. Puedes sentirte un verdadero superhéroe al meterte en la Incredicoaster y salir disparado junto a ‘Los Increíbles’ como si Jack-Jack hubiera vuelto a escaparse. Aquí hasta el miedo tiene banda sonora, trama y película, mucha película, en el mejor y más divertido sentido de la palabra. Vamos con ejemplos. Todo miembro fiel de este universo lleva, además, su sello de identidad: las orejas de Mickey. Las hay de todas las formas, colores y texturas. Con brilli-brilli, purpurina, lentejuelas, más sobrias, más despampanantes, las hay inspiradas en ‘Princesa por sorpresa’ (Anne Hathaway siempre presente), con forma de calabaza porque aquí el tiempo vuela y en nada tenemos Halloween (qué agobio), con lazos, como Minnie, e incluso diademas en las que puedes colocar distintas cabezas de muñecos. Estas solo para los valientes. Las niñas también tienen la posibilidad de peinarse como auténticas princesas. Les hacen moños, les ponen coronas, vestidos y hasta purpurina. De hecho hay una de ellas que acapara todas las miradas. Es una pequeña Aurora que, cuando le dicen que está preciosa, sonríe y a veces incluso da una vuelta.
Aunque aquí lo interesante es que los parques Disney van mucho más allá de cualquier parque de atracciones. Aquí puedes subirte a una montaña rusa, pegar un grito y, entre curva y curva, encontrarte con ‘Los Increíbles’ intentando salvar el día. Incluso en los sobresaltos, tus mejores amigos como Tiana de ‘La princesa y el sapo’ están ahí contigo. Aquí los niños ven que, solo por unas horas, sus personajes favoritos salen de la pantalla y cobran vida. Y encima les saludan, se hacen fotos con ellos y les abrazan. «Qué pasote», decía un niño. Y a juzgar por la cara de sus padres, vaya que si lo es.
Por la mañana ‘Space Mountain’ y por la tarde Showcase de Experiencias de Disney. Habrá nuevas atracciones inspiradas en historias como ‘Coco’ y ‘Moana’, además de nuevos proyectos para Disney Cruise Line. ¿Que no quieres moverte de tu casa hasta un parque de atracciones? Pues a lo mejor, con suerte y polvo de hadas, pasan por delante de tu casa porque visitarán Europa, que ahora gracias a Instagram, vuelve a estar de moda.
Testigos hemos sido del espíritu americano de la casa. Walt Disney lo era y, de alguna manera, parece que esa forma de hacer las cosas sigue muy presente. Aquí las presentaciones no se hacen a medias ni se limitan a una conferencia. Se hacen a lo grande. Asombra la templanza con la que cada uno de los responsables de los proyectos sale al escenario, cuenta sus novedades y, sobre todo, consigue que miles de personas reaccionen como si acabaran de recibir una entrada gratis para Disneyland. Y por eso, para presentar había que contar con Neil Patrick Harris, el eterno Barney de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, que vuelve a demostrar que en Disney hasta el presentador tiene que estar a la altura del espectáculo.
(Disney)
¿Y cómo suenan las nuevas atracciones? Pues con ‘I Will Survive’, de Gloria Gaynor, que aparece sobre el escenario cantando aquel himno como si acabara de estrenarlo. Y lo cierto es que sí: Disney sobrevivirá. O eso parece. Porque, aunque la compañía sigue tirando de carrete y de nostalgia (y vaya si le funciona), también hay que reconocerle la capacidad para reinventarse. Para coger historias que ya conocemos, darles otra vuelta y convertirlas en algo que, dentro de unos años, volverá a hacer cola en los parques. Como toda historia, enemigos no les faltan, desde los piquetes de unos pocos a las puertas del centro de convenciones al grito de ‘El polvo de hadas no da de comer’ al que dice que siguen viviendo del pasado. Esto es ver y contar y lo poco que podemos decir (y dar fe) es que el Honda Center volvía a estar a reventar, con alrededor de 12.000 personas dispuestas a escuchar lo que les espera en los parques en unos meses. Y flujos y más flujos de personas que salen de D23 y se cruzan con los piquetes con una sonrisa (y bolsas llenas).
A los fans de Disney les va la película. Porque hemos dicho que Walt Disney era americano y parece que eso va en la sangre. Y porque también aquí todo es susceptible de ser cantado. Algunas presentaciones han sido directamente entonadas por el propio Neil Patrick Harris. Y tampoco han querido faltar a la cita Sheryl Crow, ni Beck. Aunque tenemos que dar un aviso y es que todos aquellos que siguen buscando la fuente de la eterna juventud deben de parar porque ya ha sido encontrada y la tiene Glenn Close, que hizo una aparición apabullante, brillante, arrolladora en el estadio y consiguió que el público se viniera abajo. Apareció, además, metida de lleno en su papel de Cruella, con el blanco y negro, la actitud y esa presencia que parece no pasar por los años. La actriz apareció con motivo del anuncio de un nuevo parque dedicado a los villanos. Porque, ¿qué sería de Disney sin un villano? Probablemente un poco más aburrido. Porque aquí hasta los malos tienen su público. Y sus fans. Y, un parque.
Sin embargo, tras este estado de euforia donde siguen los gritos, llantos al ver a Cruella, una emoción desquiciada por conocer nuevas atracciones, hay algo de tristeza cuando uno sale de Disneyland. Y la culpa la tiene Walt Disney. Entrar en este parque tiene que ser algo parecido a entrar en el cielo. Aquí entras bajo una melodía celestial y el acceso se hace atravesando la puerta de un enorme castillo. Ya quisieran algunos afrontar así la realidad cada día y no hacerlo bajo los pitidos de eternas filas de coches, gritos, pero de gente desquiciada, y el apuro de llegar a final de mes. Toca salir, y con la salida vuelven los problemas, las ansiedades, los agobios y esa realidad que, durante unas horas, había quedado convenientemente aparcada al otro lado del castillo. Una auténtica faena, querido Walt.
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