Las páginas de El País Semanal están abiertas a todos los temas. Esa libertad es un privilegio para una revista y también un reto, porque las opciones son infinitas: más cine, otro cine, más política, otra política… Jamás se ha buscado contentar a todos, simplemente se ha tratado de hablar de todo y estar en la conversación.
Las páginas de El País Semanal están abiertas a todos los temas. Esa libertad es un privilegio para una revista y también un reto, porque las opciones son infinitas: más cine, otro cine, más política, otra política… Jamás se ha buscado contentar a todos, simplemente se ha tratado de hablar de todo y estar en la conversación. Seguir leyendo
Las páginas de El País Semanal están abiertas a todos los temas. Esa libertad es un privilegio para una revista y también un reto, porque las opciones son infinitas: más cine, otro cine, más política, otra política… Jamás se ha buscado contentar a todos, simplemente se ha tratado de hablar de todo y estar en la conversación.
1. El deporte
Queríamos ser como los franceses, los italianos o los alemanes, y no éramos nada. Nuestro fútbol era de risa, Ballesteros no había salido de Pedreña, Perico era un niño y ni sabíamos siquiera, salvo cuatro, que existía la NBA. Vivíamos en la nostalgia de un pasado de glorias eternas, Santana, Bahamontes, cuando de repente, las estrellas empezaron a habitar entre nosotros. Indurain, Gasol, Nadal y Lamine Yamal, que simbolizan en su vida y triunfo la España que ahora quieren ser los demás. La nostalgia es ajena a la envidia. Quién pudiera jugar como España, se puede leer 50 años después en la prensa francesa, en la británica, en la alemana. Y los mismos amigos que nos llaman desde fuera para decirnos qué envidia, qué juventud rebelde y combativa acampa en Sol, vuestro es el futuro, pasan, inmediatamente, a hablar de fútbol, quién fuera España. Y, encantados, nos creemos la ficción. por Carlos Arribas
2. La moda
La moda, con su ligereza y rapidez, es un gran termómetro social, algo que tuvo claro esta revista desde su nacimiento. Y, además, sin prejuicios. ¿A quién si no se le ocurriría mezclar en una portada el regreso de la Pasionaria y la tendencia de las mujeres de vestir con corbata? Era 1977 y el fin de la dictadura permitía a una mayoría soñar y desear las supuestas nimiedades que antes eran de unos pocos. Se empezaron a ver en las calles punks y new romantics,yuppies y cardados. Sin dejar de analizar esas tendencias, las portadas se han abierto a personajes que han cambiado la indumentaria de Occidente, como Lagerfeld o Saint Laurent. También a los más rebeldes, como Adrover. Han celebrado la libertad y han sido testigos del florecer de una industria con nombres de la magnitud de Marta Ortega. El País Semanal ha sabido (y sabe) atender a la moda, y con ella a la sociedad que la viste. por Sofía Ruiz de Velasco
3. La literatura
Cuando en 1979 llegaron a las librerías españolas dos novelas de Günter Grass, El tambor de hojalata yEl gato y el ratón, aún faltaban 20 años para que el escritor alemán ganara el Nobel, pero los lectores de la revista pudieron ya descubrir las claves de su mundo. Autores premiados con este galardón han ocupado portadas antes o después de recibirlo: Gabriel García Márquez, Camilo José Cela o Svetlana Alexiévich. Ha habido espacio para voces nuevas que fueron consolidándose y, en el caso de Almudena Grandes, acabaron por formar parte de la revista. Sobre la escritura y la vida han hablado Eduardo Mendoza, Tom Wolfe o Michel Houellebecq. Los reportajes sobre el ecosistema literario o sobre el riesgo, no solo creativo sino personal, que asumieron Salman Rushdie o Roberto Saviano han descubierto el lado más vivo de lo que se esconde tras los lomos de esta biblioteca construida en medio siglo. por Andrea Aguilar
4. La gastronomía
La figura del cocinero ha pasado de encenderse con los fogones a deslumbrarse con los focos, pero los chefs nunca han dejado de señalar la importancia de los ingredientes. Sin su estudio y preservación, ninguna revolución culinaria habría sucedido. ¿Acaso no merecía una patata ser portada? Desde luego que sí. Y así fue porque la historia de la humanidad también se explica a través de lo que se cocina en las casas y, en los últimos tiempos, de las tendencias que marcan los restaurantes gastronómicos.El bum de elBulli o el alzamiento nórdico han merecido grandes reportajes de la mano de sus protagonistas. De Paul Bocuse a Juan Mari Arzak; de la creatividad made in Adrià a la intelectualización de Aduriz, y de los Roca a las abuelas italianas cuyas recetas se viralizaron desde sus cocinas domésticas. Al fin y al cabo, las mujeres han sido las que han mantenido el fuego encendido siempre. por Almudena Ávalos
5. El cine
Entre la portada de los inicios dedicada a Luis Buñuel y la más reciente de Los Javis hay una fina línea que une no solo al cine, sino a lo mejor de la cultura española a través del cine. Un perro andaluz, la primera película del aragonés que revolucionó mundialmente ese arte, contenía guiños a Federico García Lorca. La bola negra, de Los Javis, traslada lo lorquiano al cine. Lorca y Buñuel expresaron de manera genial la esencia de nuestra identidad desde la tradición y la vanguardia. El cine español ha seguido ese camino durante un siglo y El País Semanal lo ha contado a lo largo de 50 años: Pedro Almodóvar, Pilar Miró, Paco Rabal, Fernando Fernán Gómez, Ángela Molina… Y cuando ha mirado hacia el exterior, ha paseado por el cine estadounidense de la mano de Harrison Ford, Angelina Jolie o Woody Allen y ha recorrido Europa junto con personajes llenos de matices como Paolo Sorrentino o Juliette Binoche. por Jesús Ruiz Mantilla
6. La música
Si hay una forma de creación que ha definido lo que somos y cómo nos mostramos en este último medio siglo, esta ha sido la música. Por eso esta página ilustra el devenir de la sociedad española más que la del propio medio, porque por mucho que uno intente llevar a su terreno a Pavarotti, Lola Flores, Julio Iglesias o David Bowie, el poder de estas figuras y su capacidad para representarse y representar el momento está por encima de los códigos de cualquier revista, por muy definidos que estos estén. Así, desde Miguel Ríos hasta Judeline, pasando por Camarón o Prince, El País Semanal ha sido fiel notario de la evolución de nuestros gustos y cómo nos hemos significado a través de ellos, saltando de generación en generación, de tendencia en tendencia. Eso sí, al contrario de lo que les sucede a muchos músicos, hoy puede mirar atrás, ver cómo era hace medio siglo y seguir reconociéndose. por Xavi Sancho
7. El arte
El País Semanal no solo ha vivido medio siglo satisfaciendo la curiosidad y el ansia de actualidad de sus lectores. También se ha permitido la licencia de trabajar, y mucho, por amor al arte. Al arte con mayúsculas: las que coronan nombres como Chillida, Bacon, Picasso, Dalí, Barceló, Dalí, Abramovic, Arroyo, Plensa, Botero, Koons, Velázquez, Miró, Van Gogh…, maestros del ayer y del hoy que protagonizaron otras tantas portadas de la revista, ya fuera con el pretexto de un centenario, una exposición, un libro. O fijar el foco periodístico en los grandes museos del mundo y quienes rigen sus destinos. O bucear en los almacenes del Prado. O imaginar cómo sería el Guernica con colores. O colarse en los estudios-guaridas de los artistas. O contar quién era de verdad un tal Goya. Cincuenta años de portadas fabricadas por amor al arte. Un pequeño museo de papel. por Borja Hermoso

8. La política
La democracia española y esta revista dieron sus primeros pasos a la vez, así que no es de extrañar que aquella portada titulada ‘Referéndum’ —publicada el 12 de diciembre de 1976 y en la que se veía a un señor reflexionando o echando una cabezadita— estuviera más cerca de un manual de instrucciones que de un sesudo análisis político. Poco a poco, el prudente mensaje paterno de “no te metas en política” fue quedando en desuso, y la revista se convirtió en una oportunidad para celebrar un tiempo nuevo de libertad. El País Semanal siempre tuvo ojo para fijarse en los personajes más relevantes del panorama nacional e internacional, aquellos que terminaron encarnando los sueños y las pesadillas de sus respectivos países. Aquí, una muestra de algunos de ellos —Gorbachov, Fidel, el matrimonio Clinton, Putin, Lula…— para que puedan elegir en qué lado de la historia los prefieren colocar. por Pablo Ordaz


Este artículo forma parte del especial aniversario de la revista que se publica en su edición impresa el domingo 25 de octubre.
EL PAÍS
