En casa nos gusta escuchar canciones de Disney. Ser de izquierdas e ir cantando por ahí las chorradas de unas películas diseñadas para perpetuar el heteropatriarcado y el capitalismo es una de las contradicciones que he tenido que asumir en pro de mi propia felicidad. Porque ser de izquierdas es muy trabajoso pero ser de izquierdas y no contradecirte es un imposible. Con excusas baratas o sin ellas el caso es que en casa cantamos alegremente los clásicos de Disney en modo aleatorio y a menudo suena Qué festín, la mítica canción de La Bella y la Bestia. Me encanta ese temazo, subo el volumen cuando suena… pero en medio de la canción hay siempre una frase que me duele en los oídos. El bueno de Lumière, el candelabro parlanchín, dice: “Triste y deprimente es la vida de un sirviente / si no tiene a un solo ser a quién servir”. Todo está mal en esa frase. ¡Deberías estar feliz y contento de no servir a nadie, Lumière! ¿Acaso te has vuelto loco? ¿Acaso tienes un síndrome de Estocolmo de cuidado? A los objetos de la mansión de Bestia les falta un buen sindicato, pero mejor no entremos ahí. Quedémonos con que la frase es espeluznante y ante tal horror me pregunto si existe una contrapartida, si hay alguna canción que pueda contestar a esta definición espantosa que Lumière hace del proletariado. Y sí, existe tal canción. Existen varias.
Cuesta definir qué es la clase obrera o el proletariado, pero hay canciones que expresan a la perfección de qué va lo de ser de los de abajo
En casa nos gusta escuchar canciones de Disney. Ser de izquierdas e ir cantando por ahí las chorradas de unas películas diseñadas para perpetuar el heteropatriarcado y el capitalismo es una de las contradicciones que he tenido que asumir en pro de mi propia felicidad. Porque ser de izquierdas es muy trabajoso pero ser de izquierdas y no contradecirte es un imposible. Con excusas baratas o sin ellas el caso es que en casa cantamos alegremente los clásicos de Disney en modo aleatorio y a menudo suena Qué festín, la mítica canción de La Bella y la Bestia. Me encanta ese temazo, subo el volumen cuando suena… pero en medio de la canción hay siempre una frase que me duele en los oídos. El bueno de Lumière, el candelabro parlanchín, dice: “Triste y deprimente es la vida de un sirviente / si no tiene a un solo ser a quién servir”. Todo está mal en esa frase. ¡Deberías estar feliz y contento de no servir a nadie, Lumière! ¿Acaso te has vuelto loco? ¿Acaso tienes un síndrome de Estocolmo de cuidado? A los objetos de la mansión de Bestia les falta un buen sindicato, pero mejor no entremos ahí. Quedémonos con que la frase es espeluznante y ante tal horror me pregunto si existe una contrapartida, si hay alguna canción que pueda contestar a esta definición espantosa que Lumière hace del proletariado. Y sí, existe tal canción. Existen varias.
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