Los toros de Vellosino convirtieron el sexto festejo de San Isidro en un funeral de tercera. No será fácil encontrar en el campo animales más tristes, con agua mineral en lugar de sangre en las venas, con menos ganas de plantear guerra en el ruedo, sosísimos, sin fortaleza alguna, desanimados, borrachuzos, amorfos, sin el más mínimo atisbo de celo, analfabetos de la codicia…
Los toros de Vellosino convirtieron el sexto festejo de San Isidro en un funeral de tercera. No será fácil encontrar en el campo animales más tristes, con agua mineral en lugar de sangre en las venas, con menos ganas de plantear guerra en el ruedo, sosísimos, sin fortaleza alguna, desanimados, borrachuzos, amorfos, sin el más mínimo atisbo de celo, analfabetos de la codicia… Seguir leyendo
Los toros de Vellosino convirtieron el sexto festejo de San Isidro en un funeral de tercera. No será fácil encontrar en el campo animales más tristes, con agua mineral en lugar de sangre en las venas, con menos ganas de plantear guerra en el ruedo, sosísimos, sin fortaleza alguna, desanimados, borrachuzos, amorfos, sin el más mínimo atisbo de celo, analfabetos de la codicia…
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