En una de sus visitas a su sastre habitual, Joan Miró le pidió al artesano que le confeccionase un traje con un bolsillo interior específico donde él pudiese colocar un pequeño objeto que conservase un olor familiar y pudiese llevar siempre consigo. De esta manera, estuviera donde estuviera, tendría el calor de su hogar dentro suyo y no se sentiría nunca solo o perdido. La mera mención de esta anécdota a la artista francocanadiense Kapwani Kiwanga le despertó al instante su imaginación y le inspiró una pieza completamente nueva, que ahora es una de las obras centrales en la primera retrospectiva de su obra en España, que se podrá ver hasta el 13 de septiembre en la Fundación Joan Miró de Barcelona.La novena y última Premio Internacional Joan Miró presenta así ‘Estados Cambiantes’ una gran exposición que recoge más de una década de trabajos centrados en la manipulación escrupulosa y ordenada de materiales naturales, en instalaciones poéticas de extrema precisión, y una voluntad de profundizar en el archivo como cajón desastre donde las estructuras del poder no pueden esconder todas sus manipulaciones, miserias y contradicciones. «Lo maravilloso de Kapwani es que trabaja conceptos de una gran complejidad política, cultural y social, con una asombrosa perspectiva histórica, pero lo logra hacer con obras de una belleza extraordinaria», aseguró Marko Daniel, director de la Fundación Miró.En total, son una veintena de obras, la mayoría de gran tamaño, que vertebran los 15 años de trayectoria de la artista francocanadiense y que se relacionan a la perfección con el propio edificio de la Fundación en la montaña de Montjuïc barcelonesa. «Kapwani tiene una obra muy exigente y refinada, llena de detalles, así que el proceso de organizarla en una exposición y fijar un recorrido ha sido como si fuera en sí otra obra de Kapwani. El recorrido demuestra que una exposición también puede ser una obra de arte», reconoció Martina Millà, comisaria de la exposición junto a la propia artista.Noticia relacionada No No Kapwani Kiwanga gana el Premio Joan Miró por sus instalaciones sensuales y reflexivas Carlos salaLa exposición, que no sigue ninguna línea cronológica, arranca con obras de una materialidad más cruda y salvaje , menos elaborada y poco a poco se marcan jerarquías y la poética se fija de una forma más fija. Para ello, utiliza fibras vegetales, barro, madera, vidrio, tejidos o cerámicas con los que consigue superar el lenguaje abstracto y hablar de forma directa, sin contaminación sintáctica, sobre temas que van de la antropología social, la historia de las migraciones y las fuerzas del poder contrapuestas al orden natural. «Me gusta la idea de las obras como archivos visuales que difunden memorias sociales, económicas y políticas de lugares concretos. La idea de archivo siempre ha sido muy importante para mí», afirmó Kiwanga.Kapwani Kiwanga explora el poder de los archivos y la memoria en sus obrasLas dos obras que ahora se pueden ver en la exposición son la ya mencionada ‘Carry capacity’ (Capacidad de carga), inspirada por la correspondencia de Miró con su sastre y sus extrañas peticiones de bolsillos especiales donde solía esconder una algarroba para recordar el olor de su hogar. El bolsillo se convierte aquí en una serie de imágenes y estructuras que funcionan como segunda piel y raíz emocional. «Habla de la idea de migración y de las huellas que nunca abandonas a pesar del recorrido que te lleva la vida. Es como una de esas casas de arquitectura blanda que llevas contigo», aseguró la artista.La segunda pieza es ‘Sentinel’ basada en una tradición del sur de los Estados Unidos de colocar botellas de cristal en las ramas más altas de los árboles para asegurarse la protección de los espíritus. Al amanecer, la luz del sol se filtra entre los cristales de las botellas y crea efectos que despiertan el confort y la tranquilidad a los vecinos de la zona. «Siempre suelo empezar mi trabajo visitando el lugar, muy atenta a las percepciones que me produce. Después reflexionno sobre el modo en que nos movemos por el espacio y sobre el tipo de relato que quiero construir. Imagino una narrativa abierta, una emoción o un tono que podrían experimentarse en ese espacio», reconoce Kiwanga.Arte y política en KiwangaLa artista nació en Hamilton, Canadá, en 1978 , de padres de origen tanzano. Creció en la pequeña localidad de Brentford, cuna de pueblos indígenas como los Anishinaabe o los Haudenosaunee, lo que despertó sus simpatías por las temáticas colonialistas. A pesar de licenciarse en atropología y religión comparada, pronto giró sus intereses a las artes, aunque primero empezó a conseguir reconocimiento como directora de documentales, por los que fue nominada a dos Baftas. Desde finales de los años 2000 su obra artistica le ha valido premios como el Marcel Duschamp, o ser la representante de Canadá en la Bienal de Venecia de 2024. «A menudo se destaca mi formación en religiones comparadas y antropología, pero yo creo que, a medida que voy desarrollando mi práctica artística, ese bagaje ha pasado a ser sólo una fuente de inspiración más de las muchas que utilizo. Con el tiempo, me he inclinado por abrazar más saberes no académicos, con propuestas más basadas en la experimentación», explica en el catálogo de la exposición.La muestra es una coproducción de la Stavros Niarchos Foundation, la Thyssen Bornemisza Art Contemporary y Cupra e incluirá un ciclo de conversaciones, performance y lecturas poéticas con artistas como la propia Kiwanga, River Claure, Paolo Tavares o Kathryn Yusoff, entre otros. «En las geografías conceptuales de Kiwanga se reivindica una visión completa de la vida. Las prácticas de la artista nos ofrecen una visión de lo que ya hemos sentido, pero nu hemos visto bien», afirma Yusoff en su estudio preparatorio de la obra de Kiwanga. En una de sus visitas a su sastre habitual, Joan Miró le pidió al artesano que le confeccionase un traje con un bolsillo interior específico donde él pudiese colocar un pequeño objeto que conservase un olor familiar y pudiese llevar siempre consigo. De esta manera, estuviera donde estuviera, tendría el calor de su hogar dentro suyo y no se sentiría nunca solo o perdido. La mera mención de esta anécdota a la artista francocanadiense Kapwani Kiwanga le despertó al instante su imaginación y le inspiró una pieza completamente nueva, que ahora es una de las obras centrales en la primera retrospectiva de su obra en España, que se podrá ver hasta el 13 de septiembre en la Fundación Joan Miró de Barcelona.La novena y última Premio Internacional Joan Miró presenta así ‘Estados Cambiantes’ una gran exposición que recoge más de una década de trabajos centrados en la manipulación escrupulosa y ordenada de materiales naturales, en instalaciones poéticas de extrema precisión, y una voluntad de profundizar en el archivo como cajón desastre donde las estructuras del poder no pueden esconder todas sus manipulaciones, miserias y contradicciones. «Lo maravilloso de Kapwani es que trabaja conceptos de una gran complejidad política, cultural y social, con una asombrosa perspectiva histórica, pero lo logra hacer con obras de una belleza extraordinaria», aseguró Marko Daniel, director de la Fundación Miró.En total, son una veintena de obras, la mayoría de gran tamaño, que vertebran los 15 años de trayectoria de la artista francocanadiense y que se relacionan a la perfección con el propio edificio de la Fundación en la montaña de Montjuïc barcelonesa. «Kapwani tiene una obra muy exigente y refinada, llena de detalles, así que el proceso de organizarla en una exposición y fijar un recorrido ha sido como si fuera en sí otra obra de Kapwani. El recorrido demuestra que una exposición también puede ser una obra de arte», reconoció Martina Millà, comisaria de la exposición junto a la propia artista.Noticia relacionada No No Kapwani Kiwanga gana el Premio Joan Miró por sus instalaciones sensuales y reflexivas Carlos salaLa exposición, que no sigue ninguna línea cronológica, arranca con obras de una materialidad más cruda y salvaje , menos elaborada y poco a poco se marcan jerarquías y la poética se fija de una forma más fija. Para ello, utiliza fibras vegetales, barro, madera, vidrio, tejidos o cerámicas con los que consigue superar el lenguaje abstracto y hablar de forma directa, sin contaminación sintáctica, sobre temas que van de la antropología social, la historia de las migraciones y las fuerzas del poder contrapuestas al orden natural. «Me gusta la idea de las obras como archivos visuales que difunden memorias sociales, económicas y políticas de lugares concretos. La idea de archivo siempre ha sido muy importante para mí», afirmó Kiwanga.Kapwani Kiwanga explora el poder de los archivos y la memoria en sus obrasLas dos obras que ahora se pueden ver en la exposición son la ya mencionada ‘Carry capacity’ (Capacidad de carga), inspirada por la correspondencia de Miró con su sastre y sus extrañas peticiones de bolsillos especiales donde solía esconder una algarroba para recordar el olor de su hogar. El bolsillo se convierte aquí en una serie de imágenes y estructuras que funcionan como segunda piel y raíz emocional. «Habla de la idea de migración y de las huellas que nunca abandonas a pesar del recorrido que te lleva la vida. Es como una de esas casas de arquitectura blanda que llevas contigo», aseguró la artista.La segunda pieza es ‘Sentinel’ basada en una tradición del sur de los Estados Unidos de colocar botellas de cristal en las ramas más altas de los árboles para asegurarse la protección de los espíritus. Al amanecer, la luz del sol se filtra entre los cristales de las botellas y crea efectos que despiertan el confort y la tranquilidad a los vecinos de la zona. «Siempre suelo empezar mi trabajo visitando el lugar, muy atenta a las percepciones que me produce. Después reflexionno sobre el modo en que nos movemos por el espacio y sobre el tipo de relato que quiero construir. Imagino una narrativa abierta, una emoción o un tono que podrían experimentarse en ese espacio», reconoce Kiwanga.Arte y política en KiwangaLa artista nació en Hamilton, Canadá, en 1978 , de padres de origen tanzano. Creció en la pequeña localidad de Brentford, cuna de pueblos indígenas como los Anishinaabe o los Haudenosaunee, lo que despertó sus simpatías por las temáticas colonialistas. A pesar de licenciarse en atropología y religión comparada, pronto giró sus intereses a las artes, aunque primero empezó a conseguir reconocimiento como directora de documentales, por los que fue nominada a dos Baftas. Desde finales de los años 2000 su obra artistica le ha valido premios como el Marcel Duschamp, o ser la representante de Canadá en la Bienal de Venecia de 2024. «A menudo se destaca mi formación en religiones comparadas y antropología, pero yo creo que, a medida que voy desarrollando mi práctica artística, ese bagaje ha pasado a ser sólo una fuente de inspiración más de las muchas que utilizo. Con el tiempo, me he inclinado por abrazar más saberes no académicos, con propuestas más basadas en la experimentación», explica en el catálogo de la exposición.La muestra es una coproducción de la Stavros Niarchos Foundation, la Thyssen Bornemisza Art Contemporary y Cupra e incluirá un ciclo de conversaciones, performance y lecturas poéticas con artistas como la propia Kiwanga, River Claure, Paolo Tavares o Kathryn Yusoff, entre otros. «En las geografías conceptuales de Kiwanga se reivindica una visión completa de la vida. Las prácticas de la artista nos ofrecen una visión de lo que ya hemos sentido, pero nu hemos visto bien», afirma Yusoff en su estudio preparatorio de la obra de Kiwanga.
En una de sus visitas a su sastre habitual, Joan Miró le pidió al artesano que le confeccionase un traje con un bolsillo interior específico donde él pudiese colocar un pequeño objeto que conservase un olor familiar y pudiese llevar siempre consigo. De esta manera, … estuviera donde estuviera, tendría el calor de su hogar dentro suyo y no se sentiría nunca solo o perdido. La mera mención de esta anécdota a la artista francocanadiense Kapwani Kiwanga le despertó al instante su imaginación y le inspiró una pieza completamente nueva, que ahora es una de las obras centrales en la primera retrospectiva de su obra en España, que se podrá ver hasta el 13 de septiembre en la Fundación Joan Miró de Barcelona.
La novena y última Premio Internacional Joan Miró presenta así ‘Estados Cambiantes’ una gran exposición que recoge más de una década de trabajos centrados en la manipulación escrupulosa y ordenada de materiales naturales, en instalaciones poéticas de extrema precisión, y una voluntad de profundizar en el archivo como cajón desastre donde las estructuras del poder no pueden esconder todas sus manipulaciones, miserias y contradicciones. «Lo maravilloso de Kapwani es que trabaja conceptos de una gran complejidad política, cultural y social, con una asombrosa perspectiva histórica, pero lo logra hacer con obras de una belleza extraordinaria», aseguró Marko Daniel, director de la Fundación Miró.
En total, son una veintena de obras, la mayoría de gran tamaño, que vertebran los 15 años de trayectoria de la artista francocanadiense y que se relacionan a la perfección con el propio edificio de la Fundación en la montaña de Montjuïc barcelonesa. «Kapwani tiene una obra muy exigente y refinada, llena de detalles, así que el proceso de organizarla en una exposición y fijar un recorrido ha sido como si fuera en sí otra obra de Kapwani. El recorrido demuestra que una exposición también puede ser una obra de arte», reconoció Martina Millà, comisaria de la exposición junto a la propia artista.
La exposición, que no sigue ninguna línea cronológica, arranca con obras de una materialidad más cruda y salvaje, menos elaborada y poco a poco se marcan jerarquías y la poética se fija de una forma más fija. Para ello, utiliza fibras vegetales, barro, madera, vidrio, tejidos o cerámicas con los que consigue superar el lenguaje abstracto y hablar de forma directa, sin contaminación sintáctica, sobre temas que van de la antropología social, la historia de las migraciones y las fuerzas del poder contrapuestas al orden natural. «Me gusta la idea de las obras como archivos visuales que difunden memorias sociales, económicas y políticas de lugares concretos. La idea de archivo siempre ha sido muy importante para mí», afirmó Kiwanga.
Kapwani Kiwanga explora el poder de los archivos y la memoria en sus obras
Las dos obras que ahora se pueden ver en la exposición son la ya mencionada ‘Carry capacity’ (Capacidad de carga), inspirada por la correspondencia de Miró con su sastre y sus extrañas peticiones de bolsillos especiales donde solía esconder una algarroba para recordar el olor de su hogar. El bolsillo se convierte aquí en una serie de imágenes y estructuras que funcionan como segunda piel y raíz emocional. «Habla de la idea de migración y de las huellas que nunca abandonas a pesar del recorrido que te lleva la vida. Es como una de esas casas de arquitectura blanda que llevas contigo», aseguró la artista.
La segunda pieza es ‘Sentinel’ basada en una tradición del sur de los Estados Unidos de colocar botellas de cristal en las ramas más altas de los árboles para asegurarse la protección de los espíritus. Al amanecer, la luz del sol se filtra entre los cristales de las botellas y crea efectos que despiertan el confort y la tranquilidad a los vecinos de la zona. «Siempre suelo empezar mi trabajo visitando el lugar, muy atenta a las percepciones que me produce. Después reflexionno sobre el modo en que nos movemos por el espacio y sobre el tipo de relato que quiero construir. Imagino una narrativa abierta, una emoción o un tono que podrían experimentarse en ese espacio», reconoce Kiwanga.
Arte y política en Kiwanga
La artista nació en Hamilton, Canadá, en 1978, de padres de origen tanzano. Creció en la pequeña localidad de Brentford, cuna de pueblos indígenas como los Anishinaabe o los Haudenosaunee, lo que despertó sus simpatías por las temáticas colonialistas. A pesar de licenciarse en atropología y religión comparada, pronto giró sus intereses a las artes, aunque primero empezó a conseguir reconocimiento como directora de documentales, por los que fue nominada a dos Baftas. Desde finales de los años 2000 su obra artistica le ha valido premios como el Marcel Duschamp, o ser la representante de Canadá en la Bienal de Venecia de 2024. «A menudo se destaca mi formación en religiones comparadas y antropología, pero yo creo que, a medida que voy desarrollando mi práctica artística, ese bagaje ha pasado a ser sólo una fuente de inspiración más de las muchas que utilizo. Con el tiempo, me he inclinado por abrazar más saberes no académicos, con propuestas más basadas en la experimentación», explica en el catálogo de la exposición.
La muestra es una coproducción de la Stavros Niarchos Foundation, la Thyssen Bornemisza Art Contemporary y Cupra e incluirá un ciclo de conversaciones, performance y lecturas poéticas con artistas como la propia Kiwanga, River Claure, Paolo Tavares o Kathryn Yusoff, entre otros. «En las geografías conceptuales de Kiwanga se reivindica una visión completa de la vida. Las prácticas de la artista nos ofrecen una visión de lo que ya hemos sentido, pero nu hemos visto bien», afirma Yusoff en su estudio preparatorio de la obra de Kiwanga.
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