Hablar de Los del Río es hablar de la banda sonora de las vidas de muchos sevillanos. Pocos artistas en el mundo pueden presumir de haber puesto a bailar a todo el planeta, desde presidentes de Estados Unidos hasta el último rincón de una boda en cualquier pueblo de España. Sin embargo, detrás de los focos, de las cifras millonarias y de los hitos históricos de Antonio Romero Monge y Rafael Ruiz Perdigones, existe un tesoro que ellos mismos consideran su mayor éxito: su gran familia .Ayer, 14 de abril, el plató de ‘Y ahora Sonsoles’ se llenó de compás. Pero esta vez, Los del Río no venían solos. Antonio y Rafael aparecieron acompañados por parte de esa «familia desconocida» que, aunque ha crecido en la intimidad, lleva el sello de los de Dos Hermanas grabado a fuego. Durante la entrevista, quedó claro que el legado no solo son discos de oro, sino una forma de entender la vida donde «la música corre por nuestras venas» .De las calles de Dos Hermanas al éxito mundialLa historia de Los del Río es la historia de una amistad inquebrantable. Antonio y Rafael se conocieron siendo apenas unos niños en su barrio de toda la vida. Lo que empezó como un juego infantil se convirtió en una carrera que ya dura décadas. Durante los años 70 y 80, recorrieron España y dieron el salto a América Latina, pero fue en los 90 cuando ‘La Macarena’ y ‘Sevilla tiene un color especial’ los convirtieron en iconos universales.A pesar de haber alcanzado la cima, nunca han olvidado sus raíces. Antonio recordaba con orgullo haber nacido en Alcalá de Guadaíra, aunque poco después se fue a Dos Hermanas a vivir cerca de Rafael: «Desde que tengo tres meses vivo en Dos Hermanas con este cateto» , bromeaba el cantante. Esa complicidad es la que han transmitido a sus hijos (tienen ocho entre los dos), quienes se han criado prácticamente como hermanos, formando una piña que ahora crece con la llegada de los nietos.Una saga que hereda el talentoLa sorpresa de la tarde en Antena 3 llegó cuando dos de los nietos de los artistas tomaron la palabra. Lejos de estar intimidados por las cámaras, demostraron que en su casa «o tocábamos o cantábamos, pero algo teníamos que hacer» . Rafael, uno de los nietos, confesaba entre risas su beticismo frente a la presentadora, mientras su abuelo presumía de cómo los más pequeños ya se manejaban con la guitarra desde edades muy tempranas.Uno de los momentos más simpáticos del programa llegó cuando, a petición de Sonsoles Ónega, Antonio y Rafael se arrancaron a cantar junto a sus nietos . Al son de «Sevilla, tan sonriente…», las voces de dos generaciones se fundieron en una sola, demostrando que el talento y el duende no se compran, se heredan.El legado de Los del RíoEn la entrevista, los nietos intervinieron para contar cómo es vivir con dos leyendas vivas. Aunque para el mundo son los creadores de una canción que se ha cantado millones de veces, para ellos son simplemente el abuelo Antonio y el abuelo Rafael . Eso sí, unos abuelos que a la mínima se arrancan por soleá o por sevillanas, convirtiendo cualquier comida familiar en un «jaleo» de los buenos.Y es que la naturalidad con la que los jóvenes se han integrado en el grupo dejó a Sonsoles Ónega y al público con ganas de más. Incluso Rafael Ruiz bromeó con la posibilidad de «robarle» tiempo de pantalla a su paisano Roberto Leal y al programa de Pasapalabra, que va después del de Sonsoles.Porque la autenticidad de Los del Río no se puede comprar. Han ganado dinero, han viajado por todo el mundo y han batido récords de ventas, pero al final del día, lo que de verdad les llena de alegría es ver a sus nietos coger una guitarra y seguir cantándole a Sevilla . Hablar de Los del Río es hablar de la banda sonora de las vidas de muchos sevillanos. Pocos artistas en el mundo pueden presumir de haber puesto a bailar a todo el planeta, desde presidentes de Estados Unidos hasta el último rincón de una boda en cualquier pueblo de España. Sin embargo, detrás de los focos, de las cifras millonarias y de los hitos históricos de Antonio Romero Monge y Rafael Ruiz Perdigones, existe un tesoro que ellos mismos consideran su mayor éxito: su gran familia .Ayer, 14 de abril, el plató de ‘Y ahora Sonsoles’ se llenó de compás. Pero esta vez, Los del Río no venían solos. Antonio y Rafael aparecieron acompañados por parte de esa «familia desconocida» que, aunque ha crecido en la intimidad, lleva el sello de los de Dos Hermanas grabado a fuego. Durante la entrevista, quedó claro que el legado no solo son discos de oro, sino una forma de entender la vida donde «la música corre por nuestras venas» .De las calles de Dos Hermanas al éxito mundialLa historia de Los del Río es la historia de una amistad inquebrantable. Antonio y Rafael se conocieron siendo apenas unos niños en su barrio de toda la vida. Lo que empezó como un juego infantil se convirtió en una carrera que ya dura décadas. Durante los años 70 y 80, recorrieron España y dieron el salto a América Latina, pero fue en los 90 cuando ‘La Macarena’ y ‘Sevilla tiene un color especial’ los convirtieron en iconos universales.A pesar de haber alcanzado la cima, nunca han olvidado sus raíces. Antonio recordaba con orgullo haber nacido en Alcalá de Guadaíra, aunque poco después se fue a Dos Hermanas a vivir cerca de Rafael: «Desde que tengo tres meses vivo en Dos Hermanas con este cateto» , bromeaba el cantante. Esa complicidad es la que han transmitido a sus hijos (tienen ocho entre los dos), quienes se han criado prácticamente como hermanos, formando una piña que ahora crece con la llegada de los nietos.Una saga que hereda el talentoLa sorpresa de la tarde en Antena 3 llegó cuando dos de los nietos de los artistas tomaron la palabra. Lejos de estar intimidados por las cámaras, demostraron que en su casa «o tocábamos o cantábamos, pero algo teníamos que hacer» . Rafael, uno de los nietos, confesaba entre risas su beticismo frente a la presentadora, mientras su abuelo presumía de cómo los más pequeños ya se manejaban con la guitarra desde edades muy tempranas.Uno de los momentos más simpáticos del programa llegó cuando, a petición de Sonsoles Ónega, Antonio y Rafael se arrancaron a cantar junto a sus nietos . Al son de «Sevilla, tan sonriente…», las voces de dos generaciones se fundieron en una sola, demostrando que el talento y el duende no se compran, se heredan.El legado de Los del RíoEn la entrevista, los nietos intervinieron para contar cómo es vivir con dos leyendas vivas. Aunque para el mundo son los creadores de una canción que se ha cantado millones de veces, para ellos son simplemente el abuelo Antonio y el abuelo Rafael . Eso sí, unos abuelos que a la mínima se arrancan por soleá o por sevillanas, convirtiendo cualquier comida familiar en un «jaleo» de los buenos.Y es que la naturalidad con la que los jóvenes se han integrado en el grupo dejó a Sonsoles Ónega y al público con ganas de más. Incluso Rafael Ruiz bromeó con la posibilidad de «robarle» tiempo de pantalla a su paisano Roberto Leal y al programa de Pasapalabra, que va después del de Sonsoles.Porque la autenticidad de Los del Río no se puede comprar. Han ganado dinero, han viajado por todo el mundo y han batido récords de ventas, pero al final del día, lo que de verdad les llena de alegría es ver a sus nietos coger una guitarra y seguir cantándole a Sevilla .
Hablar de Los del Río es hablar de la banda sonora de las vidas de muchos sevillanos. Pocos artistas en el mundo pueden presumir de haber puesto a bailar a todo el planeta, desde presidentes de Estados Unidos hasta el último rincón de una … boda en cualquier pueblo de España. Sin embargo, detrás de los focos, de las cifras millonarias y de los hitos históricos de Antonio Romero Monge y Rafael Ruiz Perdigones, existe un tesoro que ellos mismos consideran su mayor éxito: su gran familia.
Ayer, 14 de abril, el plató de ‘Y ahora Sonsoles’ se llenó de compás. Pero esta vez, Los del Río no venían solos. Antonio y Rafael aparecieron acompañados por parte de esa «familia desconocida» que, aunque ha crecido en la intimidad, lleva el sello de los de Dos Hermanas grabado a fuego. Durante la entrevista, quedó claro que el legado no solo son discos de oro, sino una forma de entender la vida donde «la música corre por nuestras venas».
@yahorasonsoles 🗣️ Los del Río nos enseñan a su gran familia, que han heredado su talento: «La música corre por nuestras venas». 📲 Contenido disponible en atresplayer. >>> #YAhoraSonsoles, de lunes a viernes a las 17:00h en Antena 3 y al completo en atresplayer. 👉 WhatsApp del programa en la descripción del perfil. #LosDelRío #Familia ♬ sonido original – Yahorasonsoles
De las calles de Dos Hermanas al éxito mundial
La historia de Los del Río es la historia de una amistad inquebrantable. Antonio y Rafael se conocieron siendo apenas unos niños en su barrio de toda la vida. Lo que empezó como un juego infantil se convirtió en una carrera que ya dura décadas. Durante los años 70 y 80, recorrieron España y dieron el salto a América Latina, pero fue en los 90 cuando ‘La Macarena’ y ‘Sevilla tiene un color especial’ los convirtieron en iconos universales.
A pesar de haber alcanzado la cima, nunca han olvidado sus raíces. Antonio recordaba con orgullo haber nacido en Alcalá de Guadaíra, aunque poco después se fue a Dos Hermanas a vivir cerca de Rafael: «Desde que tengo tres meses vivo en Dos Hermanas con este cateto», bromeaba el cantante. Esa complicidad es la que han transmitido a sus hijos (tienen ocho entre los dos), quienes se han criado prácticamente como hermanos, formando una piña que ahora crece con la llegada de los nietos.
Una saga que hereda el talento
La sorpresa de la tarde en Antena 3 llegó cuando dos de los nietos de los artistas tomaron la palabra. Lejos de estar intimidados por las cámaras, demostraron que en su casa «o tocábamos o cantábamos, pero algo teníamos que hacer». Rafael, uno de los nietos, confesaba entre risas su beticismo frente a la presentadora, mientras su abuelo presumía de cómo los más pequeños ya se manejaban con la guitarra desde edades muy tempranas.
Uno de los momentos más simpáticos del programa llegó cuando, a petición de Sonsoles Ónega, Antonio y Rafael se arrancaron a cantar junto a sus nietos. Al son de «Sevilla, tan sonriente…», las voces de dos generaciones se fundieron en una sola, demostrando que el talento y el duende no se compran, se heredan.
El legado de Los del Río
En la entrevista, los nietos intervinieron para contar cómo es vivir con dos leyendas vivas. Aunque para el mundo son los creadores de una canción que se ha cantado millones de veces, para ellos son simplemente el abuelo Antonio y el abuelo Rafael. Eso sí, unos abuelos que a la mínima se arrancan por soleá o por sevillanas, convirtiendo cualquier comida familiar en un «jaleo» de los buenos.
Y es que la naturalidad con la que los jóvenes se han integrado en el grupo dejó a Sonsoles Ónega y al público con ganas de más. Incluso Rafael Ruiz bromeó con la posibilidad de «robarle» tiempo de pantalla a su paisano Roberto Leal y al programa de Pasapalabra, que va después del de Sonsoles.
Porque la autenticidad de Los del Río no se puede comprar. Han ganado dinero, han viajado por todo el mundo y han batido récords de ventas, pero al final del día, lo que de verdad les llena de alegría es ver a sus nietos coger una guitarra y seguir cantándole a Sevilla.
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