La promoción de ‘La hipótesis del amor’, disponible ya en Prime Video, ha sido toda una declaración de intenciones sobre el entramado nostálgico que esconde. Tom Bateman ha aparecido en entrevistas con una camiseta de ‘Notting Hill’, y su coprotagonista, Lili Reinhart, se pasó el juego rindiendo homenaje durante semanas a las icónicas comedias románticas de los 2000: desde el vestidazo amarillo de Kate Hudson en ‘Cómo perder a un chico en 10 días’ hasta el mítico vestido de hada de la Cenicienta de Drew Barrymore en ‘Por siempre jamás’.’La hipótesis del amor’ sigue a Olive ( Reinhart ), una joven doctoranda que, para convencer a su mejor amiga de que ha superado a su antiguo ‘crush’, se embarca en una relación ficticia con Adam (Bateman), un intimidante profesor de su universidad al que todos conocen como Dr. Evil. Lo que comienza como un pacto con reglas y límites muy claros pronto empieza a complicarse cuando la ficción se confunde con los sentimientos reales. La adaptación de la novela homónima de Ali Hazelwood , publicada en 2021, recupera así uno de los grandes tropos de las romcom: fingir un romance hasta que deja de ser fingido, el ‘fake dating’.Pero el falso noviazgo es mucho más antiguo que las comedias románticas contemporáneas. ‘La hipótesis del amor’ bebe de la ‘comedy of manners’ (comedia de costumbres) de Jane Austen y las comedias de enredo de Shakespeare , donde los malentendidos y la tensión entre las convenciones sociales y los deseos individuales sirven de motor al romance. «Puedes situar la historia en un lugar o época diferentes pero, en el fondo, siempre son dos seres humanos intentando entender qué significan esos sentimientos y salvar esa distancia que existe entre ellos , entre sus diferencias y aquello que los separa. Y eso fue precisamente lo que me atrajo tanto de esta historia. He visto muchísimas comedias románticas, pero lo que me pareció tan fresco de esta fue la honestidad con la que retrata a dos personas que son muy diferentes», detalla Bateman a ABC.En la película, ese envoltorio familiar —el profesor inaccesible, la dinámica ‘grumpy and sunshine’ (el gruñón y la optimista), el romance fingido— que bebe de numerosas tradiciones de la historia de la literatura funciona como un caballo de Troya que no solo conecta a dos personas que nunca verías juntas, sino que introduce una realidad menos luminosa. «Esta película es una pequeña ventana a la vida de Olive. Por eso tenemos que mostrar todas las facetas de la historia, tanto las buenas como las malas. Se trataba de mostrar todas las dimensiones de la experiencia humana y también la cara más oscura del mundo académico . No puedes edulcorarlo todo. Creo que eso es precisamente lo que hace especial a esta película: que no se limita a poner una guinda sobre las experiencias de nadie. Hay mucha profundidad en la historia y creo que eso es lo que diferencia a esta película de otras comedias románticas, para bien, en mi opinión», explica Reinhart, que ejerce, además, de productora ejecutiva del filme. La promoción de ‘La hipótesis del amor’, disponible ya en Prime Video, ha sido toda una declaración de intenciones sobre el entramado nostálgico que esconde. Tom Bateman ha aparecido en entrevistas con una camiseta de ‘Notting Hill’, y su coprotagonista, Lili Reinhart, se pasó el juego rindiendo homenaje durante semanas a las icónicas comedias románticas de los 2000: desde el vestidazo amarillo de Kate Hudson en ‘Cómo perder a un chico en 10 días’ hasta el mítico vestido de hada de la Cenicienta de Drew Barrymore en ‘Por siempre jamás’.’La hipótesis del amor’ sigue a Olive ( Reinhart ), una joven doctoranda que, para convencer a su mejor amiga de que ha superado a su antiguo ‘crush’, se embarca en una relación ficticia con Adam (Bateman), un intimidante profesor de su universidad al que todos conocen como Dr. Evil. Lo que comienza como un pacto con reglas y límites muy claros pronto empieza a complicarse cuando la ficción se confunde con los sentimientos reales. La adaptación de la novela homónima de Ali Hazelwood , publicada en 2021, recupera así uno de los grandes tropos de las romcom: fingir un romance hasta que deja de ser fingido, el ‘fake dating’.Pero el falso noviazgo es mucho más antiguo que las comedias románticas contemporáneas. ‘La hipótesis del amor’ bebe de la ‘comedy of manners’ (comedia de costumbres) de Jane Austen y las comedias de enredo de Shakespeare , donde los malentendidos y la tensión entre las convenciones sociales y los deseos individuales sirven de motor al romance. «Puedes situar la historia en un lugar o época diferentes pero, en el fondo, siempre son dos seres humanos intentando entender qué significan esos sentimientos y salvar esa distancia que existe entre ellos , entre sus diferencias y aquello que los separa. Y eso fue precisamente lo que me atrajo tanto de esta historia. He visto muchísimas comedias románticas, pero lo que me pareció tan fresco de esta fue la honestidad con la que retrata a dos personas que son muy diferentes», detalla Bateman a ABC.En la película, ese envoltorio familiar —el profesor inaccesible, la dinámica ‘grumpy and sunshine’ (el gruñón y la optimista), el romance fingido— que bebe de numerosas tradiciones de la historia de la literatura funciona como un caballo de Troya que no solo conecta a dos personas que nunca verías juntas, sino que introduce una realidad menos luminosa. «Esta película es una pequeña ventana a la vida de Olive. Por eso tenemos que mostrar todas las facetas de la historia, tanto las buenas como las malas. Se trataba de mostrar todas las dimensiones de la experiencia humana y también la cara más oscura del mundo académico . No puedes edulcorarlo todo. Creo que eso es precisamente lo que hace especial a esta película: que no se limita a poner una guinda sobre las experiencias de nadie. Hay mucha profundidad en la historia y creo que eso es lo que diferencia a esta película de otras comedias románticas, para bien, en mi opinión», explica Reinhart, que ejerce, además, de productora ejecutiva del filme.
La promoción de ‘La hipótesis del amor’, disponible ya en Prime Video, ha sido toda una declaración de intenciones sobre el entramado nostálgico que esconde. Tom Bateman ha aparecido en entrevistas con una camiseta de ‘Notting Hill’, y su coprotagonista, Lili Reinhart, se pasó el juego rindiendo homenaje durante semanas a las icónicas comedias románticas de los 2000: desde el vestidazo amarillo de Kate Hudson en ‘Cómo perder a un chico en 10 días’ hasta el mítico vestido de hada de la Cenicienta de Drew Barrymore en ‘Por siempre jamás’.
‘La hipótesis del amor’ sigue a Olive (Reinhart), una joven doctoranda que, para convencer a su mejor amiga de que ha superado a su antiguo ‘crush’, se embarca en una relación ficticia con Adam (Bateman), un intimidante profesor de su universidad al que todos conocen como Dr. Evil. Lo que comienza como un pacto con reglas y límites muy claros pronto empieza a complicarse cuando la ficción se confunde con los sentimientos reales. La adaptación de la novela homónima de Ali Hazelwood, publicada en 2021, recupera así uno de los grandes tropos de las romcom: fingir un romance hasta que deja de ser fingido, el ‘fake dating’.
Pero el falso noviazgo es mucho más antiguo que las comedias románticas contemporáneas. ‘La hipótesis del amor’ bebe de la ‘comedy of manners’ (comedia de costumbres) de Jane Austen y las comedias de enredo de Shakespeare, donde los malentendidos y la tensión entre las convenciones sociales y los deseos individuales sirven de motor al romance.
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7 días a la parrilla
Clara Molla Pagán
«Puedes situar la historia en un lugar o época diferentes pero, en el fondo, siempre son dos seres humanos intentando entender qué significan esos sentimientos y salvar esa distancia que existe entre ellos, entre sus diferencias y aquello que los separa. Y eso fue precisamente lo que me atrajo tanto de esta historia. He visto muchísimas comedias románticas, pero lo que me pareció tan fresco de esta fue la honestidad con la que retrata a dos personas que son muy diferentes», detalla Bateman a ABC.
En la película, ese envoltorio familiar —el profesor inaccesible, la dinámica ‘grumpy and sunshine’ (el gruñón y la optimista), el romance fingido— que bebe de numerosas tradiciones de la historia de la literatura funciona como un caballo de Troya que no solo conecta a dos personas que nunca verías juntas, sino que introduce una realidad menos luminosa. «Esta película es una pequeña ventana a la vida de Olive. Por eso tenemos que mostrar todas las facetas de la historia, tanto las buenas como las malas. Se trataba de mostrar todas las dimensiones de la experiencia humana y también la cara más oscura del mundo académico. No puedes edulcorarlo todo. Creo que eso es precisamente lo que hace especial a esta película: que no se limita a poner una guinda sobre las experiencias de nadie. Hay mucha profundidad en la historia y creo que eso es lo que diferencia a esta película de otras comedias románticas, para bien, en mi opinión», explica Reinhart, que ejerce, además, de productora ejecutiva del filme.
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