Odiseo no viaja en el tiempo, sino que se disfraza del presente de sus días. Por eso mismo, el cine nunca ha adaptado a Homero en estado puro, ya que cada época histórica se encarga de traducirlo. Cuando el espectador de inicios del 1900, de los 50 o del 2026 va al cine, « es obvio que está viendo una traducción en imágenes de ‘La odisea’ original , fruto de una lectura personal e intransferible de la epopeya homérica, la cual no debe traicionar la estructura profunda del texto adaptado», afirma a ABC, sin lugar a dudas, Luis Alberto de Cuenca, helenista y traductor experto en la materia.Desde el «hombre de multiforme ingenio» de 1822 (Ippolito Pindemonte), pasando por el «hombre de mil astucias» de 1924 ( Victor Bérard ) hasta el más actual de 2017 (Emily Wilson), el «hombre complicado» que tanto fascinó a Christopher Nolan. Todas estas variantes del epíteto griego del Odiseo ‘polýtropos’ original que encabeza el poema , reflejan a la perfección cómo cada siglo necesita concebir al héroe ‘de muchos giros’ o ‘caminos’ en base a las turbulencias que sacuden la historia.Así concuerda, además, Antony Makrinos, profesor asociado del University College de Londres (UCL) y uno de los mayores expertos actuales en el campo de la recepción de la épica homérica, quien charla con este diario: « Cada película refleja el contexto histórico y cultural de la época en la que se produce. ‘La odisea’ ha sido recibida a través de un mosaico de formas de representación, y esto ha influido en los directores, jugando la política también un papel fundamental».A pesar de que la obra es ya un anacronismo en toda regla , Homero retrató unos tiempos pertenecientes a la Época Micénica, siendo él de la posterior Grecia arcaica, sus adaptaciones cinematográficas y las fuentes culturales de cada período exponen cómo el universal héroe griego no lleva siempre la misma armadura, pues su concepción muta y se transforma con el paso del tiempo.Tras la guerra franco-prusiana, los últimos años del siglo XIX y de principios del XX emanaban el optimismo de entreguerras. Entre los altos estándares culturales de la ‘belle époque’ –clase alta de las capitales europeas hasta el estallido de la Gran Guerra–, trucos de ilusionismo y teatro de variedades parisino, el gran espectáculo escénico mutaba y ampliaba horizontes hacia el cine mudo, donde todo empezó con el padre de los efectos especiales: Georges Méliès.1905 Georges Méliès ‘La isla misteriosa’ (‘L’île de Calypso: Ulysse et le géant Polyphème’)Fotograma de la adaptación de Méliès Star Film CompanyEn 1905, ‘La isla misteriosa’ vio la luz y demostró que la magia era posible al fusionar mitología y cine. Georges Méliès encapsuló a Odiseo en un corto fantástico de 4 breves minutos. Por eso mismo, más que una adaptación propiamente dicha de Homero, el héroe aquí está limitado, ya que los recursos de la época no lo permitían. Ante el decorado pintado a mano, el héroe juega con Calypso y Polifemo.En ese momento en el que se sentaban las bases para que, posteriormente, las productoras comenzaran a llevar los grandes clásicos a la gran pantalla , no se acudía a una traducción revisada que reflejara, por sí misma, los valores de la época, sino que el lenguaje cinematográfico hacía todo el trabajo. Méliès es del mito lo que es el hada madrina de Cenicienta. Buscaba la esencia del texto para pasarlo a la imagen directamente (traducción intersemiótica) y ‘Bibbidi-Bobbidi-Boo’.1911 Francesco Bertolini, Giuseppe de Liguoro y Adolfo Padovan ‘La odisea’ (‘L’odissea’)Uno de los episodios de la tripulación griega Milano FilmsSi el mito nace en Francia con Méliès, se monumentaliza en la Italia de Francesco Bertolini, Giuseppe de Liguoro y Adolfo Padovan. En 1911 , ‘La odisea’ «es más ambiciosa, hay un esfuerzo mucho más serio de acercarse al prototipo homérico . Es más larga y cuenta la historia de una forma más detallada –incluyendo ‘flashbacks’ como la destrucción de Troya–», introduce Makrinos.Odiseo no es aquí un salvaje marinero de la Edad de Bronce, sino un caballero idealizado que personifica el orden moral de la Europa previa a la Gran Guerra . La gramática visual del cine mudo tradujo este ideal, según Makrinos, «a través de la narrativa visual y el código moral del héroe que se mantiene gracias a la gesticulación, las expresiones faciales y la música» que ayudaron a encarnar la virtud y el decoro de la época del 1900. Buscando la fidelidad homérica, la traducción pasó del conjuro de Méliès a una intertitular que reproducía el poema directamente. Al no contar con un traductor específico documentado, diversas fuentes de la Italia de la época influenciaron a los directores para construir el universo lingüístico y visual del filme, desde la traducción neoclásica que circulaba en la época, la de Ippolito Pindemonte (1822), hasta pinturas prerrafaelitas como las del archiconocido John William Waterhouse o simbolistas como Edward Burne-Jones.Todo este caldo de cultivo nace en un contexto en el que interesaba enlazar el cine italiano con las clases intelectuales del país y contribuir así a la identidad nacional, especialmente al coincidir el estreno justo con el 50º aniversario de la Unificación Italiana.1954 Mario Camerini ‘Ulises’ (‘Ulisse’)Kirk Douglas y Silvana Mangano como Ulises y Circe ParamountEn 1954 , Mario Camerini llevó a la gran pantalla la pionera del género péplum, el énfasis en el heroísmo humano y la fuerza entraron en Hollywood: ‘Ulises’. Kirk Douglas encarna a un Odiseo que contrasta con el contexto de una Italia en reconstrucción y una Europa destruída. Representa el ideal de hombre y autoridad «creado para las necesidades de una generación de posguerra . Las ideas más modernas incluyen su aparente indiferencia hacia los dioses, un sistema de valores egocéntrico y algunas características heredadas del original (valentía, inteligencia, etc.)», desarrolla Antony Makrinos. El académico continúa primando cómo «la masculinidad y los músculos desempeñan un papel importante en su universo estético. La fantasía, la aventura y las historias de amor son también otros rasgos significativos y bastante habituales en las demás historias de ‘espada y sandalia’ (péplum) de este período». Algo que también resalta en el filme es su presentación de la dualidad femenina de esa Italia. Silvana Mangano interpreta a las dos caras de una misma moneda: Circe y Penélope. Su Penélope es el hogar y la fidelidad, mientras que Circe, el factor seductor y sexual, tiene rasgos de ‘femme fatale’, uno de los arquetipos femeninos de esos años.’Odiseo y Calypso’, de Arnold Böcklin (1882) Museo de Arte de BasileaSin embargo, un pilar fundamental para articular la producción del legendario Dino De Laurentiis fue Victor Bérard . El francés, que era uno de los mayores referentes filológicos e historiográficos de la Europa de la época, tradujo ‘La odisea’ en prosa. Para conseguir un resultado más integral y capturar la esencia del viaje del héroe en la elección y el flujo de sus palabras, en 1912, se embarcó en su travesía por el Mediterráneo acompañado por el fotógrafo Fred Boissonnas .Su ambición era ‘geografizar’ el poema de Homero con precisión náutica y a favor de un realismo narrativo. A pesar de eso, Bérard había defendido unos años antes (‘Les phéniciens et l’odyssée’) que el periplo de Odiseo era un reflejo de las navegaciones de los fenicios , con lo que su labor fue clave no solo para que contextualizaran la película de 1954, sino también para las investigaciones sobre la obra griega.2026 Christopher Nolan ‘La odisea’ (‘The odissey’)El Odiseo posmoderno de Matt Damon UniversalLa respuesta ante la adaptación de uno de los mejores directores del cine contemporáneo, Christopher Nolan, ha sido muy diversa. Makrinos argumenta que Odiseo es aquí «un veterano de guerra traumatizado y lleno de culpa por lo que hizo en la Guerra de Troya. Se le representa sufriendo de TEPT (trastorno de estrés postraumático) con intensos ‘flashbacks’ del día en que cayó Troya. Nolan se centra en las consecuencias de la guerra en la psique de su héroe, transmitiendo un fuerte mensaje antimilitarista ». Es evidente que este nuevo Odiseo, ahora un antihéroe posmoderno muy deconstruído, es una respuesta a las crisis actuales.Por eso mismo, Nolan se sirve de anacronismos para intensificar a su protagonista arquetípico. Los dioses ya no tienen presencia física y Sinón, que es de ‘La eneida’, es escrito aquí con el fin de servir de eje psicológico y brújula moral del antihéroe, todo esto coloreado fríamente, lo cual no se corresponde con el caluroso Mediterráneo, reflejando así una estética más pesimista.’El incendio de Troya’, de Kerstiaen de Keuninck (1590-1600) Museo del Hermitage de San PetersburgoMientras que las adaptaciones más antiguas empleaban desde innovaciones técnicas hasta fuentes artísticas e historiográficas de cada momento histórico, Nolan se apoya enormemente en la traducción de Emily Wilson . Ella dota de profundidad a los personajes, cuyo Odiseo «no es únicamente el típico soldado forjado en la batalla, sino que es un estratega astuto con múltiples capas psicológicas », declara a ABC Monica Cyrino, académica de la Universidad de Nuevo México, una de las mayores autoridades mundiales en la representación de la Antigüedad en el audiovisual.Al final, el gran leitmotiv de todos los filmes es «la evaluación moral del bien contra el mal . Odiseo siempre es el héroe bueno, y los pretendientes, el cíclope y otros monstruos son los villanos. Los valores fundamentales del mundo homérico como la ‘xenia’ (hospitalidad), el honor y la gloria se conservan en su totalidad», añade Makrinos. Porque no existe una odisea definitiva. Cada adaptación refleja los ideales que cada generación necesita modificar, ‘La odisea’ ha sobrevivido porque cada época ha encontrado una forma distinta de hablarla. Odiseo no viaja en el tiempo, sino que se disfraza del presente de sus días. Por eso mismo, el cine nunca ha adaptado a Homero en estado puro, ya que cada época histórica se encarga de traducirlo. Cuando el espectador de inicios del 1900, de los 50 o del 2026 va al cine, « es obvio que está viendo una traducción en imágenes de ‘La odisea’ original , fruto de una lectura personal e intransferible de la epopeya homérica, la cual no debe traicionar la estructura profunda del texto adaptado», afirma a ABC, sin lugar a dudas, Luis Alberto de Cuenca, helenista y traductor experto en la materia.Desde el «hombre de multiforme ingenio» de 1822 (Ippolito Pindemonte), pasando por el «hombre de mil astucias» de 1924 ( Victor Bérard ) hasta el más actual de 2017 (Emily Wilson), el «hombre complicado» que tanto fascinó a Christopher Nolan. Todas estas variantes del epíteto griego del Odiseo ‘polýtropos’ original que encabeza el poema , reflejan a la perfección cómo cada siglo necesita concebir al héroe ‘de muchos giros’ o ‘caminos’ en base a las turbulencias que sacuden la historia.Así concuerda, además, Antony Makrinos, profesor asociado del University College de Londres (UCL) y uno de los mayores expertos actuales en el campo de la recepción de la épica homérica, quien charla con este diario: « Cada película refleja el contexto histórico y cultural de la época en la que se produce. ‘La odisea’ ha sido recibida a través de un mosaico de formas de representación, y esto ha influido en los directores, jugando la política también un papel fundamental».A pesar de que la obra es ya un anacronismo en toda regla , Homero retrató unos tiempos pertenecientes a la Época Micénica, siendo él de la posterior Grecia arcaica, sus adaptaciones cinematográficas y las fuentes culturales de cada período exponen cómo el universal héroe griego no lleva siempre la misma armadura, pues su concepción muta y se transforma con el paso del tiempo.Tras la guerra franco-prusiana, los últimos años del siglo XIX y de principios del XX emanaban el optimismo de entreguerras. Entre los altos estándares culturales de la ‘belle époque’ –clase alta de las capitales europeas hasta el estallido de la Gran Guerra–, trucos de ilusionismo y teatro de variedades parisino, el gran espectáculo escénico mutaba y ampliaba horizontes hacia el cine mudo, donde todo empezó con el padre de los efectos especiales: Georges Méliès.1905 Georges Méliès ‘La isla misteriosa’ (‘L’île de Calypso: Ulysse et le géant Polyphème’)Fotograma de la adaptación de Méliès Star Film CompanyEn 1905, ‘La isla misteriosa’ vio la luz y demostró que la magia era posible al fusionar mitología y cine. Georges Méliès encapsuló a Odiseo en un corto fantástico de 4 breves minutos. Por eso mismo, más que una adaptación propiamente dicha de Homero, el héroe aquí está limitado, ya que los recursos de la época no lo permitían. Ante el decorado pintado a mano, el héroe juega con Calypso y Polifemo.En ese momento en el que se sentaban las bases para que, posteriormente, las productoras comenzaran a llevar los grandes clásicos a la gran pantalla , no se acudía a una traducción revisada que reflejara, por sí misma, los valores de la época, sino que el lenguaje cinematográfico hacía todo el trabajo. Méliès es del mito lo que es el hada madrina de Cenicienta. Buscaba la esencia del texto para pasarlo a la imagen directamente (traducción intersemiótica) y ‘Bibbidi-Bobbidi-Boo’.1911 Francesco Bertolini, Giuseppe de Liguoro y Adolfo Padovan ‘La odisea’ (‘L’odissea’)Uno de los episodios de la tripulación griega Milano FilmsSi el mito nace en Francia con Méliès, se monumentaliza en la Italia de Francesco Bertolini, Giuseppe de Liguoro y Adolfo Padovan. En 1911 , ‘La odisea’ «es más ambiciosa, hay un esfuerzo mucho más serio de acercarse al prototipo homérico . Es más larga y cuenta la historia de una forma más detallada –incluyendo ‘flashbacks’ como la destrucción de Troya–», introduce Makrinos.Odiseo no es aquí un salvaje marinero de la Edad de Bronce, sino un caballero idealizado que personifica el orden moral de la Europa previa a la Gran Guerra . La gramática visual del cine mudo tradujo este ideal, según Makrinos, «a través de la narrativa visual y el código moral del héroe que se mantiene gracias a la gesticulación, las expresiones faciales y la música» que ayudaron a encarnar la virtud y el decoro de la época del 1900. Buscando la fidelidad homérica, la traducción pasó del conjuro de Méliès a una intertitular que reproducía el poema directamente. Al no contar con un traductor específico documentado, diversas fuentes de la Italia de la época influenciaron a los directores para construir el universo lingüístico y visual del filme, desde la traducción neoclásica que circulaba en la época, la de Ippolito Pindemonte (1822), hasta pinturas prerrafaelitas como las del archiconocido John William Waterhouse o simbolistas como Edward Burne-Jones.Todo este caldo de cultivo nace en un contexto en el que interesaba enlazar el cine italiano con las clases intelectuales del país y contribuir así a la identidad nacional, especialmente al coincidir el estreno justo con el 50º aniversario de la Unificación Italiana.1954 Mario Camerini ‘Ulises’ (‘Ulisse’)Kirk Douglas y Silvana Mangano como Ulises y Circe ParamountEn 1954 , Mario Camerini llevó a la gran pantalla la pionera del género péplum, el énfasis en el heroísmo humano y la fuerza entraron en Hollywood: ‘Ulises’. Kirk Douglas encarna a un Odiseo que contrasta con el contexto de una Italia en reconstrucción y una Europa destruída. Representa el ideal de hombre y autoridad «creado para las necesidades de una generación de posguerra . Las ideas más modernas incluyen su aparente indiferencia hacia los dioses, un sistema de valores egocéntrico y algunas características heredadas del original (valentía, inteligencia, etc.)», desarrolla Antony Makrinos. El académico continúa primando cómo «la masculinidad y los músculos desempeñan un papel importante en su universo estético. La fantasía, la aventura y las historias de amor son también otros rasgos significativos y bastante habituales en las demás historias de ‘espada y sandalia’ (péplum) de este período». Algo que también resalta en el filme es su presentación de la dualidad femenina de esa Italia. Silvana Mangano interpreta a las dos caras de una misma moneda: Circe y Penélope. Su Penélope es el hogar y la fidelidad, mientras que Circe, el factor seductor y sexual, tiene rasgos de ‘femme fatale’, uno de los arquetipos femeninos de esos años.’Odiseo y Calypso’, de Arnold Böcklin (1882) Museo de Arte de BasileaSin embargo, un pilar fundamental para articular la producción del legendario Dino De Laurentiis fue Victor Bérard . El francés, que era uno de los mayores referentes filológicos e historiográficos de la Europa de la época, tradujo ‘La odisea’ en prosa. Para conseguir un resultado más integral y capturar la esencia del viaje del héroe en la elección y el flujo de sus palabras, en 1912, se embarcó en su travesía por el Mediterráneo acompañado por el fotógrafo Fred Boissonnas .Su ambición era ‘geografizar’ el poema de Homero con precisión náutica y a favor de un realismo narrativo. A pesar de eso, Bérard había defendido unos años antes (‘Les phéniciens et l’odyssée’) que el periplo de Odiseo era un reflejo de las navegaciones de los fenicios , con lo que su labor fue clave no solo para que contextualizaran la película de 1954, sino también para las investigaciones sobre la obra griega.2026 Christopher Nolan ‘La odisea’ (‘The odissey’)El Odiseo posmoderno de Matt Damon UniversalLa respuesta ante la adaptación de uno de los mejores directores del cine contemporáneo, Christopher Nolan, ha sido muy diversa. Makrinos argumenta que Odiseo es aquí «un veterano de guerra traumatizado y lleno de culpa por lo que hizo en la Guerra de Troya. Se le representa sufriendo de TEPT (trastorno de estrés postraumático) con intensos ‘flashbacks’ del día en que cayó Troya. Nolan se centra en las consecuencias de la guerra en la psique de su héroe, transmitiendo un fuerte mensaje antimilitarista ». Es evidente que este nuevo Odiseo, ahora un antihéroe posmoderno muy deconstruído, es una respuesta a las crisis actuales.Por eso mismo, Nolan se sirve de anacronismos para intensificar a su protagonista arquetípico. Los dioses ya no tienen presencia física y Sinón, que es de ‘La eneida’, es escrito aquí con el fin de servir de eje psicológico y brújula moral del antihéroe, todo esto coloreado fríamente, lo cual no se corresponde con el caluroso Mediterráneo, reflejando así una estética más pesimista.’El incendio de Troya’, de Kerstiaen de Keuninck (1590-1600) Museo del Hermitage de San PetersburgoMientras que las adaptaciones más antiguas empleaban desde innovaciones técnicas hasta fuentes artísticas e historiográficas de cada momento histórico, Nolan se apoya enormemente en la traducción de Emily Wilson . Ella dota de profundidad a los personajes, cuyo Odiseo «no es únicamente el típico soldado forjado en la batalla, sino que es un estratega astuto con múltiples capas psicológicas », declara a ABC Monica Cyrino, académica de la Universidad de Nuevo México, una de las mayores autoridades mundiales en la representación de la Antigüedad en el audiovisual.Al final, el gran leitmotiv de todos los filmes es «la evaluación moral del bien contra el mal . Odiseo siempre es el héroe bueno, y los pretendientes, el cíclope y otros monstruos son los villanos. Los valores fundamentales del mundo homérico como la ‘xenia’ (hospitalidad), el honor y la gloria se conservan en su totalidad», añade Makrinos. Porque no existe una odisea definitiva. Cada adaptación refleja los ideales que cada generación necesita modificar, ‘La odisea’ ha sobrevivido porque cada época ha encontrado una forma distinta de hablarla.
Odiseo no viaja en el tiempo, sino que se disfraza del presente de sus días. Por eso mismo, el cine nunca ha adaptado a Homero en estado puro, ya que cada época histórica se encarga de traducirlo. Cuando el espectador de inicios del 1900, de … los 50 o del 2026 va al cine, «es obvio que está viendo una traducción en imágenes de ‘La odisea’ original, fruto de una lectura personal e intransferible de la epopeya homérica, la cual no debe traicionar la estructura profunda del texto adaptado», afirma a ABC, sin lugar a dudas, Luis Alberto de Cuenca, helenista y traductor experto en la materia.
Desde el «hombre de multiforme ingenio» de 1822 (Ippolito Pindemonte), pasando por el «hombre de mil astucias» de 1924 (Victor Bérard) hasta el más actual de 2017 (Emily Wilson), el «hombre complicado» que tanto fascinó a Christopher Nolan. Todas estas variantes del epíteto griego del Odiseo ‘polýtropos’ original que encabeza el poema, reflejan a la perfección cómo cada siglo necesita concebir al héroe ‘de muchos giros’ o ‘caminos’ en base a las turbulencias que sacuden la historia.
Así concuerda, además, Antony Makrinos, profesor asociado del University College de Londres (UCL) y uno de los mayores expertos actuales en el campo de la recepción de la épica homérica, quien charla con este diario: «Cada película refleja el contexto histórico y cultural de la época en la que se produce. ‘La odisea’ ha sido recibida a través de un mosaico de formas de representación, y esto ha influido en los directores, jugando la política también un papel fundamental».
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Oti Rodríguez Marchante
A pesar de que la obra es ya un anacronismo en toda regla, Homero retrató unos tiempos pertenecientes a la Época Micénica, siendo él de la posterior Grecia arcaica, sus adaptaciones cinematográficas y las fuentes culturales de cada período exponen cómo el universal héroe griego no lleva siempre la misma armadura, pues su concepción muta y se transforma con el paso del tiempo.
Tras la guerra franco-prusiana, los últimos años del siglo XIX y de principios del XX emanaban el optimismo de entreguerras. Entre los altos estándares culturales de la ‘belle époque’ –clase alta de las capitales europeas hasta el estallido de la Gran Guerra–, trucos de ilusionismo y teatro de variedades parisino, el gran espectáculo escénico mutaba y ampliaba horizontes hacia el cine mudo, donde todo empezó con el padre de los efectos especiales: Georges Méliès.
1905
Georges Méliès
‘La isla misteriosa’ (‘L’île de Calypso: Ulysse et le géant Polyphème’)

(Star Film Company)
En 1905, ‘La isla misteriosa’ vio la luz y demostró que la magia era posible al fusionar mitología y cine. Georges Méliès encapsuló a Odiseo en un corto fantástico de 4 breves minutos. Por eso mismo, más que una adaptación propiamente dicha de Homero, el héroe aquí está limitado, ya que los recursos de la época no lo permitían. Ante el decorado pintado a mano, el héroe juega con Calypso y Polifemo.
En ese momento en el que se sentaban las bases para que, posteriormente, las productoras comenzaran a llevar los grandes clásicos a la gran pantalla, no se acudía a una traducción revisada que reflejara, por sí misma, los valores de la época, sino que el lenguaje cinematográfico hacía todo el trabajo. Méliès es del mito lo que es el hada madrina de Cenicienta. Buscaba la esencia del texto para pasarlo a la imagen directamente (traducción intersemiótica) y ‘Bibbidi-Bobbidi-Boo’.
1911
Francesco Bertolini, Giuseppe de Liguoro y Adolfo Padovan
‘La odisea’ (‘L’odissea’)

(Milano Films)
Si el mito nace en Francia con Méliès, se monumentaliza en la Italia de Francesco Bertolini, Giuseppe de Liguoro y Adolfo Padovan. En 1911, ‘La odisea’ «es más ambiciosa, hay un esfuerzo mucho más serio de acercarse al prototipo homérico. Es más larga y cuenta la historia de una forma más detallada –incluyendo ‘flashbacks’ como la destrucción de Troya–», introduce Makrinos.
Odiseo no es aquí un salvaje marinero de la Edad de Bronce, sino un caballero idealizado que personifica el orden moral de la Europa previa a la Gran Guerra. La gramática visual del cine mudo tradujo este ideal, según Makrinos, «a través de la narrativa visual y el código moral del héroe que se mantiene gracias a la gesticulación, las expresiones faciales y la música» que ayudaron a encarnar la virtud y el decoro de la época del 1900.
Buscando la fidelidad homérica, la traducción pasó del conjuro de Méliès a una intertitular que reproducía el poema directamente. Al no contar con un traductor específico documentado, diversas fuentes de la Italia de la época influenciaron a los directores para construir el universo lingüístico y visual del filme, desde la traducción neoclásica que circulaba en la época, la de Ippolito Pindemonte (1822), hasta pinturas prerrafaelitas como las del archiconocido John William Waterhouse o simbolistas como Edward Burne-Jones.
Todo este caldo de cultivo nace en un contexto en el que interesaba enlazar el cine italiano con las clases intelectuales del país y contribuir así a la identidad nacional, especialmente al coincidir el estreno justo con el 50º aniversario de la Unificación Italiana.
1954
Mario Camerini
‘Ulises’ (‘Ulisse’)

(Paramount)
En 1954, Mario Camerini llevó a la gran pantalla la pionera del género péplum, el énfasis en el heroísmo humano y la fuerza entraron en Hollywood: ‘Ulises’. Kirk Douglas encarna a un Odiseo que contrasta con el contexto de una Italia en reconstrucción y una Europa destruída. Representa el ideal de hombre y autoridad «creado para las necesidades de una generación de posguerra. Las ideas más modernas incluyen su aparente indiferencia hacia los dioses, un sistema de valores egocéntrico y algunas características heredadas del original (valentía, inteligencia, etc.)», desarrolla Antony Makrinos.
El académico continúa primando cómo «la masculinidad y los músculos desempeñan un papel importante en su universo estético. La fantasía, la aventura y las historias de amor son también otros rasgos significativos y bastante habituales en las demás historias de ‘espada y sandalia’ (péplum) de este período». Algo que también resalta en el filme es su presentación de la dualidad femenina de esa Italia. Silvana Mangano interpreta a las dos caras de una misma moneda: Circe y Penélope. Su Penélope es el hogar y la fidelidad, mientras que Circe, el factor seductor y sexual, tiene rasgos de ‘femme fatale’, uno de los arquetipos femeninos de esos años.

(Museo de Arte de Basilea)
Sin embargo, un pilar fundamental para articular la producción del legendario Dino De Laurentiis fue Victor Bérard. El francés, que era uno de los mayores referentes filológicos e historiográficos de la Europa de la época, tradujo ‘La odisea’ en prosa. Para conseguir un resultado más integral y capturar la esencia del viaje del héroe en la elección y el flujo de sus palabras, en 1912, se embarcó en su travesía por el Mediterráneo acompañado por el fotógrafo Fred Boissonnas.
Su ambición era ‘geografizar’ el poema de Homero con precisión náutica y a favor de un realismo narrativo. A pesar de eso, Bérard había defendido unos años antes (‘Les phéniciens et l’odyssée’) que el periplo de Odiseo era un reflejo de las navegaciones de los fenicios, con lo que su labor fue clave no solo para que contextualizaran la película de 1954, sino también para las investigaciones sobre la obra griega.
2026
Christopher Nolan
‘La odisea’ (‘The odissey’)

(Universal)
La respuesta ante la adaptación de uno de los mejores directores del cine contemporáneo, Christopher Nolan, ha sido muy diversa. Makrinos argumenta que Odiseo es aquí «un veterano de guerra traumatizado y lleno de culpa por lo que hizo en la Guerra de Troya. Se le representa sufriendo de TEPT (trastorno de estrés postraumático) con intensos ‘flashbacks’ del día en que cayó Troya. Nolan se centra en las consecuencias de la guerra en la psique de su héroe, transmitiendo un fuerte mensaje antimilitarista». Es evidente que este nuevo Odiseo, ahora un antihéroe posmoderno muy deconstruído, es una respuesta a las crisis actuales.
Por eso mismo, Nolan se sirve de anacronismos para intensificar a su protagonista arquetípico. Los dioses ya no tienen presencia física y Sinón, que es de ‘La eneida’, es escrito aquí con el fin de servir de eje psicológico y brújula moral del antihéroe, todo esto coloreado fríamente, lo cual no se corresponde con el caluroso Mediterráneo, reflejando así una estética más pesimista.

(Museo del Hermitage de San Petersburgo)
Mientras que las adaptaciones más antiguas empleaban desde innovaciones técnicas hasta fuentes artísticas e historiográficas de cada momento histórico, Nolan se apoya enormemente en la traducción de Emily Wilson. Ella dota de profundidad a los personajes, cuyo Odiseo «no es únicamente el típico soldado forjado en la batalla, sino que es un estratega astuto con múltiples capas psicológicas», declara a ABC Monica Cyrino, académica de la Universidad de Nuevo México, una de las mayores autoridades mundiales en la representación de la Antigüedad en el audiovisual.
Al final, el gran leitmotiv de todos los filmes es «la evaluación moral del bien contra el mal. Odiseo siempre es el héroe bueno, y los pretendientes, el cíclope y otros monstruos son los villanos. Los valores fundamentales del mundo homérico como la ‘xenia’ (hospitalidad), el honor y la gloria se conservan en su totalidad», añade Makrinos. Porque no existe una odisea definitiva. Cada adaptación refleja los ideales que cada generación necesita modificar, ‘La odisea’ ha sobrevivido porque cada época ha encontrado una forma distinta de hablarla.
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