El pasado 12 de enero, la soprano noruega Lise Davidsen (Stokke, 39 años) debutó como Isolda en el Gran Teatro del Liceu. El momento más esperado de su carrera coincidía además con su regreso a los escenarios tras una larga baja por maternidad. Su Liebestod, la célebre escena final de la ópera de Wagner, congregó en Barcelona a melómanos y críticos de todo el mundo. De vuelta al camerino, aún bajo los efectos de la larga ovación, Davidsen se miró al espejo y trató de entender lo que sentía: “Estaba muy emocionada, pero no tan feliz como había imaginado”, confiesa en conversación telefónica la cantante desde su casa, a las afueras de Oslo. “Mis lágrimas no eran de alegría. No lo podía evitar: quería estar lejos de allí, en el hotel con mis hijos”.
Cinco meses después de su apoteósico debut como Isolda en Barcelona, la cantante demuestra su enorme valía como liederista con dos recitales en Girona y Madrid junto al pianista James Baillieu
El pasado 12 de enero, la soprano noruega Lise Davidsen (Stokke, 39 años) debutó como Isolda en el Gran Teatro del Liceu. El momento más esperado de su carrera coincidía además con su regreso a los escenarios tras una larga baja por maternidad. Su Liebestod, la célebre escena final de la ópera de Wagner, congregó en Barcelona a melómanos y críticos de todo el mundo. De vuelta al camerino, aún bajo los efectos de la larga ovación, Davidsen se miró al espejo y trató de entender lo que sentía: “Estaba muy emocionada, pero no tan feliz como había imaginado”, confiesa en conversación telefónica la cantante desde su casa, a las afueras de Oslo. “Mis lágrimas no eran de alegría. No lo podía evitar: quería estar lejos de allí, en el hotel con mis hijos”.
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