Mucho ha cambiado en los 14 años de historia de Morat. Pasaron de ser un grupo de bazares y bares pequeños a llenar los más reconocidos escenarios internacionales. Su gira actual, Ya es mañana, homónima de su nuevo álbum, arrancó con seis conciertos en Bogotá y los llevará a 20 ciudades de 7 países. Lo asumen con sencillez: “Es muy rico hacer música con amigos, y la gente percibe eso, que es genuino nuestro disfrute”, asegura Simón Vargas, bajista de la agrupación.
El grupo llena estadios a los dos lados del Atlántico, mientras su Fundación Aprender a Quererte ha apoyado a 50.000 niños en lectoescritura y matemáticas
Mucho ha cambiado en los 14 años de historia de Morat. Pasaron de ser un grupo de bazares y bares pequeños a llenar los más reconocidos escenarios internacionales. Su gira actual, Ya es mañana, homónima de su nuevo álbum, arrancó con seis conciertos en Bogotá y los llevará a 20 ciudades de 7 países. Lo asumen con sencillez: “Es muy rico hacer música con amigos, y la gente percibe eso, que es genuino nuestro disfrute”, asegura Simón Vargas, bajista de la agrupación.
La banda es un ícono del pop-rock colombiano en el mundo. El éxito del sencillo Mi nuevo vicio, que lanzaron en 2015 junto a Paulina Rubio, auguraba ya una carrera exitosa al llegar al número uno de ventas digitales en España y al número uno de Airplay en México. Al año siguiente recibieron su primera nominación al Latin Grammy en la categoría de Mejor Nuevo Artista.
En 2024 explotaron: su gira Los Estadios: Antes de que amanezca reunió en 24 fechas a más de un millón de fanáticos en 14 países de Hispanoamérica. Colmaron escenarios como el Cívitas Metropolitano de Madrid y el Estadio GNP en Ciudad de México, donde consiguieron tres llenos con unas 250.000 personas. En 2025 ganaron tres Premios Juventud en las categorías de Grupo Favorito del Año; Mejor Canción Pop/Rock, y Mejor Álbum Pop. Ese año también ganaron su primer Latin Grammy en la categoría de Mejor Álbum Pop/Rock, y en abril se presentaron en el icónico festival Coachella, en Estados Unidos.
Pero para Vargas, así como para su hermano Martín, Juan Pablo Villamil y Juan Pablo Isaza, integrantes de la banda, ninguno de esos galardones se compara con el disfrute del trabajo que realizan con la Fundación Aprender a Quererte. Homónima de una de sus más populares canciones, la organización trabaja por mejorar la calidad educativa en Colombia. En cuatro años de historia ha impactado a más de 50.000 estudiantes en 15 de los 32 departamentos del país. Ese, dice Vargas, “es el mayor hito que hemos tenido como banda”.
La fundación fue la primera en América Latina y es la única en Colombia licenciada para trabajar con Teaching at the Right Level (Enseñar al Nivel Adecuado), un método originado en India y recomendado por instituciones como el Banco Mundial, Unicef, J Pal y la Fundación Gates. El modelo se basa en formar docentes para fortalecer sus capacidades y herramientas de enseñanza, con el objetivo de ayudar a que los estudiantes, desde la primaria, logren alcanzar un nivel básico en lectoescritura y matemáticas.
El interés y la base del modelo nacieron de la tesis de pregrado de uno de los miembros de la banda, mucho antes de que estuvieran en una posición que les permitiera crear una organización. “La banda tiene una mentalidad de largo plazo y buscan siempre mantenerse fieles a su estilo. Eso se ha transmitido siempre a la fundación”, explica Juan Pablo Aristizábal, director de Aprender a Quererte.

En Colombia, el 54% de los alumnos de 15 años no pueden identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información con criterios específicos ni reflexionar sobre el propósito de un texto, según los últimos resultados de las pruebas Pisa. El 71% no puede interpretar y representar matemáticamente una situación sencilla como comparar la distancia total de dos rutas. Esos estudiantes, dice la OCDE, la organización internacional que realiza las pruebas, no cuentan con las competencias necesarias para participar de manera significativa en la sociedad.
La Fundación no se limita a “ayudar por ayudar”, dice Aristizábal. Aborda la filantropía desde un enfoque basado en investigación, evidencia y medición de impacto. Estudia a profundidad la problemática, utiliza metodologías que han demostrado funcionar, las adapta al contexto colombiano y mide sus resultados.
Y estos son impresionantes. Solo en 2025, su programa Enseñar al Nivel Adecuado llegó a más de 25.000 estudiantes, 820 profesores y 144 centros educativos en 12 municipios de cuatro departamentos, según el Informe de Resultados de 2025 de la Fundación. Entre los estudiantes de los municipios de Risaralda donde trabaja la fundación, el rezago de lectura se redujo del 84,6% al 17,4% y en matemáticas pasó del 73,9% al 31,1%. 1.197 niños aprendieron a leer y 988 aprendieron a dominar las cuatro operaciones matemáticas básicas. En Ansermanuevo, Valle del Cauca, el rezago de lectura pasó del 78,8% al 21%. El de matemáticas, por su parte, se redujo del 67,7% al 26,8%. Y en Bogotá, donde Aprender a Quererte trabaja con 82 sedes educativas, el rezago de lectura se redujo del 54,3% al 35,3%, mientras que el de matemáticas pasó del 85,3% al 65,8%.
La causa de la educación ha movido a la banda desde el principio. “Siempre hemos sido abiertos con las cosas que son importantes para nosotros, con nuestras opiniones de las realidades de nuestro contexto”, dice Vargas. “Las desigualdades en Colombia tienen que ver con el poco acceso a las oportunidades de muchas personas. Y también con la poca capacidad que se les da a los jóvenes y a la primera infancia en lectura, escritura y matemáticas. Son habilidades que afectan la posibilidad de acceder a oportunidades en la vida”, añade.
En medio de una carrera marcada por el éxito musical, los cuatro amigos de colegio que conformaron Morat en 2011 (con el nombre de Malta) siguen siendo eso: amigos que hacen música. “Lo que ha hecho la diferencia es ser fieles a nosotros mismos”, asegura Vargas, quien insiste en que: “haber podido influir en la calidad de vida de miles de niños en Colombia ha sido nuestra gran fortuna y ojalá podamos seguirlo haciendo”.
EL PAÍS
