La carrera literaria de la escritora Reyna Grande ha estado definida por su trauma. A sus 50 años y tras dos décadas desde su primera publicación, cada nuevo libro, de ficción o no ficción, ha estado atravesado por sus experiencias como una inmigrante mexicana que a los nueve años cambió la pobreza en Iguala, Guerrero, en su México natal, por una difícil adolescencia de asimilación en California, donde se reintegró a una familia rota, marcada por el alcoholismo y abusos del padre. De tanto hurgar en la herida, Grande comenzó a temer que había desarrollado una fijación y, al mismo tiempo, comodificado su trauma.
En ‘Corazón migrante’, su nuevo libro que se publica esta semana, la autora se estrena en el género del ensayo y reflexiona sobre las heridas psicológicas fruto de sus relaciones familiares y experiencia como migrante indocumentada
La carrera literaria de la escritora Reyna Grande ha estado definida por su trauma. A sus 50 años y tras dos décadas desde su primera publicación, cada nuevo libro, de ficción o no ficción, ha estado atravesado por sus experiencias como una inmigrante mexicana que a los nueve años cambió la pobreza en Iguala, Guerrero, en su México natal, por una difícil adolescencia de asimilación en California, donde se reintegró a una familia rota, marcada por el alcoholismo y abusos del padre. De tanto hurgar en la herida, Grande comenzó a temer que había desarrollado una fijación y, al mismo tiempo, comodificado su trauma.
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