Roma, capital de Italia, bien vale una misa, o varias. Y más su mito fundacional, el de dos hermanos amamantados por una loba, lo que explica la agresividad de su viejo imperio. La ciudad, con más de 2.700 años de historia, es conocida como la ‘Ciudad Eterna’, pues su legado cultural, político y artístico ha perdurado a lo largo de los siglos. Siempre fue un centro de poder, religión, arte y pensamiento que ha influido profundamente en la civilización occidental. Todos los caminos conducen a Roma, un dicho popular más que acertado.El corazón histórico de Roma es un auténtico museo al aire libre. El Coliseo, símbolo indiscutible de la ciudad, nos habla la grandeza del Imperio romano y las luchas de gladiadores en las que intervinieron mujeres de la aristocracia obligadas por el emperador Nerón. Cerca está el Foro Romano y el Palatino, donde se desarrollaba la vida política, religiosa y social de la antigua Roma. Caminar por estas ruinas significa retroceder en el tiempo y revivir una época de emperadores, senadores y ciudadanos romanos discutiendo entre sí mientras las legiones conquistaban naciones. Ortega afirmaba que Roma evitó más guerras de las que libró. En realidad, cada vez que se dobla una esquina, o casi, aparece una nueva obra de arte, y, además, es una ciudad muy manejable andando.No se pierdan por descontado la ciudad del Vaticano, el estado independiente más pequeño del mundo y sede de la Iglesia católica, todo un poder al que Trump se empeña en insultar. Allí se alza la Basílica de San Pedro, una de las iglesias más grandes e impresionantes jamás construidas. En su interior se pueden admirar obras maestras como la ‘Piedad’ de Miguel Ángel. Además, los Museos Vaticanos albergan tesoros artísticos de incalculable valor, entre ellos la famosa Capilla Sixtina, cuyo techo pintado por Miguel Ángel es una de las cumbres del arte renacentista.Roma es una ciudad enjambre de cultura y vida, que se hace en las plazas, la Piazza Navona o la Plaza de España. Y visiten, claro está, La Fontana di Trevi. Y, lo mejor, es una ciudad donde los precios son como los de Madrid. Roma, capital de Italia, bien vale una misa, o varias. Y más su mito fundacional, el de dos hermanos amamantados por una loba, lo que explica la agresividad de su viejo imperio. La ciudad, con más de 2.700 años de historia, es conocida como la ‘Ciudad Eterna’, pues su legado cultural, político y artístico ha perdurado a lo largo de los siglos. Siempre fue un centro de poder, religión, arte y pensamiento que ha influido profundamente en la civilización occidental. Todos los caminos conducen a Roma, un dicho popular más que acertado.El corazón histórico de Roma es un auténtico museo al aire libre. El Coliseo, símbolo indiscutible de la ciudad, nos habla la grandeza del Imperio romano y las luchas de gladiadores en las que intervinieron mujeres de la aristocracia obligadas por el emperador Nerón. Cerca está el Foro Romano y el Palatino, donde se desarrollaba la vida política, religiosa y social de la antigua Roma. Caminar por estas ruinas significa retroceder en el tiempo y revivir una época de emperadores, senadores y ciudadanos romanos discutiendo entre sí mientras las legiones conquistaban naciones. Ortega afirmaba que Roma evitó más guerras de las que libró. En realidad, cada vez que se dobla una esquina, o casi, aparece una nueva obra de arte, y, además, es una ciudad muy manejable andando.No se pierdan por descontado la ciudad del Vaticano, el estado independiente más pequeño del mundo y sede de la Iglesia católica, todo un poder al que Trump se empeña en insultar. Allí se alza la Basílica de San Pedro, una de las iglesias más grandes e impresionantes jamás construidas. En su interior se pueden admirar obras maestras como la ‘Piedad’ de Miguel Ángel. Además, los Museos Vaticanos albergan tesoros artísticos de incalculable valor, entre ellos la famosa Capilla Sixtina, cuyo techo pintado por Miguel Ángel es una de las cumbres del arte renacentista.Roma es una ciudad enjambre de cultura y vida, que se hace en las plazas, la Piazza Navona o la Plaza de España. Y visiten, claro está, La Fontana di Trevi. Y, lo mejor, es una ciudad donde los precios son como los de Madrid.
Roma, capital de Italia, bien vale una misa, o varias. Y más su mito fundacional, el de dos hermanos amamantados por una loba, lo que explica la agresividad de su viejo imperio. La ciudad, con más de 2.700 años de historia, es conocida como … la ‘Ciudad Eterna’, pues su legado cultural, político y artístico ha perdurado a lo largo de los siglos. Siempre fue un centro de poder, religión, arte y pensamiento que ha influido profundamente en la civilización occidental. Todos los caminos conducen a Roma, un dicho popular más que acertado.
El corazón histórico de Roma es un auténtico museo al aire libre. El Coliseo, símbolo indiscutible de la ciudad, nos habla la grandeza del Imperio romano y las luchas de gladiadores en las que intervinieron mujeres de la aristocracia obligadas por el emperador Nerón. Cerca está el Foro Romano y el Palatino, donde se desarrollaba la vida política, religiosa y social de la antigua Roma. Caminar por estas ruinas significa retroceder en el tiempo y revivir una época de emperadores, senadores y ciudadanos romanos discutiendo entre sí mientras las legiones conquistaban naciones. Ortega afirmaba que Roma evitó más guerras de las que libró. En realidad, cada vez que se dobla una esquina, o casi, aparece una nueva obra de arte, y, además, es una ciudad muy manejable andando.
No se pierdan por descontado la ciudad del Vaticano, el estado independiente más pequeño del mundo y sede de la Iglesia católica, todo un poder al que Trump se empeña en insultar. Allí se alza la Basílica de San Pedro, una de las iglesias más grandes e impresionantes jamás construidas. En su interior se pueden admirar obras maestras como la ‘Piedad’ de Miguel Ángel. Además, los Museos Vaticanos albergan tesoros artísticos de incalculable valor, entre ellos la famosa Capilla Sixtina, cuyo techo pintado por Miguel Ángel es una de las cumbres del arte renacentista.
Roma es una ciudad enjambre de cultura y vida, que se hace en las plazas, la Piazza Navona o la Plaza de España. Y visiten, claro está, La Fontana di Trevi. Y, lo mejor, es una ciudad donde los precios son como los de Madrid.
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