Hay películas y series que son casa, un refugio al que evadirse en un domingo tontorrón de tedio mortal. Clásicos propios para ver con el cambio de hora de invierno y de verano; para cada ruptura y para cada nuevo amor; para curar la resaca y para el sábado que decides que ya estás mayor para salir. O, al menos, los había. Porque ahora ya solo hay tiempo para ver la novedad de cada plataforma, la película de moda o esa serie de la que te habla el taxista enterado y el compañero empanado. Las plataformas dan acceso a catálogos infinitos para que, en realidad, veamos todos lo mismo y solo si hay suerte, el día que muere algún director de cierto prestigio, ponerse alguno de sus clásicos para apuntarse un tanto en Instagram. O para refrescar la memoria adormecida.Hubo una generación de niños criados en las lumbres de la televisión de tubo que se sabía las películas de Semana Santa por la fuerza de la repetición y otra, que ya vivió el paso del tubo a la tele plana, que recitaba escenas de ‘Los Simpson’ mejor que el ‘Padre nuestro’. Ahora, unos y otros, junto con sus hijos, nietos y sobrinos, todos con el móvil en la mano, no se acuerdan de cómo terminó la Temporada 1 de la serie esa tan buena –sí hombre, la de la espía esa que es embajadora y va a Londres, que la vimos el año pasado, la que se enfadaba con el marido que es también político–. De esa acaba de estrenar nueva temporada Netflix. Si no se acuerdan, no se preocupen. No tienen problema de memoria ni de retención. Le pasa a todo el mundo. Por eso los ‘Previously On’ cada vez son más necesarios, porque es la única forma de que alguien tenga el mínimo esquema mental de lo que ocurrió en la temporada anterior, esa que nos encantó y todos vimos del tirón, aunque ni la recordemos.Cuando hace un par de semanas murió Gonzalo Suárez, uno de los grandes autores de las letras y el cine español del último siglo, muchos fueron a buscar sus películas en plataformas. Pero se quedaron con las ganas, salvo los que tuvieran FlixOle. Porque la idea de que los catálogos del ‘streaming’ son infinitos es una ficción. Todos, sin excepción, nos hemos convertido en consumidores de audiovisual. O fagocitadores desmemoriados pero con una gran conversación de ascensor sobre esa serie que todos vimos anoche –sí hombre, que está muy bien, muy entretenida, que la vimos del tirón–. Si se acuerdan del título, me lo mandan. Hay películas y series que son casa, un refugio al que evadirse en un domingo tontorrón de tedio mortal. Clásicos propios para ver con el cambio de hora de invierno y de verano; para cada ruptura y para cada nuevo amor; para curar la resaca y para el sábado que decides que ya estás mayor para salir. O, al menos, los había. Porque ahora ya solo hay tiempo para ver la novedad de cada plataforma, la película de moda o esa serie de la que te habla el taxista enterado y el compañero empanado. Las plataformas dan acceso a catálogos infinitos para que, en realidad, veamos todos lo mismo y solo si hay suerte, el día que muere algún director de cierto prestigio, ponerse alguno de sus clásicos para apuntarse un tanto en Instagram. O para refrescar la memoria adormecida.Hubo una generación de niños criados en las lumbres de la televisión de tubo que se sabía las películas de Semana Santa por la fuerza de la repetición y otra, que ya vivió el paso del tubo a la tele plana, que recitaba escenas de ‘Los Simpson’ mejor que el ‘Padre nuestro’. Ahora, unos y otros, junto con sus hijos, nietos y sobrinos, todos con el móvil en la mano, no se acuerdan de cómo terminó la Temporada 1 de la serie esa tan buena –sí hombre, la de la espía esa que es embajadora y va a Londres, que la vimos el año pasado, la que se enfadaba con el marido que es también político–. De esa acaba de estrenar nueva temporada Netflix. Si no se acuerdan, no se preocupen. No tienen problema de memoria ni de retención. Le pasa a todo el mundo. Por eso los ‘Previously On’ cada vez son más necesarios, porque es la única forma de que alguien tenga el mínimo esquema mental de lo que ocurrió en la temporada anterior, esa que nos encantó y todos vimos del tirón, aunque ni la recordemos.Cuando hace un par de semanas murió Gonzalo Suárez, uno de los grandes autores de las letras y el cine español del último siglo, muchos fueron a buscar sus películas en plataformas. Pero se quedaron con las ganas, salvo los que tuvieran FlixOle. Porque la idea de que los catálogos del ‘streaming’ son infinitos es una ficción. Todos, sin excepción, nos hemos convertido en consumidores de audiovisual. O fagocitadores desmemoriados pero con una gran conversación de ascensor sobre esa serie que todos vimos anoche –sí hombre, que está muy bien, muy entretenida, que la vimos del tirón–. Si se acuerdan del título, me lo mandan.

Hay películas y series que son casa, un refugio al que evadirse en un domingo tontorrón de tedio mortal. Clásicos propios para ver con el cambio de hora de invierno y de verano; para cada ruptura y para cada nuevo amor; para curar la resaca y para el sábado que decides que ya estás mayor para salir. O, al menos, los había. Porque ahora ya solo hay tiempo para ver la novedad de cada plataforma, la película de moda o esa serie de la que te habla el taxista enterado y el compañero empanado. Las plataformas dan acceso a catálogos infinitos para que, en realidad, veamos todos lo mismo y solo si hay suerte, el día que muere algún director de cierto prestigio, ponerse alguno de sus clásicos para apuntarse un tanto en Instagram. O para refrescar la memoria adormecida.
Hubo una generación de niños criados en las lumbres de la televisión de tubo que se sabía las películas de Semana Santa por la fuerza de la repetición y otra, que ya vivió el paso del tubo a la tele plana, que recitaba escenas de ‘Los Simpson’ mejor que el ‘Padre nuestro’. Ahora, unos y otros, junto con sus hijos, nietos y sobrinos, todos con el móvil en la mano, no se acuerdan de cómo terminó la Temporada 1 de la serie esa tan buena –sí hombre, la de la espía esa que es embajadora y va a Londres, que la vimos el año pasado, la que se enfadaba con el marido que es también político–. De esa acaba de estrenar nueva temporada Netflix. Si no se acuerdan, no se preocupen. No tienen problema de memoria ni de retención. Le pasa a todo el mundo. Por eso los ‘Previously On’ cada vez son más necesarios, porque es la única forma de que alguien tenga el mínimo esquema mental de lo que ocurrió en la temporada anterior, esa que nos encantó y todos vimos del tirón, aunque ni la recordemos.
Cuando hace un par de semanas murió Gonzalo Suárez, uno de los grandes autores de las letras y el cine español del último siglo, muchos fueron a buscar sus películas en plataformas. Pero se quedaron con las ganas, salvo los que tuvieran FlixOle. Porque la idea de que los catálogos del ‘streaming’ son infinitos es una ficción. Todos, sin excepción, nos hemos convertido en consumidores de audiovisual. O fagocitadores desmemoriados pero con una gran conversación de ascensor sobre esa serie que todos vimos anoche –sí hombre, que está muy bien, muy entretenida, que la vimos del tirón–. Si se acuerdan del título, me lo mandan.
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