A un manso con clase, el segundo de la primera corrida de toros de la Feria de San Miguel, le compuso una obra Alejandro Talavante del suficiente peso para que los tendidos reclamaran la oreja que la presidenta concedió. Toreó siempre a favor del animal el extremeño y acabó pegado a tablas, exprimiendo al de la familia Fraile en las querencias que marcaba. Confirmó el torero pacense su excelente momento y coronó su temporada. «Avisaba mucho la querencia, pero yo me he fijado en las virtudes», resumía Talavante con una frase que sonaba a sentencia. «Se ha rajado tan pronto que no ha podido lucir la faena. Le he pisado los terrenos comprometidos para obligarlo a embestir y eso ha mantenido la emoción. Había que apostar. Podía arrollarte por su querencia, pero se han visto mi entrega y mis ganas de torear puro y de verdad. Y eso se ha transmitido al público», explicaba Talavante en declaraciones a Canal Sur sobre la faena en la que cobró la única oreja del festejo. Con el segundo de su lote, el que hizo quinto, de parecido perfil, estructuró una obra que apuntaba a premio si no llega a mediar el mal uso de los aceros, pero aun así su tarde en la Maestranza resultó indiscutiblemente importante. Menos fortuna tuvo Manzanares con su dos toros en su regreso a Sevilla, plaza con la que mantiene una conexión especial. «El primero, sin mucho fondo, ha tenido tres o cuatro tandas, pero sin transmisión. Y el segundo se ha rajado ya en el capote y ha sido más difícil de torear. Cuando pasa eso, lo que me queda es estar por encima de los toros y estar serio y respetuoso con la afición», valoraba Manzanares.Acudió presto el alicantino cuando el quinto derrotó a Talavante en un lance y estuvo a punto de prenderlo. «Le ha pegado un derrote feo al gemelo y he ido para allá, corriendo, a ver cómo estaba porque lo he visto cojear. Hoy soy director de lidia, pero intento ayudar siempre en todo lo que puedo a mis compañeros, así me han educado. Siempre por y para el toro, pero lo que esté en mi mano lo voy a entregar». Ortega dejó bellos pasajes con el capote al que hizo tercero, pero sus dos oponentes se acabaron muy pronto en la muleta y, por más que quiso el trianero, se quedó sin opciones de triunfo. «Lo he puesto todo, pero hay días buenos y otros en los que no se puede y ya está. Hay días que estás más asustado y otros, más contento, pero depende del día y del toro», sintetizaba el sevillano. Acaba Ortega la temporada en España, que ha ido de menos a más repuntando claramente en verano con actuaciones destacadas, y la continuará en México. «Me ilusiona mucho estar allí. Todo cambia, pero el toreo es universal», señaló. A un manso con clase, el segundo de la primera corrida de toros de la Feria de San Miguel, le compuso una obra Alejandro Talavante del suficiente peso para que los tendidos reclamaran la oreja que la presidenta concedió. Toreó siempre a favor del animal el extremeño y acabó pegado a tablas, exprimiendo al de la familia Fraile en las querencias que marcaba. Confirmó el torero pacense su excelente momento y coronó su temporada. «Avisaba mucho la querencia, pero yo me he fijado en las virtudes», resumía Talavante con una frase que sonaba a sentencia. «Se ha rajado tan pronto que no ha podido lucir la faena. Le he pisado los terrenos comprometidos para obligarlo a embestir y eso ha mantenido la emoción. Había que apostar. Podía arrollarte por su querencia, pero se han visto mi entrega y mis ganas de torear puro y de verdad. Y eso se ha transmitido al público», explicaba Talavante en declaraciones a Canal Sur sobre la faena en la que cobró la única oreja del festejo. Con el segundo de su lote, el que hizo quinto, de parecido perfil, estructuró una obra que apuntaba a premio si no llega a mediar el mal uso de los aceros, pero aun así su tarde en la Maestranza resultó indiscutiblemente importante. Menos fortuna tuvo Manzanares con su dos toros en su regreso a Sevilla, plaza con la que mantiene una conexión especial. «El primero, sin mucho fondo, ha tenido tres o cuatro tandas, pero sin transmisión. Y el segundo se ha rajado ya en el capote y ha sido más difícil de torear. Cuando pasa eso, lo que me queda es estar por encima de los toros y estar serio y respetuoso con la afición», valoraba Manzanares.Acudió presto el alicantino cuando el quinto derrotó a Talavante en un lance y estuvo a punto de prenderlo. «Le ha pegado un derrote feo al gemelo y he ido para allá, corriendo, a ver cómo estaba porque lo he visto cojear. Hoy soy director de lidia, pero intento ayudar siempre en todo lo que puedo a mis compañeros, así me han educado. Siempre por y para el toro, pero lo que esté en mi mano lo voy a entregar». Ortega dejó bellos pasajes con el capote al que hizo tercero, pero sus dos oponentes se acabaron muy pronto en la muleta y, por más que quiso el trianero, se quedó sin opciones de triunfo. «Lo he puesto todo, pero hay días buenos y otros en los que no se puede y ya está. Hay días que estás más asustado y otros, más contento, pero depende del día y del toro», sintetizaba el sevillano. Acaba Ortega la temporada en España, que ha ido de menos a más repuntando claramente en verano con actuaciones destacadas, y la continuará en México. «Me ilusiona mucho estar allí. Todo cambia, pero el toreo es universal», señaló.
A un manso con clase, el segundo de la primera corrida de toros de la Feria de San Miguel, le compuso una obra Alejandro Talavante del suficiente peso para que los tendidos reclamaran la oreja que la presidenta concedió. Toreó siempre a favor del animal … el extremeño y acabó pegado a tablas, exprimiendo al de la familia Fraile en las querencias que marcaba. Confirmó el torero pacense su excelente momento y coronó su temporada. «Avisaba mucho la querencia, pero yo me he fijado en las virtudes», resumía Talavante con una frase que sonaba a sentencia.
«Se ha rajado tan pronto que no ha podido lucir la faena. Le he pisado los terrenos comprometidos para obligarlo a embestir y eso ha mantenido la emoción. Había que apostar. Podía arrollarte por su querencia, pero se han visto mi entrega y mis ganas de torear puro y de verdad. Y eso se ha transmitido al público», explicaba Talavante en declaraciones a Canal Sur sobre la faena en la que cobró la única oreja del festejo. Con el segundo de su lote, el que hizo quinto, de parecido perfil, estructuró una obra que apuntaba a premio si no llega a mediar el mal uso de los aceros, pero aun así su tarde en la Maestranza resultó indiscutiblemente importante.
Menos fortuna tuvo Manzanares con su dos toros en su regreso a Sevilla, plaza con la que mantiene una conexión especial. «El primero, sin mucho fondo, ha tenido tres o cuatro tandas, pero sin transmisión. Y el segundo se ha rajado ya en el capote y ha sido más difícil de torear. Cuando pasa eso, lo me queda es estar por encima de los toros y estar serio y respetuoso con la afición», valoraba Manzanares.
Acudió presto el alicantino cuando el quinto derrotó a Talavante en un lance y estuvo a punto de prenderlo. «Le ha pegado un derrote feo al gemelo y he ido para allá, corriendo, a ver cómo estaba porque lo he visto cojear. Hoy soy director de lidia, pero intento ayudar siempre en todo lo que puedo a mis compañeros, así me han educado. Siempre por y para el toro, pero lo que esté en mi mano lo voy a entregar».
Ortega dejó bellos pasajes con el capote al que hizo tercero, pero sus dos oponentes se acabaron muy pronto en la muleta y, por más que quiso el trianero, se quedó sin opciones de triunfo. «Lo he puesto todo, pero hay días buenos y otros en los que no se puede y ya está. Hay días que estás más asustado y otros, más contento, pero depende del día y del toro», sintetizaba el sevillano.
Acaba Ortega la temporada en España, que ha ido de menos a más repuntando claramente en verano con actuaciones destacadas, y la continuará en México. «Me ilusiona mucho estar allí. Todo cambia, pero el toreo es universal», señaló.
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