Si lo simbólico no tiene peso, que se lo digan a The Weeknd. El canadiense ha preparado todo un macro ritual para despedir a su alias. Abel Makkonen Tesfaye (Scarborough, 1990) lleva cuatro años con After Hours til Dawn Tour, desde 2022, fingiendo su muerte en los videoclips y amenazando con apartarse del nombre artístico que le dió la fama. Una gira que terminará el próximo noviembre en Malasia. En la península lleva un triplete de fechas consecutivas en Madrid y ayer pisó el estadio Lluís Companys de Barcelona, con una escenografía que recuerda a la Gotham City de Toronto, ciudad en la que aprendió la noche, y una puesta en escena muy Kubrick, rodeado de bailarines que parecen salidos de Eyes Wide Shut.
El concierto en Barcelona despide la etapa española de la gira mundial del artista canadiense
Texto informativo con interpretación
El concierto en Barcelona despide la etapa española de la gira mundial del artista canadiense

Si lo simbólico no tiene peso, que se lo digan a The Weeknd. El canadiense ha preparado todo un macro ritual para despedir a su alias. Abel Makkonen Tesfaye (Scarborough, 1990) lleva cuatro años con After Hours til Dawn Tour, desde 2022, fingiendo su muerte en los videoclips y amenazando con apartarse del nombre artístico que le dió la fama. Una gira que terminará el próximo noviembre en Malasia. En la península lleva un triplete de fechas consecutivas en Madrid y ayer pisó el estadio Lluís Companys de Barcelona, con una escenografía que recuerda a la Gotham City de Toronto, ciudad en la que aprendió la noche, y una puesta en escena muy Kubrick, rodeado de bailarines que parecen salidos de Eyes Wide Shut.

A pesar de que lo cinematográfico se le ha dado especialmente mal, su serie The Idol (2023) fue cancelada de la HBO después de la primera temporada, y el thriller Hurry Up Tomorrow (2025), pasó sin aspavientos, basado en un caso real de cuando perdió la voz durante un concierto en SoFi Stadium de Los Ángeles. Sin embargo, el directo es su mejor formato y sus seis álbumes de estudio, más la trilogía de mixtapes, le han convertido en el cantante más escuchado del mundo. El concierto es todo un viaje, con un arco cíclico. El setlist recoge los greatest hits de su último trinomio: After Hours (2020), Dawn FM (2022) y Hurry Up Tomorrow (2025). Lo ha estructurado de tal manera que replique la óptica de “player gonna play”. Los jugadores juegan, pero también van a ser jugados. Empieza con canciones donde él es el infiel, como “After Hours” o “Starboy”, continúa buscando a su amante – “How Do I Make You Love Me?”- y se acerca al final siendo la víctima del engaño con “Creepin’”, la mítica versión de “I Don’t Wanna Know” de Mario Winans.

En el epicentro del escenario, en forma de cruz, una inmensa figura femenina impasible y dorada le confronta a él que, pequeñito, se hace inmenso a través de las pantallas. A veces pareciera que él juega a títeres con la escultura, otras que ella se magnifica y lo encoge. La narrativa es clara. Si no supiéramos sus romances conflictivos con Bella Hadid y Serena Gómez, parecería una historia de ficción. Experto en sublimar su vida a través del arte, canta en un impresionante falsetto sobre comportamientos más que oscuros, tóxicos. Pero más allá del amor, hay subtramas. Recordemos que The Weeknd, que llegó a la fama desde el anonimato, era hijo de emigrantes etíopes que llegaron en la década de los 80 a un Canadá igual de distópico que ahora. Abandonó la escuela un fin de semana y no volvió a ella -de aquí le viene el heterónimo- y se hizo famoso patrullando las calles.

Canciones aparentemente románticas como “Can’t Feel My Face” hablan de la cocaína, en el hit de sus inicios, “House of Balloons” samplea “Happy House” de Siouxsie and The Banshees, en un alegato de que no hay un hogar feliz. Cuando durante el primer tercio de concierto lleva una máscara, que se ha identificado como un homenaje a su ídolo fallecido MF Doom, también podría relacionarse con la de Batman o Doctor Doom. Nunca se sabrá de él si ha sido héroe o villano, pero la dicotomía no para la energía de esta dinamo conocida como The Weeknd, y confundida a menudo con una banda. Es, sin duda, un artista múltiple y esto es una habilidad que nunca falla a la hora de encarnar personajes y prenderles fuego en directo. Nunca un viaje de agresor a víctima sonó tan bien.
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