Sabine (61) sabe muy bien lo que quiere y lo que no, y además no tiene reparos en comunicarlo al mundo. Se define como una mujer «disciplinada y estricta». Ya lo avisó en su presentación en ‘First Dates’: tiene «mentalidad italiana militar», pues es en el ámbito castrense donde ha desarrollado su carrera como traductora y profesora.Nacida en Alemania, criada en Italia y afincada en Albacete hace 13 años, todas las relaciones que ha mantenido Sabi han sido a distancia, porque todas sus parejas han sido militares. Después de un año soltera, se decidió a buscar otro en el restaurante del amor de Mediaset «para que todo se quede en familia». De hecho, le advertía a un anonadado Carlos Sobera que si su cita no lo era, «será difícil para él».Aunque no echa de menos estar enamorada porque tiene un gato, acudió a ‘First Dates’ a encontrar el amor, algo que no ha conseguido en la calle por sus valores. «Soy honesta, directa y algunas veces esto hace mal… Pero es mi carácter», se justificó en los totales.Pero cualquier aviso se quedó corto. Nadie podía esperarse su reacción al ver entrar a René (64), un empresario jubilado holandés afincado en Alora (Málaga). «Ya podemos terminar», sentenció antes de cruzar dos palabras con su cita. «¿Por qué? ¿No te gustan los holandeses?», preguntaba un estupefacto a Sobera. «Absolutamente no. Ya podemos terminar», insistía con vehemencia mientras se dirigía a la puerta. El presentador no daba crédito e intentó sonsacarle al menos una explicación a su forma de actuar. «Pero si no le conoces, lo has visto 10 segundos», le recordaba.Carlos Sobera le pide disculpas a René Pero ella, cabreada, no entró a razones. «¡Adiós! ¡Vámonos!», ratificaba. Ante su actitud, el propio Sobera le indicaba la salida. En privado y todavía enfadada, Sabine se quejaba de que René era lo contrario a lo que ella deseaba. «Es holandés y es bajo, cabello gris. Yo me lo esperaba con el cabello y los ojos negros. Está gordo, y quería un ‘sportivo’. Físicamente no hay química ni nada. ¡No estoy buscando un anciano!», aseveraba.Sabine en ‘First Dates’ (MEDIASETTras la marcha de la italiana, tanto a René como al equipo del restaurante le costó digerir lo que acababa de pasar. Sobera se disculpaba con el soltero. «Es una mujer muy maleducada», admitía el jefe de sala. Aun así, el comensal no quiso hablar mal de ella, una mujer a la que ni le había dirigido la palabra. El presentador de ‘First Dates’ se comprometía entonces a invitarlo de nuevo y presentarle a su pareja adecuada. Él solo pedía «una persona amable para ocupar un sitio en su corazón». Sabine (61) sabe muy bien lo que quiere y lo que no, y además no tiene reparos en comunicarlo al mundo. Se define como una mujer «disciplinada y estricta». Ya lo avisó en su presentación en ‘First Dates’: tiene «mentalidad italiana militar», pues es en el ámbito castrense donde ha desarrollado su carrera como traductora y profesora.Nacida en Alemania, criada en Italia y afincada en Albacete hace 13 años, todas las relaciones que ha mantenido Sabi han sido a distancia, porque todas sus parejas han sido militares. Después de un año soltera, se decidió a buscar otro en el restaurante del amor de Mediaset «para que todo se quede en familia». De hecho, le advertía a un anonadado Carlos Sobera que si su cita no lo era, «será difícil para él».Aunque no echa de menos estar enamorada porque tiene un gato, acudió a ‘First Dates’ a encontrar el amor, algo que no ha conseguido en la calle por sus valores. «Soy honesta, directa y algunas veces esto hace mal… Pero es mi carácter», se justificó en los totales.Pero cualquier aviso se quedó corto. Nadie podía esperarse su reacción al ver entrar a René (64), un empresario jubilado holandés afincado en Alora (Málaga). «Ya podemos terminar», sentenció antes de cruzar dos palabras con su cita. «¿Por qué? ¿No te gustan los holandeses?», preguntaba un estupefacto a Sobera. «Absolutamente no. Ya podemos terminar», insistía con vehemencia mientras se dirigía a la puerta. El presentador no daba crédito e intentó sonsacarle al menos una explicación a su forma de actuar. «Pero si no le conoces, lo has visto 10 segundos», le recordaba.Carlos Sobera le pide disculpas a René Pero ella, cabreada, no entró a razones. «¡Adiós! ¡Vámonos!», ratificaba. Ante su actitud, el propio Sobera le indicaba la salida. En privado y todavía enfadada, Sabine se quejaba de que René era lo contrario a lo que ella deseaba. «Es holandés y es bajo, cabello gris. Yo me lo esperaba con el cabello y los ojos negros. Está gordo, y quería un ‘sportivo’. Físicamente no hay química ni nada. ¡No estoy buscando un anciano!», aseveraba.Sabine en ‘First Dates’ (MEDIASETTras la marcha de la italiana, tanto a René como al equipo del restaurante le costó digerir lo que acababa de pasar. Sobera se disculpaba con el soltero. «Es una mujer muy maleducada», admitía el jefe de sala. Aun así, el comensal no quiso hablar mal de ella, una mujer a la que ni le había dirigido la palabra. El presentador de ‘First Dates’ se comprometía entonces a invitarlo de nuevo y presentarle a su pareja adecuada. Él solo pedía «una persona amable para ocupar un sitio en su corazón».
Sabine (61) sabe muy bien lo que quiere y lo que no, y además no tiene reparos en comunicarlo al mundo. Se define como una mujer «disciplinada y estricta». Ya lo avisó en su presentación en ‘First Dates’: tiene «mentalidad italiana militar», pues es en el ámbito castrense donde ha desarrollado su carrera como traductora y profesora.
Nacida en Alemania, criada en Italia y afincada en Albacete hace 13 años, todas las relaciones que ha mantenido Sabi han sido a distancia, porque todas sus parejas han sido militares. Después de un año soltera, se decidió a buscar otro en el restaurante del amor de Mediaset «para que todo se quede en familia». De hecho, le advertía a un anonadado Carlos Sobera que si su cita no lo era, «será difícil para él».
Aunque no echa de menos estar enamorada porque tiene un gato, acudió a ‘First Dates’ a encontrar el amor, algo que no ha conseguido en la calle por sus valores. «Soy honesta, directa y algunas veces esto hace mal… Pero es mi carácter», se justificó en los totales.
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Pero cualquier aviso se quedó corto. Nadie podía esperarse su reacción al ver entrar a René (64), un empresario jubilado holandés afincado en Alora (Málaga). «Ya podemos terminar», sentenció antes de cruzar dos palabras con su cita. «¿Por qué? ¿No te gustan los holandeses?», preguntaba un estupefacto a Sobera. «Absolutamente no. Ya podemos terminar», insistía con vehemencia mientras se dirigía a la puerta. El presentador no daba crédito e intentó sonsacarle al menos una explicación a su forma de actuar. «Pero si no le conoces, lo has visto 10 segundos», le recordaba.
Carlos Sobera le pide disculpas a René
Pero ella, cabreada, no entró a razones. «¡Adiós! ¡Vámonos!», ratificaba. Ante su actitud, el propio Sobera le indicaba la salida. En privado y todavía enfadada, Sabine se quejaba de que René era lo contrario a lo que ella deseaba. «Es holandés y es bajo, cabello gris. Yo me lo esperaba con el cabello y los ojos negros. Está gordo, y quería un ‘sportivo’. Físicamente no hay química ni nada. ¡No estoy buscando un anciano!», aseveraba.

((MEDIASET)
Tras la marcha de la italiana, tanto a René como al equipo del restaurante le costó digerir lo que acababa de pasar. Sobera se disculpaba con el soltero. «Es una mujer muy maleducada», admitía el jefe de sala. Aun así, el comensal no quiso hablar mal de ella, una mujer a la que ni le había dirigido la palabra. El presentador de ‘First Dates’ se comprometía entonces a invitarlo de nuevo y presentarle a su pareja adecuada. Él solo pedía «una persona amable para ocupar un sitio en su corazón».
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