La actriz Vicky Krieps se puso enferma después de protagonizar ‘Love Me Tender’ , incapaz de sacudirse un papel con el que compartía todo y, al mismo tiempo, no compartía nada. En el filme dirigido por Anna Cazenave , que se estrena este fin de semana, interpreta a una mujer que, después de divorciarse de su marido y de confesarle que está teniendo aventuras homosexuales, pierde la custodia de su hijo, al que no puede ver durante años. La película atraviesa el dolor por la pérdida y la soledad de esa madre apartada por la sociedad y el sistema. «Tuve que entregar mi cuerpo a esta película más que a ninguna otra», cuenta a ABC la actriz de Luxemburgo, musa del cine independiente europeo, capaz de transitar clichés y de trascender idiomas en películas como ‘Hasta el fin del mundo’ (Viggo Mortensen), ‘La isla de Bergman’ (Mia Hansen-Løve), ‘La emperatriz rebelde’ o ‘La chica en la telaraña’. Para Krieps, que dio la réplica a Daniel Day-Lewis en ‘El hilo invisible’ de Paul Thomas Anderson y a Cate Blanchett en ‘Father Mother Sister Broher’, de Jim Jarmusch , es importante mantener el poder de ser siempre quien ella quiera; por eso evita el cine comercial, y también evitar el encasillamiento, su «pequeña revolución». –Como madre, imagino que no fue fácil interpretar a una mujer que pierde la custodia. ¿Existe algún temor mayor que el de perder a un hijo?–No creo que haya un horror mayor, pero la única manera de vivir es libre de ese miedo, porque si viviera con ese miedo con mis hijos ellos no estarían conmigo, estarían con mi miedo. Si tengo un solo deber es intentar quitarme ese miedo cuando estoy con ellos, de lo contrario no podría vivir. Pueden tener un accidente, pueden desaparecer o pueden ser arrebatados por cualquier sistema en cualquier momento. Quizá mañana digan que vamos a la guerra y se lleven a todos los chicos mayores de 14 años. Solo intento ser la mejor persona para ellos, lo que significa ser honesta, ser auténtica y estar libre de miedos para poder darles un amor puro y sano.–Interpretar este papel debe de haber sido muy intenso. ¿Es capaz de dejar atrás al personaje en cuanto termina el rodaje o este costó especialmente?–Sí, este fue difícil porque es muy físico. No solo por el deporte, sino también porque ella siempre tiene relaciones con alguien. Es muy importante entregarme de verdad y estar físicamente presente cuando me relaciono con otro cuerpo. No importa si soy lesbiana o no. Son dos cuerpos en movimiento. Es electricidad, atracción, tensión entre dos cuerpos. La sexualidad son dos cuerpos interactuando, estando en un espacio de forma pura y sincera; es decir, estar verdaderamente en ese espacio, sin pensar en el ayer o en el mañana. Entregué mi cuerpo a esta película más que a ninguna otra. Me sorprendió tardar quizás unos dos meses o así en quitármelo de encima. De hecho, me puse enferma después de la película, algo que nunca antes me había pasado y espero que no me vuelva a pasar jamás. Llevó mi cuerpo al límite.–Es muy exigente con su trabajo. No le importa cambiar de idioma y de registro constantemente. ¿Es una forma de evitar que la encasillen? ¿Hay algo peor que eso en su profesión?–Sí, no me doy cuenta mientras lo hago, cambio de idioma como cambio mi energía de muy femenina a más masculina, de más divertida a más seria. Es casi como si me negara a quedarme en un solo lugar. Diría que es mi pequeña revolución, mi manera de resistirme a que la sociedad nos encasille, aunque siempre lo hace. Te encasilla tu familia. Te encasillan tus amigos. Si salgo a la calle ahora mismo me encansillan. La calle es una jodida pasarela. Ya no es una calle, es una pasarela de TikTok o Instagram. No es que tenga un plan de hacer esto para conseguir lo otro, pero creo que lo hago a propósito. Es algo que se mueve en mí de forma intuitiva e inconsciente, saltar a lugares en los que no he estado antes.–Aquí, además del reto físico, imagino que le interesó el dilema moral de la película, que en el fondo es una crítica a la sociedad que acepta que los padres se vayan, pero no que una madre decida alejarse del matrimonio.–Sí, totalmente. Muchas cosas están cambiando, pero mientras los hombres sigan en el poder, será así. Es obvio. El que está en el poder puede elegir decir quién tiene razón y quién no. Siempre elegirán tener la razón ellos y que el otro se equivoque. Yo dejé al padre de mis hijos y fue horrible. Él nunca hizo ni de cerca nada parecido a lo de la película, pero aun así fue horrible. Fue horrible porque él me culpaba por irme, pero también porque sentía que, en la sociedad, no recibía el apoyo suficiente. No voy a culpar a nadie, y no había nadie a quien culpar, pero recuerdo sentirme como si estuviera a la intemperie, como cuando el viento te da de cara constantemente. Podía sentir eso. No tuve un muro en el que apoyarme durante muchísimos años. Ahora que los niños son mayores y las cosas están cambiando, está parando poco a poco, simplemente porque el tiempo lo cura todo, pero me sentí así durante unos 10 años. Insisto, no se trata de culpar a nadie. Es solo la verdad de lo que fue y lo difícil que era para mí levantarme cada mañana y volver a empezar.–La mayor parte de su filmografía es cine independiente. ¿Qué encuentra en este tipo de cine que la industria comercial, incluso con sus grandes presupuestos, no puede ofrecer?–Independencia. Si le preguntas a cualquier gran creador de lo que sea cómo ha sido capaz de crear toda una vida de forma independiente, siempre te dirá lo mismo: no aceptando el dinero. Ahora bien, ¿soy perfecta? No soy perfecta. ¿Voy a rechazar el dinero siempre? Definitivamente, no. Tengo dos hijos y los mantengo yo sola. Así que te puedo asegurar que la vida no es fácil, pero intento tener tanta independencia como puedo. Y cuando hago estas películas, no solo la película es independiente, sino que yo sigo siendo independiente. Lo que digo sigue siendo independiente. Mi vida me pertenece. Me voy a la cama por la noche sabiendo que todo lo que hice soy yo. Y, para mí, eso vale más que todo el dinero del mundo. La actriz Vicky Krieps se puso enferma después de protagonizar ‘Love Me Tender’ , incapaz de sacudirse un papel con el que compartía todo y, al mismo tiempo, no compartía nada. En el filme dirigido por Anna Cazenave , que se estrena este fin de semana, interpreta a una mujer que, después de divorciarse de su marido y de confesarle que está teniendo aventuras homosexuales, pierde la custodia de su hijo, al que no puede ver durante años. La película atraviesa el dolor por la pérdida y la soledad de esa madre apartada por la sociedad y el sistema. «Tuve que entregar mi cuerpo a esta película más que a ninguna otra», cuenta a ABC la actriz de Luxemburgo, musa del cine independiente europeo, capaz de transitar clichés y de trascender idiomas en películas como ‘Hasta el fin del mundo’ (Viggo Mortensen), ‘La isla de Bergman’ (Mia Hansen-Løve), ‘La emperatriz rebelde’ o ‘La chica en la telaraña’. Para Krieps, que dio la réplica a Daniel Day-Lewis en ‘El hilo invisible’ de Paul Thomas Anderson y a Cate Blanchett en ‘Father Mother Sister Broher’, de Jim Jarmusch , es importante mantener el poder de ser siempre quien ella quiera; por eso evita el cine comercial, y también evitar el encasillamiento, su «pequeña revolución». –Como madre, imagino que no fue fácil interpretar a una mujer que pierde la custodia. ¿Existe algún temor mayor que el de perder a un hijo?–No creo que haya un horror mayor, pero la única manera de vivir es libre de ese miedo, porque si viviera con ese miedo con mis hijos ellos no estarían conmigo, estarían con mi miedo. Si tengo un solo deber es intentar quitarme ese miedo cuando estoy con ellos, de lo contrario no podría vivir. Pueden tener un accidente, pueden desaparecer o pueden ser arrebatados por cualquier sistema en cualquier momento. Quizá mañana digan que vamos a la guerra y se lleven a todos los chicos mayores de 14 años. Solo intento ser la mejor persona para ellos, lo que significa ser honesta, ser auténtica y estar libre de miedos para poder darles un amor puro y sano.–Interpretar este papel debe de haber sido muy intenso. ¿Es capaz de dejar atrás al personaje en cuanto termina el rodaje o este costó especialmente?–Sí, este fue difícil porque es muy físico. No solo por el deporte, sino también porque ella siempre tiene relaciones con alguien. Es muy importante entregarme de verdad y estar físicamente presente cuando me relaciono con otro cuerpo. No importa si soy lesbiana o no. Son dos cuerpos en movimiento. Es electricidad, atracción, tensión entre dos cuerpos. La sexualidad son dos cuerpos interactuando, estando en un espacio de forma pura y sincera; es decir, estar verdaderamente en ese espacio, sin pensar en el ayer o en el mañana. Entregué mi cuerpo a esta película más que a ninguna otra. Me sorprendió tardar quizás unos dos meses o así en quitármelo de encima. De hecho, me puse enferma después de la película, algo que nunca antes me había pasado y espero que no me vuelva a pasar jamás. Llevó mi cuerpo al límite.–Es muy exigente con su trabajo. No le importa cambiar de idioma y de registro constantemente. ¿Es una forma de evitar que la encasillen? ¿Hay algo peor que eso en su profesión?–Sí, no me doy cuenta mientras lo hago, cambio de idioma como cambio mi energía de muy femenina a más masculina, de más divertida a más seria. Es casi como si me negara a quedarme en un solo lugar. Diría que es mi pequeña revolución, mi manera de resistirme a que la sociedad nos encasille, aunque siempre lo hace. Te encasilla tu familia. Te encasillan tus amigos. Si salgo a la calle ahora mismo me encansillan. La calle es una jodida pasarela. Ya no es una calle, es una pasarela de TikTok o Instagram. No es que tenga un plan de hacer esto para conseguir lo otro, pero creo que lo hago a propósito. Es algo que se mueve en mí de forma intuitiva e inconsciente, saltar a lugares en los que no he estado antes.–Aquí, además del reto físico, imagino que le interesó el dilema moral de la película, que en el fondo es una crítica a la sociedad que acepta que los padres se vayan, pero no que una madre decida alejarse del matrimonio.–Sí, totalmente. Muchas cosas están cambiando, pero mientras los hombres sigan en el poder, será así. Es obvio. El que está en el poder puede elegir decir quién tiene razón y quién no. Siempre elegirán tener la razón ellos y que el otro se equivoque. Yo dejé al padre de mis hijos y fue horrible. Él nunca hizo ni de cerca nada parecido a lo de la película, pero aun así fue horrible. Fue horrible porque él me culpaba por irme, pero también porque sentía que, en la sociedad, no recibía el apoyo suficiente. No voy a culpar a nadie, y no había nadie a quien culpar, pero recuerdo sentirme como si estuviera a la intemperie, como cuando el viento te da de cara constantemente. Podía sentir eso. No tuve un muro en el que apoyarme durante muchísimos años. Ahora que los niños son mayores y las cosas están cambiando, está parando poco a poco, simplemente porque el tiempo lo cura todo, pero me sentí así durante unos 10 años. Insisto, no se trata de culpar a nadie. Es solo la verdad de lo que fue y lo difícil que era para mí levantarme cada mañana y volver a empezar.–La mayor parte de su filmografía es cine independiente. ¿Qué encuentra en este tipo de cine que la industria comercial, incluso con sus grandes presupuestos, no puede ofrecer?–Independencia. Si le preguntas a cualquier gran creador de lo que sea cómo ha sido capaz de crear toda una vida de forma independiente, siempre te dirá lo mismo: no aceptando el dinero. Ahora bien, ¿soy perfecta? No soy perfecta. ¿Voy a rechazar el dinero siempre? Definitivamente, no. Tengo dos hijos y los mantengo yo sola. Así que te puedo asegurar que la vida no es fácil, pero intento tener tanta independencia como puedo. Y cuando hago estas películas, no solo la película es independiente, sino que yo sigo siendo independiente. Lo que digo sigue siendo independiente. Mi vida me pertenece. Me voy a la cama por la noche sabiendo que todo lo que hice soy yo. Y, para mí, eso vale más que todo el dinero del mundo.
La actriz Vicky Krieps se puso enferma después de protagonizar ‘Love Me Tender’, incapaz de sacudirse un papel con el que compartía todo y, al mismo tiempo, no compartía nada. En el filme dirigido por Anna Cazenave, que se estrena este fin … de semana, interpreta a una mujer que, después de divorciarse de su marido y de confesarle que está teniendo aventuras homosexuales, pierde la custodia de su hijo, al que no puede ver durante años. La película atraviesa el dolor por la pérdida y la soledad de esa madre apartada por la sociedad y el sistema. «Tuve que entregar mi cuerpo a esta película más que a ninguna otra», cuenta a ABC la actriz de Luxemburgo, musa del cine independiente europeo, capaz de transitar clichés y de trascender idiomas en películas como ‘Hasta el fin del mundo’ (Viggo Mortensen), ‘La isla de Bergman’ (Mia Hansen-Løve), ‘La emperatriz rebelde’ o ‘La chica en la telaraña’.
Para Krieps, que dio la réplica a Daniel Day-Lewis en ‘El hilo invisible’ de Paul Thomas Anderson y a Cate Blanchett en ‘Father Mother Sister Broher’, de Jim Jarmusch, es importante mantener el poder de ser siempre quien ella quiera; por eso evita el cine comercial, y también evitar el encasillamiento, su «pequeña revolución».
–Como madre, imagino que no fue fácil interpretar a una mujer que pierde la custodia. ¿Existe algún temor mayor que el de perder a un hijo?
–No creo que haya un horror mayor, pero la única manera de vivir es libre de ese miedo, porque si viviera con ese miedo con mis hijos ellos no estarían conmigo, estarían con mi miedo. Si tengo un solo deber es intentar quitarme ese miedo cuando estoy con ellos, de lo contrario no podría vivir. Pueden tener un accidente, pueden desaparecer o pueden ser arrebatados por cualquier sistema en cualquier momento. Quizá mañana digan que vamos a la guerra y se lleven a todos los chicos mayores de 14 años. Solo intento ser la mejor persona para ellos, lo que significa ser honesta, ser auténtica y estar libre de miedos para poder darles un amor puro y sano.
–Interpretar este papel debe de haber sido muy intenso. ¿Es capaz de dejar atrás al personaje en cuanto termina el rodaje o este costó especialmente?
–Sí, este fue difícil porque es muy físico. No solo por el deporte, sino también porque ella siempre tiene relaciones con alguien. Es muy importante entregarme de verdad y estar físicamente presente cuando me relaciono con otro cuerpo. No importa si soy lesbiana o no. Son dos cuerpos en movimiento. Es electricidad, atracción, tensión entre dos cuerpos. La sexualidad son dos cuerpos interactuando, estando en un espacio de forma pura y sincera; es decir, estar verdaderamente en ese espacio, sin pensar en el ayer o en el mañana. Entregué mi cuerpo a esta película más que a ninguna otra. Me sorprendió tardar quizás unos dos meses o así en quitármelo de encima. De hecho, me puse enferma después de la película, algo que nunca antes me había pasado y espero que no me vuelva a pasar jamás. Llevó mi cuerpo al límite.
–Es muy exigente con su trabajo. No le importa cambiar de idioma y de registro constantemente. ¿Es una forma de evitar que la encasillen? ¿Hay algo peor que eso en su profesión?
–Sí, no me doy cuenta mientras lo hago, cambio de idioma como cambio mi energía de muy femenina a más masculina, de más divertida a más seria. Es casi como si me negara a quedarme en un solo lugar. Diría que es mi pequeña revolución, mi manera de resistirme a que la sociedad nos encasille, aunque siempre lo hace. Te encasilla tu familia. Te encasillan tus amigos. Si salgo a la calle ahora mismo me encansillan. La calle es una jodida pasarela. Ya no es una calle, es una pasarela de TikTok o Instagram. No es que tenga un plan de hacer esto para conseguir lo otro, pero creo que lo hago a propósito. Es algo que se mueve en mí de forma intuitiva e inconsciente, saltar a lugares en los que no he estado antes.
–Aquí, además del reto físico, imagino que le interesó el dilema moral de la película, que en el fondo es una crítica a la sociedad que acepta que los padres se vayan, pero no que una madre decida alejarse del matrimonio.
–Sí, totalmente. Muchas cosas están cambiando, pero mientras los hombres sigan en el poder, será así. Es obvio. El que está en el poder puede elegir decir quién tiene razón y quién no. Siempre elegirán tener la razón ellos y que el otro se equivoque. Yo dejé al padre de mis hijos y fue horrible. Él nunca hizo ni de cerca nada parecido a lo de la película, pero aun así fue horrible. Fue horrible porque él me culpaba por irme, pero también porque sentía que, en la sociedad, no recibía el apoyo suficiente. No voy a culpar a nadie, y no había nadie a quien culpar, pero recuerdo sentirme como si estuviera a la intemperie, como cuando el viento te da de cara constantemente. Podía sentir eso. No tuve un muro en el que apoyarme durante muchísimos años. Ahora que los niños son mayores y las cosas están cambiando, está parando poco a poco, simplemente porque el tiempo lo cura todo, pero me sentí así durante unos 10 años. Insisto, no se trata de culpar a nadie. Es solo la verdad de lo que fue y lo difícil que era para mí levantarme cada mañana y volver a empezar.
–La mayor parte de su filmografía es cine independiente. ¿Qué encuentra en este tipo de cine que la industria comercial, incluso con sus grandes presupuestos, no puede ofrecer?
–Independencia. Si le preguntas a cualquier gran creador de lo que sea cómo ha sido capaz de crear toda una vida de forma independiente, siempre te dirá lo mismo: no aceptando el dinero. Ahora bien, ¿soy perfecta? No soy perfecta. ¿Voy a rechazar el dinero siempre? Definitivamente, no. Tengo dos hijos y los mantengo yo sola. Así que te puedo asegurar que la vida no es fácil, pero intento tener tanta independencia como puedo. Y cuando hago estas películas, no solo la película es independiente, sino que yo sigo siendo independiente. Lo que digo sigue siendo independiente. Mi vida me pertenece. Me voy a la cama por la noche sabiendo que todo lo que hice soy yo. Y, para mí, eso vale más que todo el dinero del mundo.
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