Lo que ABC ha revelado sobre la fuente de Calder es el papel clave en la sombra, hasta ahora desconocido, de Edmundo Delgado Martín, mecánico de las minas de Almadén, a la hora de dar vida técnicamente a la fuente de mercurio de Calder. Las memorias del artista estadounidense dejan patente que en todo momento diseñó su creación siguiendo indicaciones expertas cuyo origen nunca detalla. Se trata sin duda de las instrucciones de este experimentado obrero de Almadén que había trabajado durante tres décadas con el mercurio, y en particular con su utilización en surtidores, como los de Arévalo Cruz en Sevilla y Barcelona. La primera indicación que Calder recibe muy probablemente de Edmundo Delgado es que el mercurio es altamente corrosivo. Sólo resisten a su acción el cristal y la brea. Por eso embadurna con alquitrán las piezas de hierro de su escultura en el pabellón de París. Una segunda solución técnica que no podía venir más que de Edmundo Delgado es que «para que el mercurio circulara, era necesario añadirle un poco de agua para que humedeciera las tuberías y la bomba; de lo contrario, no funcionaría», como cuenta Calder en sus memorias. El tercer arreglo que con toda seguridad propuso Edmundo Delgado a Calder fue para evitar la pérdida de azogue, el mayor problema al que tuvo que enfrentarse con las fuentes de mercurio de Sevilla y Barcelona. Noticia relacionada general No No Exposición Internacional de París, 1937 El escultor fusilado por la CNT al que Calder borró del Pabellón del ‘Guernica’ Pedro Corral Así, el propio escultor hizo algunos ajustes en las piezas por donde fluía: «Pero la estrategia de conservación más ingeniosa -cuenta Calder en sus memorias- no fue mía. Alguien tomó una mosquitera doblada y la colocó justo donde el mercurio goteaba de un plato a otro, conteniendo así el goteo. Finalmente, todo funcionó a la perfección y no fue necesario añadir mercurio a la fuente durante todo el espectáculo». Lo que ABC ha revelado sobre la fuente de Calder es el papel clave en la sombra, hasta ahora desconocido, de Edmundo Delgado Martín, mecánico de las minas de Almadén, a la hora de dar vida técnicamente a la fuente de mercurio de Calder. Las memorias del artista estadounidense dejan patente que en todo momento diseñó su creación siguiendo indicaciones expertas cuyo origen nunca detalla. Se trata sin duda de las instrucciones de este experimentado obrero de Almadén que había trabajado durante tres décadas con el mercurio, y en particular con su utilización en surtidores, como los de Arévalo Cruz en Sevilla y Barcelona. La primera indicación que Calder recibe muy probablemente de Edmundo Delgado es que el mercurio es altamente corrosivo. Sólo resisten a su acción el cristal y la brea. Por eso embadurna con alquitrán las piezas de hierro de su escultura en el pabellón de París. Una segunda solución técnica que no podía venir más que de Edmundo Delgado es que «para que el mercurio circulara, era necesario añadirle un poco de agua para que humedeciera las tuberías y la bomba; de lo contrario, no funcionaría», como cuenta Calder en sus memorias. El tercer arreglo que con toda seguridad propuso Edmundo Delgado a Calder fue para evitar la pérdida de azogue, el mayor problema al que tuvo que enfrentarse con las fuentes de mercurio de Sevilla y Barcelona. Noticia relacionada general No No Exposición Internacional de París, 1937 El escultor fusilado por la CNT al que Calder borró del Pabellón del ‘Guernica’ Pedro Corral Así, el propio escultor hizo algunos ajustes en las piezas por donde fluía: «Pero la estrategia de conservación más ingeniosa -cuenta Calder en sus memorias- no fue mía. Alguien tomó una mosquitera doblada y la colocó justo donde el mercurio goteaba de un plato a otro, conteniendo así el goteo. Finalmente, todo funcionó a la perfección y no fue necesario añadir mercurio a la fuente durante todo el espectáculo».
Lo que ABC ha revelado sobre la fuente de Calder es el papel clave en la sombra, hasta ahora desconocido, de Edmundo Delgado Martín, mecánico de las minas de Almadén, a la hora de dar vida técnicamente a la fuente de mercurio de Calder. Las … memorias del artista estadounidense dejan patente que en todo momento diseñó su creación siguiendo indicaciones expertas cuyo origen nunca detalla.
Se trata sin duda de las instrucciones de este experimentado obrero de Almadén que había trabajado durante tres décadas con el mercurio, y en particular con su utilización en surtidores, como los de Arévalo Cruz en Sevilla y Barcelona.
La primera indicación que Calder recibe muy probablemente de Edmundo Delgado es que el mercurio es altamente corrosivo. Sólo resisten a su acción el cristal y la brea. Por eso embadurna con alquitrán las piezas de hierro de su escultura en el pabellón de París. Una segunda solución técnica que no podía venir más que de Edmundo Delgado es que «para que el mercurio circulara, era necesario añadirle un poco de agua para que humedeciera las tuberías y la bomba; de lo contrario, no funcionaría», como cuenta Calder en sus memorias.
El tercer arreglo que con toda seguridad propuso Edmundo Delgado a Calder fue para evitar la pérdida de azogue, el mayor problema al que tuvo que enfrentarse con las fuentes de mercurio de Sevilla y Barcelona.
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Exposición Internacional de París, 1937
Pedro Corral
Así, el propio escultor hizo algunos ajustes en las piezas por donde fluía: «Pero la estrategia de conservación más ingeniosa -cuenta Calder en sus memorias- no fue mía. Alguien tomó una mosquitera doblada y la colocó justo donde el mercurio goteaba de un plato a otro, conteniendo así el goteo. Finalmente, todo funcionó a la perfección y no fue necesario añadir mercurio a la fuente durante todo el espectáculo».
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