Agustín (79) partía con desventaja en su cita con Zulima (72), conocedora de sus andanzas antiguas en ‘First Dates’. Eso sí, él mismo se encargó de terminar de desacreditarse por méritos propios. Allá por 2024, el pensionista gijonés protagonizaba un incómodo encuentro con Aquilina. La soltera huyó del restaurante ofendida por el comportamiento cuestionable de su pretendiente, que no se dignó a mirarla. En esta ocasión, el programa de Mediaset emparejó a Agustín con Zulima, una enfermera jubilada oriunda de Oviedo que anhelaba encontrar a un hombre con quien compartir agradables ratitos y su pasión por la música y el baile.Noticia relacionada general No No Firts Dates «Podría ser Wisconsin»: un ‘chulapo’ dice lo que muchos piensan sobre el gran problema de Madrid María Robert El soltero se presentaba al encuentro ramo de flores en mano. Pero la cara de suspicacia de la asturiana habló sola. «Yo lo conozco de verlo aquí», terció mientras Carlos Sobera los presentaba. Dio la casualidad de que Zulima había sintonizado ‘First Dates’ las dos veces que Agustín probó suerte previamente. Suficiente para averiguar que no le agradaba su forma de ser. El veterano comensal, sin embargo, se envalentonaba al comprobar que ella lo había reconocido en el acto. «Yo soy muy conocido», presumió con orgullo en los totales.Cuando Zulima vio la anterior cita de Agustín por la tele, al jubilado no le hizo ninguna gracia. Al cenar con él cara a cara, todavía sintió menos simpatía. «Es un señor que está desprogramado. Se quedó en otra época», precisaba en los totales. Escucharlo disertar sobre la vida y obra de toda su familia aburrió soberanamente a la enfermera jubilada, cuya paciencia se descargaba por momentos. «No lo quiero escuchar», aseveraba.Los censurables comentarios de Agustín En otro momento de la velada, el hombre dejaba claro que no la invitaría a cenar, «Cada uno pone lo nuestro», se anticipó. Zulima aguantó estoicamente el monólogo de Agustín. Hasta que se produjo un punto de inflexión que transformó la indiferencia de la soltera en indignación. Ocurrió cuando el gijonés se refería con términos totalmente censurables a su segunda pretendienta, Aquilina. «La otra cita que tuve yo era de África. Y no me gustó porque no iba conmigo… No podía mirarla porque era horrorosa», soltó sin cortarse un pelo. Su interlocutora se quedaba atónita y muda al oírlo despotricar de esa manera de otra mujer que, además, podía estar enterándose de todo.El moment final de la cita (MEDIASET)Al acabar la cena y después de un bailoteo en el reservado, Zulima hacía un contundente balance de la velada. «Menudo truño de noche».Por suerte para ella, Agustín tampoco quiso seguir conociéndola y se pudo marchar tras la decisión final sin alargar mucho más la agonía. Agustín (79) partía con desventaja en su cita con Zulima (72), conocedora de sus andanzas antiguas en ‘First Dates’. Eso sí, él mismo se encargó de terminar de desacreditarse por méritos propios. Allá por 2024, el pensionista gijonés protagonizaba un incómodo encuentro con Aquilina. La soltera huyó del restaurante ofendida por el comportamiento cuestionable de su pretendiente, que no se dignó a mirarla. En esta ocasión, el programa de Mediaset emparejó a Agustín con Zulima, una enfermera jubilada oriunda de Oviedo que anhelaba encontrar a un hombre con quien compartir agradables ratitos y su pasión por la música y el baile.Noticia relacionada general No No Firts Dates «Podría ser Wisconsin»: un ‘chulapo’ dice lo que muchos piensan sobre el gran problema de Madrid María Robert El soltero se presentaba al encuentro ramo de flores en mano. Pero la cara de suspicacia de la asturiana habló sola. «Yo lo conozco de verlo aquí», terció mientras Carlos Sobera los presentaba. Dio la casualidad de que Zulima había sintonizado ‘First Dates’ las dos veces que Agustín probó suerte previamente. Suficiente para averiguar que no le agradaba su forma de ser. El veterano comensal, sin embargo, se envalentonaba al comprobar que ella lo había reconocido en el acto. «Yo soy muy conocido», presumió con orgullo en los totales.Cuando Zulima vio la anterior cita de Agustín por la tele, al jubilado no le hizo ninguna gracia. Al cenar con él cara a cara, todavía sintió menos simpatía. «Es un señor que está desprogramado. Se quedó en otra época», precisaba en los totales. Escucharlo disertar sobre la vida y obra de toda su familia aburrió soberanamente a la enfermera jubilada, cuya paciencia se descargaba por momentos. «No lo quiero escuchar», aseveraba.Los censurables comentarios de Agustín En otro momento de la velada, el hombre dejaba claro que no la invitaría a cenar, «Cada uno pone lo nuestro», se anticipó. Zulima aguantó estoicamente el monólogo de Agustín. Hasta que se produjo un punto de inflexión que transformó la indiferencia de la soltera en indignación. Ocurrió cuando el gijonés se refería con términos totalmente censurables a su segunda pretendienta, Aquilina. «La otra cita que tuve yo era de África. Y no me gustó porque no iba conmigo… No podía mirarla porque era horrorosa», soltó sin cortarse un pelo. Su interlocutora se quedaba atónita y muda al oírlo despotricar de esa manera de otra mujer que, además, podía estar enterándose de todo.El moment final de la cita (MEDIASET)Al acabar la cena y después de un bailoteo en el reservado, Zulima hacía un contundente balance de la velada. «Menudo truño de noche».Por suerte para ella, Agustín tampoco quiso seguir conociéndola y se pudo marchar tras la decisión final sin alargar mucho más la agonía.
Agustín (79) partía con desventaja en su cita con Zulima (72), conocedora de sus andanzas antiguas en ‘First Dates’. Eso sí, él mismo se encargó de terminar de desacreditarse por méritos propios.
Allá por 2024, el pensionista gijonés protagonizaba un incómodo encuentro con Aquilina. La … soltera huyó del restaurante ofendida por el comportamiento cuestionable de su pretendiente, que no se dignó a mirarla. En esta ocasión, el programa de Mediaset emparejó a Agustín con Zulima, una enfermera jubilada oriunda de Oviedo que anhelaba encontrar a un hombre con quien compartir agradables ratitos y su pasión por la música y el baile.
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Firts Dates
María Robert
El soltero se presentaba al encuentro ramo de flores en mano. Pero la cara de suspicacia de la asturiana habló sola. «Yo lo conozco de verlo aquí», terció mientras Carlos Sobera los presentaba. Dio la casualidad de que Zulima había sintonizado ‘First Dates’ las dos veces que Agustín probó suerte previamente. Suficiente para averiguar que no le agradaba su forma de ser. El veterano comensal, sin embargo, se envalentonaba al comprobar que ella lo había reconocido en el acto. «Yo soy muy conocido», presumió con orgullo en los totales.
Cuando Zulima vio la anterior cita de Agustín por la tele, al jubilado no le hizo ninguna gracia. Al cenar con él cara a cara, todavía sintió menos simpatía. «Es un señor que está desprogramado. Se quedó en otra época», precisaba en los totales. Escucharlo disertar sobre la vida y obra de toda su familia aburrió soberanamente a la enfermera jubilada, cuya paciencia se descargaba por momentos. «No lo quiero escuchar», aseveraba.
Los censurables comentarios de Agustín
En otro momento de la velada, el hombre dejaba claro que no la invitaría a cenar, «Cada uno pone lo nuestro», se anticipó.
Zulima aguantó estoicamente el monólogo de Agustín. Hasta que se produjo un punto de inflexión que transformó la indiferencia de la soltera en indignación. Ocurrió cuando el gijonés se refería con términos totalmente censurables a su segunda pretendienta, Aquilina. «La otra cita que tuve yo era de África. Y no me gustó porque no iba conmigo… No podía mirarla porque era horrorosa», soltó sin cortarse un pelo. Su interlocutora se quedaba atónita y muda al oírlo despotricar de esa manera de otra mujer que, además, podía estar enterándose de todo.

((MEDIASET))
Al acabar la cena y después de un bailoteo en el reservado, Zulima hacía un contundente balance de la velada. «Menudo truño de noche».
Por suerte para ella, Agustín tampoco quiso seguir conociéndola y se pudo marchar tras la decisión final sin alargar mucho más la agonía.
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