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Las series españolas en ‘prime time’, una parrilla más variada o unos horarios más racionales están entre los retos que deberá afrontar la televisión pública
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La temporada que está a punto de comenzar será clave para La 1. Llega en una gran situación: el curso 2025-2026 lo terminó con un 12,2% de cuota de pantalla media, casi dos puntos por encima de la temporada anterior, un crecimiento espectacular. Con estos datos, incluso está en situación de luchar por el liderazgo (Antena 3 registró una media de temporada del 12,8%), aunque no será sencillo. Porque TVE debe equilibrar su aspiración de llegar a la mayor cantidad posible de público y ser lo más transversal posible, con su carácter de servicio público. Ahí está el reto principal: lograr que ambas cosas vayan de la mano.
La 1 tiene una parrilla que funciona muy bien a lo largo de todo el día. Las mañanas y las tardes logran grandes datos y tiene propuestas nocturnas que también consiguen destacar. Pero siempre hay aspectos que se pueden mejorar. Estos serán algunos de los retos que tendrá que afrontar a partir de septiembre.
Las nuevas caras de los magacines
La marcha de Javier Ruiz de Mañaneros 360 produjo un efecto dominó en los magacines de la pública. Jesús Cintora, que estaba en Malas lenguas, ha pasado a Mañaneros 360 para acompañar a Adela González y Miriam Moreno. Gonzalo Miró, que estaba en Directo al grano, ha tomado las riendas de Malas lenguas diario, donde estará acompañado por Esther Palomera en La 2 y por Ana Hinestrosa en La 1 (la edición nocturna de los sábados sigue en manos de Cintora). Y en Directo al grano se ha quedado Marta Flich acompañada por Martín Barreiro. Por otra parte, Silvia Intxaurrondo sigue en La hora de La 1, aunque habrá que ver en qué queda el juicio que tiene pendiente contra RTVE. Habrá que prestar atención a cómo afectan a los programas estos cambios, aunque los movimientos que tuvieron lugar en verano no alteraron mucho los datos.
Otro magacín que ha experimentado cambios recientes ha sido Aquí la Tierra. El proceso de internalización que tiene en marcha la cadena pública para depender menos de las productoras privadas y más del equipo de la propia casa hizo que este formato diario cambiara a principios del verano. Jacob Petrus sigue siendo el presentador titular (tiene contrato con TVE), pero muchos otros rostros del programa salieron, como muchos de los reporteros, la meteoróloga Isabel Moreno y el presentador Quico Taronjí. Ahora es el meteorólogo Marc Santandreu quien presenta los fines de semana y suple a Petrus, y los reporteros son periodistas de RTVE.

Más allá de los magacines y los programas de entrevistas
Durante la temporada pasada, era muy probable que cuando alguien pusiera La 1, fuera la hora que fuera, se encontrara o bien con un grupo de tertulianos hablando sobre el suceso o la polémica política de turno, o bien con un cómico entrevistando a un famoso. La parrilla de TVE se ha llenado de magacines de actualidad y de programas de entrevistas y talk shows. Son espacios que han dado buenos resultados de audiencia y han florecido por todas partes. No solo es una tendencia en la pública, ojo, pero precisamente por ser la cadena pública, se echa de menos más variedad en la programación. En la nueva temporada, además de La revuelta, estarán El perro andaluz, Al cielo con ella y en algún momento llegará La cena de los idiotas, todos con invitados y charlas de diferente tono.
¿Qué más habrá? Además del MasterChef Celebrity de turno (que en esta ocasión será la edición Legends, con concursantes repetidores), ya está confirmado que en algún momento habrá nuevas temporadas de The Floor y Hasta el fin del mundo. También están en pista de despegue para este otoño nuevas entregas de Los archivos secretos del No-Do y el estreno de ¡Cuánta guerra! De concursos, tienen en cartera El escondite, presentado por Grison, Hitster con Dani Martínez, y El túnel con Jesús Vázquez, que será el primero en ver la luz. Y faltaría por fijar el regreso de Futuro imperfecto, del que no se ha anunciado nada aún.
Las series españolas en prime time, asignatura pendiente
La 1 tiene en La Promesa y Valle salvaje dos de sus grandes activos. Han conseguido atrapar a un público fiel que regresa cada día. Pero la ficción de producción propia en el prime time está de capa caída. Se echa de menos una apuesta más firme por apoyar e incentivar la ficción nacional en el espacio estelar.
TVE tiene varios proyectos en marcha. Además de haber renovado Barrio esperanza, prepara el policíaco Rojo sobre blanco con Hugo Silva y María Hervás. También está grabando la miniserie de dos capítulos Chiquito el Grande, sobre el icónico humorista. Otro biopic en marcha es el que repasará la vida de Rocío Jurado, titulado Rocío. Y una promo que lanzó durante el Mundial desvelaba la existencia de otro proyecto titulado El valle de los arcángeles, cuyo título coincide con el de una novela histórica de Rafael Tarradas Bultó. En el FesTVal de Vitoria, que se celebra en la segunda semana de septiembre, presentarán Rojo sobre blanco, así que parece que será la primera en ver la luz.

La revuelta, renovarse más allá de la localización
El programa que presenta David Broncano cerró su segundo año en La 1 con buenos resultados, una cuota media del 11,6%. Pero sí notó cierto desgaste respecto a la primera temporada, cuando promedió un 13,4% gracias al efecto refrescante de la novedad. El nuevo curso traerá una novedad al programa al cambiar el Teatro Príncipe Gran Vía por el Teatro Albéniz. Pero no se han anunciado (ni se prevén) más cambios. Y ese es uno de los problemas de un formato que corre el peligro de encallarse si no se refresca. Si se piensa en El hormiguero, el programa de Pablo Motos se esfuerza por buscar nuevas secciones, nuevos experimentos, colaboradores… y aunque tiene una base que se mantiene, se renueva constantemente. Esa sensación no existe con La revuelta; al contrario, apuesta por las mismas caras y rutinas de siempre. Además, suele estirarse más allá de la hora prevista, una de las quejas que se repiten ante la Defensora de la Audiencia de RTVE.
A vueltas con los horarios del prime time
Y así llegamos a la queja perenne: ¿por qué TVE no lidera la lucha por un horario de máxima audiencia más racional? Lo ha intentado en varias ocasiones en la última década y no les ha ido demasiado bien. El último intento fue en 2021 y la cuota de pantalla media se resintió. Pero la cuestión es: ¿debería importarle esto a TVE? El hecho de que la cuota de pantalla sea lo que sirve para medir el éxito o fracaso de un canal o de un programa va en contra de los horarios racionales. TVE ahora juega también a eso: los programas que empiezan en el prime time y terminan pasada la medianoche ven cómo su cuota de pantalla sube exponencialmente: el número de espectadores cae, pero los que resisten son los que permanecen en los programas que ya estaban en emisión antes de la medianoche, así que su cuota sube.
Para tener mejores datos, la televisión expulsa a los espectadores. Mientras, seguirán sucediéndose las quejas por los horarios de unos programas que terminan a horas incompatibles con la conciliación laboral y familiar. En RTVE Play está todo disponible pero, de nuevo, supone expulsar a los espectadores de la televisión tradicional y que se expongan a conocer el concursante eliminado o el nuevo giro de la serie.
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