El Instituto Cervantes ha acogido el legado de Narciso Alonso Cortés (Valladolid, 1875-1972) en su Caja de las Letras. El acto se completó con una mesa redonda en la que participaron Jesús Julio Carnero, alcalde de Valladolid; Mariola Alonso Cortés, bisnieta del homenajeado en representación de la familia, de la que también estuvo su nieta Margarita Calvo Alonso Cortés; Eduardo Pedruelo, director del Archivo Municipal de Valladolid, y Carlos Aganzo , director de la Fundación Vocento. Todo contó con la intervención de Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien agradeció a la familia la confianza depositada en la institución, señaló la condición poliédrica de Alonso Cortés, «una figura difícil de encerrar en una sola palabra», manifestó el orgullo del Cervantes por recibir esa donación y recordó que «la riqueza de una comunidad es siempre su cultura y el mayor compromiso con el futuro es saber dialogar con la memoria».Precisamente ese polifacetismo del protagonista del encuentro fue destacado por todos. Así, Eduardo Pedruelo se maravilló de que «una sola vida diera para tanto», máximo cuando «en todas sus facetas superó la excelencia». Carlos Aganzo condensó la idea: «Un personaje total».En efecto, Narciso Alonso Cortés fue poeta, docente, académico de la RAE, investigador y estudioso de la lengua y la literatura españolas, autor de manuales de estas materias —muy utilizados durante años en centros educativos españoles y de Hispanoamérica—, y de una copiosa correspondencia con nombres relevantes, como Menéndez Pelayo, Antonio Machado , Jorge Guillén… — Pedruelo leyó una impresionante lista de corresponsales—, así como gestor cultural, siendo, entre otros cargos, presidente del Ateneo vallisoletano y de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, e impulsor clave en la creación de la Casa Zorrilla. Igualmente fue el primer director de la Casa de Cervantes, muestra de su acendrado cervantismo , como remarcaron todos los participantes, por lo que su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes encierra un especial significado.En la mesa redonda se abordaron varias de esas vertientes — Aganzo se refirió a la poética y literaria, recordó que Antonio Machado le definió como «poeta de Castilla», y subrayó su «gran cuidado y defensa del castellano puro», — junto a su personalidad. El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, explicó que si pensamos en los personajes cervantinos, tan queridos y analizados por Narciso Alonso Cortés, el Caballero del Verde Gabán nos lo evoca, pues ambos «representan unos valores que debemos abanderar».En este sentido, su bisnieta, Mariola Alonso Cortés, recalcó su «talante liberal», y cómo su padre, Antonio Alonso Cortés, le inculcó desde muy pequeño la sencillez, el esfuerzo y el amor a la familia. Un amor que compaginó con el profesado a la ciudad de Valladolid, que consideraba «el amor de mis amores». De ahí que aunque a veces le instaran a que se trasladase a Madrid para quizá tener mayor proyección, siempre permaneció en la ciudad del Pisuerga. Eduardo Pedruelo, director del Archivo Municipal de Valladolid, resaltó ese apego a su localidad natal, consiguiendo, no obstante, «alcanzar la universalidad desde lo local, ahondando en lo local».La Caja de las Letras número 1059 custodia el legado del gran cervantistaMariola Alonso Cortés animó a que si queremos conocer detalles de su íntima personalidad, podemos leer el libro ‘Núñez de Arce, treinta y cuatro’, de su nieta Carolina-Dafne-Alonso-Cortés, que convivió con su abuelo en su domicilio de esa calle vallisoletana. En la Caja número 1059, se introdujo el ‘Volumen cervantino’, que reúne toda su obra sobre el autor de ‘El Quijote’; su monumental trabajo de referencia ‘ Zorrilla, su vida y su obra’ dedicado al escritor romántico, a quien Alonso Cortés llegó a conocer personalmente, pues su padre era el médico de cabecera de la familia Zorrilla; dos manuales, ‘Gramática de la lengua castellana’ y ‘Manual de composición literaria’; una fotografía de 1945, año de su jubilación como catedrático; varias cartas, entre otras una de Antonio Machado, incluyéndose también el original del poema que en 1914 este le dedicó, definiéndole como «el poeta de Castilla» ; un estuche de piel con plumier, pluma, lápiz, abrecartas y sello de lacre; y la biografía ‘Narciso Alonso Cortés, vida y obra’, escrita por su nieta Victorina Alonso Cortés, reeditada recientemente por el Ayuntamiento de Valladolid con motivo del 150 aniversario del nacimiento del homenajeado, que se conmemoró el pasado año, y que ha tenido en este tributo del Instituto Cervantes un colofón perfecto. El Instituto Cervantes ha acogido el legado de Narciso Alonso Cortés (Valladolid, 1875-1972) en su Caja de las Letras. El acto se completó con una mesa redonda en la que participaron Jesús Julio Carnero, alcalde de Valladolid; Mariola Alonso Cortés, bisnieta del homenajeado en representación de la familia, de la que también estuvo su nieta Margarita Calvo Alonso Cortés; Eduardo Pedruelo, director del Archivo Municipal de Valladolid, y Carlos Aganzo , director de la Fundación Vocento. Todo contó con la intervención de Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien agradeció a la familia la confianza depositada en la institución, señaló la condición poliédrica de Alonso Cortés, «una figura difícil de encerrar en una sola palabra», manifestó el orgullo del Cervantes por recibir esa donación y recordó que «la riqueza de una comunidad es siempre su cultura y el mayor compromiso con el futuro es saber dialogar con la memoria».Precisamente ese polifacetismo del protagonista del encuentro fue destacado por todos. Así, Eduardo Pedruelo se maravilló de que «una sola vida diera para tanto», máximo cuando «en todas sus facetas superó la excelencia». Carlos Aganzo condensó la idea: «Un personaje total».En efecto, Narciso Alonso Cortés fue poeta, docente, académico de la RAE, investigador y estudioso de la lengua y la literatura españolas, autor de manuales de estas materias —muy utilizados durante años en centros educativos españoles y de Hispanoamérica—, y de una copiosa correspondencia con nombres relevantes, como Menéndez Pelayo, Antonio Machado , Jorge Guillén… — Pedruelo leyó una impresionante lista de corresponsales—, así como gestor cultural, siendo, entre otros cargos, presidente del Ateneo vallisoletano y de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, e impulsor clave en la creación de la Casa Zorrilla. Igualmente fue el primer director de la Casa de Cervantes, muestra de su acendrado cervantismo , como remarcaron todos los participantes, por lo que su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes encierra un especial significado.En la mesa redonda se abordaron varias de esas vertientes — Aganzo se refirió a la poética y literaria, recordó que Antonio Machado le definió como «poeta de Castilla», y subrayó su «gran cuidado y defensa del castellano puro», — junto a su personalidad. El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, explicó que si pensamos en los personajes cervantinos, tan queridos y analizados por Narciso Alonso Cortés, el Caballero del Verde Gabán nos lo evoca, pues ambos «representan unos valores que debemos abanderar».En este sentido, su bisnieta, Mariola Alonso Cortés, recalcó su «talante liberal», y cómo su padre, Antonio Alonso Cortés, le inculcó desde muy pequeño la sencillez, el esfuerzo y el amor a la familia. Un amor que compaginó con el profesado a la ciudad de Valladolid, que consideraba «el amor de mis amores». De ahí que aunque a veces le instaran a que se trasladase a Madrid para quizá tener mayor proyección, siempre permaneció en la ciudad del Pisuerga. Eduardo Pedruelo, director del Archivo Municipal de Valladolid, resaltó ese apego a su localidad natal, consiguiendo, no obstante, «alcanzar la universalidad desde lo local, ahondando en lo local».La Caja de las Letras número 1059 custodia el legado del gran cervantistaMariola Alonso Cortés animó a que si queremos conocer detalles de su íntima personalidad, podemos leer el libro ‘Núñez de Arce, treinta y cuatro’, de su nieta Carolina-Dafne-Alonso-Cortés, que convivió con su abuelo en su domicilio de esa calle vallisoletana. En la Caja número 1059, se introdujo el ‘Volumen cervantino’, que reúne toda su obra sobre el autor de ‘El Quijote’; su monumental trabajo de referencia ‘ Zorrilla, su vida y su obra’ dedicado al escritor romántico, a quien Alonso Cortés llegó a conocer personalmente, pues su padre era el médico de cabecera de la familia Zorrilla; dos manuales, ‘Gramática de la lengua castellana’ y ‘Manual de composición literaria’; una fotografía de 1945, año de su jubilación como catedrático; varias cartas, entre otras una de Antonio Machado, incluyéndose también el original del poema que en 1914 este le dedicó, definiéndole como «el poeta de Castilla» ; un estuche de piel con plumier, pluma, lápiz, abrecartas y sello de lacre; y la biografía ‘Narciso Alonso Cortés, vida y obra’, escrita por su nieta Victorina Alonso Cortés, reeditada recientemente por el Ayuntamiento de Valladolid con motivo del 150 aniversario del nacimiento del homenajeado, que se conmemoró el pasado año, y que ha tenido en este tributo del Instituto Cervantes un colofón perfecto.
El Instituto Cervantes ha acogido el legado de Narciso Alonso Cortés (Valladolid, 1875-1972) en su Caja de las Letras. El acto se completó con una mesa redonda en la que participaron Jesús Julio Carnero, alcalde de Valladolid; Mariola Alonso Cortés, bisnieta del homenajeado en … representación de la familia, de la que también estuvo su nieta Margarita Calvo Alonso Cortés; Eduardo Pedruelo, director del Archivo Municipal de Valladolid, y Carlos Aganzo, director de la Fundación Vocento. Todo contó con la intervención de Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, quien agradeció a la familia la confianza depositada en la institución, señaló la condición poliédrica de Alonso Cortés, «una figura difícil de encerrar en una sola palabra», manifestó el orgullo del Cervantes por recibir esa donación y recordó que «la riqueza de una comunidad es siempre su cultura y el mayor compromiso con el futuro es saber dialogar con la memoria».
Precisamente ese polifacetismo del protagonista del encuentro fue destacado por todos. Así, Eduardo Pedruelo se maravilló de que «una sola vida diera para tanto», máximo cuando «en todas sus facetas superó la excelencia». Carlos Aganzo condensó la idea: «Un personaje total».
En efecto, Narciso Alonso Cortés fue poeta, docente, académico de la RAE, investigador y estudioso de la lengua y la literatura españolas, autor de manuales de estas materias —muy utilizados durante años en centros educativos españoles y de Hispanoamérica—, y de una copiosa correspondencia con nombres relevantes, como Menéndez Pelayo, Antonio Machado, Jorge Guillén… — Pedruelo leyó una impresionante lista de corresponsales—, así como gestor cultural, siendo, entre otros cargos, presidente del Ateneo vallisoletano y de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, e impulsor clave en la creación de la Casa Zorrilla. Igualmente fue el primer director de la Casa de Cervantes, muestra de su acendrado cervantismo, como remarcaron todos los participantes, por lo que su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes encierra un especial significado.
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En la mesa redonda se abordaron varias de esas vertientes — Aganzo se refirió a la poética y literaria, recordó que Antonio Machado le definió como «poeta de Castilla», y subrayó su «gran cuidado y defensa del castellano puro»,— junto a su personalidad. El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, explicó que si pensamos en los personajes cervantinos, tan queridos y analizados por Narciso Alonso Cortés, el Caballero del Verde Gabán nos lo evoca, pues ambos «representan unos valores que debemos abanderar».
En este sentido, su bisnieta, Mariola Alonso Cortés, recalcó su «talante liberal», y cómo su padre, Antonio Alonso Cortés, le inculcó desde muy pequeño la sencillez, el esfuerzo y el amor a la familia. Un amor que compaginó con el profesado a la ciudad de Valladolid, que consideraba «el amor de mis amores». De ahí que aunque a veces le instaran a que se trasladase a Madrid para quizá tener mayor proyección, siempre permaneció en la ciudad del Pisuerga. Eduardo Pedruelo, director del Archivo Municipal de Valladolid, resaltó ese apego a su localidad natal, consiguiendo, no obstante, «alcanzar la universalidad desde lo local, ahondando en lo local».
La Caja de las Letras número 1059 custodia el legado del gran cervantista
Mariola Alonso Cortés animó a que si queremos conocer detalles de su íntima personalidad, podemos leer el libro ‘Núñez de Arce, treinta y cuatro’, de su nieta Carolina-Dafne-Alonso-Cortés, que convivió con su abuelo en su domicilio de esa calle vallisoletana.
En la Caja número 1059, se introdujo el ‘Volumen cervantino’, que reúne toda su obra sobre el autor de ‘El Quijote’; su monumental trabajo de referencia ‘Zorrilla, su vida y su obra’ dedicado al escritor romántico, a quien Alonso Cortés llegó a conocer personalmente, pues su padre era el médico de cabecera de la familia Zorrilla; dos manuales, ‘Gramática de la lengua castellana’ y ‘Manual de composición literaria’; una fotografía de 1945, año de su jubilación como catedrático; varias cartas, entre otras una de Antonio Machado, incluyéndose también el original del poema que en 1914 este le dedicó, definiéndole como «el poeta de Castilla»; un estuche de piel con plumier, pluma, lápiz, abrecartas y sello de lacre; y la biografía ‘Narciso Alonso Cortés, vida y obra’, escrita por su nieta Victorina Alonso Cortés, reeditada recientemente por el Ayuntamiento de Valladolid con motivo del 150 aniversario del nacimiento del homenajeado, que se conmemoró el pasado año, y que ha tenido en este tributo del Instituto Cervantes un colofón perfecto.
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