Decía el poeta Miquel Martí i Pol: «Ahora sabes que la muerte no es morirte, sino que muera alguien amado». Sin duda, es el modo más bello que se me ha ocurrido para contar lo que hoy ha sucedido: Marjane Satrapi ha muerto, a sus 56 años, de pena , incapaz de soportar la pérdida de su marido, Mattias Ripa, fallecido hace escasamente un año.Lo cierto es que he necesitado recurrir a la belleza para poder arrancar este texto. Quizá porque es mi manera de procesar el dolor y la sorpresa ante su pérdida. Sorpresa porque siempre pensé que Satrapi era de otra pasta. Una suerte de titán en todos los aspectos. Alguien capaz de hacer frente y salir airosa de casi cualquier cosa. Nunca la conocí en persona, pero la admiré mucho. Y, sin duda, construí una imagen demasiado idealizada de ella, sin ser consciente de que, como todo ser humano, tenía su propio talón de Aquiles. En este caso, el amor .Huelga decir que su talla profesional está al alcance de muy pocos. Su cómic ‘Persépolis’ (2000-2003) , de carácter autobiográfico, se encuentra entre los cómics más importantes del siglo XXI – ‘Maus’, de Spiegelman , y ‘Persépolis’ se me antojan como los dos ejemplos más notables jamás publicados de novela gráfica-. Se trata de un cómic de autor con mayúsculas, a la altura de los mejores textos (dibujados o no) de la creación contemporánea.Noticia relacionada No No Discurso íntegro de Marjane Satrapi, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024 ABCSu paso del noveno al séptimo arte, la película de animación codirigida por Marjane Satrapi junto a Vincent Paronnaud, es igualmente sobresaliente. Consigue en 2007 el premio del Jurado del Festival de Cannes , galardón solo al alcance de los más grandes. Y, aunque no lo gana -perder contra ‘Ratatouille’ no es ningún demérito-, la cineasta también es nominada por ‘Persépolis’ en la octogésima edición de los premios Oscar.Por supuesto, el resto de su producción en cómic -‘Bordados’ (2003), ‘Pollo con ciruelas’ (2003), etc.- y de cine -‘The Voices’ (2014), ‘Paradis Paris’ (2024), etc.- completan una trayectoria tan especial como irrepetible.El MoMA de Nueva York la selecciona como parte del elenco autoral de la exposición ‘Sin límites: diecisiete maneras de mirar’ (2006). En 2013, debuta como pintora en la prestigiosa galería de arte parisina Jérôme de Noirmont. En 2024 fue elegida miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia y recibe el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades … Lo que decía al comienzo de este texto: ¡un titán!Pero hoy también he sentido dolor. Y necesito explicar por qué es así, más allá de lo obvio: que toda pérdida humana es terrible.Portada de ‘Persépolis’. ABCLa respuesta se encuentra en ‘Persépolis’. En sus cuatro tomos, Satrapi cuenta aspectos muy personales de su propia vida. Ella era una niña educada en el Lycée Français de Teherán. Le toca vivir las protestas masivas contra el régimen del sha Mohammad Reza Pahlaví y la posterior proclamación de la República Islámica de Irán. Después, vive en sus propias carnes los bombardeos de Teherán durante la Guerra Irán-Irak (1980-1988), así como la represión del régimen de los ayatolás , especialmente sangrante en lo relativo a los derechos de la mujer.Llega entonces su exilio en Occidente , a Viena. En Europa no encaja, pues se sabe y se siente iraní. Años más tarde, regresa a su país, donde se casa y, posteriormente, se divorcia para, finalmente, regresar a Europa e instalarse en París. De manera específica, lo que realmente me maravilla de ‘Persépolis’ es el modo en que refleja que, incluso en condiciones muy difíciles, tanto ella como otras mujeres iraníes encuentran un camino para reír, compartir y ser felices; lo principal siempre es lo humano, parece decirnos.Se sumó públicamente a las protestas surgidas en Irán tras la detención, tortura y posterior muerte de Jina Mahsa AminiHablo con Josefina Blaya, jefa de prensa de la editorial Norma, primera editorial que publica ‘Persépolis en España’: «Ella era casi una desconocida -cuenta-, pero la presentación fue un éxito y el cómic también. Pasamos un día estupendo juntas en Barcelona. Era una mujer muy cercana e, incluso años después, además de resolver temas profesionales, siempre sacaba tiempo para preocuparse por lo personal. Una vez, incluso, me telefoneó a casa solo para charlar y ver cómo estaba».Lo principal siempre es lo humano. Marjane Satrapi era, hasta hoy, una voz valiente que apostaba por los intereses de las personas, poniéndolos por encima de las cuestiones geopolíticas. En 2022, Satrapi se suma públicamente a las protestas surgidas en Irán tras la detención, tortura y posterior muerte de Jina Mahsa Amini , la mujer de 22 años cuyo «delito», a ojos de la Patrulla de Orientación (la policía religiosa islámica de Irán encargada de hacer cumplir la sharía), fue no llevar el hiyab. El eslogan de dichas protestas, ‘Mujer, Vida, Libertad’, sirve igualmente de título al volumen colectivo de autores de cómic que ella coordina y en el que participa con una historieta corta en 2024, concebido explícitamente como un apoyo al movimiento democrático iraní.«Me queda el consuelo de su obra, elocuente, certera e imprescindible»Ella era una de las voces más lúcidas y autorizadas para opinar sobre este loco siglo XXI. Satrapi, para mí, y estoy seguro de que también para una inmensa mayoría de sus lectores, era alguien capaz de ver con nitidez donde otros no somos capaces de enfocar, quizá por pertenecer a dos mundos culturalmente tan distintos como París e Irán. Por eso, ante la difícil situación que atraviesa ahora Irán, acudí a la prensa en busca de su consejo. Me sorprendió no encontrar declaraciones de Satrapi al respecto. Entonces no sabía lo que ya sabemos todos: se estaba muriendo poco a poco de pena .Creo sinceramente que hoy, tras su pérdida, el mundo es un poco peor que ayer. Las voces lúcidas son importantes. Cuando callan, duele. Eso sí, me queda el consuelo de su obra, elocuente, certera e imprescindible .Descansa en paz, admirada Marjane. Decía el poeta Miquel Martí i Pol: «Ahora sabes que la muerte no es morirte, sino que muera alguien amado». Sin duda, es el modo más bello que se me ha ocurrido para contar lo que hoy ha sucedido: Marjane Satrapi ha muerto, a sus 56 años, de pena , incapaz de soportar la pérdida de su marido, Mattias Ripa, fallecido hace escasamente un año.Lo cierto es que he necesitado recurrir a la belleza para poder arrancar este texto. Quizá porque es mi manera de procesar el dolor y la sorpresa ante su pérdida. Sorpresa porque siempre pensé que Satrapi era de otra pasta. Una suerte de titán en todos los aspectos. Alguien capaz de hacer frente y salir airosa de casi cualquier cosa. Nunca la conocí en persona, pero la admiré mucho. Y, sin duda, construí una imagen demasiado idealizada de ella, sin ser consciente de que, como todo ser humano, tenía su propio talón de Aquiles. En este caso, el amor .Huelga decir que su talla profesional está al alcance de muy pocos. Su cómic ‘Persépolis’ (2000-2003) , de carácter autobiográfico, se encuentra entre los cómics más importantes del siglo XXI – ‘Maus’, de Spiegelman , y ‘Persépolis’ se me antojan como los dos ejemplos más notables jamás publicados de novela gráfica-. Se trata de un cómic de autor con mayúsculas, a la altura de los mejores textos (dibujados o no) de la creación contemporánea.Noticia relacionada No No Discurso íntegro de Marjane Satrapi, premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024 ABCSu paso del noveno al séptimo arte, la película de animación codirigida por Marjane Satrapi junto a Vincent Paronnaud, es igualmente sobresaliente. Consigue en 2007 el premio del Jurado del Festival de Cannes , galardón solo al alcance de los más grandes. Y, aunque no lo gana -perder contra ‘Ratatouille’ no es ningún demérito-, la cineasta también es nominada por ‘Persépolis’ en la octogésima edición de los premios Oscar.Por supuesto, el resto de su producción en cómic -‘Bordados’ (2003), ‘Pollo con ciruelas’ (2003), etc.- y de cine -‘The Voices’ (2014), ‘Paradis Paris’ (2024), etc.- completan una trayectoria tan especial como irrepetible.El MoMA de Nueva York la selecciona como parte del elenco autoral de la exposición ‘Sin límites: diecisiete maneras de mirar’ (2006). En 2013, debuta como pintora en la prestigiosa galería de arte parisina Jérôme de Noirmont. En 2024 fue elegida miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia y recibe el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades … Lo que decía al comienzo de este texto: ¡un titán!Pero hoy también he sentido dolor. Y necesito explicar por qué es así, más allá de lo obvio: que toda pérdida humana es terrible.Portada de ‘Persépolis’. ABCLa respuesta se encuentra en ‘Persépolis’. En sus cuatro tomos, Satrapi cuenta aspectos muy personales de su propia vida. Ella era una niña educada en el Lycée Français de Teherán. Le toca vivir las protestas masivas contra el régimen del sha Mohammad Reza Pahlaví y la posterior proclamación de la República Islámica de Irán. Después, vive en sus propias carnes los bombardeos de Teherán durante la Guerra Irán-Irak (1980-1988), así como la represión del régimen de los ayatolás , especialmente sangrante en lo relativo a los derechos de la mujer.Llega entonces su exilio en Occidente , a Viena. En Europa no encaja, pues se sabe y se siente iraní. Años más tarde, regresa a su país, donde se casa y, posteriormente, se divorcia para, finalmente, regresar a Europa e instalarse en París. De manera específica, lo que realmente me maravilla de ‘Persépolis’ es el modo en que refleja que, incluso en condiciones muy difíciles, tanto ella como otras mujeres iraníes encuentran un camino para reír, compartir y ser felices; lo principal siempre es lo humano, parece decirnos.Se sumó públicamente a las protestas surgidas en Irán tras la detención, tortura y posterior muerte de Jina Mahsa AminiHablo con Josefina Blaya, jefa de prensa de la editorial Norma, primera editorial que publica ‘Persépolis en España’: «Ella era casi una desconocida -cuenta-, pero la presentación fue un éxito y el cómic también. Pasamos un día estupendo juntas en Barcelona. Era una mujer muy cercana e, incluso años después, además de resolver temas profesionales, siempre sacaba tiempo para preocuparse por lo personal. Una vez, incluso, me telefoneó a casa solo para charlar y ver cómo estaba».Lo principal siempre es lo humano. Marjane Satrapi era, hasta hoy, una voz valiente que apostaba por los intereses de las personas, poniéndolos por encima de las cuestiones geopolíticas. En 2022, Satrapi se suma públicamente a las protestas surgidas en Irán tras la detención, tortura y posterior muerte de Jina Mahsa Amini , la mujer de 22 años cuyo «delito», a ojos de la Patrulla de Orientación (la policía religiosa islámica de Irán encargada de hacer cumplir la sharía), fue no llevar el hiyab. El eslogan de dichas protestas, ‘Mujer, Vida, Libertad’, sirve igualmente de título al volumen colectivo de autores de cómic que ella coordina y en el que participa con una historieta corta en 2024, concebido explícitamente como un apoyo al movimiento democrático iraní.«Me queda el consuelo de su obra, elocuente, certera e imprescindible»Ella era una de las voces más lúcidas y autorizadas para opinar sobre este loco siglo XXI. Satrapi, para mí, y estoy seguro de que también para una inmensa mayoría de sus lectores, era alguien capaz de ver con nitidez donde otros no somos capaces de enfocar, quizá por pertenecer a dos mundos culturalmente tan distintos como París e Irán. Por eso, ante la difícil situación que atraviesa ahora Irán, acudí a la prensa en busca de su consejo. Me sorprendió no encontrar declaraciones de Satrapi al respecto. Entonces no sabía lo que ya sabemos todos: se estaba muriendo poco a poco de pena .Creo sinceramente que hoy, tras su pérdida, el mundo es un poco peor que ayer. Las voces lúcidas son importantes. Cuando callan, duele. Eso sí, me queda el consuelo de su obra, elocuente, certera e imprescindible .Descansa en paz, admirada Marjane.
Decía el poeta Miquel Martí i Pol: «Ahora sabes que la muerte no es morirte, sino que muera alguien amado». Sin duda, es el modo más bello que se me ha ocurrido para contar lo que hoy ha sucedido: Marjane Satrapi ha muerto, a sus 56 años, de pena … , incapaz de soportar la pérdida de su marido, Mattias Ripa, fallecido hace escasamente un año.
Lo cierto es que he necesitado recurrir a la belleza para poder arrancar este texto. Quizá porque es mi manera de procesar el dolor y la sorpresa ante su pérdida. Sorpresa porque siempre pensé que Satrapi era de otra pasta. Una suerte de titán en todos los aspectos. Alguien capaz de hacer frente y salir airosa de casi cualquier cosa. Nunca la conocí en persona, pero la admiré mucho. Y, sin duda, construí una imagen demasiado idealizada de ella, sin ser consciente de que, como todo ser humano, tenía su propio talón de Aquiles. En este caso, el amor.
Huelga decir que su talla profesional está al alcance de muy pocos. Su cómic ‘Persépolis’ (2000-2003), de carácter autobiográfico, se encuentra entre los cómics más importantes del siglo XXI –‘Maus’, de Spiegelman, y ‘Persépolis’ se me antojan como los dos ejemplos más notables jamás publicados de novela gráfica-. Se trata de un cómic de autor con mayúsculas, a la altura de los mejores textos (dibujados o no) de la creación contemporánea.
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Su paso del noveno al séptimo arte, la película de animación codirigida por Marjane Satrapi junto a Vincent Paronnaud, es igualmente sobresaliente. Consigue en 2007 el premio del Jurado del Festival de Cannes, galardón solo al alcance de los más grandes. Y, aunque no lo gana -perder contra ‘Ratatouille’ no es ningún demérito-, la cineasta también es nominada por ‘Persépolis’ en la octogésima edición de los premios Oscar.
Por supuesto, el resto de su producción en cómic -‘Bordados’ (2003), ‘Pollo con ciruelas’ (2003), etc.- y de cine -‘The Voices’ (2014), ‘Paradis Paris’ (2024), etc.- completan una trayectoria tan especial como irrepetible.
El MoMA de Nueva York la selecciona como parte del elenco autoral de la exposición ‘Sin límites: diecisiete maneras de mirar’ (2006). En 2013, debuta como pintora en la prestigiosa galería de arte parisina Jérôme de Noirmont. En 2024 fue elegida miembro de la Academia de Bellas Artes de Francia y recibe el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades… Lo que decía al comienzo de este texto: ¡un titán!
Pero hoy también he sentido dolor. Y necesito explicar por qué es así, más allá de lo obvio: que toda pérdida humana es terrible.
(ABC)
La respuesta se encuentra en ‘Persépolis’. En sus cuatro tomos, Satrapi cuenta aspectos muy personales de su propia vida. Ella era una niña educada en el Lycée Français de Teherán. Le toca vivir las protestas masivas contra el régimen del sha Mohammad Reza Pahlaví y la posterior proclamación de la República Islámica de Irán. Después, vive en sus propias carnes los bombardeos de Teherán durante la Guerra Irán-Irak (1980-1988), así como la represión del régimen de los ayatolás, especialmente sangrante en lo relativo a los derechos de la mujer.
Llega entonces su exilio en Occidente, a Viena. En Europa no encaja, pues se sabe y se siente iraní. Años más tarde, regresa a su país, donde se casa y, posteriormente, se divorcia para, finalmente, regresar a Europa e instalarse en París. De manera específica, lo que realmente me maravilla de ‘Persépolis’ es el modo en que refleja que, incluso en condiciones muy difíciles, tanto ella como otras mujeres iraníes encuentran un camino para reír, compartir y ser felices; lo principal siempre es lo humano, parece decirnos.
Se sumó públicamente a las protestas surgidas en Irán tras la detención, tortura y posterior muerte de Jina Mahsa Amini
Hablo con Josefina Blaya, jefa de prensa de la editorial Norma, primera editorial que publica ‘Persépolis en España’: «Ella era casi una desconocida -cuenta-, pero la presentación fue un éxito y el cómic también. Pasamos un día estupendo juntas en Barcelona. Era una mujer muy cercana e, incluso años después, además de resolver temas profesionales, siempre sacaba tiempo para preocuparse por lo personal. Una vez, incluso, me telefoneó a casa solo para charlar y ver cómo estaba».
Lo principal siempre es lo humano. Marjane Satrapi era, hasta hoy, una voz valiente que apostaba por los intereses de las personas, poniéndolos por encima de las cuestiones geopolíticas. En 2022, Satrapi se suma públicamente a las protestas surgidas en Irán tras la detención, tortura y posterior muerte de Jina Mahsa Amini, la mujer de 22 años cuyo «delito», a ojos de la Patrulla de Orientación (la policía religiosa islámica de Irán encargada de hacer cumplir la sharía), fue no llevar el hiyab. El eslogan de dichas protestas, ‘Mujer, Vida, Libertad’, sirve igualmente de título al volumen colectivo de autores de cómic que ella coordina y en el que participa con una historieta corta en 2024, concebido explícitamente como un apoyo al movimiento democrático iraní.
«Me queda el consuelo de su obra, elocuente, certera e imprescindible»
Ella era una de las voces más lúcidas y autorizadas para opinar sobre este loco siglo XXI. Satrapi, para mí, y estoy seguro de que también para una inmensa mayoría de sus lectores, era alguien capaz de ver con nitidez donde otros no somos capaces de enfocar, quizá por pertenecer a dos mundos culturalmente tan distintos como París e Irán. Por eso, ante la difícil situación que atraviesa ahora Irán, acudí a la prensa en busca de su consejo. Me sorprendió no encontrar declaraciones de Satrapi al respecto. Entonces no sabía lo que ya sabemos todos: se estaba muriendo poco a poco de pena.
Creo sinceramente que hoy, tras su pérdida, el mundo es un poco peor que ayer. Las voces lúcidas son importantes. Cuando callan, duele. Eso sí, me queda el consuelo de su obra, elocuente, certera e imprescindible.
Descansa en paz, admirada Marjane.
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