Autoría y dirección: Sergi Belbel (a partir del primer acto de «Hamlet», de William Shakespeare). Reparto: Enric Cambray. Teatro Español (Sala pequeña – Margarita Xirgu), Madrid. Hasta el 21 de junio.
Mezclando insolencia y conocimiento en grandes dosis, Sergi Belbel se adentra con humor, y con mucha inteligencia, en una de las obras más complejas y polisémicas de la historia del teatro. ‘Hamlet.01’ podría definirse como una versión desmenuzada del primer acto de ‘Hamlet’ que permite a cualquier espectador percibir y apreciar las texturas, aromas y sabores del drama de Shakespeare sin que tenga que sufrir ninguna desagradable indigestión.
Como no es precisamente fácil deconstruir una obra de tal envergadura, por no decir que puede resultar un empeño interminable, el veterano director y dramaturgo se ha visto obligado a dividir su proyecto en cinco espectáculos que se correspondan con los cinco actos del texto original. Ese es, al menos, su deseo inicial, que veremos con el tiempo si puede materializarse en su totalidad. En cualquier caso, mientras prepara ya en Cataluña la tercera entrega, la primera parte de esta curiosa y valiente pentalogía ha levantado el telón en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español.
Ciertamente, la trama de Hamlet y la psicología de sus personajes -incluida, por supuesto, la del protagonista- son mucho más ambiguas y confusas de lo que están dispuestos a admitir los categóricos estudiosos del Bardo o los simples enamorados de su literatura. Así que no puede ser más conveniente ni más osada la idea que ha tenido Belbel de hacer que sea el príncipe de Dinamarca, reconvertido en un joven universitario de nuestro tiempo, quien exponga y aclare al público su propia peripecia vital, así como la relación con su creador y con el resto de personajes. De este modo, las oscuras metáforas y alegorías, los irracionales y recargados apóstrofes, las paradojas y las hipérboles del conocido drama son analizados con agudeza en un monólogo sencillo, directo y desnudo en su escenificación, con formato propio de «stand-up comedy», que no obstante está tejido de perspicaces e incluso sesudas observaciones a la obra de Shakespare.
Poco conocido en el panorama teatral madrileño, aunque muy popular en Cataluña, el actor Enric Cambray hace un esforzadísimo trabajo de cerca de dos horas de duración con el que consigue mantener la atención del espectador en todo momento; pero es una pena que se sacrifique en su interpretación, no sé si por falta de destreza técnica en el manejo de la palabra o por decisión de Belbel como director, la poesía y la emoción que deberían emanar de muchos de los pasajes del texto original que se reproducen en esta versión.
- Lo mejor: la propuesta es casi una conferencia escénica, entretenida, irónica e inteligente, que deberían ver todos los estudiantes por su asombroso valor pedagógico, además del teatral.
- Lo peor: Se echan en falta algunos cambios de ritmo, de tono y de registro en la paleta de emociones que maneja el actor.
Mezclando insolencia y conocimiento en grandes dosis, Sergi Belbel se adentra con humor, y con mucha inteligencia, en una de las obras más complejas y polisémicas de la historia del teatro
Autoría y dirección: Sergi Belbel (a partir del primer acto de «Hamlet», de William Shakespeare). Reparto: Enric Cambray. Teatro Español (Sala pequeña – Margarita Xirgu), Madrid. Hasta el 21 de junio.
Mezclando insolencia y conocimiento en grandes dosis, Sergi Belbel se adentra con humor, y con mucha inteligencia, en una de las obras más complejas y polisémicas de la historia del teatro. ‘Hamlet.01’ podría definirse como una versión desmenuzada del primer acto de ‘Hamlet’ que permite a cualquier espectador percibir y apreciar las texturas, aromas y sabores del drama de Shakespeare sin que tenga que sufrir ninguna desagradable indigestión.
Como no es precisamente fácil deconstruir una obra de tal envergadura, por no decir que puede resultar un empeño interminable, el veterano director y dramaturgo se ha visto obligado a dividir su proyecto en cinco espectáculos que se correspondan con los cinco actos del texto original. Ese es, al menos, su deseo inicial, que veremos con el tiempo si puede materializarse en su totalidad. En cualquier caso, mientras prepara ya en Cataluña la tercera entrega, la primera parte de esta curiosa y valiente pentalogía ha levantado el telón en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español.
Ciertamente, la trama de Hamlet y la psicología de sus personajes -incluida, por supuesto, la del protagonista- son mucho más ambiguas y confusas de lo que están dispuestos a admitir los categóricos estudiosos del Bardo o los simples enamorados de su literatura. Así que no puede ser más conveniente ni más osada la idea que ha tenido Belbel de hacer que sea el príncipe de Dinamarca, reconvertido en un joven universitario de nuestro tiempo, quien exponga y aclare al público su propia peripecia vital, así como la relación con su creador y con el resto de personajes. De este modo, las oscuras metáforas y alegorías, los irracionales y recargados apóstrofes, las paradojas y las hipérboles del conocido drama son analizados con agudeza en un monólogo sencillo, directo y desnudo en su escenificación, con formato propio de «stand-up comedy», que no obstante está tejido de perspicaces e incluso sesudas observaciones a la obra de Shakespare.
Poco conocido en el panorama teatral madrileño, aunque muy popular en Cataluña, el actor Enric Cambray hace un esforzadísimo trabajo de cerca de dos horas de duración con el que consigue mantener la atención del espectador en todo momento; pero es una pena que se sacrifique en su interpretación, no sé si por falta de destreza técnica en el manejo de la palabra o por decisión de Belbel como director, la poesía y la emoción que deberían emanar de muchos de los pasajes del texto original que se reproducen en esta versión.
- Lo mejor: la propuesta es casi una conferencia escénica, entretenida, irónica e inteligente, que deberían ver todos los estudiantes por su asombroso valor pedagógico, además del teatral.
- Lo peor: Se echan en falta algunos cambios de ritmo, de tono y de registro en la paleta de emociones que maneja el actor.
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