La epifanía que hoy vive Emilio Manzano ya la atravesó Alberto Velasco hace un año en este mismo lugar, en Almagro. Ambos, a través de dos residencias en el festival, se acercaron al Siglo de Oro de puntillas y terminaron deslumbrados con los brillos de sus textos. Entonces, la investigación para levantar el cabaret sicalíptico de ‘La jácara de los cuerpos imposibles’ provocó en el bailarín un antes y un después: «Es una historia de amor nueva para mí que no se va a quedar aquí. Han creado un monstruo», confesaba Velasco. Y ahora, Manzano, tras recorrer el camino que ha desembocado en ‘Cautivas por Cervantes’, asegura sentirse fascinado por este pasado: «Me he enamorado».
Pero más allá de esa atracción por un mundo que no conocían lo suficiente, los dos montajes también coinciden en una temática queer que, por otro lado, también abrazó Amenábar en ‘El cautivo’. A partir de tres textos (‘Los baños de Argel’, ‘La gran sultana’ y ‘El gallardo español’) que «exploran el choque entre culturas, las relaciones de poder y las tensiones en torno a la identidad», el director une en este nuevo montaje cuestiones de los siglos XVI y XVII «con problemáticas actuales como las desigualdades sociales, la marginalización de ciertos cuerpos y las distintas formas de cautiverio que siguen presentes en la sociedad contemporánea», se escribe en el programa de mano.
Mismas personas, diferente forma
Tras su estudio, el artista sentencia que «seguimos siendo los mismos. Solo ha cambiado la forma«: «Tenemos que entender que la identidad sexual no era la de hoy. En Cervantes hay mucho travestismo y nadie se plantea si una mujer que se viste de hombre es un hombre; como los renegados que se vestían de musulmanes o de cristianos. En ‘La gran sultana‘ y, sobre todo, en ‘Los baños de Argel’ hay una mirada muy queer en el tratamiento de los cuerpos. Se visibilizan esas fisuras aunque no sea explícito. En ‘La gran sultana’ veamos al sultán acostarse con Lamberto vestido de mujer y pregunta por qué tiene pene; y el otro le responde que ‘ha sido por obra de Dios'».
De este modo, con un reparto compuesto por Farah Hamed, Mina El Hammani y María Moreno, Manzano se inspira en la propia experiencia de cautiverio de Cervantes para escribir unos fragmentos que acompañen a los textos del autor de ‘La Galatea’. «Al final», explica el autor de Martos (Jaén), «Cervantes trata temas universales. El público va a empatizar con sus palabras porque el mayor cautiverio que tenemos ahora es que nos creemos muy libres y no es así; estamos supercoaccionados todo el tiempo. La obra abre con un texto de Cervantes hablando de esto y, sobre todo, del cuerpo: de cómo siente el cuerpo y quién decide bajo tu cuerpo. En un mundo tan globalizado como el que tenemos nos sentimos muy solos. Podíamos emplear todas esas conexiones de forma positiva, pero no. Cada vez somos más individuales. Se está perdiendo como la comunidad«.
Un mundo menos permeable que en el siglo XVII
Es por ello que el director de ‘Cautivas…’ destaca del escritor áureo que en sus textos aparecen esos encierros, «pero pueden practicar su religión o hacer sus ritos religiosos y cotidianos. Musulmanes, judíos y cristianos estaban todo el tiempo mezclados. No existía esta separación tan fuerte que tenemos hoy; esta obsesión por la migración y por levantar fronteras. Todo era mucho más más permeable«. Y además, continúa, «Cervantes muestra una economía circular que a día de hoy no existe. Estamos dejando todo en manos de los mismos cuatro».
Aun así, Manzano reconoce que «no es una pieza trágica». «Hay un halo esperanzador en el que todo el tiempo estamos buscando esa luz«.
Emilio Manzano presenta en el festival manchego ‘Cautivas por Cervantes’, una pieza que muestra la cara queer del escritor áureo
La epifanía que hoy vive Emilio Manzano ya la atravesó Alberto Velasco hace un año en este mismo lugar, en Almagro. Ambos, a través de dos residencias en el festival, se acercaron al Siglo de Oro de puntillas y terminaron deslumbrados con los brillos de sus textos. Entonces, la investigación para levantar el cabaret sicalíptico de ‘La jácara de los cuerpos imposibles’ provocó en el bailarín un antes y un después: «Es una historia de amor nueva para mí que no se va a quedar aquí. Han creado un monstruo», confesaba Velasco. Y ahora, Manzano, tras recorrer el camino que ha desembocado en ‘Cautivas por Cervantes’,asegura sentirse fascinado por este pasado: «Me he enamorado».
Pero más allá de esa atracción por un mundo que no conocían lo suficiente, los dos montajes también coinciden en una temática queer que, por otro lado, también abrazó Amenábar en ‘El cautivo’. A partir de tres textos (‘Los baños de Argel’, ‘La gran sultana’ y ‘El gallardo español’) que «exploran el choque entre culturas, las relaciones de poder y las tensiones en torno a la identidad», el director une en este nuevo montaje cuestiones delossiglos XVI y XVII «con problemáticas actuales como las desigualdades sociales, la marginalización de ciertos cuerpos y las distintas formas de cautiverio que siguen presentes en la sociedad contemporánea», se escribe en el programa de mano.
Mismas personas, diferente forma
Tras su estudio, el artista sentencia que «seguimos siendo los mismos. Solo ha cambiado la forma«: «Tenemos que entender que la identidad sexual no era la de hoy. En Cervantes hay mucho travestismo y nadie se plantea si una mujer que se viste de hombre es un hombre; como los renegados que se vestían de musulmanes o de cristianos. En ‘La gran sultana’ y, sobre todo, en ‘Los baños de Argel’ hay una mirada muy queer en el tratamiento de los cuerpos. Se visibilizan esas fisuras aunque no sea explícito. En ‘La gran sultana’ veamos al sultán acostarse con Lamberto vestido de mujer y pregunta por qué tiene pene; y el otro le responde que ‘ha sido por obra de Dios'».
De este modo, con un reparto compuesto por Farah Hamed, Mina El Hammani y María Moreno, Manzano se inspira en la propia experiencia de cautiverio de Cervantes para escribir unos fragmentos que acompañen a los textos del autor de ‘La Galatea’. «Al final», explica el autor de Martos (Jaén), «Cervantes trata temas universales. El público va a empatizar con sus palabras porqueel mayor cautiverio que tenemos ahora es que nos creemos muy libres y no es así; estamos supercoaccionados todo el tiempo. La obra abre con un texto de Cervantes hablando de esto y, sobre todo, del cuerpo: de cómo siente el cuerpo y quién decide bajo tu cuerpo. En un mundo tan globalizado como el que tenemos nos sentimos muy solos. Podíamos emplear todas esas conexiones de forma positiva, pero no. Cada vez somos más individuales.Se está perdiendo como la comunidad».
Un mundo menos permeable que en el siglo XVII
Es por ello que el director de ‘Cautivas…’ destaca del escritor áureo que en sus textos aparecen esos encierros, «peropueden practicar su religión o hacer sus ritos religiososy cotidianos. Musulmanes, judíos y cristianos estaban todo el tiempo mezclados. No existía esta separación tan fuerte que tenemos hoy; esta obsesión por la migración y por levantar fronteras. Todo era mucho más más permeable». Y además, continúa, «Cervantes muestra una economía circular que a día de hoy no existe. Estamos dejando todo en manos de los mismoscuatro».
Aun así, Manzano reconoce que «no es una pieza trágica». «Hay un halo esperanzador en el que todo el tiempo estamos buscando esa luz».
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