La pregunta es obligada: ¿por qué «El caballero de Olmedo»? Y la respuesta, sencilla: «Porque hacía mucho que no se interpretaba en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Hemos tenido algún montaje de compañías invitadas, pero como producción propia no se hacía desde la de Narros en el 90. Ya tocaba». Así de contundente contesta la directora de la CNTC y, a su vez, responsable de la pieza que inaugurará la nueva edición del Festival de Almagro. Si el año pasado fue el «Fuenteovejuna» dibujado por Rakel Camacho, en esta ocasión es la propia Laila Ripoll quien toma las riendas de la apertura en el antiguo Hospital de San Juan (ahora, Teatro Adolfo Marsillach).
Lope de Vega, en 2025, y de nuevo Lope, en 2026. ¿Casualidad? Jamás. En el mismo día de su nombramiento como directora de la institución, Ripoll señaló al poeta y dramaturgo como su «santo laico»; y año y medio después continúa fiel a su religión: «Es que no falla», celebra. La directora sostiene que si tuviera que elegir diez textos del Siglo de Oro «El caballero…» «estaría entre ellos sin ninguna duda. Es una obra capital y absolutamente imprescindible», explica de un clásico de nuestras letras que «siempre es oportuno». ¿Por qué? «Porque es una historia de amor, de muerte, de envidias, de magia… Es un cuento de terror y gótico. Son cosas que no caducan. Si nos fijamos en qué le interesa hoy al público, vemos que son este tipo de historias las que están a la orden del día. Y si a eso le sumamos que está escrito con un verso increíble…». Prosigue: «Lo que comienza siendo un cuento amable, una aparentemente previsible historia de amor, con sus lances, su criado gracioso, sus divertidos engaños y disfraces, poco a poco se va enturbiando hasta convertirse en un angustioso y siniestro cuento de miedo».
Basada en un hecho histórico que fue motivo de múltiples recreaciones artísticas –la muerte de don Juan de Vivero, caballero de Olmedo, a manos de su vecino Miguel Ruiz, en 1521–, Ripoll reclama esta función como «una de las obras maestras» de Lope gracias a su «mecanismo poético y teatral que alcanza la perfección extrema». Amor y muerte son los ejes de esta «comedia» cuyo final «deja un halo de escepticismo ante lo vano de la existencia», destaca el programa de mano de un texto en el que el autor «desplegó todo su ingenio, combinando sabiamente los elementos del arte dramático propios de la época y condensando en ella todas las formas y los modelos poéticos en uso».
Crónica de una muerte anunciada
Ripoll insiste en la «hermosa poética» de esta pieza del Siglo de Oro. Estrenada en 1620, «los espectadores asistían a una especie de crónica de una muerte anunciada en la que, desde el inicio, conocían más que los personajes mismos, por lo que esa suerte de fatalidad, de destino terrible e inexorable, generaba una profunda inquietud», amplía. Y como señala el equipo de la CNTC, «nada en la obra resulta superfluo; todo, incluso el inicial tono alegre y primaveral, está al servicio de la tragedia que, desde el principio, se avanza con gran sutileza: “Que de noche le mataron/ al caballero,/ la gala de Medina,/ la flor de Olmedo”».
Para Ripoll, Lope es un adelantado a su época por personajes como Don Alonso, «un héroe romántico que se anticipa dos siglos», resume: «Habla de la pulsión entre el amor y la muerte». También destaca el «mundo mágico» en el que al protagonista se le presenta su «“doppelgänger”, su doble, para advertirle de lo que se viene. Es una escena que podría aparecer en la actualidad en cualquier película de terror. Encontramos a un caballero muerto de miedo, que no es nada habitual. Estamos acostumbrados a hombres valientes y aquí Don Alonso es profundamente humano». Es esa actitud la que la directora de la CNTC abraza como un valor en alza.
Un ser «vulnerable» que Lope esboza alejándole del usual héroe testosterónico y que en este montaje da vida Víctor Sáinz (otro talento brotado de esa cantera infinita que es la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico). Y junto a él, el reparto se completa con Elisabet Altube, Arantxa Aranguren, Clara Cabrera, Javier Díaz Gil, Carlos Jiménez Alfaro, Sandra Landín, David Lorente, Teo Maiztegui, José Luis Martínez, Gerardo Quintana, Mateo Rubistein y Jorge Varandela.
- Dónde: Teatro Adolfo Marsillach, Almagro. Cuándo: del 2 al 12 de julio. Cuánto: 21, 27 y 29 euros.
OTRO PRIMER JUEVES DE JULIO EN EL CORRAL
Otro año más, llega el primer jueves de julio y Almagro abre los brazos para acoger a todos los teatreros que quieran acercarse a la escena del Siglo de Oro. De este primer fin de semana, se espera, sin duda, ese «Caballero de Olmedo» que la Compañía Nacional (CNTC), de la mano de Laila Ripoll, su directora, estrena en La Mancha; y también la visita de un actor-payaso como Pepe Viyuela para recoger, a las 20:30 horas de hoy, el premio Corral de Comedias. Pero no solo. Almagro es mucho más: Irene Pardo ha vuelto a diseñar una programación en la que el teatro rebosa por cada esquina de la villa y en la que estos primeros días también destaca el circo de Bambolea, en la Plaza Mayor; o el «Romeo y Julieta» que adapta María Goiricelaya en «R&J»; o la «Laurencia» que, firmado por Alberto Conejero y dirigido por Aitana Galán, también presenta la CNTC durante tres días; o «El lindo don Diego» de MIC Producciones. Además de las exposiciones que se salpican por su geografía.
El festival manchego inaugura hoy una nueva edición con el clásico de Lope, dirigido por Laila Ripoll, y con la entrega del premio Corral de Comedias a Pepe Viyuela
La pregunta es obligada: ¿por qué «El caballero de Olmedo»? Y la respuesta, sencilla: «Porque hacía mucho que no se interpretaba en la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Hemos tenido algún montaje de compañías invitadas, pero como producción propia no se hacía desde la de Narros en el 90. Ya tocaba». Así de contundente contesta la directora de la CNTC y, a su vez, responsable de la pieza que inaugurará la nueva edición del Festival de Almagro. Si el año pasado fue el «Fuenteovejuna» dibujado por Rakel Camacho, en esta ocasión es la propia Laila Ripoll quien toma las riendas de la apertura en el antiguo Hospital de San Juan (ahora, Teatro Adolfo Marsillach).
Lope de Vega, en 2025, y de nuevo Lope, en 2026. ¿Casualidad? Jamás. En el mismo día de su nombramiento como directora de la institución, Ripoll señaló al poeta y dramaturgo como su «santo laico»; y año y medio después continúa fiel a su religión: «Es que no falla», celebra. La directora sostiene que si tuviera que elegir diez textos del Siglo de Oro «El caballero…» «estaría entre ellos sin ninguna duda. Es una obra capital y absolutamente imprescindible», explica de un clásico de nuestras letras que «siempre es oportuno». ¿Por qué? «Porque es una historia de amor, de muerte, de envidias, de magia… Es un cuento de terror y gótico. Son cosas que no caducan. Si nos fijamos en qué le interesa hoy al público, vemos que son este tipo de historias las que están a la orden del día. Y si a eso le sumamos que está escrito con un verso increíble…». Prosigue: «Lo que comienza siendo un cuento amable, una aparentemente previsible historia de amor, con sus lances, su criado gracioso, sus divertidos engaños y disfraces, poco a poco se va enturbiando hasta convertirse en un angustioso y siniestro cuento de miedo».
Basada en un hecho histórico que fue motivo de múltiples recreaciones artísticas –la muerte de don Juan de Vivero, caballero de Olmedo, a manos de su vecino Miguel Ruiz, en 1521–, Ripoll reclama esta función como «una de las obras maestras» de Lope gracias a su «mecanismo poético y teatral que alcanza la perfección extrema». Amor y muerte son los ejes de esta «comedia» cuyo final «deja un halo de escepticismo ante lo vano de la existencia», destaca el programa de mano de un texto en el que el autor «desplegó todo su ingenio, combinando sabiamente los elementos del arte dramático propios de la época y condensando en ella todas las formas y los modelos poéticos en uso».
Crónica de una muerte anunciada
Ripoll insiste en la «hermosa poética» de esta pieza del Siglo de Oro. Estrenada en 1620, «los espectadores asistían a una especie de crónica de una muerte anunciada en la que, desde el inicio, conocían más que los personajes mismos, por lo que esa suerte de fatalidad, de destino terrible e inexorable, generaba una profunda inquietud», amplía. Y como señala el equipo de la CNTC, «nada en la obra resulta superfluo; todo, incluso el inicial tono alegre y primaveral, está al servicio de la tragedia que, desde el principio, se avanza con gran sutileza: “Que de noche le mataron/ al caballero,/ la gala de Medina,/ la flor de Olmedo”».
Para Ripoll, Lope es un adelantado a su época por personajes como Don Alonso, «un héroe romántico que se anticipa dos siglos», resume: «Habla de la pulsión entre el amor y la muerte». También destaca el «mundo mágico» en el que al protagonista se le presenta su «“doppelgänger”, su doble, para advertirle de lo que se viene. Es una escena que podría aparecer en la actualidad en cualquier película de terror. Encontramos a un caballero muerto de miedo, que no es nada habitual. Estamos acostumbrados a hombres valientes y aquí Don Alonso es profundamente humano». Es esa actitud la que la directora de la CNTC abraza como un valor en alza.
Un ser «vulnerable» que Lope esboza alejándole del usual héroe testosterónico y que en este montaje da vida Víctor Sáinz (otro talento brotado de esa cantera infinita que es la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico). Y junto a él, el reparto se completa con Elisabet Altube, Arantxa Aranguren, Clara Cabrera, Javier Díaz Gil, Carlos Jiménez Alfaro, Sandra Landín, David Lorente, Teo Maiztegui, José Luis Martínez, Gerardo Quintana, Mateo Rubistein y Jorge Varandela.
- Dónde: Teatro Adolfo Marsillach, Almagro. Cuándo: del 2 al 12 de julio. Cuánto: 21, 27 y 29 euros.
OTRO PRIMER JUEVES DE JULIO EN EL CORRAL
►Otro año más, llega el primer jueves de julio y Almagro abre los brazos para acoger a todos los teatreros que quieran acercarse a la escena del Siglo de Oro. De este primer fin de semana, se espera, sin duda, ese «Caballero de Olmedo» que la Compañía Nacional (CNTC), de la mano de Laila Ripoll, su directora, estrena en La Mancha; y también la visita de un actor-payaso como Pepe Viyuela para recoger, a las 20:30 horas de hoy, el premio Corral de Comedias. Pero no solo. Almagro es mucho más: Irene Pardo ha vuelto a diseñar una programación en la que el teatro rebosa por cada esquina de la villa y en la que estos primeros días también destaca el circo de Bambolea, en la Plaza Mayor; o el «Romeo y Julieta» que adapta María Goiricelaya en «R&J»; o la «Laurencia» que, firmado por Alberto Conejero y dirigido por Aitana Galán, también presenta la CNTC durante tres días; o «El lindo don Diego» de MIC Producciones. Además de las exposiciones que se salpican por su geografía.
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