Chófer, asistenta, niñera… el personal de servicio de los Kennedy ha sido una fuente inagotable de testimonios sobre la intimidad de la familia más famosa de Estados Unidos. Pero la crónica de una testigo había permanecido en la sombra hasta que una escritora francesa dio con sus cartas hace unos años: Andrée Leufroy (1907-1999) trabajó durante 20 años al servicio de Rose Kennedy y Joseph P. Kennedy, y después de su hijo Ted, entre los años cincuenta y setenta. Estuvo presente en algunos de los momentos más tumultuosos de la política americana, desde el asesinato de Martin Luther King a la guerra de Vietnam y las violentas muertes de John F. y Bobby Kennedy. La vida de esta mujer anónima se ha convertido en un best seller en Francia, La cuisinière des Kennedy (La cocinera de los Kennedy, en español), pese a que hasta hace un par de años solo la conocían en su pueblo.
Pasó dos décadas al servicio de la familia más poderosa y trágica de América. Cocinó para Rose, consoló a Jackie, cuidó de los hijos de Ted, y lo contó todo en cartas a su hija, guardadas en una caja durante décadas y que ahora han visto la luz
Chófer, asistenta, niñera… el personal de servicio de los Kennedy ha sido una fuente inagotable de testimonios sobre la intimidad de la familia más famosa de Estados Unidos. Pero la crónica de una testigo había permanecido en la sombra hasta que una escritora francesa dio con sus cartas hace unos años: Andrée Leufroy (1907-1999) trabajó durante 20 años al servicio de Rose Kennedy y Joseph P. Kennedy, y después de su hijo Ted, entre los años cincuenta y setenta. Estuvo presente en algunos de los momentos más tumultuosos de la política americana, desde el asesinato de Martin Luther King a la guerra de Vietnam y las violentas muertes de John F. y Bobby Kennedy. La vida de esta mujer anónima se ha convertido en un best seller en Francia, La cuisinière des Kennedy (La cocinera de los Kennedy, en español), pese a que hasta hace un par de años solo la conocían en su pueblo.
EL PAÍS
