Ariana Grande (Florida, 33 años) está en medio de la gira Eternal Sunshine Tour, que incluye 41 conciertos y está previsto que termine el próximo 1 de septiembre en Londres. También está a punto de lanzar su octavo álbum de estudio, petal, disponible a partir de este 31 de julio. Y con ello crecen los nervios por que se filtre alguna de sus canciones, como ya le ha sucedido en el pasado. De hecho, la cantante ha presentado este lunes 27 de julio una demanda contra dos personas cuya identidad se desconoce y a las que acusa de hackear en los últimos años “varias cuentas digitales personales de fotógrafos y productores que han trabajado estrechamente” con ella, lo que ha resultado en “robo, difusión y explotación ilícitas e indignantes de contenido no publicado”. Según la denuncia obtenida por People, Grande también afirma que los acusados se lucraron con los archivos robados tras vender “datos personales y contenido en la dark web por importantes sumas de dinero”.
La cantante y actriz asegura que los demandados, cuya identidad se desconoce, llevan años infiltrándose en los dispositivos de su círculo íntimo para vender contenido “en la ‘dark web’ por importantes sumas de dinero”. Su objetivo es “que rindan cuentas por su conducta invasiva y reprobable”
Ariana Grande (Florida, 33 años) está en medio de la gira Eternal Sunshine Tour, que incluye 41 conciertos y está previsto que termine el próximo 1 de septiembre en Londres. También está a punto de lanzar su octavo álbum de estudio, petal, disponible a partir deeste 31 de julio. Y con ello crecen los nervios por que se filtre alguna de sus canciones, como ya le ha sucedido en el pasado. De hecho, la cantante ha presentado este lunes 27 de julio una demanda contra dos personas cuya identidad se desconoce y a las que acusa de hackear en los últimos años “varias cuentas digitales personales de fotógrafos y productores que han trabajado estrechamente” con ella, lo que ha resultado en “robo, difusión y explotación ilícitas e indignantes de contenido no publicado”. Según la denuncia obtenida por People, Grande también afirma que los acusados se lucraron con los archivos robados tras vender “datos personales y contenido en la dark web por importantes sumas de dinero”.
El contenido robado incluye temas no publicados, fotografías y grabaciones de vídeo y audio que “no estaban destinadas al consumo público”, según denuncia la cantante y actriz. “Solo en 2023, 45 canciones inéditas de la Señora Grande fueron pirateadas, robadas y filtradas por los demandados”, dice la demanda a la que ha tenido acceso la revista estadounidense. “Desde su debut musical en 2011, se han producido cientos de filtraciones similares”, detalla el escrito de este lunes.
La demanda, además, pretende “descubrir la identidad de estos individuos desconocidos y sin escrúpulos, con el fin de que rindan cuentas por su conducta invasiva y reprobable”. Y afirma que “es imperativo para la Señora Grande garantizar, en nombre propio y ajeno, que dicha conducta se disuada en la mayor medida posible”, según el documento obtenido también por Variety.
En 2019, los supuestos hackers accedieron a una cuenta de Dropbox que pertenecía a un fotógrafo que había trabajado con Grande. Y en 2020, los demandados entraron ilegalmente al móvil de un productor que contenía demos y grabaciones inéditas de sesiones de grabación con la artista.
En 2023 los acusados obtuvieron acceso a 45 de sus canciones y las filtraron. Entre ellas, That Bitch is Mine, White Tee y Fantasize se viralizaron en redes socialesy, un año después, durante su aparición en el programa de Zach Sang para promocionar el álbum Eternal Sunshine, la cantante anunció que tomaría medidas legales contra los responsables. “Antes de irme a Wicked, hicimos algunas sesiones de estudio que están por todo TikTok. ¡Muchas gracias! Nos vemos en la cárcel. Literalmente”, aseguró entonces. “Todas esas canciones fueron escritas para una serie de televisión, para algo que no era para mí, y de repente sale ‘Fantasize’, ¡qué locura! Fue robada… Estos piratas sinvergüenzas”, criticó.
El episodio más reciente de este tipo al que se ha enfrentado Grande fue en 2024. Según consta en la reciente demanda, fue en ese año cuando los hackers dieron un paso más y crearon una cuenta de Gmail y un nombre de dominio suplantando la identidad de un fotógrafo para conseguir que un técnico digital les enviara fotos inéditas de Ariana Grande.
“La demanda pretende servir como elemento disuasorio contra futuros actos de esta naturaleza, no solo contra Ariana, sino también contra los muchos artistas que han sufrido invasiones similares de su privacidad y el robo de sus obras creativas”, declaró a People una fuente cercana a Grande: “Los artistas merecen el derecho a controlar cómo y cuándo se comparte su arte con el mundo. El robo y la distribución ilícitos de obras creativas socavan ese derecho y no deben tolerarse”.
EL PAÍS
