Felicitaban a Borja Domecq en el callejón de la Monumental y en las calles. Pamplona conoce a los ganaderos mejor que a los toreros. «Es una feria atípica, la única en el mundo en la que anuncian primero las ganaderías». y Jandilla fue la triunfadora por partida doble de esta edición: la divisa extremeña ganó el codiciadísimo trofeo de la Feria del Toro y el premio Carriquiri por Castigado -ex aequo con el Cantarillo de La Palmosilla-. Camino de Bilbao, dice el criador de bravo que fue una corrida «bastante completa, con dos grandes toros, el tercero y el sexto». Ese tercero se alzó con el galardón al ejemplar más importante, pero el ganadero se queda -al igual que el torero- con Oyente. «Fue un toro muy bravo, fue capaz de aunar con clase y profundidad, la embestida que yo busco. Castigado fue bravo, pero más exigente, con más teclas. Tomás Rufo le tapó defectos y potenció sus virtudes. Fue un toro con mucha personalidad, un toro que también quiero en mi ganadería». Y añade: «Una de las grandezas de la tauromaquia es la diversidad de gustos». «Al campo solo le ayudan las propias gentes del campo, los agricultores y los ganaderos» Borja Domecq Ganadero de lidiaDel resto del conjunto ganadero se queda con el primero de Juan Ortega, «un toro con buena clase». Dice que el lote «más mediano, al que le faltó un punto de transmisión y acometividad, fue el de Roca Rey». En su opinión, el quinto fue el más basto y la cara del cuarto complicaba la embestida. «Pero esto es Pamplona, con mucha exigencia, aunque quisimos traer la corrida lo más igualada posible». Fue un lujoso conjunto, con seriedad y toros de armónicas y finas hechuras -divino era el cuello del primero, con el hocico p’alante, y para enmarcar el lote de Rufo-, con el resultado de la tarde más extraordinaria de una feria que no levantaba el vuelo. Noticia relacionada general No No Tomás Rufo, triunfador de San Fermín: «Fue muy emocionante cuando Pamplona me tiró la bandera de España y la besé» Rosario PérezEl cridor de bravo se refiere a las temperaturas extremas: «Ha hecho muchísimo calor esta feria, y eso lo acusan los toros». Un insufrible bochorno hacía el martes, y allí estaban su toros embistiendo, con un fondo de bravura que venció a los termómetros. «Estamos muy contentos de cerrar así la feria». Borja Domecq habla en plural: «Es un premio a todo el equipo de la ganadería, a los vaqueros, a la gente de administración… Todos ellos hacen posible este resultado». También se refiere a la categoría que la MECA y el público dan al toro: «Es un orgullo que salga todo bien y es muy bonito lidiar aquí». Porque sin lidia no hay encierro. Madrid y los kilosBorja Domecq, un formidable ganadero, no se queja de su año: «Ha habido toros importantes, incluso en Madrid, con la pena de no lidiar la corrida entera». ¿Qué pasó? «Al final, Madrid exige unos pesos, tiene su criterio, y yo crío un toro fino que no pesa tanto. Pero yo no critico Madrid. Ellos entienden que el trapío tiene que ir unido a los kilos, y entendieron que mis toros no reunían eso». Otro cantar, comentamos, es Valencia: «Nunca sabes por dónde pueden salir; no hay criterio». Respecto al sentir de que faltan toros en el campo como consecuencia de la pandemia, Domecq opina distinto: «Yo creo que no faltan toros, sino que se ha encontrado un equilibrio entre oferta y demanda. Lo que no era normal era poder elegir entre cinco corridas en el campo». El suyo sufrió un brutal incendio hace un año: «La naturaleza es sabia y, poco a poco, quedará en un mal recuerdo y todo volverá a su sitio; afortunadamente, hemos tenido un otoño lluvioso». ¿Ayuda de la administración? «Al campo solo le ayudan las propias gentes del campo, los agricultores y los ganaderos». Y regresamos al 14-J, una jornada para enmarcar: «Corrida completa, dos grandes toros y ganó España. Disfrutamos todos. Qué día más bonito, ¿no?» Francia, donde tanto predicamento tiene su hierro, no pensará igual… Felicitaban a Borja Domecq en el callejón de la Monumental y en las calles. Pamplona conoce a los ganaderos mejor que a los toreros. «Es una feria atípica, la única en el mundo en la que anuncian primero las ganaderías». y Jandilla fue la triunfadora por partida doble de esta edición: la divisa extremeña ganó el codiciadísimo trofeo de la Feria del Toro y el premio Carriquiri por Castigado -ex aequo con el Cantarillo de La Palmosilla-. Camino de Bilbao, dice el criador de bravo que fue una corrida «bastante completa, con dos grandes toros, el tercero y el sexto». Ese tercero se alzó con el galardón al ejemplar más importante, pero el ganadero se queda -al igual que el torero- con Oyente. «Fue un toro muy bravo, fue capaz de aunar con clase y profundidad, la embestida que yo busco. Castigado fue bravo, pero más exigente, con más teclas. Tomás Rufo le tapó defectos y potenció sus virtudes. Fue un toro con mucha personalidad, un toro que también quiero en mi ganadería». Y añade: «Una de las grandezas de la tauromaquia es la diversidad de gustos». «Al campo solo le ayudan las propias gentes del campo, los agricultores y los ganaderos» Borja Domecq Ganadero de lidiaDel resto del conjunto ganadero se queda con el primero de Juan Ortega, «un toro con buena clase». Dice que el lote «más mediano, al que le faltó un punto de transmisión y acometividad, fue el de Roca Rey». En su opinión, el quinto fue el más basto y la cara del cuarto complicaba la embestida. «Pero esto es Pamplona, con mucha exigencia, aunque quisimos traer la corrida lo más igualada posible». Fue un lujoso conjunto, con seriedad y toros de armónicas y finas hechuras -divino era el cuello del primero, con el hocico p’alante, y para enmarcar el lote de Rufo-, con el resultado de la tarde más extraordinaria de una feria que no levantaba el vuelo. Noticia relacionada general No No Tomás Rufo, triunfador de San Fermín: «Fue muy emocionante cuando Pamplona me tiró la bandera de España y la besé» Rosario PérezEl cridor de bravo se refiere a las temperaturas extremas: «Ha hecho muchísimo calor esta feria, y eso lo acusan los toros». Un insufrible bochorno hacía el martes, y allí estaban su toros embistiendo, con un fondo de bravura que venció a los termómetros. «Estamos muy contentos de cerrar así la feria». Borja Domecq habla en plural: «Es un premio a todo el equipo de la ganadería, a los vaqueros, a la gente de administración… Todos ellos hacen posible este resultado». También se refiere a la categoría que la MECA y el público dan al toro: «Es un orgullo que salga todo bien y es muy bonito lidiar aquí». Porque sin lidia no hay encierro. Madrid y los kilosBorja Domecq, un formidable ganadero, no se queja de su año: «Ha habido toros importantes, incluso en Madrid, con la pena de no lidiar la corrida entera». ¿Qué pasó? «Al final, Madrid exige unos pesos, tiene su criterio, y yo crío un toro fino que no pesa tanto. Pero yo no critico Madrid. Ellos entienden que el trapío tiene que ir unido a los kilos, y entendieron que mis toros no reunían eso». Otro cantar, comentamos, es Valencia: «Nunca sabes por dónde pueden salir; no hay criterio». Respecto al sentir de que faltan toros en el campo como consecuencia de la pandemia, Domecq opina distinto: «Yo creo que no faltan toros, sino que se ha encontrado un equilibrio entre oferta y demanda. Lo que no era normal era poder elegir entre cinco corridas en el campo». El suyo sufrió un brutal incendio hace un año: «La naturaleza es sabia y, poco a poco, quedará en un mal recuerdo y todo volverá a su sitio; afortunadamente, hemos tenido un otoño lluvioso». ¿Ayuda de la administración? «Al campo solo le ayudan las propias gentes del campo, los agricultores y los ganaderos». Y regresamos al 14-J, una jornada para enmarcar: «Corrida completa, dos grandes toros y ganó España. Disfrutamos todos. Qué día más bonito, ¿no?» Francia, donde tanto predicamento tiene su hierro, no pensará igual…
Felicitaban a Borja Domecq en el callejón de la Monumental y en las calles. Pamplona conoce a los ganaderos mejor que a los toreros. «Es una feria atípica, la única en el mundo en la que anuncian primero las ganaderías». y Jandilla fue la triunfadora … por partida doble de esta edición: la divisa extremeña ganó el codiciadísimo trofeo de la Feria del Toro y el premio Carriquiri por Castigado -ex aequo con el Cantarillo de La Palmosilla-. Camino de Bilbao, dice el criador de bravo que fue una corrida «bastante completa, con dos grandes toros, el tercero y el sexto».
Ese tercero se alzó con el galardón al ejemplar más importante, pero el ganadero se queda -al igual que el torero- con Oyente. «Fue un toro muy bravo, fue capaz de aunar con clase y profundidad, la embestida que yo busco. Castigado fue bravo, pero más exigente, con más teclas. Tomás Rufo le tapó defectos y potenció sus virtudes. Fue un toro con mucha personalidad, un toro que también quiero en mi ganadería». Y añade: «Una de las grandezas de la tauromaquia es la diversidad de gustos».

«Al campo solo le ayudan las propias gentes del campo, los agricultores y los ganaderos»
Borja Domecq
Ganadero de lidia
Del resto del conjunto ganadero se queda con el primero de Juan Ortega, «un toro con buena clase». Dice que el lote «más mediano, al que le faltó un punto de transmisión y acometividad, fue el de Roca Rey». En su opinión, el quinto fue el más basto y la cara del cuarto complicaba la embestida. «Pero esto es Pamplona, con mucha exigencia, aunque quisimos traer la corrida lo más igualada posible». Fue un lujoso conjunto, con seriedad y toros de armónicas y finas hechuras -divino era el cuello del primero, con el hocico p’alante, y para enmarcar el lote de Rufo-, con el resultado de la tarde más extraordinaria de una feria que no levantaba el vuelo.
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El cridor de bravo se refiere a las temperaturas extremas: «Ha hecho muchísimo calor esta feria, y eso lo acusan los toros». Un insufrible bochorno hacía el martes, y allí estaban su toros embistiendo, con un fondo de bravura que venció a los termómetros. «Estamos muy contentos de cerrar así la feria». Borja Domecq habla en plural: «Es un premio a todo el equipo de la ganadería, a los vaqueros, a la gente de administración… Todos ellos hacen posible este resultado». También se refiere a la categoría que la MECA y el público dan al toro: «Es un orgullo que salga todo bien y es muy bonito lidiar aquí». Porque sin lidia no hay encierro.
Madrid y los kilos
Borja Domecq, un formidable ganadero, no se queja de su año: «Ha habido toros importantes, incluso en Madrid, con la pena de no lidiar la corrida entera». ¿Qué pasó? «Al final, Madrid exige unos pesos, tiene su criterio, y yo crío un toro fino que no pesa tanto. Pero yo no critico Madrid. Ellos entienden que el trapío tiene que ir unido a los kilos, y entendieron que mis toros no reunían eso». Otro cantar, comentamos, es Valencia: «Nunca sabes por dónde pueden salir; no hay criterio».
Respecto al sentir de que faltan toros en el campo como consecuencia de la pandemia, Domecq opina distinto: «Yo creo que no faltan toros, sino que se ha encontrado un equilibrio entre oferta y demanda. Lo que no era normal era poder elegir entre cinco corridas en el campo». El suyo sufrió un brutal incendio hace un año: «La naturaleza es sabia y, poco a poco, quedará en un mal recuerdo y todo volverá a su sitio; afortunadamente, hemos tenido un otoño lluvioso». ¿Ayuda de la administración? «Al campo solo le ayudan las propias gentes del campo, los agricultores y los ganaderos».
Y regresamos al 14-J, una jornada para enmarcar: «Corrida completa, dos grandes toros y ganó España. Disfrutamos todos. Qué día más bonito, ¿no?» Francia, donde tanto predicamento tiene su hierro, no pensará igual…
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