A los nueve años, Christopher Ruocchio tuvo una especie de revelación. En su imaginación, se abrió la génesis de una historia de un personaje capaz de acabar con una estrella y destruir civilizaciones enteras. Todavía era muy niño para saber cómo construir una historia semejante, pero en sus ratos libres iba apuntando ideas o pequeños pasajes que a medida que fue creciendo dieron paso a un universo propio. Ésta es la sorprendente génesis de ‘El devorador de soles’, la serie de ‘space opera’ a lo ‘Star Wars’ o ‘Dune’ que ha colocado a Ruocchio en el pedestal de los nuevos narradores de ciencia ficción. «Fui un lector muy precoz. Tenía cuatro años cuando salió el primer Harry Potter y con la ayuda de mis padres lo conseguí leer. Aunque fue a los nueve años, cuando leí ‘El señor de los anillos’, cuando mi imaginación se abrió por completo y empecé a desear explicar mis propias historias», afirma en declaraciones a ABC.No tardó mucho en ponerse manos a la obra y a los 22 años conseguía publicar la primera parte de la serie, ‘El imperio del silencio’, que acaba de presentar Oz editorial junto a su segundo tomo, ‘El aullido de la oscuridad’. ¿Qué nos podemos encontrar en esta fascinante historia? Tramas intergalácticas, imperios tiránicos, peligrosos mundos alienígenas y a un dudoso héroe envuelto en la leyenda que empezará a narrarnos lo que de verdad pasó. El lector tendrá que decidir si es el personaje más deleznable de la historia o el héroe más sacrificado e implacable. «No me interesaba tanto el suspense de lo que va a pasar, sino meter al lector en el complejo mundo moral de por qué pasó e involucrarlo así en la historia», señala el autor.Las comparaciones son odiosas, pero su Hadrian Marlowe , su héroe, tiene visos del Paul Atreides de ‘Dune’ y sus universos son similares. «Me da mucha rabia que se haya dicho que es una copia de ‘Dune’ cuando es, en realidad, una respuesta contra lo que escribe Frank Herbert. Quería ir contra la tesis de esas novelas que instan a desconfiar en cualquier figura del líder, no importa quién sea o lo que haga. Me parece un reduccionismo simplista. Y Herbert ni siquiera consigue sus intenciones, porque todos simpatizamos con Atreides, al menos en los primeros libros», asegura Ruocchio.La novela no se limita a seguir los parámetros de las novelas galácticas, sino que añade elementos nuevos, como elementos históricos reales que contextualizan esta historia dentro de nuestro mundo. «Claro, Marlowe lee a Shakespeare como nosotros leemos el Gilgamesh . Son pequeños detalles que me sirven para demostrar que este no es una galaxia muy, muy lejana, en otro tiempo, sino que es la evolución de la tierra actual. Me interesa mucho la historia como elemento cohesionador», afirma el escritor.Tampoco podemos decir que sea una ‘space opera’ al uso porque hay muchos elementos de novela fantástica . «Mi historia del Conan de Robert E. Howard favorita es cuando de pronto aparece un alienígena. Los géneros tienen que mezclarse, no hay reglas que valgan. Sirven como cajas estanco para vender mejor, a Amazon le encantan, pero no ayudan a la imaginación ni del escritor ni del lector. Todas mis novelas favoritas son híbridos que mezclan multitud de influencias», señala.Lo que asegura que es peligroso es querer situar su universo como un espejo de lo que sucede hoy día. Para Ruocchio, la labor de la novela no es ser un oráculo de nada, sino establecer una historia potente que mueva, emocione y, en el mejor de los casos, haga reflexionar al lector. « No me gustan los escritores que van de profetas . Sí, claro, en mis novelas hay posibles similitudes con lo que sucede hoy día en este mundo, pero nunca ha sido mi intención escribir una parábola de los tiempos presentes. En ese sentido es una historia pura, no derivativa del mundo actual», comenta el autor.«No me gustan los autores que van de profetas. La ciencia ficción te ha de emocionar y hacer pensar, no aleccionar» Christopher RuocchioLa ciencia ficción vive un buen momento, dice, y no se limita a vivir de los grandes monstruos del pasado. Es más, en los años 50, con el fin de la II Guerra Mundial y la introducción de la paranoia de la Guerra Fría, se vivió una auténtica edad de oro del género, algo que en pleno cambio climático, la psicosis anti IA, y el temor ante una posible III Guerra Mundial actual, tiene visos de repetirse. «Creo que TikTok es una muestra de que el género está vivo y toda la literatura también. Muchos decían que sus vídeos cortos reducirían la capacidad de atención de la gente, pero desde muchas cuentas se invita a leer a clásicos como Jane Austen , por ejemplo, y fenómenos como el ‘dark fantasy’ han nacido desde allí. Yo no estaría donde estoy sin redes sociales», asegura.Ahora se ha distanciado algo de las redes porque a medida que fue ganando lectores, fue creciendo en atención social, y no todo lo que te llega es positivo y hay que ser muy frío para que no te afecte, afirma. «La verdad es que he dejado todas mis redes a mi asistente porque llegó a ser abrumador. Al principio interactuaba mucho con mis lectores, pero llegó un punto en que aquello se convirtió en una selva». Lo que asegura en firme es que el éxito no ha marcado de ninguna forma la historia que quería contar. «Hay presiones, se generan expectativas, pero tuve la suerte de tener prácticamente acabada la serie cuando empezó a tener éxito. Lo ideal es escribir con completa libertad», dice.Ruocchio y la vocación por crear universosAhora que ha acabado la serie de Hadrian Marlowe , se ha volcado en la escritora de una novela fantástica, aunque dice que nunca abandonará del todo el universo que ha creado en la serie de ‘El devorador de soles’. Lo que no hará nunca, dice, es escribir una novela realista sobre el aquí y el ahora. «No tengo las aptitudes adecuadas. Lo mío es inventar mundos, no constreñirme a éste. Sentiría demasiada responsabilidad, tendría que documentarme mucho y siempre tendría el miedo de ser inexacto. Yo soy de esas personas que se enfadan muchísimo si en una película ponen al ejército romano con un traje de cuero. Me pone muy nervioso», asegura medio en broma, medio en serio.Ruocchio llegó a Barcelona desde Leipzig, donde participó en una convención de ciencia ficción, un mundo que lamentablemente todavía está copado por hombres. «Mi lector tipo es un hombre joven entre los 20 y 30 años. A veces se acerca una mujer, pero sólo para decirme que soy el escritor favorito de su novio (ríe). Espero que con mi próxima novela fantástica gane lectoras, pero ahora el 90 por ciento son hombres . Eso sí, siempre te emociona cuando te dicen que gracias a ti han vuelto a leer», confiesa el autor de ‘El imperio del silencio’. A los nueve años, Christopher Ruocchio tuvo una especie de revelación. En su imaginación, se abrió la génesis de una historia de un personaje capaz de acabar con una estrella y destruir civilizaciones enteras. Todavía era muy niño para saber cómo construir una historia semejante, pero en sus ratos libres iba apuntando ideas o pequeños pasajes que a medida que fue creciendo dieron paso a un universo propio. Ésta es la sorprendente génesis de ‘El devorador de soles’, la serie de ‘space opera’ a lo ‘Star Wars’ o ‘Dune’ que ha colocado a Ruocchio en el pedestal de los nuevos narradores de ciencia ficción. «Fui un lector muy precoz. Tenía cuatro años cuando salió el primer Harry Potter y con la ayuda de mis padres lo conseguí leer. Aunque fue a los nueve años, cuando leí ‘El señor de los anillos’, cuando mi imaginación se abrió por completo y empecé a desear explicar mis propias historias», afirma en declaraciones a ABC.No tardó mucho en ponerse manos a la obra y a los 22 años conseguía publicar la primera parte de la serie, ‘El imperio del silencio’, que acaba de presentar Oz editorial junto a su segundo tomo, ‘El aullido de la oscuridad’. ¿Qué nos podemos encontrar en esta fascinante historia? Tramas intergalácticas, imperios tiránicos, peligrosos mundos alienígenas y a un dudoso héroe envuelto en la leyenda que empezará a narrarnos lo que de verdad pasó. El lector tendrá que decidir si es el personaje más deleznable de la historia o el héroe más sacrificado e implacable. «No me interesaba tanto el suspense de lo que va a pasar, sino meter al lector en el complejo mundo moral de por qué pasó e involucrarlo así en la historia», señala el autor.Las comparaciones son odiosas, pero su Hadrian Marlowe , su héroe, tiene visos del Paul Atreides de ‘Dune’ y sus universos son similares. «Me da mucha rabia que se haya dicho que es una copia de ‘Dune’ cuando es, en realidad, una respuesta contra lo que escribe Frank Herbert. Quería ir contra la tesis de esas novelas que instan a desconfiar en cualquier figura del líder, no importa quién sea o lo que haga. Me parece un reduccionismo simplista. Y Herbert ni siquiera consigue sus intenciones, porque todos simpatizamos con Atreides, al menos en los primeros libros», asegura Ruocchio.La novela no se limita a seguir los parámetros de las novelas galácticas, sino que añade elementos nuevos, como elementos históricos reales que contextualizan esta historia dentro de nuestro mundo. «Claro, Marlowe lee a Shakespeare como nosotros leemos el Gilgamesh . Son pequeños detalles que me sirven para demostrar que este no es una galaxia muy, muy lejana, en otro tiempo, sino que es la evolución de la tierra actual. Me interesa mucho la historia como elemento cohesionador», afirma el escritor.Tampoco podemos decir que sea una ‘space opera’ al uso porque hay muchos elementos de novela fantástica . «Mi historia del Conan de Robert E. Howard favorita es cuando de pronto aparece un alienígena. Los géneros tienen que mezclarse, no hay reglas que valgan. Sirven como cajas estanco para vender mejor, a Amazon le encantan, pero no ayudan a la imaginación ni del escritor ni del lector. Todas mis novelas favoritas son híbridos que mezclan multitud de influencias», señala.Lo que asegura que es peligroso es querer situar su universo como un espejo de lo que sucede hoy día. Para Ruocchio, la labor de la novela no es ser un oráculo de nada, sino establecer una historia potente que mueva, emocione y, en el mejor de los casos, haga reflexionar al lector. « No me gustan los escritores que van de profetas . Sí, claro, en mis novelas hay posibles similitudes con lo que sucede hoy día en este mundo, pero nunca ha sido mi intención escribir una parábola de los tiempos presentes. En ese sentido es una historia pura, no derivativa del mundo actual», comenta el autor.«No me gustan los autores que van de profetas. La ciencia ficción te ha de emocionar y hacer pensar, no aleccionar» Christopher RuocchioLa ciencia ficción vive un buen momento, dice, y no se limita a vivir de los grandes monstruos del pasado. Es más, en los años 50, con el fin de la II Guerra Mundial y la introducción de la paranoia de la Guerra Fría, se vivió una auténtica edad de oro del género, algo que en pleno cambio climático, la psicosis anti IA, y el temor ante una posible III Guerra Mundial actual, tiene visos de repetirse. «Creo que TikTok es una muestra de que el género está vivo y toda la literatura también. Muchos decían que sus vídeos cortos reducirían la capacidad de atención de la gente, pero desde muchas cuentas se invita a leer a clásicos como Jane Austen , por ejemplo, y fenómenos como el ‘dark fantasy’ han nacido desde allí. Yo no estaría donde estoy sin redes sociales», asegura.Ahora se ha distanciado algo de las redes porque a medida que fue ganando lectores, fue creciendo en atención social, y no todo lo que te llega es positivo y hay que ser muy frío para que no te afecte, afirma. «La verdad es que he dejado todas mis redes a mi asistente porque llegó a ser abrumador. Al principio interactuaba mucho con mis lectores, pero llegó un punto en que aquello se convirtió en una selva». Lo que asegura en firme es que el éxito no ha marcado de ninguna forma la historia que quería contar. «Hay presiones, se generan expectativas, pero tuve la suerte de tener prácticamente acabada la serie cuando empezó a tener éxito. Lo ideal es escribir con completa libertad», dice.Ruocchio y la vocación por crear universosAhora que ha acabado la serie de Hadrian Marlowe , se ha volcado en la escritora de una novela fantástica, aunque dice que nunca abandonará del todo el universo que ha creado en la serie de ‘El devorador de soles’. Lo que no hará nunca, dice, es escribir una novela realista sobre el aquí y el ahora. «No tengo las aptitudes adecuadas. Lo mío es inventar mundos, no constreñirme a éste. Sentiría demasiada responsabilidad, tendría que documentarme mucho y siempre tendría el miedo de ser inexacto. Yo soy de esas personas que se enfadan muchísimo si en una película ponen al ejército romano con un traje de cuero. Me pone muy nervioso», asegura medio en broma, medio en serio.Ruocchio llegó a Barcelona desde Leipzig, donde participó en una convención de ciencia ficción, un mundo que lamentablemente todavía está copado por hombres. «Mi lector tipo es un hombre joven entre los 20 y 30 años. A veces se acerca una mujer, pero sólo para decirme que soy el escritor favorito de su novio (ríe). Espero que con mi próxima novela fantástica gane lectoras, pero ahora el 90 por ciento son hombres . Eso sí, siempre te emociona cuando te dicen que gracias a ti han vuelto a leer», confiesa el autor de ‘El imperio del silencio’.
A los nueve años, Christopher Ruocchio tuvo una especie de revelación. En su imaginación, se abrió la génesis de una historia de un personaje capaz de acabar con una estrella y destruir civilizaciones enteras. Todavía era muy niño para saber cómo construir una historia … semejante, pero en sus ratos libres iba apuntando ideas o pequeños pasajes que a medida que fue creciendo dieron paso a un universo propio. Ésta es la sorprendente génesis de ‘El devorador de soles’, la serie de ‘space opera’ a lo ‘Star Wars’ o ‘Dune’ que ha colocado a Ruocchio en el pedestal de los nuevos narradores de ciencia ficción. «Fui un lector muy precoz. Tenía cuatro años cuando salió el primer Harry Potter y con la ayuda de mis padres lo conseguí leer. Aunque fue a los nueve años, cuando leí ‘El señor de los anillos’, cuando mi imaginación se abrió por completo y empecé a desear explicar mis propias historias», afirma en declaraciones a ABC.
No tardó mucho en ponerse manos a la obra y a los 22 años conseguía publicar la primera parte de la serie, ‘El imperio del silencio’, que acaba de presentar Oz editorial junto a su segundo tomo, ‘El aullido de la oscuridad’. ¿Qué nos podemos encontrar en esta fascinante historia? Tramas intergalácticas, imperios tiránicos, peligrosos mundos alienígenas y a un dudoso héroe envuelto en la leyenda que empezará a narrarnos lo que de verdad pasó. El lector tendrá que decidir si es el personaje más deleznable de la historia o el héroe más sacrificado e implacable. «No me interesaba tanto el suspense de lo que va a pasar, sino meter al lector en el complejo mundo moral de por qué pasó e involucrarlo así en la historia», señala el autor.
Las comparaciones son odiosas, pero su Hadrian Marlowe, su héroe, tiene visos del Paul Atreides de ‘Dune’ y sus universos son similares. «Me da mucha rabia que se haya dicho que es una copia de ‘Dune’ cuando es, en realidad, una respuesta contra lo que escribe Frank Herbert. Quería ir contra la tesis de esas novelas que instan a desconfiar en cualquier figura del líder, no importa quién sea o lo que haga. Me parece un reduccionismo simplista. Y Herbert ni siquiera consigue sus intenciones, porque todos simpatizamos con Atreides, al menos en los primeros libros», asegura Ruocchio.
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La novela no se limita a seguir los parámetros de las novelas galácticas, sino que añade elementos nuevos, como elementos históricos reales que contextualizan esta historia dentro de nuestro mundo. «Claro, Marlowe lee a Shakespeare como nosotros leemos el Gilgamesh. Son pequeños detalles que me sirven para demostrar que este no es una galaxia muy, muy lejana, en otro tiempo, sino que es la evolución de la tierra actual. Me interesa mucho la historia como elemento cohesionador», afirma el escritor.
Tampoco podemos decir que sea una ‘space opera’ al uso porque hay muchos elementos de novela fantástica. «Mi historia del Conan de Robert E. Howard favorita es cuando de pronto aparece un alienígena. Los géneros tienen que mezclarse, no hay reglas que valgan. Sirven como cajas estanco para vender mejor, a Amazon le encantan, pero no ayudan a la imaginación ni del escritor ni del lector. Todas mis novelas favoritas son híbridos que mezclan multitud de influencias», señala.
Lo que asegura que es peligroso es querer situar su universo como un espejo de lo que sucede hoy día. Para Ruocchio, la labor de la novela no es ser un oráculo de nada, sino establecer una historia potente que mueva, emocione y, en el mejor de los casos, haga reflexionar al lector. «No me gustan los escritores que van de profetas. Sí, claro, en mis novelas hay posibles similitudes con lo que sucede hoy día en este mundo, pero nunca ha sido mi intención escribir una parábola de los tiempos presentes. En ese sentido es una historia pura, no derivativa del mundo actual», comenta el autor.
«No me gustan los autores que van de profetas. La ciencia ficción te ha de emocionar y hacer pensar, no aleccionar»
Christopher Ruocchio
La ciencia ficción vive un buen momento, dice, y no se limita a vivir de los grandes monstruos del pasado. Es más, en los años 50, con el fin de la II Guerra Mundial y la introducción de la paranoia de la Guerra Fría, se vivió una auténtica edad de oro del género, algo que en pleno cambio climático, la psicosis anti IA, y el temor ante una posible III Guerra Mundial actual, tiene visos de repetirse. «Creo que TikTok es una muestra de que el género está vivo y toda la literatura también. Muchos decían que sus vídeos cortos reducirían la capacidad de atención de la gente, pero desde muchas cuentas se invita a leer a clásicos como Jane Austen, por ejemplo, y fenómenos como el ‘dark fantasy’ han nacido desde allí. Yo no estaría donde estoy sin redes sociales», asegura.
Ahora se ha distanciado algo de las redes porque a medida que fue ganando lectores, fue creciendo en atención social, y no todo lo que te llega es positivo y hay que ser muy frío para que no te afecte, afirma. «La verdad es que he dejado todas mis redes a mi asistente porque llegó a ser abrumador. Al principio interactuaba mucho con mis lectores, pero llegó un punto en que aquello se convirtió en una selva». Lo que asegura en firme es que el éxito no ha marcado de ninguna forma la historia que quería contar. «Hay presiones, se generan expectativas, pero tuve la suerte de tener prácticamente acabada la serie cuando empezó a tener éxito. Lo ideal es escribir con completa libertad», dice.
Ruocchio y la vocación por crear universos
Ahora que ha acabado la serie de Hadrian Marlowe, se ha volcado en la escritora de una novela fantástica, aunque dice que nunca abandonará del todo el universo que ha creado en la serie de ‘El devorador de soles’. Lo que no hará nunca, dice, es escribir una novela realista sobre el aquí y el ahora. «No tengo las aptitudes adecuadas. Lo mío es inventar mundos, no constreñirme a éste. Sentiría demasiada responsabilidad, tendría que documentarme mucho y siempre tendría el miedo de ser inexacto. Yo soy de esas personas que se enfadan muchísimo si en una película ponen al ejército romano con un traje de cuero. Me pone muy nervioso», asegura medio en broma, medio en serio.
Ruocchio llegó a Barcelona desde Leipzig, donde participó en una convención de ciencia ficción, un mundo que lamentablemente todavía está copado por hombres. «Mi lector tipo es un hombre joven entre los 20 y 30 años. A veces se acerca una mujer, pero sólo para decirme que soy el escritor favorito de su novio (ríe). Espero que con mi próxima novela fantástica gane lectoras, pero ahora el 90 por ciento son hombres. Eso sí, siempre te emociona cuando te dicen que gracias a ti han vuelto a leer», confiesa el autor de ‘El imperio del silencio’.
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