Música: Claude-Michel Schönberg. Libreto: Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg. Letras: Herbert Kretzmer. Interpretación: Adrián Salzedo, Pitu Manubens, Teresa Ferrer, Xavi Melero, Laura Martín… Teatro Nuevo Apolo, Madrid. Hasta el 29 de noviembre.
Tercera producción que puede verse en España de este exitoso musical, íntegramente cantado, que vio la luz por primera vez en París en 1980. Con música de Claude-Michel Schönberg, a partir del libreto escrito por él mismo y por Alain Boublil, este nuevo montaje de la obra, que parte de la producción, ya clásica, que hizo Cameron Mackintosh cuando lo llevó a Londres en 1985, es un espectáculo grandioso, esforzado y brillante en prácticamente todos sus aspectos artísticos.
Las únicas tachas que cabe poner a la propuesta radican en la imposibilidad de adaptar, sin sacrificar demasiados elementos literarios y conceptuales, un material tan hondo y prolijo como es la novela de Victor Hugo. Ahora bien, donde no llega el texto -porque para eso hubiera sido necesaria una versión de al menos seis horas de duración-, sí llega, y de qué manera, la fuerza del lenguaje escénico. La dirección de este musical, firmada originalmente por James Powell y Laurence Connor, es sencillamente magistral. Pero no lo es tanto por la vistosidad que dan a la propuesta -algo común a muchos musicales- como por la eficacia y la ingenio a la hora de plantear soluciones escénicas al relato. Unas soluciones que no buscan la acumulación o variación de elementos escenográficos caros y asombrosos, sino, sobre todo, la adecuada disposición plástica de esos elementos y de todos los miembros del elenco según la situación que estén protagonizando.
No sé hasta qué punto serán responsables del movimiento escénico los directores originales o lo será Jesse Robb, que es quien figura como tal en el programa de mano de esta producción en Madrid; pero no puede uno por menos que quitarse el sombrero ante quien sea, o ante todos ellos. No puede estar mejor pensada y mimada, ni tener más sentido del ritmo, la composición de todas las escenas, integrando en ellas todo lo que pueda sumar, y no estorbar, a la hora de crear los ambientes, facilitar las transiciones y abrir de par en par las puertas de la imaginación del espectador. Evidentemente, nada funcionaría igual sin un elenco en que resulta difícil destacar a nadie porque todos están espléndidos y muy bien compactados. Adrián Salzedo, Pitu Manubens, Teresa Ferrer, Xavi Melero o Laura Martín son algunos de sus protagonistas.
- Lo mejor: Las interpretaciones son formidables y la puesta en escena es magistral.
- Lo peor: Las dificultades que entraña la adaptación y el exceso de narratividad en algunos temas musicales.
Las únicas tachas que cabe poner a la propuesta radican en la imposibilidad de adaptar, sin sacrificar demasiados elementos, un material tan prolijo como es la novela original
Música: Claude-Michel Schönberg. Libreto: Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg. Letras: Herbert Kretzmer. Interpretación: Adrián Salzedo, Pitu Manubens, Teresa Ferrer, Xavi Melero, Laura Martín… Teatro Nuevo Apolo, Madrid. Hasta el 29 de noviembre.
Tercera producción que puede verse en España de este exitoso musical, íntegramente cantado, que vio la luz por primera vez en París en 1980. Con música de Claude-Michel Schönberg, a partir del libreto escrito por él mismo y por Alain Boublil, este nuevo montaje de la obra, que parte de la producción, ya clásica, que hizo Cameron Mackintosh cuando lo llevó a Londres en 1985, es un espectáculo grandioso, esforzado y brillante en prácticamente todos sus aspectos artísticos.
Las únicas tachas que cabe poner a la propuesta radican en la imposibilidad de adaptar, sin sacrificar demasiados elementos literarios y conceptuales, un material tan hondo y prolijo como es la novela de Victor Hugo. Ahora bien, donde no llega el texto -porque para eso hubiera sido necesaria una versión de al menos seis horas de duración-, sí llega, y de qué manera, la fuerza del lenguaje escénico. La dirección de este musical, firmada originalmente por James Powell y Laurence Connor, es sencillamente magistral. Pero no lo es tanto por la vistosidad que dan a la propuesta -algo común a muchos musicales- como por la eficacia y la ingenio a la hora de plantear soluciones escénicas al relato. Unas soluciones que no buscan la acumulación o variación de elementos escenográficos caros y asombrosos, sino, sobre todo, la adecuada disposición plástica de esos elementos y de todos los miembros del elenco según la situación que estén protagonizando.
No sé hasta qué punto serán responsables del movimiento escénico los directores originales o lo será Jesse Robb, que es quien figura como tal en el programa de mano de esta producción en Madrid; pero no puede uno por menos que quitarse el sombrero ante quien sea, o ante todos ellos. No puede estar mejor pensada y mimada, ni tener más sentido del ritmo, la composición de todas las escenas, integrando en ellas todo lo que pueda sumar, y no estorbar, a la hora de crear los ambientes, facilitar las transiciones y abrir de par en par las puertas de la imaginación del espectador. Evidentemente, nada funcionaría igual sin un elenco en que resulta difícil destacar a nadie porque todos están espléndidos y muy bien compactados. Adrián Salzedo, Pitu Manubens, Teresa Ferrer, Xavi Melero o Laura Martín son algunos de sus protagonistas.
- Lo mejor: Las interpretaciones son formidables y la puesta en escena es magistral.
- Lo peor: Las dificultades que entraña la adaptación y el exceso de narratividad en algunos temas musicales.
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