Conchi no ha podido evitar las lágrimas al hablar ante las cámaras de televisión. Sin saber cómo ha ocurrido, de manera rápida y casi inconsciente, según ha explicado al equipo de ‘Directo al grano’ (La 1), ha visto cómo los ahorros de toda una vida volaban en cuestión de días, de semanas. El motivo: una llamada telefónica que le prometía conseguir rentabilidad de ese patrimonio invirtiendo en criptomonedas, unos delincuentes que empezaron a pedirle dinero, de menos a más, y que hasta hace apenas una semana han seguido extorsionándola. La historia comenzó cuando la contactaron por teléfono para ofrecerle una inversión que prometía cero riesgo y gran rentabilidad. Empezaron a hablarle de cifras, de sistemas y métodos y apareció la palabra mágica: «Dijeron que era con criptomonedas». La fueron enredando, hablando rápido y con tecnicismos, ella confió y ahora ha pasado a formar parte de los cientos de casos «judicializados» que refieren a estas estafas a través de internet o vía smartphone. En ‘Directo al grano’ han advertido que la historia de Conchi, esta valenciana en situación desesperada tras perder 50.000 euros, es la de muchas más personas, porque estos delitos, según las denuncias, han crecido un 340%. La dinámica es similar a la que ha compartido la afectada, que ha roto a llorar al recordar lo vivido.Las llamadas comenzaron, según Conchi, y le empezaron a pedir cantidades controladas: «Primero 1.500 euros, después 3.000, luego 5.000… Así hasta gastarme 50.000 euros». Ha tenido que pedir préstamos al banco para afrontar los pagos y sigue sintiendo la presión y amenazas de los delincuentes: «Me decían que les tenía que dar el dinero, que sino iba a acabar en al cárcel. Yo no entendía nada, me asusté mucho y acabé dándole lo que me pedían». La situación sigue a día de hoy y «tengo mensajes de hace apenas una semana». Conchi ha hecho un llamamiento ante las cámaras, pidiendo que las autoridades la ayuden. «La policía, la Interpol, necesito que me ayuden a salir de aquí, que alguien pare esto», ha sentenciado mientras seguía tratando de contener las lágrimas. Esta vecina de Valencia seguía emocionada con el reportero que ha acudido a contar su historia y Marta Flich, desde plató, ha tratado de mandarle ánimo. En el programa han hecho hincapié en cómo seleccionan a las víctimas. Suelen ser «personas mayores, analfabetos digitales, que no saben bien de redes y tecnologías, que son más fácilmente engañados por estas redes delictivas», han terminado diciendo en el directo de Flich y Gonzalo Miró. Conchi no ha podido evitar las lágrimas al hablar ante las cámaras de televisión. Sin saber cómo ha ocurrido, de manera rápida y casi inconsciente, según ha explicado al equipo de ‘Directo al grano’ (La 1), ha visto cómo los ahorros de toda una vida volaban en cuestión de días, de semanas. El motivo: una llamada telefónica que le prometía conseguir rentabilidad de ese patrimonio invirtiendo en criptomonedas, unos delincuentes que empezaron a pedirle dinero, de menos a más, y que hasta hace apenas una semana han seguido extorsionándola. La historia comenzó cuando la contactaron por teléfono para ofrecerle una inversión que prometía cero riesgo y gran rentabilidad. Empezaron a hablarle de cifras, de sistemas y métodos y apareció la palabra mágica: «Dijeron que era con criptomonedas». La fueron enredando, hablando rápido y con tecnicismos, ella confió y ahora ha pasado a formar parte de los cientos de casos «judicializados» que refieren a estas estafas a través de internet o vía smartphone. En ‘Directo al grano’ han advertido que la historia de Conchi, esta valenciana en situación desesperada tras perder 50.000 euros, es la de muchas más personas, porque estos delitos, según las denuncias, han crecido un 340%. La dinámica es similar a la que ha compartido la afectada, que ha roto a llorar al recordar lo vivido.Las llamadas comenzaron, según Conchi, y le empezaron a pedir cantidades controladas: «Primero 1.500 euros, después 3.000, luego 5.000… Así hasta gastarme 50.000 euros». Ha tenido que pedir préstamos al banco para afrontar los pagos y sigue sintiendo la presión y amenazas de los delincuentes: «Me decían que les tenía que dar el dinero, que sino iba a acabar en al cárcel. Yo no entendía nada, me asusté mucho y acabé dándole lo que me pedían». La situación sigue a día de hoy y «tengo mensajes de hace apenas una semana». Conchi ha hecho un llamamiento ante las cámaras, pidiendo que las autoridades la ayuden. «La policía, la Interpol, necesito que me ayuden a salir de aquí, que alguien pare esto», ha sentenciado mientras seguía tratando de contener las lágrimas. Esta vecina de Valencia seguía emocionada con el reportero que ha acudido a contar su historia y Marta Flich, desde plató, ha tratado de mandarle ánimo. En el programa han hecho hincapié en cómo seleccionan a las víctimas. Suelen ser «personas mayores, analfabetos digitales, que no saben bien de redes y tecnologías, que son más fácilmente engañados por estas redes delictivas», han terminado diciendo en el directo de Flich y Gonzalo Miró.
Conchi no ha podido evitar las lágrimas al hablar ante las cámaras de televisión. Sin saber cómo ha ocurrido, de manera rápida y casi inconsciente, según ha explicado al equipo de ‘Directo al grano’ (La 1), ha visto cómo los ahorros de toda una vida … volaban en cuestión de días, de semanas. El motivo: una llamada telefónica que le prometía conseguir rentabilidad de ese patrimonio invirtiendo en criptomonedas, unos delincuentes que empezaron a pedirle dinero, de menos a más, y que hasta hace apenas una semana han seguido extorsionándola.
La historia comenzó cuando la contactaron por teléfono para ofrecerle una inversión que prometía cero riesgo y gran rentabilidad. Empezaron a hablarle de cifras, de sistemas y métodos y apareció la palabra mágica: «Dijeron que era con criptomonedas». La fueron enredando, hablando rápido y con tecnicismos, ella confió y ahora ha pasado a formar parte de los cientos de casos «judicializados» que refieren a estas estafas a través de internet o vía smartphone.
En ‘Directo al grano’ han advertido que la historia de Conchi, esta valenciana en situación desesperada tras perder 50.000 euros, es la de muchas más personas, porque estos delitos, según las denuncias, han crecido un 340%. La dinámica es similar a la que ha compartido la afectada, que ha roto a llorar al recordar lo vivido.
Las llamadas comenzaron, según Conchi, y le empezaron a pedir cantidades controladas: «Primero 1.500 euros, después 3.000, luego 5.000… Así hasta gastarme 50.000 euros». Ha tenido que pedir préstamos al banco para afrontar los pagos y sigue sintiendo la presión y amenazas de los delincuentes: «Me decían que les tenía que dar el dinero, que sino iba a acabar en al cárcel. Yo no entendía nada, me asusté mucho y acabé dándole lo que me pedían». La situación sigue a día de hoy y «tengo mensajes de hace apenas una semana».
Conchi ha hecho un llamamiento ante las cámaras, pidiendo que las autoridades la ayuden. «La policía, la Interpol, necesito que me ayuden a salir de aquí, que alguien pare esto», ha sentenciado mientras seguía tratando de contener las lágrimas. Esta vecina de Valencia seguía emocionada con el reportero que ha acudido a contar su historia y Marta Flich, desde plató, ha tratado de mandarle ánimo.
En el programa han hecho hincapié en cómo seleccionan a las víctimas. Suelen ser «personas mayores, analfabetos digitales, que no saben bien de redes y tecnologías, que son más fácilmente engañados por estas redes delictivas», han terminado diciendo en el directo de Flich y Gonzalo Miró.
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