En la última edición de Paris Photo, una serie de retratos en blanco y negro llamó la atención tanto del público como de la prensa. Su aparición se producía tras la gran instalación dedicada al conjunto íntegro del célebre proyecto de August Sander, Hombre del siglo XX, con la que el renovado Grand Palais había recibido a los visitantes en la edición de 2024. Bajo el título de Portraits of London, 87 retratos realizados por Jack Davison ocupaban el discreto stand de la británica Cob Gallery. Pequeños en tamaño, grandes en impacto, atraían rápidamente la mirada del espectador; cargados de referencias clásicas resultaban rotundamente contemporáneos.
En la última edición de Paris Photo, una serie de retratos en blanco y negro llamó la atención tanto del público como de la prensa. Su aparición se producía tras la gran instalación dedicada al conjunto íntegro del célebre proyecto de August Sander, Hombre del siglo XX, con la que el renovado Grand Palais había recibido a los visitantes en la edición de 2024. Bajo el título de Portraits of London, 87 retratos realizados por Jack Davison ocupaban el discreto stand de la británica Cob Gallery. Pequeños en tamaño, grandes en impacto, atraían rápidamente la mirada del espectador; cargados de referencias clásicas resultaban rotundamente contemporáneos. Seguir leyendo
En la última edición de Paris Photo, una serie de retratos en blanco y negro llamó la atención tanto del público como de la prensa. Su aparición se producía tras la gran instalación dedicada al conjunto íntegro del célebre proyecto de August Sander, Hombre del siglo XX, con la que el renovado Grand Palais había recibido a los visitantes en la edición de 2024. Bajo el título de Portraits of London, 87 retratos realizados por Jack Davison ocupaban el discreto stand de la británica Cob Gallery. Pequeños en tamaño, grandes en impacto, atraían rápidamente la mirada del espectador; cargados de referencias clásicas resultaban rotundamente contemporáneos.













“Siempre me ha atraído la simplicidad que alcanzan los retratos del fotógrafo alemán”, reconoce el fotógrafo británico durante una videoconferencia. “Cuentan miles de cosas al tiempo, partiendo de lo mínimo indispensable”. Sin embargo, la instalación de París Photo no le convenció. “Los retratos demandaban al espectador establecer una relación con ellos, pero presentados de forma masiva, y a una altura que dificultaba su apreciación, creo que no conseguían su cometido”.
Aun así, el carácter depurado de la obra dejó su huella en el fotógrafo inglés. Llevaba tiempo echando en falta más retratos y mayor sobriedad en su propia práctica: retratos más directos, una fotografía más íntima y táctil, en consonancia con la fotografía vernácula de los años treinta y cuarenta, que siempre ha despertado su interés. De ahí que se propusiera llevar a cabo un proyecto ambicioso en un periodo breve de tiempo: pasar tres días en Londres, durante el mes de noviembre, retratando a cuantas personas le fuera posible. De aquellos días surgió la serie expuesta en la feria fotográfica, reunida posteriormente en un fotolibro: 13- 15 November. Portraits: London.

“Fue todo un reto”, asegura Davison, conocido como fotógrafo de moda y documental, así como por su uso de dramáticos claroscuros. “Disparé a 111 personas en tres días. Unos 37 retratos al día. La experiencia me hizo recordar cuánto amo el retrato. Me atrae porque me gusta la gente y creo en la magia que puede surgir entre el fotógrafo y el modelo. En ese breve instante, siempre fruto de la colaboración. Busco esos pequeños momentos de emoción en los que alguien no se muestra a sí mismo de forma consciente, en los que casi no está a la defensiva”.
Gran parte de los modelos fueron seleccionados en las calles de Londres por la directora de casting Coco Wu. Otros eran conocidos del propio autor. Aunque difieren mucho unos de otros, cada uno posee un carácter propio que parece situarle fuera del tiempo. “Nunca me propuse decir: ‘Esto es Londres’, sino presentar una versión de un Londres imaginario”, señala el fotógrafo. “Me atraía la idea de que ese día de noviembre pudiera haber pertenecido tanto a años más recientes como a hace cien años”. Impresos mediante la técnica del fotopolímero en huecograbado, la profundidad de los negros, así como su textura requieren del espectador una cercanía, al tiempo que ofrece esa sensación táctil y de recogimiento.
Procura ofrecer al espectador la menor información posible. “Su imaginación es tan importante como la mía”, advierte el autor. Así, se centra en el rostro, prescinde del torso y simplifica los elementos hasta quedarse con un gesto casi simbólico, en busca de la emoción. El pelo, en ocasiones, adquiere una textura escultórica. Encuadrados en planos muy cercanos, los protagonistas a veces posan encapuchados, lo que permite al autor ocultar cualquier rasgo distintivo que pudiera restar intensidad al semblante o situar temporalmente las fotografías. Un guiño a la película El séptimo sello, de Ingmar Bergman, que al mismo tiempo ayuda a simplificar los rostros y los rodea de enigma. “En su conjunto hay algo sectario que podría evocar ideas tanto espirituales como de otro tipo de comunidades”, apunta Davison.

En ocasiones manipula las imágenes para abstraer los rostros. “En uno de mis retratos favoritos, imaginé una especie de superposición, como si dos rostros femeninos chocaran entre sí, donde uno se proyecta como un círculo sobre la superficie del otro”, explica. “A través de esta transparencia se distinguen una boca y unos dientes fantasmales. Me gusta la idea de ir acercándose a un rostro, que parece en orden, y encontrarse con una abstracción. Se trata de jugar con las expectativas de la audiencia”.
La idea es llevar a cabo el proyecto en distintos lugares y, tal vez, en alguno de ellos Davison hará uso del color. Aun así, considera que el blanco y negro ofrece la posibilidad de percibir las sutilezas de la emoción con mayor claridad.
Más allá de lo formal, 13-15 November. Portraits: London propone una mirada pausada en un momento de saturación visual. Despojados de contexto, los retratos comparten una intensidad tan silenciosa como teatral que, sin pertenecer del todo a ningún tiempo, sigue interpelando a quien los observa. Reclaman la cercanía y, solo al acercarse, parecen dirigirse directamente a quien los mira.
13-15 November. Portraits: London. Jack Davison. Helions. 118 páginas. 52,95 euros.
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