
Era un trabajo endemoniado, dificilísimo, porque era casi un imposible resumir los 70 años de un país y del mundo del que forma parte en un telediario. Pero se hizo. Y se podría haber hecho de otra manera, con otra gente, con otro menú. Pero lo que se degustó fue exquisito. Escogido con mimo y lleno de voces y de rostros de personas que son de la casa y también de la nuestra. Esa gente a la que solo con el “buenas noches” sabes quiénes son. Qué de cosas, qué de lágrimas. Cómo hemos cambiado, y cuánto nos queda. Y qué buen archivo, qué tesoro tenemos ahí, porque es un poco de todos.
Lo que se degustó fue exquisito y escogido con mimo. Y con un final fabuloso
Era un trabajo endemoniado, dificilísimo, porque era casi un imposible resumir los 70 años de un país y del mundo del que forma parte en un telediario. Pero se hizo. Y se podría haber hecho de otra manera, con otra gente, con otro menú. Pero lo que se degustó fue exquisito. Escogido con mimo y lleno de voces y de rostros de personas que son de la casa y también de la nuestra. Esa gente a la que solo con el “buenas noches” sabes quiénes son. Qué de cosas, qué de lágrimas. Cómo hemos cambiado, y cuánto nos queda. Y qué buen archivo, qué tesoro tenemos ahí, porque es un poco de todos.
El telediario de nuestras vidas, se llamó lo de esta noche en TVE, orquestado por el periodista Carlos del Amor. Y arrancó con Eduardo Sancho, que a sus cien años, se presentó ante nosotros como el primer presentador de un telediario. Y continuó Pepa Bueno, y ese paseíllo de apenas unos segundos con el que nos saluda cada noche a las nueve y se despide un ratito después. Qué satisfacción ha mantenido en cada plano, y cómo ha mirado de bien a los compañeros.
Fue un telediario, pero también una colección de duetos. La voz de Rosalía con la de Carlos Franganillo, la de Iñaki Gabilondo y la de Silvia Pérez Cruz. Manuel Campo Vidal y Ana Blanco. Araceli dando las gracias a Dios por ser la primera vacunada contra el covid, la muerte del dictador y la llegada de la democracia. Tejero diciendo que nos quedáramos quietos y Juan Carlos I pidiéndonos perdón y diciendo que no volvería a ocurrir lo que luego ocurrió. Todos los presidentes del gobierno y ninguna presidenta a la vista, visto lo visto para este 29 de noviembre.
Las Torres Gemelas y los trenes de Atocha. El fin de la banda terrorista ETA e Irene Villa deseando que su madre se recuperara cuanto antes. Pedro Piqueras y la guerra desde siempre y también ahora, contada por Arturo Pérez-Reverte. Los reporteros que siempre han estado ahí por todos nosotros. La Calaf y unas cuantas voces a las que aún no poníamos rostro.
Internet y la IA, la entrada en la Unión Europea, el euro y Lehman Brothers, el ladrillazo, la crisis financiera y las hipotecas basura con el 15M en un telediario que no verá Maricarmen Abascal. Jesús Hermida narrándonos la llegada del hombre a la Luna, el descubrimiento del genoma humano.

Una revolución que será feminista o no será. El divorcio y el aborto, mujeres que ya pueden abrirse una cuenta en el banco y valerse por sí mismas, sin la necesidad del pariente, mujeres que han sido asesinadas por el hecho de ser mujeres. “Las conquistas son frágiles”, recordó Pepa Bueno. Y tanto. Salió Ana Isabel Cano, que fue la primera corresponsal en televisión. Otra conquista, la de las personas LGTBIQ+, que es la de todos. Los migrantes, entonces nosotros y ahora otros, con el racismo atravesándolo todo. Qué necesaria es la memoria.
La cultura y el deporte. Cela y Almodóvar y la Jurado con Garci. Los Javis, Induráin y Mireia Belmonte. El Prado y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Matías Prats, Olga Viza y María Escario. Penélope y Javier, Lola y Raphael. Iniesta y Kiko Narváez. Rafa Nadal y Teresa Perales.
La voz de Mercedes Sosa cantando Todo cambia y lo que ha cambiado también es el tiempo. El mapa de España con esos símbolos que parecían huevos fritos contados por Paco Montesdeoca, las olas de calor que ahora nos cuenta Mónica López.
Un menú exquisito que, al contrario de los de degustación, se hizo corto. Pero que tuvo un final fabuloso, con Beatriz Pérez-Aranda asegurando que el telediario había ido como un pepino. Que no nos falte la risa nunca. Que todo cambie, menos eso.
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