Cinco años después de que Felipe VI decidiera abrir por primera vez las puertas del Palacio de Marivent a la sociedad balear, esta recepción de los Reyes se ha convertido en el acto más importante del verano de la Familia Real en Mallorca. En una noche sofocante, en la que las chicharras no dejaron de cantar ni un instante y la ausencia de brisa obligó a la Casa del Rey a instalar enormes ventiladores en la explanada principal de la residencia de verano de la Familia Real, Don Felipe y Doña Letizia recibieron a 623 invitados acompañados por la Princesa Leonor, la Infanta Sofía y la Reina Sofía, en la que fue la primera fotografía de los cinco juntos en la isla.La recepción se celebró en un contexto muy distinto al de otros veranos. La crisis abierta en Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes desde Marruecos ha trascendido el ámbito político y también se instaló en las conversaciones de los invitados a la recepción. Los acontecimientos sucedidos en el Tarajal han marcado en los últimos días la estancia de los Reyes en Mallorca, quienes junto a sus hijas han seguido con gran preocupación la evolución de esta crisis migratoria y diplomática. Felipe VI llegó el pasado 23 de julio y desde entonces ha centrado buena parte de su actividad en el seguimiento de este asunto y de los incendios registrados en España. En los últimos días el Rey ha mantenido contactos con el presidente del Gobierno, el líder de la oposición y los presidentes de Ceuta y Melilla, además de trabajar junto a su equipo en el mensaje con el que expresó su «indignación» por lo ocurrido y trasladó el respaldo de la Corona a ambas ciudades autónomas. Casi una semana después, muchos de los corrillos giraron en torno a una crisis que ha dañado la imagen internacional de España y que continúa condicionando la agenda del Jefe del Estado y que ha reducido al mínimo sus actividades privadas durante este verano en la isla. Poco antes de las nueve de la noche, los invitados comenzaron a cruzar el enorme portón de madera de Marivent. Formaron una larguísima cola que serpenteaba entre los jardines del recinto hasta desembocar en la pinada situada frente al edificio principal del Palacio, a escasos metros de la escalera de nueve peldaños de piedra que durante décadas fue el escenario de históricos posados familiares, de reuniones con mandatarios extranjeros y de los tradicionales despachos de verano con los presidentes del Gobierno.Desde que Felipe VI decidió trasladar esta recepción desde el Palacio de la Almudaina hasta Marivent, esa escalinata se ha convertido también en la puerta de entrada a una residencia que durante años permaneció prácticamente cerrada para los mallorquines y que hoy constituye una de las principales imágenes del verano oficial de la Corona en la isla.La Princesa Leonor y la Infanta Sofía participaron por segundo año consecutivo en esta recepción. Su presencia fue una oportunidad para que la sociedad balear pudiera conocer más de cerca a las hijas de los Reyes. Permanecieron muy pendientes de su abuela, la Reina Sofía, mientras se hacían fotos con los invitados. La Princesa recibió felicitaciones por haber finalizado su formación militar, mientras que interesó mucho la estancia de la Infanta en Lisboa durante su primer año de estudio de Relaciones Internacionales. Como en años anteriores, el saludo comenzó con la comitiva de autoridades. La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, encabezó la fila de invitados, seguida por la presidenta del Govern balear, Margalida Prohens; el presidente del Parlamento balear, Gabriel Le Senne; el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Luis Rodríguez; el alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés; la secretaria de Estado de Seguridad, Aína Calvo; la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez Grau; el secretario de Estado de Energía, Diego Martín Romo; el comandante general de Baleares, Ricardo Esteban; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de las Illes Balears, Carlos Gómez Martínez; el fiscal superior de Baleares, Adrián Salazar Larracoechea, y el director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Luis Santafé Arnedo, entre otros representantes institucionales.Los Reyes saludan a los primeros invitados a la recepción de Marivent. EFEEntre los invitados se encontraban también Jaume Anglada Avilés, Medalla de Oro de las Illes Balears; Joan Oliver Fuster, distinguido con la Medalla de Oro de Fomento del Turismo; Juan Bautista Costa Juan y Jordi Horrach, galardonados con el premio Ramón Llull, además de la actriz Laura Pons Olives. La representación de la sociedad balear volvió a ser especialmente amplia, con invitados procedentes del ámbito de la economía y la empresa, los colegios profesionales, asociaciones y fundaciones, así como investigadores, representantes de los medios de comunicación y profesionales de los sectores de la moda y la artesanía. También asistieron los alumnos que este año obtuvieron las mejores calificaciones en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en cada una de las islas del archipiélago. Se mantuvo el código de vestimenta introducido el año pasado para adaptar la recepción a las altas temperaturas del verano mallorquín. Los hombres vistieron guayabera o camisa blanca con cuello y pantalón oscuro , mientras que para ellas se recomendó vestido corto. El Rey volvió a lucir una guayabera azul marino. La Reina llevó un vestido blanco de Sibila; la Princesa Leonor, un dos piezas de Thinking MU, cuya parte superior usó en el concierto de Bad Bunny en Madrid, y la Infanta Sofía, otro firmado por Momoni. La Reina Sofía completó la fotografía familiar con un vestido estampado de rosas. Por primera vez en público, la Princesa Leonor llevó el pelo ondulado. Un estilo veraniego y desenfadado, muy propio para la isla.Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía saludan al cantautor Jaume Anglada. EFETres cocineros mallorquinesEl cóctel fue diseñado por los cocineros mallorquines Marga Coll, Maca de Castro y Santi Taura, que elaboraron un recorrido por la gastronomía balear con productos de proximidad. Se sirvieron, entre otros bocados, tumbet mallorquín, mousse de camaiot, serviola con pimientos, trampó con sardinas ahumadas, tortilla de sobrasada y bombón de vaca roja menorquina. Como postre hubo almendras y romero, merengue de cacahuete y chocolate y flaó ibicenco, acompañados por vinos baleares y cava. Bajo los pinos centenarios que Alfonso XIII mandó traer desde el Palacio de la Magdalena de Santander para ser plantados en Marivent, una vez terminada la fila del saludo, los Reyes, la Princesa, la Infanta y la Reina Sofía se dispersaron entre los distintos grupos de invitados. La conversación también giró en torno a la Copa del Rey Mapfre, la intensa agenda institucional del verano y que habrá a partir de septiembre, del inicio de los estudios de la Princesa Leonor en la Universidad Carlos III de Madrid y del nuevo curso de la Infanta Sofía en París. Los asistentes aprovecharon además para hacerse fotografías con la Familia Real.La Princesa Leonor, con el pelo ondulado por primera vez en público. EFEAl final de la recepción volvió a quedar la sensación de que los cinco miembros de la Familia Real pasaron más tiempo posando para las fotografías de los invitados que hablando con ellos. Una imagen que, cinco años después de la primera recepción en esta casa a la sociedad balear, resume el espíritu con el que Felipe VI quiso transformar esta cita estival: abrir Marivent a la sociedad balear y acercar la residencia de verano de la Corona a los mallorquines.La velada terminó cuando los Reyes, la Princesa, la Infanta y la Reina Sofía consiguieron atravesar de nuevo la pinada para dirigirse hacia la escalera de piedra del Palacio. Fue entonces cuando los asistentes rompieron en un largo aplauso, que los cinco agradecieron llevándose la mano al corazón y despidiéndose con un saludo hasta el verano que viene. Cinco años después de que Felipe VI decidiera abrir por primera vez las puertas del Palacio de Marivent a la sociedad balear, esta recepción de los Reyes se ha convertido en el acto más importante del verano de la Familia Real en Mallorca. En una noche sofocante, en la que las chicharras no dejaron de cantar ni un instante y la ausencia de brisa obligó a la Casa del Rey a instalar enormes ventiladores en la explanada principal de la residencia de verano de la Familia Real, Don Felipe y Doña Letizia recibieron a 623 invitados acompañados por la Princesa Leonor, la Infanta Sofía y la Reina Sofía, en la que fue la primera fotografía de los cinco juntos en la isla.La recepción se celebró en un contexto muy distinto al de otros veranos. La crisis abierta en Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes desde Marruecos ha trascendido el ámbito político y también se instaló en las conversaciones de los invitados a la recepción. Los acontecimientos sucedidos en el Tarajal han marcado en los últimos días la estancia de los Reyes en Mallorca, quienes junto a sus hijas han seguido con gran preocupación la evolución de esta crisis migratoria y diplomática. Felipe VI llegó el pasado 23 de julio y desde entonces ha centrado buena parte de su actividad en el seguimiento de este asunto y de los incendios registrados en España. En los últimos días el Rey ha mantenido contactos con el presidente del Gobierno, el líder de la oposición y los presidentes de Ceuta y Melilla, además de trabajar junto a su equipo en el mensaje con el que expresó su «indignación» por lo ocurrido y trasladó el respaldo de la Corona a ambas ciudades autónomas. Casi una semana después, muchos de los corrillos giraron en torno a una crisis que ha dañado la imagen internacional de España y que continúa condicionando la agenda del Jefe del Estado y que ha reducido al mínimo sus actividades privadas durante este verano en la isla. Poco antes de las nueve de la noche, los invitados comenzaron a cruzar el enorme portón de madera de Marivent. Formaron una larguísima cola que serpenteaba entre los jardines del recinto hasta desembocar en la pinada situada frente al edificio principal del Palacio, a escasos metros de la escalera de nueve peldaños de piedra que durante décadas fue el escenario de históricos posados familiares, de reuniones con mandatarios extranjeros y de los tradicionales despachos de verano con los presidentes del Gobierno.Desde que Felipe VI decidió trasladar esta recepción desde el Palacio de la Almudaina hasta Marivent, esa escalinata se ha convertido también en la puerta de entrada a una residencia que durante años permaneció prácticamente cerrada para los mallorquines y que hoy constituye una de las principales imágenes del verano oficial de la Corona en la isla.La Princesa Leonor y la Infanta Sofía participaron por segundo año consecutivo en esta recepción. Su presencia fue una oportunidad para que la sociedad balear pudiera conocer más de cerca a las hijas de los Reyes. Permanecieron muy pendientes de su abuela, la Reina Sofía, mientras se hacían fotos con los invitados. La Princesa recibió felicitaciones por haber finalizado su formación militar, mientras que interesó mucho la estancia de la Infanta en Lisboa durante su primer año de estudio de Relaciones Internacionales. Como en años anteriores, el saludo comenzó con la comitiva de autoridades. La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, encabezó la fila de invitados, seguida por la presidenta del Govern balear, Margalida Prohens; el presidente del Parlamento balear, Gabriel Le Senne; el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Luis Rodríguez; el alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés; la secretaria de Estado de Seguridad, Aína Calvo; la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez Grau; el secretario de Estado de Energía, Diego Martín Romo; el comandante general de Baleares, Ricardo Esteban; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de las Illes Balears, Carlos Gómez Martínez; el fiscal superior de Baleares, Adrián Salazar Larracoechea, y el director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Luis Santafé Arnedo, entre otros representantes institucionales.Los Reyes saludan a los primeros invitados a la recepción de Marivent. EFEEntre los invitados se encontraban también Jaume Anglada Avilés, Medalla de Oro de las Illes Balears; Joan Oliver Fuster, distinguido con la Medalla de Oro de Fomento del Turismo; Juan Bautista Costa Juan y Jordi Horrach, galardonados con el premio Ramón Llull, además de la actriz Laura Pons Olives. La representación de la sociedad balear volvió a ser especialmente amplia, con invitados procedentes del ámbito de la economía y la empresa, los colegios profesionales, asociaciones y fundaciones, así como investigadores, representantes de los medios de comunicación y profesionales de los sectores de la moda y la artesanía. También asistieron los alumnos que este año obtuvieron las mejores calificaciones en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en cada una de las islas del archipiélago. Se mantuvo el código de vestimenta introducido el año pasado para adaptar la recepción a las altas temperaturas del verano mallorquín. Los hombres vistieron guayabera o camisa blanca con cuello y pantalón oscuro , mientras que para ellas se recomendó vestido corto. El Rey volvió a lucir una guayabera azul marino. La Reina llevó un vestido blanco de Sibila; la Princesa Leonor, un dos piezas de Thinking MU, cuya parte superior usó en el concierto de Bad Bunny en Madrid, y la Infanta Sofía, otro firmado por Momoni. La Reina Sofía completó la fotografía familiar con un vestido estampado de rosas. Por primera vez en público, la Princesa Leonor llevó el pelo ondulado. Un estilo veraniego y desenfadado, muy propio para la isla.Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía saludan al cantautor Jaume Anglada. EFETres cocineros mallorquinesEl cóctel fue diseñado por los cocineros mallorquines Marga Coll, Maca de Castro y Santi Taura, que elaboraron un recorrido por la gastronomía balear con productos de proximidad. Se sirvieron, entre otros bocados, tumbet mallorquín, mousse de camaiot, serviola con pimientos, trampó con sardinas ahumadas, tortilla de sobrasada y bombón de vaca roja menorquina. Como postre hubo almendras y romero, merengue de cacahuete y chocolate y flaó ibicenco, acompañados por vinos baleares y cava. Bajo los pinos centenarios que Alfonso XIII mandó traer desde el Palacio de la Magdalena de Santander para ser plantados en Marivent, una vez terminada la fila del saludo, los Reyes, la Princesa, la Infanta y la Reina Sofía se dispersaron entre los distintos grupos de invitados. La conversación también giró en torno a la Copa del Rey Mapfre, la intensa agenda institucional del verano y que habrá a partir de septiembre, del inicio de los estudios de la Princesa Leonor en la Universidad Carlos III de Madrid y del nuevo curso de la Infanta Sofía en París. Los asistentes aprovecharon además para hacerse fotografías con la Familia Real.La Princesa Leonor, con el pelo ondulado por primera vez en público. EFEAl final de la recepción volvió a quedar la sensación de que los cinco miembros de la Familia Real pasaron más tiempo posando para las fotografías de los invitados que hablando con ellos. Una imagen que, cinco años después de la primera recepción en esta casa a la sociedad balear, resume el espíritu con el que Felipe VI quiso transformar esta cita estival: abrir Marivent a la sociedad balear y acercar la residencia de verano de la Corona a los mallorquines.La velada terminó cuando los Reyes, la Princesa, la Infanta y la Reina Sofía consiguieron atravesar de nuevo la pinada para dirigirse hacia la escalera de piedra del Palacio. Fue entonces cuando los asistentes rompieron en un largo aplauso, que los cinco agradecieron llevándose la mano al corazón y despidiéndose con un saludo hasta el verano que viene.
Cinco años después de que Felipe VI decidiera abrir por primera vez las puertas del Palacio de Marivent a la sociedad balear, esta recepción de los Reyes se ha convertido en el acto más importante del verano de la Familia Real en Mallorca. En una … noche sofocante, en la que las chicharras no dejaron de cantar ni un instante y la ausencia de brisa obligó a la Casa del Rey a instalar enormes ventiladores en la explanada principal de la residencia de verano de la Familia Real, Don Felipe y Doña Letizia recibieron a 623 invitados acompañados por la Princesa Leonor, la Infanta Sofía y la Reina Sofía, en la que fue la primera fotografía de los cinco juntos en la isla.
La recepción se celebró en un contexto muy distinto al de otros veranos. La crisis abierta en Ceuta tras la llegada masiva de inmigrantes desde Marruecos ha trascendido el ámbito político y también se instaló en las conversaciones de los invitados a la recepción. Los acontecimientos sucedidos en el Tarajal han marcado en los últimos días la estancia de los Reyes en Mallorca, quienes junto a sus hijas han seguido con gran preocupación la evolución de esta crisis migratoria y diplomática. Felipe VI llegó el pasado 23 de julio y desde entonces ha centrado buena parte de su actividad en el seguimiento de este asunto y de los incendios registrados en España.
En los últimos días el Rey ha mantenido contactos con el presidente del Gobierno, el líder de la oposición y los presidentes de Ceuta y Melilla, además de trabajar junto a su equipo en el mensaje con el que expresó su «indignación» por lo ocurrido y trasladó el respaldo de la Corona a ambas ciudades autónomas. Casi una semana después, muchos de los corrillos giraron en torno a una crisis que ha dañado la imagen internacional de España y que continúa condicionando la agenda del Jefe del Estado y que ha reducido al mínimo sus actividades privadas durante este verano en la isla.
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Debut a bordo del ‘Hispania’
Angie Calero
Poco antes de las nueve de la noche, los invitados comenzaron a cruzar el enorme portón de madera de Marivent. Formaron una larguísima cola que serpenteaba entre los jardines del recinto hasta desembocar en la pinada situada frente al edificio principal del Palacio, a escasos metros de la escalera de nueve peldaños de piedra que durante décadas fue el escenario de históricos posados familiares, de reuniones con mandatarios extranjeros y de los tradicionales despachos de verano con los presidentes del Gobierno.
Desde que Felipe VI decidió trasladar esta recepción desde el Palacio de la Almudaina hasta Marivent, esa escalinata se ha convertido también en la puerta de entrada a una residencia que durante años permaneció prácticamente cerrada para los mallorquines y que hoy constituye una de las principales imágenes del verano oficial de la Corona en la isla.
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La Princesa Leonor y la Infanta Sofía participaron por segundo año consecutivo en esta recepción. Su presencia fue una oportunidad para que la sociedad balear pudiera conocer más de cerca a las hijas de los Reyes. Permanecieron muy pendientes de su abuela, la Reina Sofía, mientras se hacían fotos con los invitados. La Princesa recibió felicitaciones por haber finalizado su formación militar, mientras que interesó mucho la estancia de la Infanta en Lisboa durante su primer año de estudio de Relaciones Internacionales.
Como en años anteriores, el saludo comenzó con la comitiva de autoridades. La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, encabezó la fila de invitados, seguida por la presidenta del Govern balear, Margalida Prohens; el presidente del Parlamento balear, Gabriel Le Senne; el delegado del Gobierno en Baleares, Alfonso Luis Rodríguez; el alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés; la secretaria de Estado de Seguridad, Aína Calvo; la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez Grau; el secretario de Estado de Energía, Diego Martín Romo; el comandante general de Baleares, Ricardo Esteban; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de las Illes Balears, Carlos Gómez Martínez; el fiscal superior de Baleares, Adrián Salazar Larracoechea, y el director adjunto operativo de la Policía Nacional, José Luis Santafé Arnedo, entre otros representantes institucionales.

(EFE)
Entre los invitados se encontraban también Jaume Anglada Avilés, Medalla de Oro de las Illes Balears; Joan Oliver Fuster, distinguido con la Medalla de Oro de Fomento del Turismo; Juan Bautista Costa Juan y Jordi Horrach, galardonados con el premio Ramón Llull, además de la actriz Laura Pons Olives. La representación de la sociedad balear volvió a ser especialmente amplia, con invitados procedentes del ámbito de la economía y la empresa, los colegios profesionales, asociaciones y fundaciones, así como investigadores, representantes de los medios de comunicación y profesionales de los sectores de la moda y la artesanía. También asistieron los alumnos que este año obtuvieron las mejores calificaciones en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en cada una de las islas del archipiélago.
Se mantuvo el código de vestimenta introducido el año pasado para adaptar la recepción a las altas temperaturas del verano mallorquín. Los hombres vistieron guayabera o camisa blanca con cuello y pantalón oscuro, mientras que para ellas se recomendó vestido corto. El Rey volvió a lucir una guayabera azul marino. La Reina llevó un vestido blanco de Sibila; la Princesa Leonor, un dos piezas de Thinking MU, cuya parte superior usó en el concierto de Bad Bunny en Madrid, y la Infanta Sofía, otro firmado por Momoni. La Reina Sofía completó la fotografía familiar con un vestido estampado de rosas. Por primera vez en público, la Princesa Leonor llevó el pelo ondulado. Un estilo veraniego y desenfadado, muy propio para la isla.

(EFE)
Tres cocineros mallorquines
El cóctel fue diseñado por los cocineros mallorquines Marga Coll, Maca de Castro y Santi Taura, que elaboraron un recorrido por la gastronomía balear con productos de proximidad. Se sirvieron, entre otros bocados, tumbet mallorquín, mousse de camaiot, serviola con pimientos, trampó con sardinas ahumadas, tortilla de sobrasada y bombón de vaca roja menorquina. Como postre hubo almendras y romero, merengue de cacahuete y chocolate y flaó ibicenco, acompañados por vinos baleares y cava.
Bajo los pinos centenarios que Alfonso XIII mandó traer desde el Palacio de la Magdalena de Santander para ser plantados en Marivent, una vez terminada la fila del saludo, los Reyes, la Princesa, la Infanta y la Reina Sofía se dispersaron entre los distintos grupos de invitados. La conversación también giró en torno a la Copa del Rey Mapfre, la intensa agenda institucional del verano y que habrá a partir de septiembre, del inicio de los estudios de la Princesa Leonor en la Universidad Carlos III de Madrid y del nuevo curso de la Infanta Sofía en París. Los asistentes aprovecharon además para hacerse fotografías con la Familia Real.

(EFE)
Al final de la recepción volvió a quedar la sensación de que los cinco miembros de la Familia Real pasaron más tiempo posando para las fotografías de los invitados que hablando con ellos. Una imagen que, cinco años después de la primera recepción en esta casa a la sociedad balear, resume el espíritu con el que Felipe VI quiso transformar esta cita estival: abrir Marivent a la sociedad balear y acercar la residencia de verano de la Corona a los mallorquines.
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La velada terminó cuando los Reyes, la Princesa, la Infanta y la Reina Sofía consiguieron atravesar de nuevo la pinada para dirigirse hacia la escalera de piedra del Palacio. Fue entonces cuando los asistentes rompieron en un largo aplauso, que los cinco agradecieron llevándose la mano al corazón y despidiéndose con un saludo hasta el verano que viene.
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