No se puede decir que la corrida de Montalvo resultó infumable, pero tampoco brava y boyante. Se quedó en la mitad, todos los toros ofrecieron algo, algunos muy poco, y todos se quedaron a medias, o ni eso. Ya se sabe que las medianías no son buenas consejeras para el toreo, que necesita apuestas, aunque ganarlas ya sea otra cosa. Tarde en la Misericordia plagada de esa terrible sensación de que aquí no pasa nada. Y eso se transmite a los toreros y los de luces al graderío. Al menos Emilio de Justo y Tomás Rufo salvaron los muebles con dos toros de los que aprovecharon la mitad que les ofrecía algo y las orejas que se llevaron taparon el desánimo.Rufo anduvo firme con el descarado de pitones que hizo tercero. Ahí quedaron unos naturales, aunque donde destacó fue con el sexto, por el que no se daba un duro en varas y al que sometió y metió en la muleta en una primera serie a derechas que encandiló, con el toro girando en su alrededor, con mucho poder y mimo. Mantuvo ese pitón antes de torear con la zurda a un buen nivel. Trazo largo, muleta atrás, todo por abajo. Naturales plenos de poder y buen gusto, que convencieron e hicieron que la faena remontara. Un estoconazo final para salvar una corrida de medianías.El cuarto se movió con más entrega hasta que acabó rajado, y Emilio de Justo lo aprovechó con un comienzo de faena de rodillas en los medios que ya inclinaron la balanza a favor del extremeño. El público necesitaba asirse a un clavo ardiendo. Hubo buen nivel en el toreo a derechas en una tanda vibrante. Aunque con la zurda no llegó la limpieza esperada para que la faena tomara un rumbo definitivo. Con todo, un final por manoletinas le devolvió el aval, que pudo haber perdido con una estocada caída, pero que los tendidos le perdonaron pidiendo con fuerza un trofeo que De Justo paseó feliz. Estábamos en el cuarto y la tarde necesitaba algo de oxígeno, que la cosa no había pasado de la discreción en los tres primeros. Dispuesto con el que abrió plaza. Al de Montalvo le costaba y embestía sin clase, y en ese tono fue pasando un trasteo al que faltó ajuste y pasión por ambas partes, y que además se alargó en demasía.Feria del Pilar Plaza de toros de la Misericordia Jueves, 15 de octubre 2026. Jueves 15 de octubre de 2026. Cuarta de feria. Tres cuartos de entrada. Se lidiaron toros de Montalvo, serios por delante y deslucidos en general, sin acabar de romper. Emilio de Justo, de grana y oro. Estocada desprendida. Aviso (ovación). Estocada (oreja). Borja Jiménez, de azul y oro. Estocada corta (silencio). Estocada (silencio). Tomás Rufo, de pizarra y oro. Estocada desprendida (ovación). Estocada (oreja).Parecía que el segundo podía dar de sí, y se quedó a medias con sus fuerzas justas y sus pocas ganas de embestir. Series cortas, sin forzar, de Borja Jiménez, sin acabar de romper. Insiste, se cambia al pitón izquierdo y sigue sin aparecer la continuidad necesaria para prender en el tendido. Un cambiado por la espada de última hora animó un poco, pero demasiados muletazos anodinos.El quinto se desgració contra un burladero y en su lugar saltó otro de Montalvo, serio por delante, pero que evidenció poca fortaleza ya de salida. Las protestas fueron en aumento sin que el presidente cediera a enviarlo a los corrales. En ese mal ambiente lidió Jiménez. Un toro a menos, pitos por todos lados, y un estar en la cara sin posibilidad de nada. Una justificación que nadie le agradeció y que tuvo el veredicto de un silencio sepulcral, como en su primero. No se puede decir que la corrida de Montalvo resultó infumable, pero tampoco brava y boyante. Se quedó en la mitad, todos los toros ofrecieron algo, algunos muy poco, y todos se quedaron a medias, o ni eso. Ya se sabe que las medianías no son buenas consejeras para el toreo, que necesita apuestas, aunque ganarlas ya sea otra cosa. Tarde en la Misericordia plagada de esa terrible sensación de que aquí no pasa nada. Y eso se transmite a los toreros y los de luces al graderío. Al menos Emilio de Justo y Tomás Rufo salvaron los muebles con dos toros de los que aprovecharon la mitad que les ofrecía algo y las orejas que se llevaron taparon el desánimo.Rufo anduvo firme con el descarado de pitones que hizo tercero. Ahí quedaron unos naturales, aunque donde destacó fue con el sexto, por el que no se daba un duro en varas y al que sometió y metió en la muleta en una primera serie a derechas que encandiló, con el toro girando en su alrededor, con mucho poder y mimo. Mantuvo ese pitón antes de torear con la zurda a un buen nivel. Trazo largo, muleta atrás, todo por abajo. Naturales plenos de poder y buen gusto, que convencieron e hicieron que la faena remontara. Un estoconazo final para salvar una corrida de medianías.El cuarto se movió con más entrega hasta que acabó rajado, y Emilio de Justo lo aprovechó con un comienzo de faena de rodillas en los medios que ya inclinaron la balanza a favor del extremeño. El público necesitaba asirse a un clavo ardiendo. Hubo buen nivel en el toreo a derechas en una tanda vibrante. Aunque con la zurda no llegó la limpieza esperada para que la faena tomara un rumbo definitivo. Con todo, un final por manoletinas le devolvió el aval, que pudo haber perdido con una estocada caída, pero que los tendidos le perdonaron pidiendo con fuerza un trofeo que De Justo paseó feliz. Estábamos en el cuarto y la tarde necesitaba algo de oxígeno, que la cosa no había pasado de la discreción en los tres primeros. Dispuesto con el que abrió plaza. Al de Montalvo le costaba y embestía sin clase, y en ese tono fue pasando un trasteo al que faltó ajuste y pasión por ambas partes, y que además se alargó en demasía.Feria del Pilar Plaza de toros de la Misericordia Jueves, 15 de octubre 2026. Jueves 15 de octubre de 2026. Cuarta de feria. Tres cuartos de entrada. Se lidiaron toros de Montalvo, serios por delante y deslucidos en general, sin acabar de romper. Emilio de Justo, de grana y oro. Estocada desprendida. Aviso (ovación). Estocada (oreja). Borja Jiménez, de azul y oro. Estocada corta (silencio). Estocada (silencio). Tomás Rufo, de pizarra y oro. Estocada desprendida (ovación). Estocada (oreja).Parecía que el segundo podía dar de sí, y se quedó a medias con sus fuerzas justas y sus pocas ganas de embestir. Series cortas, sin forzar, de Borja Jiménez, sin acabar de romper. Insiste, se cambia al pitón izquierdo y sigue sin aparecer la continuidad necesaria para prender en el tendido. Un cambiado por la espada de última hora animó un poco, pero demasiados muletazos anodinos.El quinto se desgració contra un burladero y en su lugar saltó otro de Montalvo, serio por delante, pero que evidenció poca fortaleza ya de salida. Las protestas fueron en aumento sin que el presidente cediera a enviarlo a los corrales. En ese mal ambiente lidió Jiménez. Un toro a menos, pitos por todos lados, y un estar en la cara sin posibilidad de nada. Una justificación que nadie le agradeció y que tuvo el veredicto de un silencio sepulcral, como en su primero.
No se puede decir que la corrida de Montalvo resultó infumable, pero tampoco brava y boyante. Se quedó en la mitad, todos los toros ofrecieron algo, algunos muy poco, y todos se quedaron a medias, o ni eso. Ya se sabe que las medianías … no son buenas consejeras para el toreo, que necesita apuestas, aunque ganarlas ya sea otra cosa. Tarde en la Misericordia plagada de esa terrible sensación de que aquí no pasa nada. Y eso se transmite a los toreros y los de luces al graderío. Al menos Emilio de Justo y Tomás Rufo salvaron los muebles con dos toros de los que aprovecharon la mitad que les ofrecía algo y las orejas que se llevaron taparon el desánimo.
Rufo anduvo firme con el descarado de pitones que hizo tercero. Ahí quedaron unos naturales, aunque donde destacó fue con el sexto, por el que no se daba un duro en varas y al que sometió y metió en la muleta en una primera serie a derechas que encandiló, con el toro girando en su alrededor, con mucho poder y mimo. Mantuvo ese pitón antes de torear con la zurda a un buen nivel. Trazo largo, muleta atrás, todo por abajo. Naturales plenos de poder y buen gusto, que convencieron e hicieron que la faena remontara. Un estoconazo final para salvar una corrida de medianías.
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El cuarto se movió con más entrega hasta que acabó rajado, y Emilio de Justo lo aprovechó con un comienzo de faena de rodillas en los medios que ya inclinaron la balanza a favor del extremeño. El público necesitaba asirse a un clavo ardiendo. Hubo buen nivel en el toreo a derechas en una tanda vibrante. Aunque con la zurda no llegó la limpieza esperada para que la faena tomara un rumbo definitivo. Con todo, un final por manoletinas le devolvió el aval, que pudo haber perdido con una estocada caída, pero que los tendidos le perdonaron pidiendo con fuerza un trofeo que De Justo paseó feliz. Estábamos en el cuarto y la tarde necesitaba algo de oxígeno, que la cosa no había pasado de la discreción en los tres primeros. Dispuesto con el que abrió plaza. Al de Montalvo le costaba y embestía sin clase, y en ese tono fue pasando un trasteo al que faltó ajuste y pasión por ambas partes, y que además se alargó en demasía.
Feria del Pilar
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Plaza de toros de la Misericordia
Jueves, 15 de octubre 2026. Jueves 15 de octubre de 2026. Cuarta de feria. Tres cuartos de entrada. Se lidiaron toros de Montalvo, serios por delante y deslucidos en general, sin acabar de romper.
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Emilio de Justo,
de grana y oro. Estocada desprendida. Aviso (ovación). Estocada (oreja). -
Borja Jiménez,
de azul y oro. Estocada corta (silencio). Estocada (silencio). -
Tomás Rufo,
de pizarra y oro. Estocada desprendida (ovación). Estocada (oreja).
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Parecía que el segundo podía dar de sí, y se quedó a medias con sus fuerzas justas y sus pocas ganas de embestir. Series cortas, sin forzar, de Borja Jiménez, sin acabar de romper. Insiste, se cambia al pitón izquierdo y sigue sin aparecer la continuidad necesaria para prender en el tendido. Un cambiado por la espada de última hora animó un poco, pero demasiados muletazos anodinos.
El quinto se desgració contra un burladero y en su lugar saltó otro de Montalvo, serio por delante, pero que evidenció poca fortaleza ya de salida. Las protestas fueron en aumento sin que el presidente cediera a enviarlo a los corrales. En ese mal ambiente lidió Jiménez. Un toro a menos, pitos por todos lados, y un estar en la cara sin posibilidad de nada. Una justificación que nadie le agradeció y que tuvo el veredicto de un silencio sepulcral, como en su primero.
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