«Hola, soy Jorge. Y estoy muerto. Muerto en vida. Extinguido lentamente…». El que habla es Jorge Becker. Un actor chileno al que hace más de una década le cambio la vida por un virus en el cerebro. «Estaba en el pico de su carrera”, recuerda su amigo, el director Francisco Javier Medina Donoso («Pancho»), «y de repente pasó a estar al borde de la muerte. El virus le atacó las partes blancas y le desconectó el campo visual, la memoria a corto plazo y la movilidad. Un virus que todos tenemos en el cuerpo y que por algunas inmunodeficiencias se activa”, presenta del que es el protagonista absoluto de la obra, ‘Cerebro’, con la que los chilenos de Teatro Niño Proletario llegan al FIT de Cádiz (el 21 de octubre en el Teatro del Títere Tía Norica).
Jorge Becker es preso del hoy. «El pasado se me está olvidando, no tengo noción de futuro y estoy encerrado en este presente que me agobia», le recordaba el actor a Medina antes de que, juntos, se pusieran a trabajar en esta pieza.
Teatro por necesidad vital
«Hasta el año 2020 Jorge iba avanzando mucho, pero la terapia se cortó con la pandemia. Se estancó. Y fue ahí cuando empezamos a trabajar nuevamente. Ahora, después de trece años de rehabilitación, ha recuperado parte de la movilidad, parte del campo visual, el habla… Pero claro, la memoria a corto plazo le falla. Le resulta muy difícil memorizar un texto o entender la obra nuevamente, pero la solicitud de Jorge era clara: ‘Amigo, como no haga teatro me voy a morir de tristeza’. Lo necesita», recuerda Medina mientras charla con LA RAZÓN de un montaje que parte de la experiencia personal del intérprete para extrapolarla a los demás. «Hemos tratado de hacer que la situación de Jorge nos interpele a todos con preguntas más universales».
‘Cerebro’ se convierte así en lo que la compañía chilena denomina «una experiencia teatral e interactiva» en la que se explora la mente humana a partir de las propias vivencia de Becker, que en escena estará arropado por un elenco compuesto por Rodrigo Gabriel Velázquez Parraguez, Ana María Manríquez Kajisa, Álvaro José Pizarro Sagues y Casandra Vanessa Day Cáceres. La obra fusiona el testimonio personal del actor, la «performance» y las artes visuales «para indagar en la memoria, la fragilidad humana y la resistencia del cuerpo frente al olvido», explican.
Atendiendo a las necesidades de su protagonista, la función, cargada de humor e ironía, se divide en una serie de cuadros que el público ordena a su antojo a través de los teléfonos móviles. «Ellos toman el control de la narrativa al elegir en directo la disposición de las escenas y de las canciones», añade el director. Como el que va a un restaurante, el espectador deberá fotografiar un QR para elegir qué cuadro llega en cada momento. «Ahí Jorge, que no es capaz de acordarse de la disposición, ya sabe si toca hacer la escena de la entrevista, del karaoke u otra. Eso le elimina estrés y, además, nos pone a nosotros en la misma situación que él, que tampoco sabemos qué toca hasta que el público lo decide».
‘Exhumar’ como conferencia performática
Y más allá de ‘Cerebro’, Medina presenta un día antes, en el Centro de Arte Flamenco la Merced, una conferencia performática (‘Exhumar’) en la que expone la investigación artística y arqueológica de la búsqueda de los fragmentos del edificio del Palacio de La Moneda tras el bombardeo del 11 de septiembre de 1973, en Santiago de Chile. Encuentro en el que el artista e investigador transdisciplinar chileno plantea debates contemporáneos de la gestión cultural en relación a políticas públicas, que categorizan líneas de financiamiento sin brindar oportunidades para los proyectos interdisciplinares y/o de compleja categorización. Una puesta en escena que también expone las tensiones en las políticas de protección y salvaguardia del patrimonio cultural vinculadas a la politización de la memoria histórica, «que están presenten en todos lados», puntualiza: “Chile, Argentina, España…».
Y también del directo vive, aunque de manera diferente, otra de las propuestas que se presentan en Cádiz en estos días, ‘Itzulera (El regreso)’, sábado 17 en la Tía Norica: una comedia existencial y «road movie» escénica grabada «in situ» que combina teatro y cine en tiempo real. La obra sigue de este modo a tres miembros de una compañía teatral en crisis (Ainara, Urko y Miren) que viajan a México con una beca para investigar la diáspora vasca. Hasta que un giro inesperado los arrastra a «una delirante aventura de persecuciones y alucinaciones», presenta la sinopsis de la función.
La verdad de todo lo que no es real
Redactada en clave de autoficción, la propuesta ofrece “una experiencia visual única sobre la identidad, el desarraigo y el sinsentido humano”. Celebra la compañía vasca Dejabu llegar a Andalucía, donde nunca han actuado pese a haberse fundado en 2001: “Haber hecho siempre teatro en euskera nos ha limitado, pero es verdad que el lenguaje tan cinematográfico de esta obra nos ha ayudado a salir. Y el teatro subtitulado, al que no estamos acostumbrados, nos ha ayudado en este nuevo formato para nosotros”, comenta Miren Alcalá, quien comparte escenario con Ainara Gurrutxaga, Urko Redondo y David Aguilar.
Dejabu apuesta con esto por una pieza con tintes autobiográficos en la que «no todo es real, pero sí hay mucha verdad», explica Alcalá.
La muestra iberoamericana apuesta por piezas en las que el «en vivo» cobra más sentido que nunca
«Hola, soy Jorge. Y estoy muerto. Muerto en vida. Extinguido lentamente…». El que habla es Jorge Becker. Un actor chileno al que hace más de una década le cambio la vida por un virus en el cerebro. «Estaba en el pico de su carrera”, recuerda su amigo, el director Francisco Javier Medina Donoso («Pancho»), «y de repente pasó a estar al borde de la muerte. El virus le atacó las partes blancas y le desconectó el campo visual, la memoria a corto plazo y la movilidad. Un virus que todos tenemos en el cuerpo y que por algunas inmunodeficiencias se activa”, presenta del que es el protagonista absoluto de la obra, ‘Cerebro’, con la que los chilenos de Teatro Niño Proletario llegan al FIT de Cádiz (el 21 de octubre en el Teatro del Títere Tía Norica).
Jorge Becker es preso del hoy. «El pasado se me está olvidando, no tengo noción de futuro y estoy encerrado en este presente que me agobia», le recordaba el actor a Medina antes de que, juntos, se pusieran a trabajar en esta pieza.
Teatro por necesidad vital
«Hasta el año 2020 Jorge iba avanzando mucho, pero la terapia se cortó con la pandemia. Se estancó. Y fue ahí cuando empezamos a trabajar nuevamente. Ahora, después de trece años de rehabilitación, ha recuperado parte de la movilidad, parte del campo visual, el habla… Pero claro, la memoria a corto plazo le falla. Le resulta muy difícil memorizar un texto o entender la obra nuevamente, pero la solicitud de Jorge era clara: ‘Amigo, como no haga teatro me voy a morir de tristeza’. Lo necesita», recuerda Medina mientras charla con LA RAZÓN de un montaje que parte de la experiencia personal del intérprete para extrapolarla a los demás. «Hemos tratado de hacer que la situación de Jorge nos interpele a todos con preguntas más universales».
‘Cerebro’ se convierte así en lo que la compañía chilena denomina «una experiencia teatral e interactiva» en la que se explora la mente humana a partir de las propias vivencia de Becker, que en escena estará arropado por un elenco compuesto por Rodrigo Gabriel Velázquez Parraguez, Ana María Manríquez Kajisa, Álvaro José Pizarro Sagues y Casandra Vanessa Day Cáceres. La obra fusiona el testimonio personal del actor, la «performance» y las artes visuales «para indagar en la memoria, la fragilidad humana y la resistencia del cuerpo frente al olvido», explican.
Atendiendo a las necesidades de su protagonista, la función, cargada de humor e ironía, se divide en una serie de cuadros que el público ordena a su antojo a través de los teléfonos móviles. «Ellos toman el control de la narrativa al elegir en directo la disposición de las escenas y de las canciones», añade el director. Como el que va a un restaurante, el espectador deberá fotografiar un QR para elegir qué cuadro llega en cada momento. «Ahí Jorge, que no es capaz de acordarse de la disposición, ya sabe si toca hacer la escena de la entrevista, del karaoke u otra. Eso le elimina estrés y, además, nos pone a nosotros en la misma situación que él, que tampoco sabemos qué toca hasta que el público lo decide».
‘Exhumar’ como conferencia performática
Y más allá de ‘Cerebro’, Medina presenta un día antes, en el Centro de Arte Flamenco la Merced, una conferencia performática (‘Exhumar’) en la que expone la investigación artística y arqueológica de la búsqueda de los fragmentos del edificio del Palacio de La Moneda tras el bombardeo del 11 de septiembre de 1973, en Santiago de Chile. Encuentro en el que el artista e investigador transdisciplinar chileno plantea debates contemporáneos de la gestión cultural en relación a políticas públicas, que categorizan líneas de financiamiento sin brindar oportunidades para los proyectos interdisciplinares y/o de compleja categorización. Una puesta en escena que también expone las tensiones en las políticas de protección y salvaguardia del patrimonio cultural vinculadas a la politización de la memoria histórica, «que están presenten en todos lados», puntualiza: “Chile, Argentina, España…».
Y también del directo vive, aunque de manera diferente, otra de las propuestas que se presentan en Cádiz en estos días, ‘Itzulera (El regreso)’, sábado 17 en la Tía Norica: una comedia existencial y «road movie» escénica grabada «in situ» que combina teatro y cine en tiempo real. La obra sigue de este modo a tres miembros de una compañía teatral en crisis (Ainara, Urko y Miren) que viajan a México con una beca para investigar la diáspora vasca. Hasta que un giro inesperado los arrastra a «una delirante aventura de persecuciones y alucinaciones», presenta la sinopsis de la función.
La verdad de todo lo que no es real
Redactada en clave de autoficción, la propuesta ofrece “una experiencia visual única sobre la identidad, el desarraigo y el sinsentido humano”. Celebra la compañía vasca Dejabu llegar a Andalucía, donde nunca han actuado pese a haberse fundado en 2001: “Haber hecho siempre teatro en euskera nos ha limitado, pero es verdad que el lenguaje tan cinematográfico de esta obra nos ha ayudado a salir. Y el teatro subtitulado, al que no estamos acostumbrados, nos ha ayudado en este nuevo formato para nosotros”, comenta Miren Alcalá, quien comparte escenario con Ainara Gurrutxaga, Urko Redondo y David Aguilar.
Dejabu apuesta con esto por una pieza con tintes autobiográficos en la que «no todo es real, pero sí hay mucha verdad», explica Alcalá.
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