Si la Iglesia tiene sus santos, la humanidad tiene a sus poetas. Y Federico García Lorca, uno de los poetas universales, puede que ya sobrepase la condición humana; al menos, ha adquirido durante este fin de semana categoría de sagrada. Pocas veces se ha visto algo igual por un escritor o personaje de la cultura como lo sucedido estos días en Granada, la ciudad que lo vio crecer y que nunca pudo despedirlo en mitad de una guerra civil y su posterior dictadura.
La ciudad se vuelca en el funeral artístico por el poeta asesinado hace 90 años. Cientos de artistas participan en el homenaje que incluye un réquiem en la catedral y un llanto perfomativo en la plaza de las Pasiegas
Si la Iglesia tiene sus santos, la humanidad tiene a sus poetas. Y Federico García Lorca, uno de los poetas universales, puede que ya sobrepase la condición humana; al menos, ha adquirido durante este fin de semana categoría de sagrada. Pocas veces se ha visto algo igual por un escritor o personaje de la cultura como lo sucedido estos días en Granada, la ciudad que lo vio crecer y que nunca pudo despedirlo en mitad de una guerra civil y su posterior dictadura.
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