‘Santa Juana de la Cruz o Los prodigios de la Sagra’ Texto José de Cañizares (siglo XVIII) Música Sebastián Durón, Juan de Serqueira y David Santacecilia Intérpretes Ingartze Astuy (Templanza / Sor Juana), Mariví Blasco (Prudencia / San Laurel), Lola Casariego (Fortaleza / Gonzala), María Victoria Curto (Justicia), Isabel Real (Doña Leonor)… Dirección y reconstrucción musical David Santacecilia Dirección escénica Ana Contreras Lugar Sala de cámara del Auditorio Nacional de MadridLa muy curiosa vida de Juana de la Cruz , figura emblemática entre las beatas visionarias que proliferaron a la sombra de la conflictiva, imperial y contrarreformista religiosidad del siglo XVI, es el asunto principal de la zarzuela ‘El prodigio de la Sagra’, presentada por el Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Música, que organiza el Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música (CSIPM) de la Universidad Autónoma de Madrid. La producción, vista el sábado en el Auditorio Nacional de Música , se apoya en el proyecto de investigación ‘Catálogo de Santas Vivas: hacia el primer modelo de santidad femenina de la Contrarreforma’, que Rebeca Sanmartín dirige en la Universidad Complutense de Madrid. Cuenta con la colaboración de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD).’El prodigio de la Sagra’ es el resultado final de un trabajo que toma como aglutinante la comedia barroca ‘Santa Juana de la Cruz o El Prodigio de la Sagra’, escrita por José de Cañizares y estrenada en la Navidad de 1723. El texto se conserva en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid y recupera la idea de la ‘comedia de santos’ cuya trama moralizante se asocia con episodios orientados al gran espectáculo teatral. A partir de aquí se ha inventado una zarzuela que explora lo místico y lo maravilloso, y cuya dramaturgia han firmado la directora teatral Ana Contreras y Germán Labrador, profesor e investigador de la UAM. La superposición de distintas músicas, fundamentalmente de Sebastián Durón, con la dificultad añadida de encajar algunos textos sobre la partituras existentes, ha terminado por dar forma al montaje.Noticia relacionada general No No Julio Bocca: «Hay muchos jóvenes con talento, pero les falta la locura de compromiso» Julio BravoJuana Vázquez Gutiérrez (1481-1534) llegó a ser abadesa franciscana del monasterio de Cubas de la Sagra. Su fama hacía referencia al éxtasis al que elevaba la predicación, lo que atrajo a gentes de toda condición, desde el emperador Carlos V y al cardenal Cisneros, hasta el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba , a Juan de Austria y a sus propios conciudadanos. La fama de ‘santa popular’ se extendió muy rápidamente. Por contra, el proceso de canonización se inició tres veces a lo largo de cinco siglos hasta que, modernamente, el Papa Francisco la declaró beata en 2024. Tirso de Molina, en las tres comedias que dedicó a la religiosa, y más tarde otros autores narraron su vida y sus supuestos milagros: Francisco Bernaldo de Quirós fue autor de una comedia en verso y tres jornadas, y Lope de Vega dejó unos versos sobre aquel fenómeno de masas que atraviesa lo devoto, lo folclórico, lo literario y, ahora, lo musical.Han dado forma a la representación más de cincuenta intérpretes, con la presencia del ensemble Exordium Musicae, bajo la decidida dirección de David Santacecilia, responsable asimismo de la estructura musical en alternancia con las partes habladas. Se advierte que la producción está lejos de perseguir una ‘autenticidad’ arqueológica, pues asume su condición de pastiche tras unir el texto a la música de Sebastián Durón, contemporáneo de Cañizares, maestro fundamental de la Real Capilla y más tarde exiliado tras su apoyo a la causa del archiduque Carlos durante la Guerra de Sucesión que acabó situando definitivamente a los borbones en el trono español. Incluye también un fragmento particularmente interesante de Juan de Serqueira, arpista de origen portugués activo en Madrid, además de otras músicas elaboradas por Santacecilia.El montaje de ‘El prodigio de la Sagra’ conserva la cordura estructural de la zarzuela y proclama su sentido práctico en el entorno costumbrista al que alude el género: en este caso con lo sagrado elevado a la tribuna del órgano y laterales de la sala de cámara, y lo profano a ras de tierra. Aquí confraternizan la alta nobleza representada por el emperador Carlos V, sensatamente interpretado por David Luque como cabeza del grupo de actores, y el gracioso, en manos del hermano Roque, al que dio vida con entusiasmo y pericia Francisco J. Sánchez. Queda lo místico y religioso alrededor de la humilde sor Juana, según se deduce de la prudente propuesta interpretativa de Ingartze Astuy. Lo mundano, por fin, orbita a su alrededor, y lleva hasta la inevitable seguidilla, cuya escenificación, en línea con la franca sencillez escénica diseñada por Contreras , culmina en un baile que dio pie al aplauso general. Y atravesando estos mundos, la doble trama: la de los enamorados y la religiosa; la del enredo amoroso y la de la cotidianeidad monástica. La zarzuela ‘El prodigio de la Sagra’ es un ejercicio de pericia dramática que pone de relieve cómo la cultura académica puede abordar con rigor un proceso histórico que merece la pena recuperar y, al tiempo, convertir en algo vivo. ‘Santa Juana de la Cruz o Los prodigios de la Sagra’ Texto José de Cañizares (siglo XVIII) Música Sebastián Durón, Juan de Serqueira y David Santacecilia Intérpretes Ingartze Astuy (Templanza / Sor Juana), Mariví Blasco (Prudencia / San Laurel), Lola Casariego (Fortaleza / Gonzala), María Victoria Curto (Justicia), Isabel Real (Doña Leonor)… Dirección y reconstrucción musical David Santacecilia Dirección escénica Ana Contreras Lugar Sala de cámara del Auditorio Nacional de MadridLa muy curiosa vida de Juana de la Cruz , figura emblemática entre las beatas visionarias que proliferaron a la sombra de la conflictiva, imperial y contrarreformista religiosidad del siglo XVI, es el asunto principal de la zarzuela ‘El prodigio de la Sagra’, presentada por el Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Música, que organiza el Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música (CSIPM) de la Universidad Autónoma de Madrid. La producción, vista el sábado en el Auditorio Nacional de Música , se apoya en el proyecto de investigación ‘Catálogo de Santas Vivas: hacia el primer modelo de santidad femenina de la Contrarreforma’, que Rebeca Sanmartín dirige en la Universidad Complutense de Madrid. Cuenta con la colaboración de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD).’El prodigio de la Sagra’ es el resultado final de un trabajo que toma como aglutinante la comedia barroca ‘Santa Juana de la Cruz o El Prodigio de la Sagra’, escrita por José de Cañizares y estrenada en la Navidad de 1723. El texto se conserva en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid y recupera la idea de la ‘comedia de santos’ cuya trama moralizante se asocia con episodios orientados al gran espectáculo teatral. A partir de aquí se ha inventado una zarzuela que explora lo místico y lo maravilloso, y cuya dramaturgia han firmado la directora teatral Ana Contreras y Germán Labrador, profesor e investigador de la UAM. La superposición de distintas músicas, fundamentalmente de Sebastián Durón, con la dificultad añadida de encajar algunos textos sobre la partituras existentes, ha terminado por dar forma al montaje.Noticia relacionada general No No Julio Bocca: «Hay muchos jóvenes con talento, pero les falta la locura de compromiso» Julio BravoJuana Vázquez Gutiérrez (1481-1534) llegó a ser abadesa franciscana del monasterio de Cubas de la Sagra. Su fama hacía referencia al éxtasis al que elevaba la predicación, lo que atrajo a gentes de toda condición, desde el emperador Carlos V y al cardenal Cisneros, hasta el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba , a Juan de Austria y a sus propios conciudadanos. La fama de ‘santa popular’ se extendió muy rápidamente. Por contra, el proceso de canonización se inició tres veces a lo largo de cinco siglos hasta que, modernamente, el Papa Francisco la declaró beata en 2024. Tirso de Molina, en las tres comedias que dedicó a la religiosa, y más tarde otros autores narraron su vida y sus supuestos milagros: Francisco Bernaldo de Quirós fue autor de una comedia en verso y tres jornadas, y Lope de Vega dejó unos versos sobre aquel fenómeno de masas que atraviesa lo devoto, lo folclórico, lo literario y, ahora, lo musical.Han dado forma a la representación más de cincuenta intérpretes, con la presencia del ensemble Exordium Musicae, bajo la decidida dirección de David Santacecilia, responsable asimismo de la estructura musical en alternancia con las partes habladas. Se advierte que la producción está lejos de perseguir una ‘autenticidad’ arqueológica, pues asume su condición de pastiche tras unir el texto a la música de Sebastián Durón, contemporáneo de Cañizares, maestro fundamental de la Real Capilla y más tarde exiliado tras su apoyo a la causa del archiduque Carlos durante la Guerra de Sucesión que acabó situando definitivamente a los borbones en el trono español. Incluye también un fragmento particularmente interesante de Juan de Serqueira, arpista de origen portugués activo en Madrid, además de otras músicas elaboradas por Santacecilia.El montaje de ‘El prodigio de la Sagra’ conserva la cordura estructural de la zarzuela y proclama su sentido práctico en el entorno costumbrista al que alude el género: en este caso con lo sagrado elevado a la tribuna del órgano y laterales de la sala de cámara, y lo profano a ras de tierra. Aquí confraternizan la alta nobleza representada por el emperador Carlos V, sensatamente interpretado por David Luque como cabeza del grupo de actores, y el gracioso, en manos del hermano Roque, al que dio vida con entusiasmo y pericia Francisco J. Sánchez. Queda lo místico y religioso alrededor de la humilde sor Juana, según se deduce de la prudente propuesta interpretativa de Ingartze Astuy. Lo mundano, por fin, orbita a su alrededor, y lleva hasta la inevitable seguidilla, cuya escenificación, en línea con la franca sencillez escénica diseñada por Contreras , culmina en un baile que dio pie al aplauso general. Y atravesando estos mundos, la doble trama: la de los enamorados y la religiosa; la del enredo amoroso y la de la cotidianeidad monástica. La zarzuela ‘El prodigio de la Sagra’ es un ejercicio de pericia dramática que pone de relieve cómo la cultura académica puede abordar con rigor un proceso histórico que merece la pena recuperar y, al tiempo, convertir en algo vivo.
La muy curiosa vida de Juana de la Cruz, figura emblemática entre las beatas visionarias que proliferaron a la sombra de la conflictiva, imperial y contrarreformista religiosidad del siglo XVI, es el asunto principal de la zarzuela ‘El prodigio de la Sagra’, presentada … por el Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Música, que organiza el Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música (CSIPM) de la Universidad Autónoma de Madrid. La producción, vista el sábado en el Auditorio Nacional de Música, se apoya en el proyecto de investigación ‘Catálogo de Santas Vivas: hacia el primer modelo de santidad femenina de la Contrarreforma’, que Rebeca Sanmartín dirige en la Universidad Complutense de Madrid. Cuenta con la colaboración de la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD).
‘El prodigio de la Sagra’ es el resultado final de un trabajo que toma como aglutinante la comedia barroca ‘Santa Juana de la Cruz o El Prodigio de la Sagra’, escrita por José de Cañizares y estrenada en la Navidad de 1723. El texto se conserva en la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid y recupera la idea de la ‘comedia de santos’ cuya trama moralizante se asocia con episodios orientados al gran espectáculo teatral. A partir de aquí se ha inventado una zarzuela que explora lo místico y lo maravilloso, y cuya dramaturgia han firmado la directora teatral Ana Contreras y Germán Labrador, profesor e investigador de la UAM. La superposición de distintas músicas, fundamentalmente de Sebastián Durón, con la dificultad añadida de encajar algunos textos sobre la partituras existentes, ha terminado por dar forma al montaje.
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Juana Vázquez Gutiérrez (1481-1534) llegó a ser abadesa franciscana del monasterio de Cubas de la Sagra. Su fama hacía referencia al éxtasis al que elevaba la predicación, lo que atrajo a gentes de toda condición, desde el emperador Carlos V y al cardenal Cisneros, hasta el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, a Juan de Austria y a sus propios conciudadanos. La fama de ‘santa popular’ se extendió muy rápidamente. Por contra, el proceso de canonización se inició tres veces a lo largo de cinco siglos hasta que, modernamente, el Papa Francisco la declaró beata en 2024. Tirso de Molina, en las tres comedias que dedicó a la religiosa, y más tarde otros autores narraron su vida y sus supuestos milagros: Francisco Bernaldo de Quirós fue autor de una comedia en verso y tres jornadas, y Lope de Vega dejó unos versos sobre aquel fenómeno de masas que atraviesa lo devoto, lo folclórico, lo literario y, ahora, lo musical.
Han dado forma a la representación más de cincuenta intérpretes, con la presencia del ensemble Exordium Musicae, bajo la decidida dirección de David Santacecilia, responsable asimismo de la estructura musical en alternancia con las partes habladas. Se advierte que la producción está lejos de perseguir una ‘autenticidad’ arqueológica, pues asume su condición de pastiche tras unir el texto a la música de Sebastián Durón, contemporáneo de Cañizares, maestro fundamental de la Real Capilla y más tarde exiliado tras su apoyo a la causa del archiduque Carlos durante la Guerra de Sucesión que acabó situando definitivamente a los borbones en el trono español. Incluye también un fragmento particularmente interesante de Juan de Serqueira, arpista de origen portugués activo en Madrid, además de otras músicas elaboradas por Santacecilia.
El montaje de ‘El prodigio de la Sagra’ conserva la cordura estructural de la zarzuela y proclama su sentido práctico en el entorno costumbrista al que alude el género: en este caso con lo sagrado elevado a la tribuna del órgano y laterales de la sala de cámara, y lo profano a ras de tierra. Aquí confraternizan la alta nobleza representada por el emperador Carlos V, sensatamente interpretado por David Luque como cabeza del grupo de actores, y el gracioso, en manos del hermano Roque, al que dio vida con entusiasmo y pericia Francisco J. Sánchez. Queda lo místico y religioso alrededor de la humilde sor Juana, según se deduce de la prudente propuesta interpretativa de Ingartze Astuy.
Lo mundano, por fin, orbita a su alrededor, y lleva hasta la inevitable seguidilla, cuya escenificación, en línea con la franca sencillez escénica diseñada por Contreras, culmina en un baile que dio pie al aplauso general. Y atravesando estos mundos, la doble trama: la de los enamorados y la religiosa; la del enredo amoroso y la de la cotidianeidad monástica. La zarzuela ‘El prodigio de la Sagra’ es un ejercicio de pericia dramática que pone de relieve cómo la cultura académica puede abordar con rigor un proceso histórico que merece la pena recuperar y, al tiempo, convertir en algo vivo.
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